Tecnología y corazón a la hora de correr

 

Los ciudadanos de las grandes urbes hemos adoptado, en muchos casos, un modus vivendi signado por el apuro, en una enfermiza carrera contra el tiempo que aumenta nuestro estrés. Están también quienes se calzan las zapatillas y se lanzan a practicar running amateur o profesional, un sano deporte que día tras día consigue más adeptos en la Argentina y en el mundo, pues nadie discute ya las ventajas de la actividad aeróbica.

El calendario de maratones en todo el país suma permanentemente actividades y sponsors. Tanto que, recientemente, se ha lanzado una nueva aplicación para teléfonos móviles que reseña toda la oferta deportiva disponible, segmentándola de acuerdo con distancias, superficies y modalidades posibles. Otras incluyen planes de trabajo día por día para entrenar, con consejos y ejercicios para llegar en forma a las competencias y análisis en tiempo real de circuitos, pendientes o promedios por etapa. El avance de la tecnología no se detiene tampoco en este campo.

Los amantes del deporte cuentan con otra aplicación a partir de un sensor que se coloca en la zapatilla y registra variables tales como la distancia recorrida, la velocidad y la fuerza empleada, además de realizar un análisis mecánico sobre los movimientos del deportista.

El running ha tenido en nuestro país un crecimiento explosivo en la última década. Sostienen quienes aman la práctica que correr los conecta de manera especial con su propio interior y que les permite además redescubrir lugares geográficos con otra mirada.

Merece destacarse también que cada vez son más quienes, solos o en grupo, corren no exclusivamente para ellos, sino como una forma de poner en movimiento la solidaridad hacia los demás. Como ejemplo podemos mencionar la carrera Unicef por la Educación o la del Día Internacional de la Mujer contra la violencia de género; también, el caso del maratonista Sebastián Armenault, quien por cada kilómetro corrido, recibe donaciones con fines solidarios, con más de 2500 km en su haber, lo que equivale a una larga lista de valiosos elementos entregados, como por ejemplo, respiradores, desfibriladores y alimentos. También para esto son de utilidad las redes sociales a la hora de buscar padrinos.

Este domingo, la propuesta es juntar fondos para ayudar a Lisandro, un niño de diez años con síndrome de Down y una enfermedad en la sangre que ya le ha costado la amputación de una pierna. Necesita readaptar la prótesis que usa, para lo cual Daniel Arcucci, Dante Dib y Damián Cáceres, tres deportistas vinculados a este diario, con el fin de conseguir fondos, van a correr la media maratón de la ciudad de Buenos Aires (blogs.lanacion.com.ar/running/historias-de-vida/daniel-arcucci-dante-dib-y-damian-caceres-corren-los-21k-de-buenos-aires-por-lisandro). 10K, 21K, 42K, por una cuesta o en descenso, a ritmo veloz o con lo que resta de fuerzas, quienes corren pueden sacar el mejor partido de los últimos avances tecnológicos y -lo que es mucho más valioso- tienen la posibilidad, además, de involucrar sus fibras más humanas para no llegar solos a la meta.

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