Amor al estilo The Americans

 

Fuente: The Americans (FB)

Con bastante sorpresa descubro que The Americans no es una serie demasiado comentada. Quienes la miramos, la amamos y confesamos nuestra adhesión a una serie que no deja de crecer. Aquellos a quienes no enganchó, hablan de sus defectos, de su parecido a Homeland o de la ex-Felicity.

Con un poco de justicia poética o fidelidad a esas series de televisión que defendemos… cuelgo el cartel de “Acá se mira The Americans todas las semanas“.

Amarla y nada más.

La primer temporada de The Americans estrenó por FX en el 2013 y hoy estamos con las patitas puestas sobre el final de la tercer temporada.

La historia se desarrolla en Estados Unidos de la década del 80 en medio de la guerra fría entre USA y Rusia. The Americans es, sin duda, una historia de espionaje, nacionalismo, sentimiento de honor y deber. Pero también es una historia de mentiras, supervivencia y momentos dónde uno debe replantearse esos ideales y objetivos a los cuales se adhirió. Porque The Americans también es una historia sobre una familia.

Con episodios intensos que disfrutan de un gran equilibrio entre las misiones y el curso natural de la vida de los protagonistas, cada una de las historias que se cuentan con profundidad, muchísima tensión y personajes (protagonistas y secundarios) que merecen toda nuestra atención.

Si bien no tenía nada en contra con Keri Russell, confieso que la amo en su personaje de  Elizabeth Jennings. Esta agente de la KGB fiel a sus ideales pero que, a lo largo de las temporadas, va descubriendo su lado más materno y entra en el conflicto sobre qué poner primero. Pero, sobre todo, la gran pareja que hace con Matthew Rhys… otro personaje que te deja sin palabras.

Por último, otro de los grandes aciertos de The Americans es que permite que los personajes crezcan y no se estanquen. Este es el caso de Nina (Annet Mahendru) o de la hija de la pareja Paige (Holly Taylor) que ¡OPD! ¡En esta última temporada entra pateando puertas!

¿Homeland rusa?

La comparación es fácil: dos series norteamericanas que se centran en la idea del “enemigo interno” y que, lo que las diferencia, es la nacionalidad de ese enemigo y la época en que transcurren los hechos. Y, como si esto fuera poco… sus intro, tienen alguna similaridad:

(The Americans)
(Homeland)

Si bien esto no es una total mentira, en lo personal, creo que ambas series tienen muchas más diferencias que similitudes. Desde el lugar en el que se narra la historia y cuales son sus personajes con más peso hasta la calidad de la historia y la combinación entre lo personal y el trabajo de espías… The Americans es, definitivamente, una serie completamente diferente.

Temporada tres.

Quiero abrir el debate sobre los últimos sucesos. Pero, en lo personal, la tercer temporada está convirtiéndose en la mejor de todas… lejos.

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