Yo no tengo la culpa

 

Brasil anda extraño, a 30 años de la Nueva República, o de la vuelta de la democracia, la gente sale a la calle a manifestar. Libremente piden: que se acabe la corrupción, que se vaya Dilma, we want military intervention now, sí, en inglés -queremos intervención militar ahora-, que privaticen más y otras barbaridades como “femenicidio sí, fomenicido no #fuera el PT”. Fome es hambre en portugués y femenicidio es el asesinato de mujeres por razones de género. El cartel lo sostenía una señora y la foto se puede ver en Instragram. Tal vez la señora se expresó mal. Quién sabe.

En el 2013, cuando Brasil salió a la calle a protestar por el aumento del pasaje de colectivo, de R$ 3 a R$ 3,20, se respiraba cambio, creatividad en los mensajes, esperanza, el despertar del gigante. Hoy el pasaje cuesta R$ 3,40 y lo que se siente en las manifestaciones es un extraño malestar, una brecha que se abre entre un lado y otro aunque no se sabe bien qué significa cada uno. A la esperanza y las ganas de cambio les pasó por encima el odio, expresado sin gracia, con agresividad y faltas de ortografía. 

En el 2007, recién llegada a la ciudad maravillosa, voy una tarde a la playa de Ipanema. Estoy tendida en la arena, sola, blanca invierno porteño, con pinta de gringa recién aterrizada, cuando se acerca un chico y me pregunta si puede dejar su mochila mientras se va al mar. Le digo que sí y veo cómo el tipo, flaco, con los dientes saltones y un problema en el brazo izquierdo que le hace doblar la mano de una forma extraña, se aleja completamente vestido. Es obvio que no iba al mar. Dos minutos después vuelve, agradece, tantea la atmósfera para ver si puede iniciar algo, quién sabe una conversación, una salida, y al ver que no, se aleja con su mochila.

En los años sucesivos lo veo infinidad de veces hacer lo mismo. Ficha alguna gringa sola, se acerca y le preguntaba si puede dejar la mochila. Se va hasta la orilla vestido con remera y bermudas, espera dos minutos, vuelve, tantea, sigue su ruta. Año tras año, la misma mochila, el mismo truco, el mismo resultado: nada. ¿Qué hace? ¿qué gana con esta táctica? ¿de qué vive? ¿dónde?

Una buena tarde, o mejor dicho una mala, el chico de la mochila me ficha. Cuando veo que se acerca me enojo porque no puedo creer que me siga tildando de gringa. Y cuando hace la pregunta sobre la mochila me sale un zarpazo de escorpiana. ¿Pero no te das cuenta que me preguntaste lo mismo hace tres años? ¿Por qué hacés esto? ¿Cuál es tu problema? No, no podés dejar la mochila. -Yo no tengo la culpa, repite el chico entre mis gritos. Yo no tengo la culpa. Eu não tenho culpa.

Cuando sentí pena el tipo ya estaba lejos.

Dos meses atrás, una tarde de sol en Ipanema, charlando con una amiga, lo veo venir. Lo de siempre, pregunta, mochila, orilla, vuelta, intento de contacto verbal o visual y nada. Lo que cambia es la forma en que lo trato, sin reaccionar, con un poco de pena y otro de amabilidad. Él no tiene la culpa. Y mientras pueda pasear por la playa de Ipanema con su truco malgastado, que lo haga.

¿Y qué tiene que ver esto con las manifestaciones del domingo? Probablemente nada, apenas la sensación extraña que ambas acciones dejan.

En cambio, el músico y compositor Gabriel O Pensador se manifiesta con claridad y firmeza en un rap. Chega = Basta.

  • Susana

    Excelente descripción del clima que hoy se vive. Se acabaron las certezas, y la incertidumbre es una de las cosas más difíciles de soportar, pero vale la pena atravesarla y descubrirnos en el camino.

  • Diego

    Yo no entiendo que les pasa a algunos hermanos latinoamericanos… repudiar un gobierno elegido democráticamente (mas allá de sus aciertos y errores) por causas de corrupción es válido, pero pedir volver a la dictadura o incluso a la intervención estadounidense es ir demasiado lejos. Ojo con lo que se pide, gente! La idea es avanzar, no repetir los mismos errores una y otra vez. No existen soluciones mágicas, y menos de la mano de un general o brigadier ocupando funciones que no le competen. No hay que ser tampoco historiador para conocer los resultados nefastos de tales intervenciones. Durante los gobiernos defacto, además, la corrupción, el favoritismo, el amiguismo, la indiferencia y la inoperancia estaban a la orden del día y ni siquiera se podía ir a protestar sin temos a represalias. Quiero creer que esto no trascenderá y quedará en una mera payasada. Mas preocupación me causa ver gente de buena posición y supuestamente educada reclamando tales cosas.

    • Re

      Mientras las cosas mas cambian….mas permanecen iguales. Lo extraño de las manifestaciones en RJ es que eran de gente de derecha, bien acomodada. Lo que me parece es que a ese grupo les afecta que el gobierno tenga una politica socialista en el sentido de querer ayudar a los que menos tienen.Logico que hay corrupcion. Pero quienes son los corruptos? Gente acomodada, de buena posicion y con mucho dinero aunque sean del PT.
      Como lo dijo Noam Chomsky y lo pude observar en mis viajes por Brasil, es una poblacion en el que un 20% viven como europeos y el 80% restante como cualquier pais africano. Y ese 20% quiere mantener el status quo. Asi de simple.

  • Cocotte

    Está bueno el título … porque parece que recuerda a aquella película, tan entrañable.
    Yo no tengo la culpa. Entonces: “Echale la culpa a Río”

  • Luis

    Es entendible la reaccion de la gente al pedir intervencion militar (que no es lo mismo que pedir que vuelva la dictadura) o ayuda a otro pais cuando ves que el gobierno de turno te esta robando en la cara inescrupulosamente y su corrupcion llega a niveles inauditos. Me parece que nosotros como argentinos inventores del “panelaço” deberiamos copiar la reaccion de nuestros primos brasileros y salir a decir: “CHEGA! de corrupção”.

    • Diego

      No, Luis, no es entendible ni respetable. Todo golpe de estado comienza con una intervención militar. La “ayuda” de otro país (una potencia imperialista) te convierte en colonia de dicho país. O esto lo arreglamos nosotros o nadie lo va a hacer. A mi no me interesa volver a esas épocas siniestras, que a nosotros nos costó una guerra incluso, nada menos. Yo no me olvido.
      Además, te parecen pocas las marchas que se hacen en contra del gobierno argentino? No se pide justamente eso, el fin de la corrupción?

  • Agustina Krapp

    Quiero creer que la mujer no conocía el significado de “femenicidio”…

  • Piénsalo

    Lo importante en mi opinión no es echar la culpa de un error de alguien, sino averiguar qué causó el error.

    Akio Morita

  • http://blogs.lanacion.com.ar/rio-de-janeiro/ Ana

    Sigo siendo una gringa mutante. El chico del truco de la mochila se acercó el viernes en Ipanema y me preguntó si podía cuidar su mochila un minuto mientras iba al agua. Le dije que sí, y esta vez sonreí. En la foto, el muchacho volviendo del agua. Ahora tiene mochila nueva :)

  • Re

    Gracias Ana….por introducirme a la musica de Gabriel o pensador, me encanto. Te sigo desde los estados unidos donde vivo hace muchos años. Si pudieras quisiera q me respondas una pregunta con toda franqueza. Vale la pena vivir en RJ?….porque he pensado en cambiar de residencia y RJ, que ya conozco, me seduce como nada en el mundo. Pero vale realmente la pena?….

    • http://blogs.lanacion.com.ar/rio-de-janeiro/ Ana

      Hola Re, para mí sí, pero es muy personal la opinión. Rio, como toda ciudad, tiene sus cosas. No es una ciudad fácil, es cara, los servicios son pésimos, pero a la vez es mágica y está viva, muy viva. Vivir acá es toda una experiencia, así que desde ese sentido, vale toda la pena. Saludos!