Miss Río 2016

 

Lo repito. Río de Janeiro es como una mujer hermosa, es tan pero tan linda que le perdonás cualquier cosa. Y agrego: hermosa e indómita. A veces la imagino como una mulata con unas curvas escandalosas, a la que no le podemos sacar la vista de encima. La imagino agitando sus piernas, torneadas, fuertes, brillantes, a esa velocidad inimitable a la que llegan las que pueden, las que saben, cuando se entregan al samba. Parece tan natural, sobre quince centímetros de taco, sonriente, irresistible. La mulata samba como ninguna, pero no le exijan que hable de ingeniería aeroespacial. No le pidan a Río que sea Suiza. 

Siempre tan linda, siempre tan deseada, tan brillante y violenta, me la imagino como la nueva Miss Universo, jovencísima, radiante, llena de promesas, a la que de repente le llega el reconocimiento. La niña mimada, hija de la realeza, embellecida por Niemeyer y el Bossa Nova, de un día para el otro sale en todas las revistas, en los diarios, en la tele: la eligen para el Mundial 2014 y en el mismo año la eligen para las Olimpíadas. Ella, deportista recreativa por naturaleza, donde se juega mucho pero se compite poco, de repente es sede de las principales competencias mundiales, ella que no está nada pronta tiene que apurarse, pero ella no sabe apurarse porque su ritmo es disperso, es de paisaje, de olas y viento, de sol y de rocas, de florestas y cascadas, de una urbanización que todo el tiempo intenta civilizarla y no lo consigue.

Río es naturalmente poderosa y su único poder radica en su naturaleza indómita, la que en 2011 se tragó más de un millar de personas cuando las laderas de barro de la región serrana se vinieron abajo; la que el jueves 21 de abril, con una ola descomunal, hizo volar un tramo de la escenográfica bicisenda que une -unía- Leblon con São Conrado, matando a tres personas que pasaban por ahí. Podrían haber sido mi amiga Hanna o mi amigo Dani, que siempre la recorren; podría haber sido Martín que, dos semanas antes, contorneaba esos acantilados con mi bicicleta, podría haber sido yo. Pero fueron tres personas que otros conocían. Se fueron al mar con sus bicicletas. De las muertes inesperadas, una muy.

Fue como una performance del agua embravecida y contaminada para el Día de la Tierra, que es el 22 de Abril. Fue sobrefacturación de obra y subestimación de las olas. Fue la ilustración literal de lo que le pasa a la mulata indómita, no está pronta.

Ella es estridente y desordenada, no quieran pintarla de blanco ni que llegue temprano, porque no lo va a lograr. Es ruidosa e ilógica, es lo contrario a Suiza, es sorprendente y desorganizada, no intenten dominarla porque ella siempre, aunque sea con mala prensa, va a ganar la pulseada.

  • Marcos

    No he viajado por todo el mundo ni conozco todas las ciudades de este planeta pero de momento Rio de Janeiro es la ciudad que más me ha maravillado, me parece única.