De Santo a Santa, con Rita Lee

 

Fue hace seis años, era enero en Río de Janeiro y llovía como este año, casi todos los días. No es una regla que llueva en enero, pero cuando pasa, puede caer agua todo el mes.

Acabo de ver el Climatempo, el pronóstico más pesimista que conozco, y los próximos días parece que mejora. En general, cuando ponen sol con nubes y algunas gotas, no llueve. A veces pienso que lo hacen para que uno tenga expectativas de lluvia y se sorprenda con un solazo. Una táctica para animar el espíritu de los cariocas -y turistas- que, como canta Adriana Calcanhotto, “não gostam de dias nublados“.

Aquel enero de 2007 los dibujitos del Climatempo eran monótonos. Tres nubes negras con lluvia día tras día. La sorpresa eran los días nublados pero secos, como ese sábado 20 de enero, día de São Sebastião, patrono del municipio de Río de Janeiro.

Mi primer amiga carioca me llevó a la procesión del mártir cristiano, un desfile casi tan numeroso como un bloco de carnaval, pero sin disfraz. Llegamos tarde, así que fuimos directo a la Catedral Metropolitana, ese cono gris que por las noches se ilumina de verde, violeta, azul, y que también se llama Catedral de São Sebastião do Rio de Janeiro, tal como la ciudad cuando fue fundada, el 1 de marzo de 1565.

Una leyenda dice que el santo fue visto con su espada en mano durante la batalla que expulsó definitivamente a los franceses de Río, en enero de 1567. El día de la batalla, además, coincidió con el de São Sebastião, protector de la humanidad contra el hambre, la peste y la guerra, que desde el primer milenio se conmemora el 20 de enero.

Al lado de la Catedral está la estación de donde salía el bondinho, el famoso tranvía amarillo que subía las laderas de Santa Teresa y que desde el accidente que hubo en 2011 no funciona más.

Todos los días hay accidentes de autos, colectivos, aviones, sin embargo siguen funcionando normalmente. Un accidente de bonde -tranvía- en 140 años y lo sacan de circulación. Hay algo extraño en esta ecuación. No soy la única que sospecha que algo raro pasó, cuando publiqué esa frase con una foto del bondinho en el facebook, fue compartida 426 veces. El tranvía volverá a circular operado por una empresa portuguesa. El pasaje costaba R$ 0,60. Vamos a ver cuánto cuesta la nueva vuelta por el barrio más especial y castigado de Río de Janeiro.

Aquel día de San Sebastián también había un bloco de carnaval en Santa. El bonde iba lleno de foliões -juerguistas de carnaval- disfrazados. Nos bajamos en la Estación Curvelo, frente a la casa a la que me mudaría en septiembre de ese mismo año, aunque vivir en Río no estaba en los planes, aun.

Subir a Santa Teresa es como viajar al interior, se respira otro aire, se siente otro clima -siempre más fresco-, incluso durante un bloco de carnaval. Los argentinos amamos Santa Teresa, y viven allí muchísimos compatriotas. Todos se conocen, la gente se saluda en la calle, se encuentra siempre en los bares, y baja poco. El que vive en Santa baja lo mínimo indispensable, ver la Bahía de Guanabara con su mar calmo, la roca piramidal conocida como Pão de Açúcar, los morros verdes y el Cristo Redentor desde ese barrio que es como un gran mirador, ya es suficiente para sentirse en Río, pero sin el ruido, sin el tránsito, sin el tumulto. Santa paz.

Recorrimos la Rua Dias de Barro -reconocible por el caserón gigante y amarillo que está en la esquina donde comienza la calle- y lo que quedaba del bloco. También llegamos tarde. Tomamos unas cervejas geladas y bajamos para terminar el día en la playa, frente al Copacabana Palace. Más de medio millón de personas se había juntado alrededor del escenario donde una grandiosa mujer pelirroja y pálida hacía delirar al público que cantaba junto con ella “me deixa de quatro no ato, me enche de amor, de amor… oh! lança! lança perfume!“.


  • Luis

    En mi humilde opinión… Santificaría Río de Janeiro!

  • Susanabart

    He ido tres veces a Brasil a fines de los años 80´. Las dos últimas veces me hospedé todo el tiempo en Río, por lo tanto he pasado por ese barrio en el tren camino al Cristo Redentor. ¡Qué nostalgias me trae!.

  • LauraC

    Felitaciones Ana por tus relatos y tus fotos. Son muy buenos y me hacen estar un poquito en Río… :)
    Laura Cesanelli

    • Ana Schlimovich

      Muchas gracias Laura