Adicción, secta y locura… saludables

 

Por Daniel Arcucci (*)

Me gusta mucho el fútbol y vivo de escribir sobre él desde hace más de 30 años, pero por más que lo sueñe no podría pisar el césped y jugar con Leo Messi en el próximo Mundial de Brasil 2014. También me gusta el automovilismo, como me atrapan casi todos los deportes, pero ni pagando como suelen hacerlo algunos intrépidos podría largar un Gran Premio de Fórmula 1 ni detrás de Sebastian Vettel.

Sin embargo, dentro de unos días me voy a poder dar el gusto de recorrer el mismo circuito que ha recorrido Stephen Kiprotich, el maratonista ugandés campeón olímpico en Londres y campeón del mundo en Moscú, y que recorrerán los más grandes atletas del mundo en busca de un nuevo récord.

En Berlín, el 29 de septiembre, correré por primera vez en mi vida 42 kilómetros y siento que será algo más que un excéntrico regalo por mis 50 años recién cumplidos o la jactancia de compartir espacio (no tiempo, claro) con los mejores de esta actividad.

No pasa por allí el placer y la pasión del correr.

Pasa, en cambio, por disfrutar metro a metro de una actividad que es sanadora de cuerpo y de alma. Que es capaz de transformar en saludable el sentido de palabras como adicción, secta o locura.

Uno se vuelve adicto al correr cuando comprueba que necesita hacerlo cuando se siente mal, para sentirse bien, o cuando se siente bien, para sentirse todavía mejor.

Uno cree que forma parte de una secta al correr cuando comprueba que hay otros que pueden interpretar del mismo modo la satisfacción de haber agregado un kilómetro más al desafío, o simplemente de haber llegado, y la frustración de haber parado un día más por un dolor que ya pasará, con el apoyo y el aliento de todos.

Uno se siente un poco loco al correr cuando incorpora el hábito de tener siempre a mano un bolso con las pocas cosas que se necesitan para hacerlo sin importar la hora ni el clima ni el lugar.

Quizás puede entenderse un poco mejor con este ejemplo: esta nota / testimonio puede que mala; pero era peor. Pocas horas después de entregar la primera versión, salí a correr. Apenas arranqué, tras una larga inactividad por una inoportuna lesión, pensé en cambiarle el título, por uno más preciso, clarificada la mente por la alegría que había reemplazado a la angustia de la abstinencia. Promediando el trote, comprobé con alegría que no había resabios de dolor en el maldito gemelo y me vinieron a la cabeza todos aquellos que durante esos días parado me mandaron consejos y aliento en una especie de plegaria pagana para que sanara lo más pronto posible. Finalmente, cuando llegué de vuelta a mi casa levanté los brazos como si hubiera batido un récord. Mi vecino vio el gesto y me saludó con la comprensión con la que se saluda a los locos (lindos): “¡Buen tiempo!”, me dijo. “Lo importante es llegar”, le contesté. “Eso”, me confirmó.

De “eso” hablamos cuando hablamos de correr. Tal como se lo preguntó Haruki Murakami en su famoso libro: “¿En qué medida y hasta dónde debo forzarme? ¿Cuánto descanso está justificado y cuánto es excesivo?¿Cuánto debo fijarme en el paisaje exterior y cuánto concentrarme profundamente en mi interior? ¿Hasta qué punto debo creer firmemente en mi capacidad y hasta qué punto debo dudar de ella?”.Y el japonés, con su experiencia y su talento, se respondió: “La mayoría de lo que sé sobre la escritura lo he ido aprendiendo corriendo por la calle cada mañana. De un modo natural, físico y práctico. Para mí, escribir una novela es enfrentarse a escarpadas montañas y escalar paredes de roza para, tras una larga y encarnizada lucha, alcanzar la cima. Superarse a uno mismo o perder: no hay más opciones”.

Habla de sus novelas, Murakami. Habla de la vida misma.

(*) Columna de opinión que @DaniArcucci escribió para el Suplemento Sábado de La Nación del 07/09/13

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  • Luis Morua Aguilar

    Lo que siento lo siento corriendo. Lo que pienso lo pienso corriendo. Todas las respuestas las encuentro, Corriendo.. Muy bueno Damian. Saludos Amigo!

  • jaime

    Mucha suerte Daniel en la maraton, tengo 56 años y este año voy a correr mi maraton número 15, y es incomparable la emoción de la preparación, durante meses de frío, calor, lluvia… mucho fondo y ganas de salir a entrenar casi todos los días.. Lo mejor para vos y lo importante no es el tiempo….

  • LEO

    Cuando corro no estoy huyendo, me estoy encontrando.

  • mariano

    Me alegro que hayas mejorado. Estoy inactivo por una lesion, y solo cuando uno no corre sabe lo que se esta perdiendo… mucha suerte en Berlín!

  • Rafael

    Que “envidia” poder debutar en los 42!!! Si lo pudiera hacer otra vez…
    Disfrutá Berlín, es “solo” llegar, nos vemos en la puerta de Brandenburgo.