Los eternos Gringos de Olavarría

 

Una postal del TC de los ’60, la Galera de los Emiliozzi rumbo a un triunfo

El 24 de enero último se cumplieron 25 años del fallecimiento de Dante Emiliozzi, uno de los populares Gringos de Olavarría y piloto de un auto legendario, La Galera, con la que, junto a su hermano preparador y acompañante, Torcuato, supieron dominar a pura velocidad el Turismo Carretera en buena parte de la década del ’60. Vaya este homenaje a estos grandes campeones que, como tantos otros, han quedado casi en el olvido que traen los años y el estilo de vida actual, en el que pocas veces se valoran las hazañas del pasado.

El automovilismo es un deporte de riesgo; pero antes lo era mucho más. En especial, en el Turismo Carretera, nuestra categoría, forjada en precarias rutas de asfalto y largos caminos de tierra que envolvía a los autos en grandes polvaredas, mientras la gente, a la vera misma de los caminos, vivaba a sus ídolos. Esos que le llevaban el deporte a la puerta de sus casas en la provincia de Buenos Aires, La Pampa, Santa Fe, Córdoba, la Mesopotomia y toda la Argentina, para que fueran testigos de la historia.

Y entre esos ídolos máximos están los hermanos Dante y Torcuato Emiliozzi, los eternos Gringos de Olavarría, maestros de la mecánica y de la velocidad, en la época de las cupecitas y los pilotos-mecánicos.

Hasta en los lomos de burro de los caminos de tierra con el acelerador a fondo

 

Tanto Torcuato “Tito” (30/05/1912 – 15/02/1999) como Dante José María (10/01/1916), nacieron en Buenos Aires (más precisamente en Floresta), pero en 1923 la familia se instaló en Olavarría, donde en la calle Necochea 829 el padre, Torcuato, instaló su casa y un modesto taller mecánico en el que lo acompañarían y sucederían sus hijos. En 1963, cuando ganaron su segundo título consecutivo en TC, la numeración del taller cambió a 3229 y también se incluyó una agencia de ventas de automóviles. En ese solar funciona hoy el Museo Municipal Hermanos Emiliozzi, inaugurado (en forma tardía para mi gusto) el 19 de octubre de 2013, donde se destaca la mítica Galera con su motor Ford V8 59 A-B con válvulas a la cabeza, que los hizo famosos como preparador principal y acompañante (Torcuato) y piloto (Dante).

 

La Galera descansa en el Museo Hermanos Emiliozzi de Olavarría

Ambos empezaron a correr en la década del ’30, como muchos otros, en circuitos de tierra con autos con motores Ford T y Ford A. Hacia fines de los ’40, después del largo paréntesis del automovilismo por la falta de insumos que produjo la Segunda Guerra Mundial, prepararon un motor por encargo de Jacobo Falik para correr en Turismo Carretera. La experiencia no fue buena y éste los criticó bastante. Fue el empujón que necesitaban para demostrar lo contrario.

Quisieron comprar una cupé Chevrolet, pero llegaron tarde. Así, adquirieron una Ford en Tandil. Empezaron a armar el auto y decidieron, mucho antes que lo hiciera la propia Ford Motor Company en Detroit, modificar la tapa de cilindros con válvulas laterales original del motor por otra fabricada por ellos mismos con válvulas a la cabeza. Simplemente, fascinante.

 

Una joya mecánica: el motor Ford V8 59 A-B con válvulas a la cabeza de La Galera

Debutaron con el seudónimo “Hermanos Emiliozzi” en la Mar y Sierras (con Dante al volante) el 23/04/1950 con un abandono. El mismo resultado tuvieron en la segunda y última carrera (la Vuelta de La Pampa, con Tito al comando) en la que compitieron aquella temporada.

 

Dante y Tito “pulseando” sobre el capot de La Galera

Aquellos primeros años no fueron para nada exitosos. El auto se rompía seguido. Así y todo, justo un año después, en la Vuelta de La Pampa de 1951, los Emiliozzi cosecharon un promisorio tercer puesto, que también marcó el punto final a la alternancia en el volante. El pacto había sido que aquel que consiguiese los primeros puntos para el campeonato sería en adelante el piloto exclusivo de La Galera (aunque por entonces no se la conocía como tal). El que lo logró fue Dante. Fiel a su palabra, Tito fue su acompañante hasta 1968, en el que dejó la butaca izquierda (el auto tenía el volante a la derecha) por algunos problemas cardíacos, siendo reemplazado por Octavio Sabattini (a partir del 14/04/68), un viejo amigo y colaborador de los Gringos.

 

Dante Emiliozzi corrigiendo el derrape de La Galera sobre la tierra

Si uno repasa la lista de 187 carreras que corrieron los Emiliozzi (Dante en todas ellas), comprobará que no había muchas alternativas: o terminaban en los primeros lugares o abandonaban. ¿Qué significa esto? Fácil. Nada de especulaciones. Siempre a fondo.

Por eso, no puede sorprender que los Gringos fuesen los primeros en ganar una competencia de TC a un promedio mayor ¡a 200 km/h! (Vuelta de Necochea de 1963 a 203,526 km/h).

 

Los Emiliozzi y Marcos Ciani (cupecita con motor Dodge) mano a mano en la ruta

Una verdadera hazaña, porque no hay que olvidar que las carreras de esa época (las “Vueltas”) no eran carreritas de 50 minutos para la TV. Se corría en extensos circuitos de 70, 80 o más km que se recorrían 3 o 4 veces hasta completar 700 u 800 km en total, mezclando tramos de asfalto y caminos de tierra (a veces secos para formar enormes y peligrosas nubes de tierra, y otras tan embarrados que eran casi imposibles de transitar).

 

La Galera en Arrecifes; Dante al volante y Torcuato, con sus inconfundibles clipper, a su izquierda

El primer triunfo de Dante y Torcuato Emiliozzi fue el 24 de mayo de 1953, cuando se impusieron en la Vuelta de Chacabuco, reservada para pilotos no ganadores. Pero la victoria con todos los ases en la ruta no tardó en llegar. Tras abandonar en Tres Arroyos, los Gringos ganaron nada menos que las famosas 500 Millas Mercedinas (13/09/53), quizá la competencia más importante del calendario después del Gran Premio Argentino, que remataba la temporada y que, dicho sea de paso, ganaron ese año.

 

Los Emiliozzi contaron con colaboradores de fierro; aquí, realizando el clásico “bidoneo” para recargar combustible en marcha

Siempre con la divisa de la velocidad bien alta, en la década del ’50 quedaron, en materia de campeonatos, a la sombra de otros hermanos, Juan y Oscar Gálvez, e incluso de Rodolfo De Álzaga, en 1959. Sin embargo, luego de los últimos campeonatos de Oscar (1960) y Juan (1961), ya con una mayor confiabilidad y regularidad de La Galera (por entonces, ya bautizada así), llegó el turno de los hermanos de Olavarría, que se llevaron en fila los campeonatos de 1962, 63 (de 16 carreras ganaron 10), 64 y 65.

Así que no me fue difícil hacerme hincha de ellos (con 8 o 9 años de edad) escuchando por Radio Rivadavia las vibrantes transmisiones de Andrés Rouco e Isidro González Longhi, éste desde el mítico avión de “Supercosechadoras Gema”, gritando por sobre el ruido de la hélice sus indispensables “3,2,1….Top para Emiliozzi…

 

Torcuato y Dante Emiliozzi, los Gringos de Olavarría

Pero como en aquella canción de los 80 “La TV mató al ídolo de la radio”, más allá de que La Coloradita (cupecita Chevrolet preparada por Toto Fangio) de Juan Manuel Bordeu quebrara la hegemonía de los Gringos en 1966, la llegada primero del Chevitú (Chevrolet II Nova 2 puertas) del inolvidable José Froilán González piloteado por Jorge Cupeiro, en 1964, que abrió el camino a la modernidad de los “autos compactos”, Ford Falcon con motor F-100 y los legendarios Torino de Berta con el Tornado 5 bancadas, y los prototipos como el Trueno Naranja, los Halcón de Heriberto Pronello y otros, las viejas cupecitas modificadas de los ’30 y los ya veteranos héroes de tantas batallas comenzaron a ceder su espacio.

 

El Baufer Ford F-100 que reemplazó en agosto de 1966 a la mítica Galera

No obstante, los Gringos no se dieron por vencidos. Dejaron La Galera (con la que corrieron 161 competencias, la última con un 2° puesto en Hughes) en el taller para que descansara después de brindarles 42 triunfos y 4 campeonatos argentinos, y armar un auto más moderno con chasis/carrocería realizado por Baufer (Dante y Alain Baudena) sobre un auto modelo 1953, con uno de los nuevos motores Ford F-100 en reemplazo del legendario 59 A-B.

 

Dante Emiliozzi posando con el Baufer Ford F-100

Este auto disputó 24 carreras, pero nunca ganó; a pesar que Dante Emiliozzi logró con él orillar velocidades de 260 km/h gracias al potente F-100 de 3995 cc y 250 HP alimentado por 4 carburadores Weber doble boca preparado en el taller de Olavarría.

El Baufer F-100 debutó el 7 de agosto de 1966 (Vuelta de Carlos Casares) con un abandono y su última carrera fue la Vuelta de Hughes del 13/09/69, en la que obtuvo el 2° lugar. Con este auto Dante, con Torcuato y Sabattini como acompañantes, obtuvo dos 2° puestos, y fue 4°, 10° y 25° una vez, para abandonar 17 veces, incluyendo los GG.PP. de 1966 y 1967, y no largar en dos oportunidades.

 

El Halcón Ford F-100 de Dante Emiliozzi en el circuito de San Nicolás

Sin desanimarse, Dante recibió la oferta del equipo de los Concesionarios Ford para pilotear un Halcón F-100. Un prototipo oficial (con fama de peligroso) con el que participó por primera vez el 12/10/69 en la Vuelta de San Nicolás y que terminó con un abandono.

 

El Halcón de Dante Emiliozzi tras el accidente que causó el retiro del campeón de Olavarría

La siguiente carrera, la Vuelta de Chivilcoy (09/11/69) se sellaría con un accidente del que Dante y Sabattini salieron milagrosamente con vida al escapar del Halcón en llamas tras despistarse. Pero, Dante defendió al prototipo: “….No es cierto que el auto era inestable, lo que ocurrió fue que al bajar a la tierra el auto se fue para todos lados y eso provocó el desprendimiento de la rueda de auxilio, que pegó contra el tanque de combustible y lo destapó. Lo más probable es que el fuego, que se inició con el auto casi parado, se haya debido a la corriente estática….”.

Sin embargo, el accidente, algunas quemaduras y mucho tiempo en la huella (tenía 53 años de edad), influyeron para que Dante Emiliozzi, uno de los grandes campeones del Turismo Carretera, decidiera retirarse de las rutas para quedar en el Olimpo del automovilismo argentino junto con su inseparable hermano Torcuato.

 

 

Links

http://www.historiatc.com.ar/foro/index.php?topic=407.0

http://es.wikipedia.org/wiki/Hermanos_Emiliozzi

http://www.museofangio.com/es/visita-virtual/museo-fangio/8-hombres-y-maquinas-la-pasion-del-tc/60-ford-baufer-f-100/

  • Gabriel

    Impresionante reseña!. A mas de 200 km/ hora con estos chasis y con las medidas de seguridad de la época. Espectacular!. Felicitaciones x la nota. Saludos. Gabriel de Pergamino.

    • capitan

      es triste perto en los ultimos tiempos hay muchos redactores de automovilismo que no saben lo que escriben grande saloto

  • montotu

    como los “gringos”, no hubo, mil gracias sr. por reavivar tan gratos recuerdos. atte.

  • Marcelo de Burzaco

    Gabriel : Con casi 60 cumplidos, reviví con los ojos humedecidos, todos aquellos años escuchando junto a mi padre (mientras trabajamos en nuestro taller) a Rouco y la cosechadora Gema, en radio Rivadavia. Eramos fanáticos del Ford y estos Gringos eran predecibles : O ganavan o no llegarían a terminar la carrera, pero siempre a fondo, a todo pedal. Dos maestros del automovilismo Nacional. Muchas gracias por este pedazo de historia señor.

  • Federico Buigas

    Muy bonito pero no tenes a alguien que te revise la gramatica y los tiempos verbales? O tal vez andabas medio apurado y no te dio tiempo a revisar.

  • FINGOSUIZA

    ¡¡¡¡¡ EXCELENTE !!!!! , ME HICIERON EMOCIONAR , INOLVIDABLE EPOCA , FUI TODA LA VIDA DE LOS EMILLOZZI , DESPUES DE ELLOS , NADA FUE IGUAL .

  • Gabriel Kohan

    Excelente articulo. Fueron grandes campeones a nivel nacional, y tuvieron una supremacía que duró años. Su historia marca un punto de inflexion enre lo nuevo y lo viejo. Marcaron la decadencia de los hermanos Galvez. Pero a la vez, el C
    chevitu y el Torino significaron lo nuevo y el final de su premacía. Lo digo como Olavarriense. Me permito agregar un dato, que es precisamente su transcicion como corredores de cafetera -> preparadores de TC -> corredores de TC. Fue esto presisamente cuando preparaban el auto de carrera a quien fue mi tío, Jacobo Muñele Falick. Ver , entre otros http://www.historiatc.com.ar/foro/index.php?topic=4132.190;wap2
    La historia es así, incluso la del TC . . . Gabriel Kohan de Olavarria

  • Ruben Stefani

    Galera con su motor Ford V8 59 A-B con válvulas a la cabeza?? no Sr, ese motor era con valvulas laterales, en el block, y estos Sres Emiliozzi sacaron potencias extraordinarias a pesar de las contras tecnicas que tenia ese motor…

    • Tomás

      era con válvulas laterales, tal cual el original!
      el reglamento no permitía el cambio

    • Jorge Saley

      Ruben.. me veo en la obligacion repetir la respuesta que di anteriormente.. no solo lo fabricaron antes que en EE.UU. y para correr…!!!

      No se si te queda claro…!!!

  • Mario

    Dos cosas, Una es que me parece verso eso del motor V8 con valvulas a la cabeza. Lo otro que recuerdo es “Adelante con los faroles Bram-Metal”!!

    • Jorge Saley

      Mario.. creo que tenes menos automovilismo que la revista Para Ti dedicate a lo que sabes.. si es que sabes algo.. no solo pusieron las valvulas a la cabeza tambien los ejes de camones Es una falta de respeto que digas verso a esmegante trabjo…!!!

  • Ricardo Ambrosio Briozzo Agust

    El motor Ford V8 59AB tenía tapas de cilindro planas y válvulas laterales. Allá por los años ’50 se corría TC con la llamada Fórmula Libre y los gringos hicieron un motor con válvulas a la cabeza. Otros importaron las tapas de cilindro Ardun, desarrolladas por el ingeniero armenio-estadounidense Zora Arkus Duntov (el mismo que diseñó el Chevrolet Corvette) que ponían válvulas arriba en el viejo “uem..uem…uem…” También le colocaban árboles de levas y resortes de válvulas Iskenderian, múltiples Edelbrock y bielas Carillo. Dentro de la Fórmula B los Ford corrieron con válvulas laterales hasta que se les autorizó el motor F 292 (292 pulgadas cúbicas originalmente) que era dotación de las pick ups F-100.