Río de plástico

-Es la gente, dicen casi todos cuando hablo de la basura del arroyo Antoñico, del río Paraná, la Bahía de Guanabara o la playa de São Conrado. Es la gente, dicen. Como si la gente fuera una entidad abstracta en vez de personas y quienes conversamos unos cactus.  Seguir leyendo

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Che ¿qué es la capoeira?

Un arte marcial, una danza; expresión corporal, acrobacia y música, todo esto forma parte de la capoeira, una creación afro-brasileña de los descendientes africanos con influencias indígenas que surgió a principios del siglo XVI y en noviembre de 2014 fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

En Bahia es donde más se practica, pero hay escuelas de distintas corrientes de capoeira por todo Brasil. Destreza, fuerza, armonía, sincronía y flexibilidad son algunas de las cualidades que se necesitan y desarrollan con la práctica de esta actividad que tiene adeptos en el mundo entero. En este micro video, el Che, un bahiano radicado en la isla de Boipeba, habla del berimbau, el instrumento fundamental de la capoeira e ilustra este arte que forma parte de su vida. ¡Activen los subtítulos!

Capoeira en Moreré from Ana Schlimovich on Vimeo.

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Otro tiempo

-¿Qué hace Ana todo el día?, le pregunta un amigo reciente a un amigo más antiguo. El más antiguo dice algo por confirmar que me conoce, pero ninguno de los dos sabe. Nadie sabe.

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Las olas, el viento y la basura

Termina enero, el año mal comenzó y ya tiene un mes menos. Último post del mes. Viernes. Foda. Iba a escribir sobre la basura, que últimamente está tan presente en mi vida. En la vida de todos, pero ahora la veo con más frecuencia, en más cantidad y en lugares donde contrasta demasiado. Seguir leyendo

Misterios del manglar

Después de una playa desierta que unos días es paradisíaca y otros se convierte en un cementerio de basura plástica que llega por mar, hay que atravesar un coqueiral. Y al pasar un área de arena blanca que parece una cancha de fútbol empieza el manglar. El secreto es conocer la entrada, si no, esta ciudad de árboles con raíces retorcidas que no tiene fin, un escenario que parece el escenario de un filme de Tim Burton, se convierte en un peligroso laberinto donde ya se perdieron varios.

El manglar: un criadero de vida; una protección natural para huracanes y maremotos, un bosque de barro que esconde unas conchas que se llaman lambretas, moluscos parecidos a la almeja, deliciosos con limón. Welber, un pescador de Boipeba que estaba enterrado en el barro, explicó todo -para la cámara- sobre este bichito que tiene una pata blanca que estira para poder desplazarse y me convidó unas para comer allí mismo, en el medio del barrial, crudas. Tan ricas que ni siquiera necesitan sal. Después le compré cuatro docenas de lambretas para llevar a casa. Ninguna saudade de hacer la fila del supermercado.

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Sabores nativos de São Sebastião

Hoy es el día de São Sebastião, el patrono de Río de Janeiro y de Cova da Onça, el pueblo de pescadores en el que estoy, que se llama oficialmente como el patrono que veneran, São Sebastião. Desde el viernes estamos de fiesta, procesiones marítimas con el Santo, con música, con barcos adornados con palmeras y árboles y flores y mujeres disfrazadas y alcohol. Decenas de barcos, lanchas, canoas y yates salen a navegar con la banda de la iglesia tocando en vivo y bajan en la playa paradisíaca de Pratigi y en bancos de arena que aparecen y desaparecen con las mareas.

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Identidad registrada

Tião, un moreno robusto del que decían que manejaba bien y despacio, me entregó el casco. Eran las ocho y media de la mañana del sábado y aunque el sol azotaba, la tierra olía a lluvia. Esas tempestades bahianas que lo mojan todo y duran nada. Por un camino de arena que sube y baja y pasa debajo de cajueiros cargados de frutos, por una selva fresca y espesa, por charcos de agua que empiezan a evaporarse, por surcos de un metro y medio que fueron formándose con las idas y venidas de los tractores, por palmares y campos de mangabas, una fruta deliciosa del tamaño de una pelota de golf, por lomadas que dejan ver el mar turquesa, avanzamos sin resbalar. Seguir leyendo

Un argentino en Boipeba

Daniel Fernandez cumplió el sueño de millones de hombres: subir a un avión y que en el asiento de al lado viaje una rubia hermosa. Daniela Lozano Scoles, marplatense, licenciada en turismo, piel de porcelana. Seguir leyendo

Aleluia

Silencio. Ningún ruido humano o mecánico. Grillos, colibríes, pájaros carpinteros, cigarras, moscas, mutucas, las hojas que se mueven con el viento y el somnífero vaivén del mar. Es domingo, final de tarde en Moreré, una aldea de trescientas personas y tres calles de arena, al este de isla de Boipeba, en Bahia. Seguir leyendo

Rutas nordestinas

Lo increíble es que parecía una buena idea. En vez de ir al aeropuerto, volar dos horas, pasar una noche en Salvador, cruzar en ferry una hora y media hasta la isla de Itaparica, viajar tres horas más en ómnibus a Valença y de ahí tomar una lancha que puede demorar entre una o dos horas -según las mareas- hasta Boipeba; sentarse 24 horas en un micro que va directo de Río a Valença parecía una gran idea. Seguir leyendo