#Nutrición: la recuperación alimenticia post entrenamiento

Por Nelsa Valenzuela (*)

Como corredora y nutricionista percibo a menudo que muchos runners focalizan su atención a la comida anterior a los entrenamientos o carreras y muchas veces olvidan la trascendencia que tiene la comida/bebida post-entrenamiento.

Esta comida que debe hacerse de forma inmediata a la finalización de la actividad (tanto en entrenamiento como competencias) es la que va a determinar una RECUPERACIÓN OPTIMA y mejora del rendimiento deportivo a través del restablecimiento de las reservas energéticas de glucógeno , reposición de líquido y electrolitos y reparación muscular. Esto nos permitirá estar en buenas condiciones para rendir bien en nuestro proximo entrenamiento.

MAXIMIZAR LA FORMACIÓN DE GLUCÓGENO MUSCULAR:

La enzima encargada de formar glucógeno muscular (glucógeno sintetasa) tiene su mayor actividad justo después del entrenamiento. Sumado a esto el músculo en ese momento está más sensible a la insulina. La insulina es una hormona anabólica que favorece la entrada de glucosa y aminoácidos a la fibra muscular.  Como vemos,  están dadas las condiciones necesarias para reponer nuestras reservas energéticas de glucógeno.

Los estudios muestran  claramente que el tiempo de recuperación muscular post-actividad puede ser acelerado por el consumo de alimentos y líquidos dentro de 30-60 minutos siguientes a la finalización de la actividad.

Las cantidades óptimas a ingerir dependen del tamaño del atleta. Se recomiendan: Carbohidratos de 0.6 a 1.5 g por kg de peso en 30-60 min posteriores y luego repetir las tomas en las siguientes 4-6 horas posteriores al ejercicio. Por lo general en periodo de entrenamiento no cercanos a periodos de competición 1 g de hidratos por kg de peso.

Muchos estudios evidencian que puede haber beneficios si además de carbohidratos se ingieren también proteínas después del entrenamiento. La ingestión conjunta de carbohidratos y proteínas mejora  tanto la recuperación del glucógeno como la resintesis proteica, lo que favorece la reparación muscular.

Los hidratos de carbono tienen que ser  de alto índice glucémico (azúcar, pan blanco, arroz, pasta, cereales), para provocar una rápida subida de insulina en sangre.

MEJORAR EL BALANCE PROTEICO:

El entrenamiento estimula ligeramente la síntesis proteica, pero también el catabolismo muscular, resultando en un balance proteico negativo al final del ejercicio. Para minimizar este efecto es importante ingerir proteínas e hidratos, ya que esto asegurará disponibilidad de aminoácidos en sangre.

No está claro la cantidad optima de proteínas a ingerir, inicialmente se indica que una pequeña dosis de 6-10 g de proteínas son efectivas para estimular la síntesis proteica.

Teniendo en cuenta estas pautas para recuperación: 1 vaso de leche chocolatada, un sándwich con jamón, pollo, queso o atun junto a una bebida deportiva,  un licuado casero con leche, azúcar y avena, o yogur con granola/muesli,  puede ser tan efectiva como un suplemento.

Existen muchas opciones y combinaciones de alimentos buenas para recuperación muscular, tanto naturales  como comerciales.

Hay que tener en cuanta que justo después de entrenar es muy probable que no tengamos mucha hambre, por lo que hay que recurrir a alimentos que nos resulten sabrosos y fáciles de consumir.

En el mercado existen bebidas de recuperación que suelen estar formuladas con proporciones adecuadas de hidratos, proteínas, líquidos y electrolitos que resultán prácticas y fáciles de consumir.

Es muy importante aprovechar al máximo las condiciones fisiológicas que se dan en este momento post-entrenamiento inmediato porque  la recuperación es parte de la preparación de la próxima competencia ó sesión de entrenamiento.

(*) Nelsa M. Valenzuela es Lic. en Nutrición U.N.C. (MN 5737), especialista en Nutrición Deportiva, Antropometrista I.S.A.K., Asesora Nutricional en Área de Nutrición Deportiva, sobrepeso y obesidad. Corredora amateur con participación activa en carreras de calle y aventura, maratón y ultramaratón de montaña. Contacto: 11-15-3488-0002/4831-4242. Página web: http://nutrinel.com.ar - Mail: lic.nel.valenzuela@hotmail.com - Twitter: @Nel_run

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La mitad más uno y la segunda edición de los 12k de Boca

El próximo 16 de noviembre llega la segunda edición de los 12k de Boca Juniors, una posibilidad para que todos los fanáticos del club de la ribera puedan correr por el barrio xeneize para terminar con una vuelta por la mismísima Bombonera, el mítico e histórico estadio inaugurado en 1940.

La largada y la llegada del evento será desde Cnel. Tomás Espora y Wenceslao Villafañe, a partir de 9.  La inscripción se podrá realizar ingresando a www.boca12km.com/ y tendrá un costo de $200. Los primeros 1.000 corredores en acercarse a abonar la inscripción o a retirar el kit (en caso de haber abonado por pago electrónico) al Club de Corredores tendrán la opción de personalizar su remera con nombre, apodo, o un número de jugador, con un costo extra de $30.

Por segundo año consecutivo, Gatorade acompañará a los participantes a lo largo del circuito con dos puestos de hidratación, el primero en el kilómetro 6 y el segundo en la llegada. La organización estará a cargo del Club de Corredores en conjunto con el Gobierno de la Ciudad.

Así será el recorrido:

Estas son algunas de las mejores imágenes que dejó la primera edición:

Fotos por DW Photographer.

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Un viaje por el mundo

Por Daniel Arcucci

Wittemberg recibe a Jeptoo, ganadora de la última edición del maratón.

De todas las definiciones que he leído, me quedo con la más reciente, por certera y porque me despierta la mayor empatía: “Correr la maratón de Nueva York es como hacer un viaje por el mundo”, dijo Mary Wittenberg, que evidentemente tiene una gran capacidad de liderazgo para dirigir la carrera más universal y también una gran capacidad de síntesis para decirlo todo con sólo esas trece palabras.
Las pronunció hace apenas unos días, en España, donde la Maratón de Nueva York recibió el premio Príncipe de Asturias, justificado precisamente en la condición internacional de la competencia, valor que la hace única y distinta, un imán irresistible para todo tipo de atletas, desde la élite más exclusiva hasta los aficionados más entusiastas, desde los Estados Unidos hasta el último rincón del planeta.
En charla con el diario El País, Wittenberg profundizó el concepto, aunque no fuera necesario. “Su carácter mundial la hace diferente. Es la maratón que más corredores internacionales tiene. Y cada uno de ellos tiene su historia en Nueva York. Hemos alcanzado el millón de personas que han terminado la maratón. Eso significa un millón de historias. Una de mis preferidas es la de Edison Peña, uno de los mineros chilenos atrapados. Al salir de la mina, dijo que quería correrla. Le respondieron que era imposible. Seis semanas después, lo consiguió. Nueva York es una historia de superación. Muchos piensan que no podrán terminar la carrera, pero lo hacen y es un gran logro personal. Hay personas que después de eso son capaces de lograr otros retos en sus vidas”.
En la primera edición, en 1970, largaron sólo 127 corredores, que pagaron 1 dólar por la inscripción, y llegaron apenas 55, con no muchos más alentándolos, o mirándolos asombrados, a lo largo del recorrido, 55 vueltas alrededor de Park Drive. Ganó el local Gary Muhrcke, en 2h31m38s.
En esta edición 44 (sería la 45, de no haberse suspendido la de 2012 por el huracán Sandy) serán, seremos, más de 50.000, lo que significará para la ciudad un impacto económico de 340 millones de dólares, y habrá miles de personas siguiéndola por televisión, más otros miles de neoyorquinos alrededor del circuito, que desde 1976 recorre los cinco distritos que componen la Gran Manzana. Por eso se larga desde Staten Island y se atraviesa el puente Verrazzano Narrows, imagen poster de la carrera, para seguir por Brooklyn, Queens, Manhattan, el Bronx, Harlem y terminar en el Central Park. Delante de todos partirán, y seguramente llegarán, los keniatas Wilson Kipsang (que supo batir el récord del mundo en Berlin 2013, con el registro hoy superado de 2h03m23s) y Geoffrey Mutai (récordman de la competencia, con 2h05m16s).
Detrás, en el medio, por cualquier parte, estarán, estaremos todos aquellos que, como bien dice Wittenberg, construyen, construimos, la historia de la carrera con nuestras historias. “Quiénes corren lo hacen para ganar, pero no por ser los más rápidos. No es una cuestión de batir récords, sino de correr por Nueva York”, dice.
Y tiene razón.

Daniel Arcucci, en la previa al maratón de Nueva York.

(*)Daniel Arcucci es periodista y maratonista. Secretario de redacción en el diario La Nación, Panelista en 90 Minutos de fútbol (Fox Sports). Colaborador en No Somos Nadie (FM Metro 95.1)

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La carrera Cartoon copó el Hipódromo de San Isidro

Más de 21.000 de personas asistieron a una fiesta diferente. La carrera Cartoon Network tuvo una jornada maravillosa en el Hipódromo de San Isidro, con la premisa de promover los lazos familiares y la actividad física al aire libre. Un valor que dada la imperante tecnología y el predominio de la vida sedentaria, sirve para que los más chicos descubran la importancia que tiene el deporte. Por supuesto, una misión que, en gran medida, depende de los padres.

La distancia fue la excusa perfecta para correr y divertirse. El estímulo del deporte es una de las claves en el proceso de sociablilización de los niños.

Una carrera en la que grandes y chicos corren en equipo, unidos por un lazo, recibió a 3300 parejas (6600 corredores) que se dieron la mano por una buena causa. Los participantes compartieron una jornada llena de diversión, sorpresas y música junto a los personajes favoritos del canal infantil, entre los cuales estuvieron Finn y Jake, Rey Helado, Grumosa, Gumball y Darwin, Mordecai y Rigby y Ben 10. 

Mirá las fotos de la carrera…

Fotos: Fernando Mengoni, de Guía Km Zero.

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#Lesiones: 10 consejos para cuidar tus rodillas

Según Runner’s Worldel 42% de las lesiones en los corredores afectan a las rodillas, siendo el síndrome patelofemoral o rodilla del corredor la más común. Continuando con el mismo informe, a lo largo de sus vidas, el 70% de los corredores se lesionarán las rodillas.

Acá compartimos los 10 puntos básicos para cuidar tus rodillas:

1. La importancia del calzado:

Si vas a pasar horas entrenando, tenés que tomarte el tiempo necesario para saber qué tipo de pisada tenés y qué modelo de zapatillas es más adecuado para tu pisada, peso y kilometraje. Para prevenir lesiones, la Asociación Americana de Podiatría Médica recomienda usar zapatillas que ofrezcan estabilidad y amortiguación de acuerdo a tu tipo de pisada y peso. No te vayas a lo más barato, pero tampoco comprés el más caro sin saber siquiera si es lo que necesitás. No comprés el modelo que te recomendó un amigo ni el que tiene colores más lindos. Comprá la marca y el modelo que tu cuerpo necesita para mantenerse cómodo y sano mientras corrés. Y después de 800 kilómetros, aunque sigan intactos, es momento de jubilarlos. Si tu presupuesto te lo permite, comprá más de un par de zapatillas para alternarlas de acuerdo a tu entrenamiento, la distancia y superficie en que correrás. Y a menos que seas un corredor ligero y con pisada neutra, evitá las zapatillas minimalistas, que son una gran opción pero SOLO para algunos.

2. Entrená la fuerza:

Los músculos que rodean las rodillas, cuando están fuertes y firmes, las protegen y amortiguan de recibir los impactos directamente. A los corredores no les gusta levantar pesas. En cierta forma, los aburre. Pero si no te gusta estar unas dos veces por semana en el gimnasio, las nuevas tendencias en entrenamiento de fuerza indican que entrenar en circuitos saltando de un aparato a otro da resultados más efectivos y obvio ahorra mucho tiempo. También son efectivas, según algunos entrenadores, las nuevas opciones de entrenamiento funcional, como CrossFit, TRX, Insanity o P90X. Y hasta Pilates. Caso contrario, sumar el gimnasio con una rutina sencilla dos veces por semana fortalece nuestras piernas y evita las lesiones.

3. NUNCA te sobreentrenes: 

Que no te gane el entusiasmo. Es clave entender esa frase. Si estás comenzando a desandar esta hermosa disciplina, hacelo dosificando los días. Con unas 3 o 4 veces por semana está perfecto. Si sos un corredor intermedio podés aumentarlo hasta 5 y sólo un avanzado entrenará 6 días bien administrados. En todos los casos, nunca olvides darle importancia al descanso como parte de tu entrenamiento.

4. No aumentes la carga abruptamente: 

Lo razonable es aumentar el kilometraje, tiempo e intensidad de tus entrenamientos en un 10% semanal, respetando los períodos de descanso activo después de competencias exigentes como un maratón o una media maratón.

5. Mantené un peso saludable y razonable:

Cada kilo de más representa un impacto extra en tus articulaciones de cadera, rodillas y tobillos. Si bien es cierto que el cuerpo se adapta a todo, no por ellos debés descuidar tu peso corporal. De esa forma le evitás un estrés extra a tus rodillas y así aumentás tu duración como corredor.

6. Hacé una correcta entrada en calor con estiramientos:

Descuidar este ítem puede provocarte una lesión. Por ello es vital tomarte al menos 10 o 15 minutos antes y después de cada entrenamiento para realizar un calentamiento y estiramiento completo y adecuado. Al inicio, realizá movimientos de rotación para agilizar tus articulaciones y prepararlas para correr y al final estirá los músculos cy ser un apoyo para estabilizar la rodilla lesionada. La realidad es que esta es una función natural de los músculos, que al estar fuertes y ejercitados no necesitan rodillera alguna. Si en lugar de hacer entrenamiento de fuerza corrés con rodilleras, solo consigues atrofiar los músculos, que quedarán más fácidos haciéndote dependiente de un pedazo de neoprene y sin resolver tu lesión.

8. Aplicá hielo:

Es simple. Es la mejor manera de desinflamar los tejidos después de los entrenamientos. No esperes a estar lesionado para usar hielo. Las bolsas con hielo o los geles para congelar que venden en cualquier farmacia aportan un enfriamiento local y profundo. Es una forma casera y fácil de usar. En el caso de las bolsas, la idea es machacar hielo machacado dentro de una bolsa, aplicado en el área a tratar por 20 minutos, 2 o 3 veces al día. Funciona perfecto para golpes locales. Ponete una bolsa de chícharos congelados sobre tus rodillas por 20 minutos después de cada entrenamiento y sumergí tus piernas completas en una bañera con agua y hielos después de entrenamientos de más de 20k. De esta forma acelerarás la recuperación y evitarás lesiones.

9. Alterná las superficies para correr: 

Las superficies duras implican mayor impacto en las articulaciones, terrenos como pasto, tierra hasta incluso el tartán son firmes pero absorben parte del impacto y son más recomendables que el concreto o asfalto. De acuerdo con Spencer White, director del Laboratorio de Rendimiento Humano e Innovación de Saucony, gran parte de nuestras lesiones y estancamientos en tiempos y resultados deportivos, son provocadas por no variar nuestros entrenamientos y sobrecargar los mismos músculos, articulaciones y huesos, que terminan lastimándose. Spencer recomienda alternar cada día distancia, intensidad, terreno e inclinación de tus entrenamientos, así como el calzado.

10. Nutrí tus articulaciones:

La glucosamina y condroitina son componentes naturales de los cartílagos. Si bien no existe ningún estudio científico que avale su efecto benéfico para aliviar lesiones articulares, lo cierto es que son elementos nutritivos sin los cuales será más factible lesionarse.
Para tener articulaciones sanas, es indispendable tener suficientes aporte de líquidos, calcio, proteínas, vitaminas A,C y D, magnesio y zinc. Los omega-3 tienen un efecto antioxidante y antiinflamatorio que favorece la salud articular.

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#RunningTalks: La democracia del running, según Daniel Arcucci

Doy por cierto que todos sabemos por qué estamos acá. De qué vinimos acá para hablar. De lo que habla todo el mundo en este momento, ¿no? De una moda. De un boom. No hay lugar donde no se esté hablando de esto. Vinimos acá para hablar del Mundial de fútbol, me imagino” dice Daniel Arcucci, en el inicio de su charla motivacional que, en junio de este año, cuando faltaban pocos días para el comienzo de Brasil 2014 y menos todavía para la Media Maratón WeRun Bue, Nike organizó en el ND Ateneo, bajo el nombre RunningTalks.

Si es así, si no estoy equivocado, si vamos a hablar del Mundial, entonces yo voy a empezar hablándoles de Diego Armando Maradona. Después de años y años haciéndole preguntas, él por fin me hizo una a mí: ‘¿Por qué corrés? ¿Por qué corrés tanto?, me preguntó Diego con su natural desmesura. Y a mí me salió una respuesta maradoniana, explosiva. Le contesté con el corazón, como siento que él siempre me contestó a mí: Corro porque correr me salvó la vida.

Partiendo de este concepto, Arcucci cuenta cómo el running se convirtió en un factor determinante para levantarse después de haber caído. En el momento en que sintió que todo se desmoronaba, correr lo ordenó, lo encauzó y lo hizo volver a sonreir.

Este disparador lo llevó a correr su primer maratón; a recibirse de maratonista a los 50 años en Berlín. Fue en septiembre de 2013 cuando comenzó un sueño: completar las seis majors (Berlín, Nueva York, Tokyo, Chicago, Londres y Boston).
El próximo domingo 2 de noviembre, Daniel comenzará a correr por su sueño en los 42k de Nueva York y le sumará un desafío: 112 días después, el domingo 22 de febrero de 2015, correrá el maratón de Tokyo.  

Concluye Arcucci: “Y terminé con una sonrisa, que es algo que me pasa todo el tiempo cuando corro, tengo una sensación constante de buen humor…Aparecen las respuestas a todas las preguntas, incluída la pregunta inicial de Diego: ¿Por qué corro? ¿Por qué corremos?”

En palabras de Daniel Arcucci, él corre porque:

*Corro porque me hace feliz.

*Corro porque me hace sentir joven.
*Corro porque me hace superarme y ganarme a mí mismo cada día (y, sí, es una competencia).
*Corro porque me resultaron un logro los 10, los 21, los 42 y en el futuro serán los 100.
*Corro porque me alegro cuando llego, me alegro cuando gano y me alegro por los que llegan y por los que ganan.
*Corro porque me permite conocer lugares nuevos y reconocer lugares que ya conocía, todos vistos desde una perspectiva diferente.
*Corro porque puedo hacer lo que en ningún otro deporte: competir con los mejores en el mismo lugar…
*Corro porque un día me propuse correr hasta morir, pero cuando llegué a la meta estaba más vivo que nunca.
*Corro cuando estoy mal, para estar bien; y corro cuando estoy bien para estar mejor.
*Corro, también, porque estoy un poco loco.

Todos los oradores de las Running Talks

 

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Un maratón más, una espina menos

Damián Cáceres y Dante Dib, en puerto Madero. Foto de FotoRun

Pasaron los 42k de Buenos Aires. Una nueva maratón que pude finalizar. A decir verdad, Buenos Aires se había transformado en un muro inexpugnable. O mejor dicho, una carrera en la que no me animaba a estar. El fracaso personal que significó abandonar en 2011 todavía me pesa. Aún pienso en aquella mañana de octubre en la que terminé en el hospital Rivadavia. Aún recuerdo la asistencia de mi hermano y de corredores que, seguro, nunca conoceré. Lo concreto es que me saqué la espina. Al margen del tiempo, a todos nos gusta mejorar (no vamos a engañarnos). Todos queremos bajar nuestras marcas para lucir ese palmarés personal con nuestros amigos.
Un mes y medio antes de la carrera decidí correr los 42.195 metros. Antes lo imaginaba, pero no lo veía posible. Había corrido el maratón de Rosario a fines de junio. Creo que una maratón debe correrse a conciencia. Creía que sin haber realizado dos fondos largos de no más de 26km no me encontraba óptimo para estar el 12 de octubre en la línea de partida. Sentía que no había hechos los deberes. Al final del día me daría cuenta que algo de cierto había en ese pensamiento. Sin embargo, cuando decidí correr la respuesta de mi entrenador Guillermo Balmas fue contundente: “No estás para ir a buscar tiempo. Si rondás las 4 horas de carrera, date por satisfecho. No entrenaste mucho y no podemos hacer locuras”. Sus advertencias me hicieron dudar. ¿Valía la pena exponerme a semejante esfuerzo? Creo que sí. La misión para juntar dinero por Lisandro Suárez lo ameritaba. Corrí la media maratón para recaudar fondos para que pueda cambiar su prótesis. Restaba la mitad de los $20.000 y muchos amigos se habían sumado. Entonces, me enfoqué en intentar terminar la carrera sin “hacer locuras”. Se trataba de un fondo muy largo para disfrutar de la Ciudad. Algo que sucedió al principio. Hasta el km 28 la carrera fluyó. Entre charla y charla con Luciano Larín, llegamos al km 25 y se sumó Dante Dib. A la altura del hotel Faena, promediando el km 28/29 todo se hizo cuesta arriba. Cada paso me costaba un poco más. Fuera de ritmo, me detuve. ¡Sí, me detuve y caminé! En cada puesto de hidratación, caminé. ¿Soy menos maratonista? Por supuesto que no. Tampoco soy mejor. Soy un simple corredor que intentó pasar ese muro en el que se transforma en cada maratón la zona del puerto. Un área que toma ribetes de campo desolado en el que los corredores merman su rendimiento. Da la sensación que ingresan, ingresamos, en un limbo tortuoso y difícil de sobrellevar. Acá no se trata de ver quién es más fuerte. Cada uno a su tiempo, quiere llegar. Admito que tuvo un valor preponderante la presencia de Dante. Se transformó en mi liebre. Me acompañó y me empujó a traspasar la meta en 4h5m21s. Por momentos, sus palabras pasaban de largo. No había conexión. En esos tramos (¡en muchos tramos!) apliqué la fórmula de Paula Radcliffe (récord femenino en la distancia desde 2003), quien transitaba los momentos de zozobra contando de 1 a 100 tantas veces como hiciera falta.

Al fin y al cabo, cualquiera fuera el tiempo, estaba feliz. Estoy feliz y ya pienso en una nueva maratón. Completar dos maratones en un mismo año me hizo comprender el significado verdadero de la distancia. Al menos para mí. Creo que, tras 7 maratones, debo asumir que amo la maratón. Y que voy a seguir corriéndola. 

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#Ace10k, la meta son los chicos

El próximo domingo 2 de noviembre se correran los 10k de Ace en el barrio de Palermo. Se trata de la cuarta edición de esta carrera, cuya recaudación se destinará en su totalidad a Unicef.

La carrera, que cuenta además con un recorrido participativo de 3k, largará a las 8:30 hs de Figueroa Alcorta y Dorrego. Todos aquellos que quieran inscribirse, pueden hacerlo en vía online o personalmente en la sede de Club de Corredores (Monroe 910, Capital Federal). El precio de la carrera es de $130 e incluye remera y medalla para todos los finishers, tanto de los 10km como de los 3km. Los primeros tres de cada categoría serán premiados.

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#CorriendoAvanzamos y ayudamos: 21k La Plata

“Corriendo avanzamos, corriendo ayudamos”, es el lema bajo el cual se realizará una nueva media maratón en la ciudad de La Plata el próximo domingo 26 de octubre. La carrera cuenta además con 10k complementarios y una caminata para la familia.

Los 21k de La Plata apoyan a la Sociedad Cancerológica de La Plata, ya que octubre es el mes internacional de la lucha contra el cáncer de mama. A partir de este concepto, la remera de los 10k es rosa, color característico que identifica a la campaña de difusión y prevención de dicha enfermedad. “Esta alianza la consideramos un pilar fundamental de esta carrera”, explican desde la organización.

Circuito de los 21k.

Esta nueva media maratón trae una opción diferente par aquellos que están cansados de correr por los ya conocidos circuitos de Capital Federal y zonas cercanas. La ciudad de La Plata cuenta con una gran cantidad de corredores y muchos deportistas platenses se han sumado a esta iniciativa.

Circuito de los 10 k.

La largada será a las 8:00hs del 26 de octubre en Plaza Moreno, centro de la ciudad. Partirá de la Municipalidad, ubicada en clle 12 entre 51 y 53 y saldrá del casco urbano por calle 13 hasta llegar al camino centenario. Parte del circuito incluirá la República de los Niños, parque de diversiones muy conocido por todos los runners platenses ya que se utliza mucho para hacer fondos y cuestas. Luego se volverá al casco urbano y finalizará en el mismo punto de largada.

Las inscripciones para los 21k cierran el 24 de octubre y cuestan $220. Para los 10k el precio es de $190. Existe un precio promocional para los running teams. Quienes se inscriban también recibirán un voucher para utilizar los servicios de Megatlón La Plata durante noviembre y participarán de sorteos de los sponsors.

Más información e inscripciones en http://21klp.com o en Facebook

Si no sos de La Plata, enterate cómo llegar fácilmente: goo.gl/b6UMzJ

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Mi primer maratón: decime qué se siente

Por Gonzalo Cornago

En las semanas previas a mi debut en un maratón, el famoso “muro” se había transformado en una verdadera obsesión. Buscaba incasablemente todo tipo de material para leer: libros, blogs, páginas especializadas. Todo me servía para tratar de conocer a ese famoso “demonio” que se apodera de todos los que transitaron alguna vez los 42 km. 195 metros. En cada encuentro con amigos durante la Expo previa a la carrera, el tema era recurrente: “Contame cómo es el muro…¿Qué se siente? ¿Cómo se lo enfrenta?”

Sabía que no llegaba con la mejor preparación para afrontar la madre de todas las distancias, pero mi meta era una sola: llegar. Todas las experiencias que había ido escuchando me indicaban que entre el kilómetro 30 y el 37 iba a tener que enfrentarlo. Intentando debilitar los efectos del famoso muro me había guardado, especialmente seleccionados, algunos temas. Música inspiradora, música motivadora. Tratando de olvidarme de todos los dolores, sólo me concentraba en cantar, a los gritos, cada tema que acompañaba mi carrera. Con la gorra metida hasta las orejas para aplacar el calor y los auriculares con el sonido al máximo, atronaba en mis oídos y se duplicaba en mi voz el ya célebre “¡Brasilll, decime qué se siente….!”. Lo que hasta ese momento nadie me había explicado, y a nadie se le habría ocurrido, es que el muro tendría camiseta “verdeamarhela”.

Justo cuando veo el cartel indicando el ingreso al km 37 me supera un corredor que, al igualar mi marcha, gira su cuello y, mirándome a los ojos, me dice: “Euu Pentacampeóooonnn, ustedes sólo dos”. Por si no había entendido el “portuñol”, con sus manos reafirmaba la idea: en una se extendían a más no poder los cinco dedos; de la otra sólo mostraba dos.

Un fuego interior recorrió mi cuerpo. Me observé las manos y temblaban como un papel. Pensé que había llegado el momento de conocer el muro, pero inmediatamente me dí cuenta que mis sensaciones poco tenían que ver con la carrera. Lo que sentía era bronca, mucha bronca. Cambié el aire y comencé a elaborar el contraataque “No son cinco, son siete los que se comieron en el Mineirao. 7 a 1, papá: Alemania 7 Brasil 1. ¿No te acordás?” El moreno, mientras yo hablaba, aceleraba el paso y sacudía su remera empapada con los colores brasileños. Y me repetía: “Euuu pentacampeón. Cinco, cinco” Debo reconocerlo, su paso era más firme que el mío y en medio del intercambio de “ideas” me sacó una distancia de unos 40 metros. Cuando ya estaba resignado a perder el clásico dialéctico, desde los auriculares comenzó a escucharse: “Dicen que escapó de un sueño, en casi su mejor gambeta…”. Los Piojos y su música había encendido la mecha. Si Diego los pudo enfrentar con el tobillo a la miseria en el Mundial 90, no me puedo entregar tan fácil”, pensé. El tema era saber si tenía algo de energía para ir en busca de quien, a partir de ese momento, se había transformado en mi obsesión. Me había olvidado por completo del muro. Mi meta era esa camiseta verdeamarelha que veía alejarse en el horizonte.

Foto de Fotorun

Con mucha humedad y calor, la 30º edición del Maratón de Buenos Aires se había convertido en una de las ediciones más difíciles de los últimos años. Conociendo mis limitaciones, me había propuesto cumplir con el pedido-orden de mis amigos: “Tomátelo como un paseo turístico al trote por Buenos Aires. Sólo pensá en llegar”. En los primeros kilómetros había sido impulsado por la adrenalina de los más de 10 mil atletas que se habían animado a enfrentar el desafío del maratón. Llegando al kilómetro 9, donde se baja por Corrientes dejando a un costado el Obelisco, me había encontrado con otro gran estimulo. Con su cabeza calva, tan distinta a las imágenes que veía por televisión cuando iba y venía por la banda derecha en la Premier Legue, estaba Jonás Gutierrez y su conmovedor mensaje-enseñanza en la lucha contra el cáncer “El cáncer es invisible. Detectalo a tiempo”, se leía en su pecho y en la espalda a medida que su transpiración se impregnaba en la musculosa verde. No me atreví a decirle nada, ni siquiera a darle una palabra de aliento. Pero corrí a su lado hasta la Casa Rosada acompañando su lucha y ejemplo, en silencio. A partir de ese momento intuía que nada ni nadie me detendría hasta llegar la meta. En el kilómetro 21 el mismo dolor que me había tenido acostado en la camilla del kinesiólogo la semana previa a la competencia, se hizo presente para desalentar cualquier esperanza de completar el recorrido. Estaba recién en la mitad de carrera. Decidí calzarme los auriculares e intentar que la música sea el mejor sedante. Sin mirar el reloj que marcaba las horas que llevaba trotando fui avanzando kilómetros. De repente, levanté la cabeza y vi en la espalda de un corredor un mensaje que lo resumía todo: ”El dolor es momentáneo. La gloria, eterna” Sin darme cuenta estaba en el kilómetro 37 y el muro había mostrado su particular cara. Con dificultad mantenía la distancia que me separaba de esa camiseta brasileña que se había transformado en mi única meta. La estrategia tenía que ser más precisa que un reloj suizo. El puesto de bebida isotónica iba a ser mi mejor aliado. La mayoría de los corredores, cuando nos encontramos con estos lugares de hidratación, detenemos la marcha, ya que es dificultoso beber de un vaso mientras corremos. Cuando mi “rival” comenzó a caminar para hidratarse, aceleré el paso. “Es ahora o nunca”, pensé. Lo que no analicé es que faltaban más de cinco mil metros para la meta. A partir de ahí, comencé a bajar un minuto por kilómetro mi ritmo. No había término medio. O me acalambraba y abandonaba la carrera, o me llevaba el premio mayor: llegar antes que el brasileño. A esa altura, llevaba 4 horas y 25 minutos corriendo.

El muro de Gonzalo, consituído en un atleta amateur brasilero. Foto de Fotorun

Los últimos kilómetros parecían un verdadero campo de batalla: corredores caminando con la cabeza gacha, otros acostados sobre la vereda acalambrados. Algunos, dejando salir lo poco que sus estómagos habían retenido. Había perdido total referencia del circuito, no tenía en claro cuánto faltaba. Lo único que tenía en la cabeza era no bajar el ritmo para poder vencer a mi “muro”. De pronto, reconozco al amigo Lucho Larín, que ya había completado su recorrido. Empezó a gritarme “¡Dale, Gonza, después de la curva está el arco! ¡Ya lo tenés, no aflojes, dale, dale!” Ni siquiera tenía fuerzas para preguntarle si el de camiseta brasileña venía cerca, pero traté de mantener mi marcha cuando pude observar que la meta estaba cerca. “Qué placer verte otra vez / nos decimos sin hablar / hoy todo vuelve a empezar / y será lo que ya fueeeee”, sonaba Ciro y Los Persas cuando decidí sacarme los auriculares y hacer el últimos esfuerzo. Crucé la meta y lo primero que hice fue observar donde había quedado “mi muro”. Con mi medalla colgada en el pecho esperé su arribo. Lentamente, me acerqué a él, extendiéndole la mano. Y con lo último de oxígeno que me quedaba, empujé mis palabras, una por una: “Felicitaciones. No cualquiera completa un maratón. Pero que te quede claro: yo de local no pierdo. Ustedes organizaron dos mundiales y no pudieron ganarlos”

La sonrisa no entraba en mi cara. Había cumplido. Ahora si yo sabía que se siente. Creo que él también.

Gonzalo es oriundo de Nogoyá, Entre Ríos.

(*)Gonzalo Cornago es periodista y maratonista. Trabajó en el diario La Nación y en la web oficial Diego Maradona. Director de http://www.entredeportes.com.ar 

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