Noche Buena

La ventana de enfrente está completamente abierta. Es Nochebuena. Los almendros de la calle Dias Ferreira, una de las más elegantes de Copacabana, refrescan el aire. Pero para la familia de enfrente el aire no está fresco. Están todos sentados a la mesa, en cuero. La mamá, el papá, los dos hijos. Así es la Navidad en Río, sin fuegos artificiales y, muchas veces, sin ropa. Cuando la mamá se levanta de la mesa se le ve el vestido strapless, tomara que caia -ojalá que caiga- le llaman a ese tipo de prenda acá. El resto está en calzoncillos.  Seguir leyendo

Regalos navideños

Con ese apellido mío, la relación que tengo con Navidad es la misma que tiene el atuendo de Papá Noel con la temperatura de diciembre en Río de Janeiro. Por suerte, mi mamá cumple años en noche buena y pude festejar esa fecha como la mayoría de los occidentales. Sólo que los regalos los recibía ella.

En Río, capital mundial de los fuegos artificiales, en Navidad no hay. La noche de Natal -como se le dice a esta fiesta- es de lo más tranquila. La mitad de la población se va de viaje y la otra la festeja en familia. No hay fiestas, como en Argentina, y tampoco se consiguen taxis -como en Argentina-, no porque estén ocupados sino porque los taxistas no trabajan.

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