San Clarita Diet o aquella serie nerdi que nadie vio venir

 

Santa Clarita Diet | Netflix | Foto de prensa

El mundo de las historias cinematográficas o televisivas no escapa al terrible ciclo de la moda, la explosión y su lento (o no) descenso, para dar lugar a la nueva tendencia. Tan así es que, el mundo de lo fantástico, vió cómo las historias de vampiros dejaban lugar a las de zombie y ahora mismo, éstas están abandonando su lugar privilegiado a aquellas que se centra en los demonios.

Quizá es por esto que vi a Santa Clarita Diet como el último soplo de vida (que no es un adiós, sino un hasta pronto) del mundo de los muertos vivientes. Y, para mí, hizo lo mejor que podía hacer: no tomarse en serio, reírse de sí misma y poner en jaque al género. 

Nada como ir juntos a la par

Santa Clarita Diet | Netflix | Foto de prensa

Tengo que admitir que, aunque me llegaran los e-mails de prensa y viera que mis colegas enloquecían por esta producción, Santa Clarita Diet no me había llamado la atención. Su título, su gráfica y Drew Barrymore no me hicieron levantar la vista de una grilla repletísima de estrenos. Pero fue en una conversación con mi hermana que empecé a prestarle atención; ella fue quien dijo mi palabra clave: zombies.

Santa Clarita Diet es una comedia de terror (¿Habíamos definido que esto se llame horredy?) que se caracteriza por su gran humor, diálogos realmente irónicos y situaciones completamente bizarras. Todo, combinado con momentos tan cotidianos que parecen ridículos (¿Quién no se ha peleado por la tapa de un tupperware?). 

Creada por Victor Fresco (a quien los seriéfilos más viejos conocemos por My Name is Earl), la serie es protagonizada por Drew Barrymore y Timothy Olyphant (Justified). La historia nos lleva a Santa Clarita (Los Ángeles) donde conocemos a Joel y Sheila Hammond, dos exitosos agentes inmobiliarios. Ellos, luego de un extrañísimo y asqueroso episodio, descubren que Sheila es ahora un zombie.

Esto despierta muchas situaciones del mundo de la fantasía  (la búsqueda de alimentos para Sheila, la investigación para una cura, asesinatos accidentales, etc) pero también del lado más real de la serie (la relación entre ellos, con sus vecinos, su hija y cómo deciden educarla).

Con diez episodios de 25 minutos de duración, Santa Clarita Diet es divertida, fresca y, como veníamos diciendo, una propuesta diferente que logra convertirse en una gran comedia zombie.

En un viaje al pueblo natal

Santa Clarita Diet | Netflix | Foto de prensa

En lo personal creo que muchas veces, el contexto de cómo miramos una serie, tiene una gran influencia en nuestra experiencia alrededor de dicha producción.  Y no se trata de que todas las series que miramos nos reclaman y demandan el 100% de nuestra atención… sino con pequeñas cosas como si arrancamos y dejamos un episodio por la mitad, si estamos cómodos o si lo estamos viendo mientras desarrollamos alguna actividad.

Santa Clarita Diet la miré durante un viaje a mi pueblo natal. En una combi, apretada y con esas ganas constantes de los recorridos “ni largos ni cortos” de querer llegar lo antes posible. Con este escenario, lo primero que les voy a decir es que me maté de la risa con esta serie a la cual, no le tenía ningún tipo de exigencia.

El storytelling disfruta de muchísima sencillez y la narrativa no tiene ningún giro que pretenda desorientarte o sorprenderte. Pero tampoco se trata de una sit-com tradicional en donde esperamos aquellos momentos o situaciones con intencionalmente humorísticas. En este sentido logra un muy buen equilibrio entre los géneros con los que se involucra.

Pero también me resultó muy inteligente la forma en que lo hicieron. La serie tiene constantes (y muy presentes) referencias a un mundo más nerdi: chistes sobre cómics, sobre convenciones, fanatismos alrededor de lo extraterrestre, nuevas definiciones para los zombies, trabaja sobre el estereotipo de lo nerd y aquello que no lo es. En definitiva, Santa Clarita Diet funciona como aquella serie nerdi para quienes no lo son, pero se permite un guiño a aquellos que sí. Mientras yo me descosía de la risa con la referencia de Joel a Batman y Robin, también me reía muchísimo con su nuevo movimiento de caderas.

De alguna forma, la serie puede mirarse como una comedia romántica sobre los desafíos de una pareja ya adulta que debe re-descubrir cómo trabajar en conjunto el nuevo problema que se les presenta. O como una comedia de horror, que presenta una historia de zombies humanizados.

Un punto a destacar es que, sus episodios de tan solo 25 minutos, funcionan muy bien. Cada uno cuenta una micro-historia que plantea un conflicto, avanza en la trama principal y no pierde ritmo en ningún momento.

Por último, creo que otra de las mayores riquezas de la serie es la enorme química que existe entre Timothy Olyphant y Drew Barrymore, quienes se transforman en una pareja ideal. Son graciosos, emotivos y tan naturales que parecen hechos el uno para el otro. Me resultó terriblemente divertido ver Timothy Olyphant en una comedia y me sorprendió su gran trabajo en el género (pensemos que quizá uno de sus roles más importantes fue en Justified, como este galán que rompe las reglas). Con ellos, el trabajo de Liv Hewson y Skyler Gisondo también suma mucho. Ambos vendrían a representar los conflictos más adolescentes de la ficción y permiten tonos distintos en la ficción.

Ficha técnica

  • Género: Horredy
  • Creador: Victor Fresco
  • ElencoTimothy Olyphant, Drew Barrymore, Liv Hewson, Skyler Gisondo.
  • Productores ejecutivosVictor Fresco, Drew Barrymore, Tracy Katsky, Aaron Kaplan, Timothy Olyphant, Chris Miller, Ember Truesdell, Andy Weil, Jane Wiseman yuBrittany Segal.
  • ProductoresLeila Conan Miccio, Nancy Juvonan y Jimmy Simons
  • ProductoraKapital Entertainment, KatCo, Flower Films, Garfield Grove y Olybomb Entertainment 

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