La última fiesta

 

CASA ITALIA EN COSTA BRAVA CLUBE from Ana Schlimovich on Vimeo.

¿Vieron cómo empieza La Grande Bellezza, la película de Paolo Sorrentino? ¿con esa mega fiesta en una terraza romana? Bueno, así. Las lentejuelas, el despilfarro, los escotes, los pelados, los hipsters, los drogados, las divas elegantes, las que ya fueron divas y ahora están operadas, las chicas hermosas y radiantes, los rubios nórdicos, los gorditos sudacas, la fauna planetaria entera está de fiesta en Río de Janeiro en estos Juegos Olímpicos, una fiesta que va a dejar las peores deudas de la historia, pero no importa, fiesta al fin, y los mejores lugar para verla son las casas de cada país.

Italia, la bela Italia dejó su impronta en el Costa Brava Clube, un club que fue construido en los años 60 en uno de los lugares más lindos de Río, Joatinga. Un club que estaba cayéndose a pedazos y los fines de semana se llenaba de familias con barriga chopera, que hacían el churrasco en cualquier parte del jardín y ponían la música más fuerte que la del vecino, que tenía la panza más grande y bisnietos a los 50.

En vez de alquilar el club, Italia hizo un trueque, el uso del espacio durante los juegos a cambio de remodelarlo entero. Todos salieron ganando. El edificio recobró sus ares de grandeza de antaño. Habrá qué ver si después de las Olimpíadas los panzones seguirán haciendo churrasquinho.

La segunda casa que conocí fue la de México, que estuvo mucho más recatado que en la Copa de las Confederaciones, cuando hizo un fiestón arriba del Morro da Urca. México se acomodó en el Museo Histórico Nacional, un edificio colonial bellísimo que está en la zona portuaria, en el centro de Río, y fue remodelado recientemente para los Juegos Olímpicos.

Hubo mariachis, nachos con guacamole, galletitas con atún, una exposición sobre los Juegos Olímpicos de México 68 y otra con obras de Frida Kahlo para niños, que sigue en cartel.

Después vino Casa Argentina, sobre la que hablé en el post anterior, perfecta para combinar con el Parque Olímpico. Al partido de Del Potro por la medalla lo vi en la playa, en la casa que Alemania tiene en Leblon, con pantalla gigante, frankfurters, aros de basquet y mesa de ping pong. 

Cerca de la de Alemania está la Casa Suiza, en Lagoa, donde montaron una pista de patinaje sobre hielo, un vagón de tren como el que va por los Alpes, una terraza con música y una vista panorámica impresionante de la Laguna Rodrigo de Freitas; un chill out, lugares para comprar comida, todo debidamente señalizado con carteles rojos y blancos que organizan la vida: RUN, ICE, FOOD, CHILL OUT y por ahí va.

Pero hay que reconocer que la casa más fiestera de todas, la que no para de tener DJs desde las diez y media de la mañana a las once de la noche; la que deja entrar a todo el mundo gratis, aunque haya que hacer filas; la que hace las caipirinhas más fuertes y las vende a veinte reales; es la Casa Austria, que está en el Club Botafogo. Aunque no haya ganado nada en los Juegos, Austria se llevó la Medalla de Oro en Fiesta (y si no me creen miren el video al final)

Hay miles de casas que no conoceré: la de Japón, la de Qatar, la de Francia y Gran Bretaña, todo no se puede. Pero salir a la calle en Río en estos días es como caminar por el mundo concentrado acá. Nunca Río estuvo tan cosmopolita, tan llena de arte, de música, de proyecciones en las rocas del morro, de intervenciones de marcas creativas, de idiomas, de tranquilidad. Ya ni veo a los soldados armados cuidando el orden público, veo público en calma circulando por todos lados, por los caminos que arman con esas rejas cuyo fabricante se hizo millonario.

- Yo era contra las Olimpíadas -me dijo un taxista hace unos días-, pero reconozco que la ciudad está hermosa y el clima es muy tranquilo. Adhiero al comentario del señor. Río se emperifolló para recibir al planeta entero y se lució. Endeudada hasta las muelas pero digna, Río está sambando como una diva tropical y dejando a todo el mundo loco con su belleza. Es eso amigos. Un carnaval deportivo que está por acabar, que no se repetirá nunca más. Así que a tirar la casa por la ventana, quien sabe esta no sea la última fiesta. Y éste no sea el ante último post del blog.

  • Gwyneth

    espero que no, Ana, que no sea tu anteultimo post. y si lo es, espero que dejes la pista para seguir leyendote.

    • Luna

      Hago de sus palabras las mías. :)

  • Humberto Parizi
  • CARO

    … leo tu post y viajo en este mismo instante a esa ciudad Maravillosa!!…. que como vos los decís estuvo en estos días en su MÁXIMO ESPLENDOR!… :) hermoso relato como siempre..

  • Alexandre

    Ah, minha majestosa palmeira talipot, não seja tão impaciente com o seu Rio de Janeiro! Você já faz parte dessa linda paisagem carioca, não percebe? É certo que quando chegar o dia de você nos deixar, não vai simplesmente desaparecer sem um adeus à sua altura, certamente vai nos presentear com uma despedida docemente dramática ainda que não definitiva, pois que suas sementes ficarão para trás.

    Um abraço apertado deste desconhecido que há anos a segue.

    • http://blogs.lanacion.com.ar/rio-de-janeiro/ Ana

      que linda mensagem!