O maior do mundo

Suecia, Polonia, Estados Unidos, Italia, Rusia y Dubai son algunos de los países que tienen un muro pintado por Kobra. Eduardo Kobra, nativo de la periferia de São Paulo, le pone color, mensaje y belleza a las ciudades desde hace tres décadas. Para estos Juegos Olímpicos va a estrenar un mural de 2.500 metros cuadrados en el paseo portuario: el graffiti más grande del mundo hecho por un solo artista -y su equipo-. Seguir leyendo

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Bipolar

Estoy escribiendo una nota sobre Río para una revista dirigida a mujeres jóvenes, y empieza así: es inevitable, nombrar Río de Janeiro y que se te dibuje una sonrisa en la cara. Visitarla diez veces y querer volver mil más.

Y es la pura verdad, pero, pero, pero Seguir leyendo

De película

Ta bom, ta bom, yo voy. Esta vez me toca. Cuántos favores ya me hicieron. Cuántas veces me trajeron paquetes pesados de afuera, tecnología que en Brasil cuesta cinco veces más. Ta bom, voy yo a retirar las credenciales a la sede del Festival de Cine do Rio, en el armazém 6 del Pier Mauá, esa tierra de nadie y llena de escombros que, aunque recién empezó la primavera, hierve. Ta bom, por una vez, qué me va a pasar. Es grato recompensar. Total, me levanto temprano, arreglo la casa, me visto para la entrevista de trabajo que tengo a las 11.15 y me tomo el Metrô hasta Uruguaiana. Aprovecho y compro unos auriculares nuevos en los puestitos de la Avenida Presidente Vargas y camino hasta el Pier Mauá. Caminar es lo mejor. Andar en auto un viernes en el centro es una de las torturas más modernas que hay. Seguir leyendo

Clima de película

Todo el mundo asocia Río con calor. Yo misma me traje feliz la ropa de verano en pleno julio, cuando vine de visita una década atrás, dando por sentado que todo Brasil es un país tropical. Pero la realidad es que hizo frío hasta en enero, una vez que llovió el mes entero salvo un día. Sí, Río puede ser muy malvada con el clima, casi esquizofrénica.

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Vivir de viaje

Vivir en Río hace que la necesidad de viajar se calme. Se desvanece esa ansiedad de querer estar en otro lado, de recordar el olor del mar, su temperatura, el grosor de la arena, las caipirinhas. En Río todo eso está en frente, a pocas cuadras, cerca, se puede llegar caminando, en bicicleta, en Metrô, sin tener que preparar valijas y buscar hotel.

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