Maratón de Buenos Aires, el debut de Constanza Núñez

 

Por Constanza Núñez (*)

Alguien me dijo: “Escuchá a todos y sacá de todos un poco, pero hacé tu propia historia”.

10 de abril, ciudad Mendocina. Trataba de tomarme unos días de descanso, pero en lugar de ordenar mis pensamientos los desordené y en un impulso me animé a la inscripción de mis anhelados 42,195 kilómetros. Sólo pensaba en correr; hacía 4 años que el deporte había empezado a convertirse en el camino para mejorar mi calidad de vida. En ese momento supe que la carrera ya había empezado…

13 de octubre, 4.30 am. Se activaron todos los despertadores del departamento, un té, dulce de membrillo y dos tostadas fueron suficientes para despabilarme. Outfit listo; que orgullo verme con la remera del Indio Cortínez, por ser él quien me motivó estos meses a confiar más en mí misma y encauzar la energía. Mis papás no paraban de repetirme: “Sí se puede”, y como me decían desde chiquita: “Al que madruga Dios lo ayuda”.  Tenía mi confianza puesta ahí, sabía Quién sería mi impulso.

6.00 am, auto en marcha, Monroe y Alcorta allá fuimos. Carpa roja; Indio Cortínez Team + Fundación Para el Atletismo Asistido fue mi lugar de arranque. Al entrar no pude evitar emocionarme, ahí estaba Roberto Cárcamo, el primer atleta asistido que iba a correr una maratón representando a todos sus compañeros, nos dimos un gran abrazo, estábamos prácticamente en la cuenta regresiva hacia el gran sueño, palpitando las mismas sensaciones. Todo el team preparado y allá fuimos; con el corazón.

Ya dentro de la pista, arco de largada por delante se escucha: “Están a punto de largar el último campeón Argentino en maratón; el Indio Oscar Cortinez, impulsando a un atleta asistido”, en ese instante saqué la bandera que llevaba conmigo de Atletismo Asistido levantándola en alto, a decir verdad lo que mi metro cincuenta y pico me permitió, se los encomendé a Dios y allá partieron, sabía que lo lograrían.

10… 9… 8… 0… largamos. A ritmo di mis primeros km, la adrenalina me corría por las piernas, la gente nos alentaba llenándonos de fuerza mental. “Bienvenida a la maratón”, me dije cuando en el km 5 una gran puntada en el bazo me hizo parar y perder unos minutos. Traté de relajarme y bajar la ansiedad; venía a mí la frase: “En 42k todo puede pasar”, me angustié pero sabía que estaba muy cargada emocionalmente, ¡este debut significaba tanto!, así que respiré y logré recuperarme perfectamente. A pocos kilómetros la mano y las palabras de aliento de Jorge F, un amigo que el running me dio, me hicieron sonreír y empezar a disfrutarlo aún más. Si algo me gusta de la vida corriendo es el compañerismo; ¿quién dijo que correr es un deporte individualista? Kilómetros más adelante visualizo una remera con la inscripción “¿es necesario?”, me reí al ver que era el queridísimo Claudio Destéfano, encargado de la cruzada solidaria ¿quién impulsa a quién? de la Fundación para el Atletismo Asistido, quien ya había perdido al Indio y a Roberto Cárcamo de vista, contentos intercambiamos palabras. “En el km 28 empieza la maratón, tranquila”, me dijo.

Mente fuerte, ordenando mis pensamientos llegué al km 21 donde me uní a ritmo con un compañero también debutante. El sol empezaba a hacerse notar, la atmósfera de carrera era muy buena, me iba cruzando con muchos amigos y conocidos, lo que hizo que no necesitara de la música como motivación, quería vivir cada km con todos los sentidos. Km 28, me acordé de lo que Claudio me dijo y unas cosquillas me recorrieron, sentí que estaba cerca del gran anhelo. Me preocupaba no alcanzar a Robert y al Indio que habían pautado su carrera en 5hs, me preguntaba a mí misma: “¿Tan lento voy?”. Y fue ahí donde asumí que, seguramente, como gran campeón que es, más la garra de Robert, les había sido inevitable ir tranquilos volando hacia la meta llevando el mensaje: “Por más atletas asistidos en carrera, disfrutando de una actividad deportiva como se lo merecen”.

Metros antes al Km 36 sentí el cansancio generalizado, el calor me agotaba aún más pero las conversaciones conmigo misma me sacaban a flote. Visualizo la sonrisa de papá acercándose, mamá fotografiando el momento. No quería agotar el aire que iba controlando así que les regalé mi gesto; me toque el corazón y extendí la otra mano señalándolos; los pensé todo el camino, corrí por mis viejos.

Ya en la recta final el “no te detengas nunca” retumbaba en mi cabeza: Era imposible no llegar con tantas razones a cuestas que me daban empuje, no iba a permitirme aflojar. Los últimos 500 metros fueron gloriosos, no por mí, sino porque descubrí que cuando corro no existe nada imposible. Visualizando el arco de llegada saqué de nuevo la bandera para que todos vean a la Fundación para el Atletismo Asistido en carrera, pisé fuerte y se detuvo el cronómetro para mí en 4h16m50s. Me quedé quieta unos segundos; un policía se acercó a preguntarme si estaba bien, lo miré respondiéndole que necesitaba caer en la cuenta de que “Sí se puede”, y tardé pocos segundos en abrazarlo y largarme a llorar de felicidad. 42.195 metros que fueron más allá de muchas cosas. Dios fue mi compañero de kilómetros. No existe medalla alguna que resuma ese momento de sensaciones frente a la meta alcanzada.

No te quedés ahí sentado, salí a moverte, no hay limitación alguna que nos detenga.

(*) Constanza Núñez es encargada de prensa de la Fundación Para el Atletismo Asisitido y maratonista

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  • ADRIANA

    FELICITACIONES!!!! LA NARRACION DE TU EXPERIENCIA ME PUSO LA PIEL DE GALLINA.. YO ESTE AÑO ESTOY PREPARANDO LOS 21KM.. MI MARIDO ME DICE LAS MISMAS PALABRAS QUE TUS PADRES.. Y MI NENE DE 2 AÑOS ME ACOMPAÑAN EN LOS ENTRENAMIENTOS… GRACIAS POR CONTAR LA EXPERIENCIA Y POR ULTUIMO SE ME CAYERON LAS LAGRIMAS PORQUE MI SUEÑO ES CORRER 42KM.. Y CREO QUE SI SE PUEDE!!! BESOSS DE BALCARCE!! ADRIANA

  • Diego

    Muy lindo relato de Coni, el angelito que tenemos en la Fundación y que probó las alas en sus primeros 42! Felicitaciones! Yo la pasé en el kilómetro veintipico cuando venía con más aire y ella me pasó en el 35 de vuelta, la vi alejarse hacia la meta y me puse muy contento. Ver que un amigo te pasa y ponerte contento es una de las maravillas del running. Los invito a todos a descubrirlas !