Dorando Pietri, la leyenda del perdedor

En el maratón de Londres de 1908 se corrió por primera vez en la distancia reglamentaria que conocemos en la actualidad (42,195 km), o un poco más. Partieron 56 atletas desde el Castillo de Windsor y un infrecuente calor obligó a abandonar a 29. Dorando Pietri, un pastelero italiano de contextura pequeña que venía de ganar los 30 kilómetros de París, tomó la punta en el km 36: “Animado por el fervor del público, Pietri aceleró paulatinamente su ritmo, sin calcular bien las distancias, y cuando entraba en el enfervorecido estadio, tomó la dirección contraria”, relata el libro Gran historia de las Olimpíadas y los deportes.

Y concluye: “Totalmente extenuado, con la cabeza colgando hacia atrás y caminando como un autómata, Pietri se acerca a duras penas a la meta, pero a falta de 70 metros cae al suelo. Dos jueces le ayudan a levantarse antes de que a falta de 20 m. vuelva a caerse. Allí, otro juez y el entonces periodista Arthur Conan Doyle, creador del famoso personaje Sherlock Holmes, le arrastran hasta la línea de llegada, que el desfallecido Pietri cruza 30 segundos antes que el estadounidense John Hayes, de 19 años. Obviamente descalificado por la ayuda recibida, Dorando Pietri se convirtió, sin embargo, en el vencedor moral del maratón, y su gesta, imborrable ya en el recuerdo olímpico, le valió tantos honores como si hubiera triunfado”.

Este peculiar pastelero recorrió exhausto los últimos metros. El público y los oficiales le brindaron ayuda. Al recibir colaboración externa lo jueces no tuvieron opción y se vieron obligados a descalificarlo. Esto no impidió que su nombre sea más recordado que el norteamericano John Joseph Hayes, oficialmente reconocido como el vencedor. Dorando se convirtió en un personaje célebre en la historia de los Juegos Olímpicos.

Abajo un video, bien didáctico, para que compares lo que implicaba correr un maratón hace más de un siglo. Disfrutalo…

PONELE UN “ME GUSTA” Y HACETE AMIGO DE RUNNER BLOG EN FACEBOOK ACÁ…

Sin comentarios

VIDEO: “Survival”, la canción de los Juegos Olímpicos

El Comité Olímpico Internacional (COI) presentó el video de la canción “Survival”, compuesta e interpretada especialmente para el máximo evento deportivo por el trío de rock británico Muse.

Luego de haber estrenado mundialmente la canción, ahora es el turno del videoclip. Con la aprobación del COI, esta compilación de momentos claves e históricos de las distintas competencias olímpicas, ha sido presentada de manera oficial y ya puede verse en el canal oficial de Youtube de la entidad.

El video muestra diversas imágenes que reflejan el esfuerzo, la adrenalina y la emoción de los deportistas en esta megacompetencia.

Disfrutalo…

¿Qué te pareció el videoclip de Londres 2012?

Sin comentarios

VIDEO: Goofy, el campeón olímpico

Se vienen los Juegos Olímpicos. Cada vez falta menos. Parece ayer nomás cuando, por ejemplo, Usain Bolt o Michael Phelps rompían todos los récord en Pekín 2008. El próximo 27 de julio, en Londres, se vivirá un verdadera fiesta deportiva. Como un guiño te mostramos un video de Walt Disney. Para no olvidar que alguna vez fuimos chicos. Para que nunca dejemos de soñar con un mundo mejor. Con hacer lo que verdaderamente nos gusta y nos apasiona.

Como para bajar los decibles un poco y tomarnos un respiro. Espero que lo disfruten…

¿Cuál es la disciplina que más esperás para ver en Londres 2012?

 

Video: Gladys Tejeda, la maratonista peruana que hizo historia

La historia de Gladys Tejeda merecía ser contada. Y Procter & Gamble, en su campaña “Criando a un atleta olímpico”, con este video (click aquí para ver el anterior) hace foco en la historia de la primer maratonista peruana que dirá presente en una cita olímpica. Nada más. Nada menos.

En este video tiene un rol central su madre, Marcelina Pucuchuaranga, quien es, desde siempre, el sostén principal para que Gladys Tejeda siga luchando por sus sueños. Y Gladys lo reconoce, lo admite con gran orgullo.

“Yo siempre miraba las olimpiadas por televisión y lo que me impactó era ver que no habían muchos deportistas representando al Perú y mi madre me preguntaba si iba a participar en las olimpiadas del 2012”, contó la fondista natural de Huancayo. Y otra frase que dejó: “Mi mamá es una gran pieza para mí, si ella no se hubiese preocupado tanto por mí, no sé, quizás yo no habría llegado a tanto, y eso es algo muy sagrado”.

La atleta peruana, que en los últimos Panamericanos de Guadalajara obtuvo la medalla de bronce, consiguió su lugar en Londres 2012 luego de quedar cuarta en la maratón de Seúl.

Ahora disfrutá el video…

Podés seguirnos y djarnos tus preguntas y sugerencias en twitter @DamianCaceres

Sin comentarios

Jesse Owens, el atleta que venció a Hitler

El mundo estaba por estallar en mil pedazos. La Segunda Guerra Mundial se aproximaba, mientras Hitler y su fascismo infame azotaban Alemania. En ese contexto se desarrollaron los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 donde el Fürher quería demostrar que la raza aria, su raza, era superior. Hecho que evidencia que los grandes eventos deportivos mundiales siempre fueron aprovechados y utilizados por los políticos de turno. Claro, en su favor.

Casi un año antes de la cita olímpica, Owens produjo su mejor y más conocida performance. Ocurrió el 25 de mayo de 1935, hace ya 76 años. Ese fue el día en el que Jesse Owens dejaba de ser un joven y desconocido atleta negro que trabajaba en una gasolinera para convertirse en una verdadera estrella mundial del atletismo.

En tan sólo 45 minutos batía cuatro records mundiales durante una competición estatal celebrada en Michigan. Y lo hacía descansando sólo entre nueve y 15 minutos entre prueba y prueba: 100 metros llanos (9,4 segundos), salto de longitud (8,13 metros), 220 yardas (20,3 segundos) y 220 yardas vallas (22,6 segundos), convirtiéndose en la primera persona que bajaba de los 23 segundos en esta última prueba.

Este acontecimiento, considerado por muchos como una de las más grandes proezas del atletismo de todos los tiempos, fue el paso previo que sirvió a Owens para lanzarse a la conquista de los Juegos Olímpicos de Berlín, donde, a base de medallas, desacreditaría las teorías de un Hitler que pretendía demostrar en aquella cita la supremacía aria.

Owens, que en 1935 tenía 22 años, llegó a su primera carrera en Michigan con un fuerte dolor de espalda que venía arrastrando desde hacía tres semanas. Pero estaba acostumbrado a sufrir.

Al borde de la muerte:

Desde pequeño lucía un cuerpo raquítico y era propenso a la enfermedad. “Nadie hubiera dicho entonces que aquel muchachito enclenque y enfermizo, que a los siete años estuvo al borde de la muerte por una neumonía, se convertiría andando los años en uno de los mejores atletas de todos los tiempos”, contó ABC con motivo de su muerte, el 31 de marzo de 1980.

Hasta que sus padres no se trasladaron a Ohio, el pequeño Jesse no había dejado de trabajar en el campo recolectando algodón.

Una vez en Ohio, Owens pudo cambiar el campo por la escuela y mejorar su alimentación, pero aún conservaba su cuerpo enclenque. A raíz de eso, sus compañeros de clase lo aparataban de los juegos y él, para no aburrirse, se dedicaba a dar vueltas y más vueltas al campo de beisbol.

El deporte, una vía de escape:

Cuando su profesor de gimnasia, Charles Ripley, le vio correr, le dijo: “Dentro de unos años serás el mejor atleta del mundo”. Y no se equivocó. Jesse había encontrado en el deporte una válvula de escape a su condición de negro, que tantos problemas conllevaba en Estados Unidos por aquel entonces.

Por eso, cuando llegó a Ann Arbor, aquel dolor de espalda no mermó sus ganas infinitas de competición y de olvidarse de los trabajos que tenía que realizar por aquellos años para llevar dinero a una familia pobre de ocho hermanos.

La memorable actuación de aquell jornada le valió a Jesse el sobrenombre de “El antílope de ébano” y una plaza en los Juegos Olímpicos de Berlín. Hitler, que sabía que el mundo lo observaba, quiso demostrar que los arios eran una raza genéticamente mejor preparada que cualquier otra. Los primeros días, el Führer se mostraba exultante de felicidad ante los triunfos alemanes, que aplaudía con estusiasmo.

Pero llegó el turno de aquel atleta negro y pobre que había sorprendido a todos un años antes. Una a una mientras aumentaba la indignación del líder nazi, Owens consiguió cuatro medallas de oro, batiendo otros cuatro records mundiales.

El Führer no aplaudía las medallas de Owens y sí las de los atletas blancos. Cuando un miembro del comité le advirtió de que sería conveniente de que aplaudiera a todos por igual o a ningún atleta, Hitler optó por no aplaudir a nadie.

Jesse Owens se convertía en el primer estadounidense en ganar cuatro medallas de oro en las mismas olimpiadas: 100 metros lisos, carrera de relevos de 4×100 metros, 200 metros lisosy salto de longitud, como reseñaba en un pequeño apéndice ABC en 1936. Un record que no volvió a ocurrir hasta la llegada de Carl Lewis en la década del `80.

Un Hitler enfurecido:

El la entrega de la cuarta medalla de oro a Owens, Hitler, atónito y enfurecido, se limitó a abandonar el estadio, según cuentan, para no verse obligado a estrechar la mano del atleta negro. Owens siempre le quitó importancia  a esta anécdota histórica de la que dice que no se enteró.

“Cuando volví a mi país natal, después de todas las historias sobre Hitler, no pude viajar en la parte delantera del autobús. Volví a la puerta de atrás. No podía vivir donde quería. No fui invitado a estrechar la mano de Hitler, pero tampoco fui invitado a la Casa Blanca a dar la mano al Presidente”, aseguró, sin embargo, Jesse Owens años después.

Un Owens que, después de los Juegos, tuvo además que volver a su trabajo de botones en el hotel Waldorf-Astoria, organizar espectáculos en los que corría contra caballos o lanzarse a montar una lavandería con un socio que terminó estafándolo. Todo para seguir sacando a su familia adelante.

Fumador empedernido durante 35 años, Owens murió el 31 de marzo de 1980 con 66 años de edad debido a un cáncer de pulmón, en Tucson, Arizona. Fue enterrado en el cementerio Oak Woods de Chicago. Cuatro años antes, en 1976, el presidente de los Estados Unidos Gerald Ford le otorgó la Medalla Presidencial de la Libertad, y a título póstumo, en 1990, George W. Bush, la Medalla de Oro del Congreso de los Estados Unidos. En 1984, una calle de Berlín fue renombrada con su nombre, al igual que una escuela secundaria en el distrito Lichtenberg. Y a lo largo de este año en el centenario de la IAAF, Owens, integra el salón de la fama de la entidad madre del atletismo mundial.

A 32 años de su fallecimiento, evidencias de su vigencia. A 32 años, nuestro homenaje.

Fuentes: ABC, de España, y EFE Deportes.

No te olvides de dejarnos tu comentario, sugerencia y de seguirnos en el twitter @DamianCaceres

Sin comentarios

Miguel Bárzola, el albañil olímpico

Miguel Bárzola hace casi siete años cambió Bragado por Alicante, España, con la ilusión de poder vivir del atletismo. “España me permitió transformarme en un atleta profesional”, dice

La construcción fue siempre el refugio laboral para los Bárzola. Y Miguel Ángel, el menor de los hombres de una familia numerosa, no iba a ser la excepción. Si bien su infancia en Bragado transcurrió entre el colegio por las mañanas y el fútbol por las tardes, cuando terminó el primario no tuvo otra alternativa que ponerse el overol para trabajar como peón junto a su padre y sus hermanos. Con 13 años pasó de imaginar numerosas apiladas y goles en la canchita de tierra que había en el baldío frente a su casa a acarrear, de sol a sol, baldes de arena, bolsas de cal y cemento. La vida en El Complejo, un barrio con calles de tierra y casas bajas, algunas de material y la mayoría con techos de chapa, era dura y la plata alcanzaba, pero no sobraba. A pesar de ello, en la casa de los Bárzola, siempre había tiempo para correr. Hijo de un atleta amateur, Miguel siguió los pasos de su padre “sólo porque quería viajar y conocer el mar”, cuenta el atleta que este año, en su bautismo maratoniano, consiguió en Rotterdam, Holanda, con 2h15m, la marca A para competir en los Juegos de Londres 2012. En ese entonces, Miguel soñaba más con una pelota que con cualquier otra cosa. Por más que su viejo lo instara para que acudiera a su escuela de atletismo El Último Foco en la pista que circundaba a la canchita, para Miguel su lugar en el mundo pasaba por el fútbol. Sin embargo, al paso que pateaba la pelota, probaba y se probaba que era un corredor nato.

Veloz y resistente, participó en varios Juegos Bonaerenses. Conoció Mar del Plata, se alejó del fútbol y se inclinó por el atletismo. Sus amigos del barrio Germán Meneses, Daniel Rodríguez y Juan Manuel Castaño también lo hacían. Como una trampa del destino, en 2003, mientras la Argentina intentaba refundarse tras la crisis que sacudió al país dos años antes, Miguel, con 21 años, trabajaba de 7 a 18 por apenas $7 que se añadían a los $10 que cobraba uno de sus hermanos para que toda la familia hiciera malabares con $85 a la semana. “Algo no funcionaba. La plata no alcanzaba. Había noches que mi viejo se iba a la cama sin comer para dejarnos su plato de comida”, dice Bárzola, de 29 años. Y agrega: “Queríamos laburar, pero después de 2001 la situación se hizo insostenible”.

Con un escenario económico apremiante, Bárzola y sus amigos de la vida idearon un pacto inquebrantable: viajar a España para probar suerte. “Juntamos plata durante meses para que viajara uno. Decidimos que fuera Castaño porque era el que más se había sacrificado”, explica. A fines de febrero de 2004 ya casi tenían el dinero para el pasaje. Como faltaban unos pesos, Miguel sacrificó su viejo ciclomotor. Con el boleto aéreo en sus manos faltaba definir en qué ciudad desembarcaría. Buceando por Internet surgió Alicante: “Venía el verano y creíamos que Juan Manuel conseguiría más rápido trabajo”, manifiesta. A los tres meses y tras trabajar en un mercado, Juan envió los pasajes. Miguel estaba ante una encrucijada con la Confederación Argentina de Atletismo (CADA). Teniendo el mejor tiempo en 5000 metros, “por necesidad”, dice, aceptó una invitación para competir en una carrera callejera y los dirigentes lo privaron de viajar a un Sudamericano. Con la rabia e indignación en su equipaje, dejó de correr y el 19 de setiembre de 2004 desembarcó en Alicante. “No quería correr más, sólo quería laburar. Correr había pasado a un segundo plano”, indica con dolor.

En España se encontró con una realidad que lo sacudió. “Tras una semana de descanso, me presenté en el club y luego de una charla con mi actual entrenador, Juan de Dios Salamanca, quedé en el equipo”, cuenta el bragadense. Los cambios eran notables. Bárzola pasó de entrenar por las calles de su ciudad, que él y sus compañeros de ruta marcaban con pintura a cada kilómetro, a una pista de tartán con todo el confort. “Al principio me sentía extraño. En Bragado, en invierno hacía mucho frío y en Alicante el clima es el ideal para entrenar todo el año”, señala.

Los primeros tiempos no difirieron mucho en lo rutinario. De 8 a 18 trabajaba como albañil y por la tarde entrenaba. “Aunque a decir verdad sí cambiaron. De 7 pesos diarios pasé a 40 euros y a un lugar con todas las comodidades. España permitió transformarme en un atleta profesional”, expresa.

Hace dos años y medio la albañilería dejó de ser su medio de vida. Una beca anual de su club, sumada a los premios que cosechó en las carreras de cross durante el invierno, le bastó para dedicarse sólo a entrenar. Hoy, tras su paso por los Juegos Panamericanos de Guadalajara sin cosechar triunfos (compitió en 5000 y 10.000 metros), hace dos domingos representando a Bikila, su nuevo club, se impuso con 1h08m36s en la media maratón de Castellón, España, para romper la hegemonía marroquí en la prueba tras 11 años consecutivos con vencedores del país africano.

En la primera mitad del siglo pasado, los fondistas argentinos fueron orgullo olímpico, con las medallas de oro de Juan Carlos Zabala (Los Angeles 1932) y Delfo Cabrera (Londres 1948) y la de plata de Reinaldo Gorno (Helsinki 1952). Pensar en éxitos es algo inaccesible hoy, pero al menos el país recuperó una plaza que ayuda a recordar aquella gloria. El último maratonista argentino olímpico fue Oscar Cortínez en Sydney 2000. Es tiempo de regreso, gracias al esfuerzo de Bárzola.

Cortó la racha marroquí: Hace dos domingos venció en los 21k de Castellón, prueba que hace 11 años ganaban atletas de ese país.

Bautismo: En su primera incursión, Bárzola consiguió lo que muchos pasan toda una vida intentando: el tiempo para correr unos Juegos Olímpicos. Su 12º puesto en Rotterdam, Holanda, con 2h15m, en abril pasado, le permitió obtener la marca A.

El dóping: Su sola mención lo revela y no oculta su fastidio. “Después de la Operación Galgo en España no creo en nada. Uno pierde la confianza. Te sentís un idiota porque es trampa y eso me indigna. Uno se mata entrenando para hacer todo dentro de las reglas y otros con sustancias prohibidas logran cosas con menor esfuerzo”, dice.

Inalcanzables: Para Bárzola hay una distancia prácticamente insalvable con los atletas negros, sobre todo los africanos. “Están en otro nivel. Antes bajar 2h07m en maratón significaba ganarla. Hoy en una carrera son varios los que bajan ese tiempo. Ahora hay 10 o 15 atletas por debajo de ese tiempo y son los africanos quienes dominan”, señala el bragadense.

Un problema nacional: “El problema más grande de los atletas argentinos es que hasta que les otorgan una beca se la pasan compitiendo en carreras de calle, y eso complica la planificación para poder competir fuera del país. La idea es que no vuelva a correr hasta los JJ.OO.”, explica.

Nota publicada en La Nación del 17/11/2011.

No te olvides de dejarnos tu comentario y seguirnos en Twitter. Si te gustó esta historia, ponele un Me Gusta y pegala en tu facebook… 

Karina Córdoba, cerca de Londres 2012

Karina emigró de la Argentina en 2009 con rumbo a España con dos objetivos bien definidos: en lo familiar, acompañar a su marido, su gran amor, el juninense Nicolás Tucci, y en lo personal, mejorar su rendimiento como atleta. Su historia deportiva tiene sustento en su ADN. Sus padres, Abel Córdoba y Claudia Otero, fueron atletas de elite y le inculcaron, desde muy pequeña y en dosis perfectas, la pasión por el atletismo. Su padre, seis veces campeón argentino de 3000 con obstáculos y medalla de bronce en el Sudamericano de Brasil 1975, y su madre, maratonista de 3h09m y 1h22m en 21k. Claro, el resto vino solo: trabajo, dedicación y una enorme capacidad de autosuperación.

Hace tres domingos Karina debutó en la distancia suprema. Los 42km 195m. ¿El lugar? Valencia, donde finalizó tercera a veinticinco segundos de la española Marta Esteban (2h38m05s) y a poco más de cuatro minutos de la etíope Jimma Abo, vencedora con 2h34m23s. Pero más allá del merecido podio, obtuvo un premio extra, un bonus track que la posiciona, hasta el momento, como la representante argentina con mejor registro para los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Así, con 2h38m30s (marca B) se ubicó por delante de Marita Peralta (2h38m51s en Chicago) y Raquel Maraviglia (2h41m en Rotterdam).  Aunque, el próximo 15 de abril, en las calles holandesas de Rotterdam, se dirimirá quién será la maratonista elegida, según la última reglamenetación de la Confederación Argentina de Atlstismo (CADA).

El viaje a España no fue sencillo. La decisión, tampoco. Pero hoy Karina no se arrepiente. Al contrario, lo describe como un paso fundamental para su performance profesional. Surgida de la inagotable cantera de la Agrupación Los Ñandúes, a cargo del profesor Manolo Rivera, la atleta, de 29 años, representa en la actualidad al club Puerto de Alicante y es guiada por Juan de Dios Salamanca, el mismo que entrena a su entrañable amigo Miguel Bárzola.

Con trabajos de fondo que no sobrepasaron las 2h10m, Karina inició su preparación el 22 de agosto pasado, “luego de un descanso de dos semanas tras la temporada de pista”, dice. Y añade: “Elegí Valencia porque era la maratón que mejor me quedaba por mi calendario deportivo. Creo que decidí correr la distancia en el momento justo de mi carrera aunque todavía tengo mucho por explotar en distancias menores como 5000 y 10.000″. Fueron catorce semanas intensas, desgastantes “con un pico máximo de 190km semanales”, apunta.

- ¿Por qué te fuiste a España?

- Me vine a España porque creí que podría mejorar mi rendimiento deportivo, tanto por el nivel de atletas que hay, por su infraestructura, comodidades para entrenar  y por la motivación extra de competir y entrenar con estrellas del atletismo mundial.

- ¿Te dedicás 100% al atletismo o hacés algún tipo de trabajo para mantenerte?

- Me dedico en casi la totalidad de mi tiempo al atletismo y, además, estoy haciendo un curso de Preparadora Física pensando en el futuro cuando deba dejar la actividad.

- ¿Qué perdiste y qué ganaste siendo una atleta de elite?

- En mi carrera deportiva he ganado mucho y perdido muy poco. Como perder, podría decir que uno pone a las competiciones como prioridad ante cualquier otro evento y, a veces, uno deja de hacer cosas que le gustan, que le dan placer por ir a una carrera, pero que, en definitiva, son cosas menores. En cuanto a ganar, a lo largo de todos estos años, he conseguido muchos amigos, viajar por diferentes lugares del mundo y ser reconocida e identificada por lo que hago.  

Todavía con algunos dolores, tras semejante desgaste físico y mental, Karina cuenta con precisión su paso por los 42k de Valencia:“A pesar del esfuerzo tengo muy presente cada momento de la carrera. La previa, el viaje desde Alicante con mi esposo, el desayuno, el sonido del reloj al despertarme a las 6. Es increíble lo que puede la mente y el corazón. Aún permanecen en mí las sensaciones de la largada, la incertidumbre y el temor de no pasarme del ritmo pautado [3m45s por km]“.

- ¿Sentiste fatiga en algún tramo? ¿Cómo fue la experiencia con el famoso muro?

- Pasé la media [maratón] en 1h19m exacto y me empecé a sentir más cómoda que al principio. En ese momento, escucho que [por altoparlantes] ponen la canción de Carrozas de Fuego y la motivación me invadió… Entre los km 28 y 30 hubo dos cuestas las cuales hicieron que se desarmara el grupo. A pesar de ello, pude mantener el ritmo pero empecé a notar la carga en mis piernas. En el km 35 asumí lo poco que restaba y ¡el muro nunca apareció! A partir de allí era sólo apretar los dientes y seguir adelante. Los km 40 y 41 fueron los más lentos, pero el aliento de mi marido, de mis amigos Sergio, Miguel y Jessi hicieron que tuviera la fuerza necesaria para continuar. ¡Estaba ahí! Apenas a 1 km de la llegada. No sé de dónde saqué fuerzas para volver a mi ritmo de 3m45s. Cuando pasé la meta fue todo emoción. Pero al hacer dos pasos las piernas no me respondían. Tenía una fuerte contractura en mis cuádriceps. Ya estaba. Esperé un poco y fui directo a hacerme masajes.

- ¿Qué harías ante una propuesta para representar a España?

Mi corazón es argentino y siempre voy a querer representar a mi país. Siempre.

 

Ránking histórico femenino argentino en maratón:

  1. 2h30m32s: Griselda González, en Turín (11/05/1997)
  2. 2h35m04s: Claudia Mariela Camargo, en Nueva York (05/11/2006)
  3. 2h38m30s: Karina Córdoba, en Valencia (27/11/2011)
  4. 2h38m51s: María de los A. Peralta, en Chicago (09/10/2011)
  5. 2h39m02s: Sandra Torres, en San Sebastián (27/11/2005)
  6. 2h39m26s: Ana María Nielsen, en Santa Rosa (01/04/1990)
  7. 2h41m23s: María Raquel Maraviglia, en Rotterdam (10/04/2011)
  8. 

No te olvides de dejarnos tu comentario y seguirnos en Twitter. Ponele un Me Gusta y pegá esta nota en tu facebook…

Marita Peralta y su sueño olímpico

Reciente ganadora del maratón de Rosario, en junio pasado, con 2h47m33s, María de los Angeles Peralta subió la apuesta y el 9 de octubre logró en los 42k de Chicago el pasaje con destino a los Juegos Olímpicos de Londres 2012. En una performance superadora, en su segunda experiencia en la distancia, la marplatense de 33 años obtuvo un registro de 2h38m51s que evidenció una notable reducción de 8m41s respecto a su anterior marca.

Seguir leyendo

El recuerdo de una leyenda negra

Abebe Bikila nació el 7 de agosto de 1932. Su vida en un pequeño poblado de Jato, a unos 130 km de Addis Abeba, la capital de Etiopía, pasó por ayudar a su padre que era pastor. Intentando huir de la miseria, a los 20 años ingresó al cuerpo de la Guardia Imperial donde rápidamente se destacó como atleta. Cuatro años después se metió de lleno en la vida del atletismo, merced al entrenador sueco Onni Niskaken quien supo captar el talento que poseía ese esmirriado chico que pronto haría historia. Participó en el campeonato de las Fuerzas Armadas donde se impuso en el maratón y, además, rompió los récords de 5.000 y 10.000 metros. Allí relegó a la estrella del momento, al por entonces mejor atleta de su país: Wami Biratu. Con semejante antecedente, un desconocido Bikila accedió a los Juegos Olímpicos de Roma 1960.  

Seguir leyendo