Feriado

 

El siete de septiembre de 1822 fue declarada la independencia de Brasil de las cortes portuguesas por Don Pedro en Río de Janeiro. Hoy la playa de Ipanema debe haber explotado. Si es que hubo sol. Voy a ver el Climatempo. 24 grados. Muchas nubes dice.

Y en este feriado yo debería publicar un post sobre Gilmar Lopes y el Morro dos Cabritos que está guardado en el cajón desde hace algunas semanas. Un paseo desconocido y con vistas impresionantes en el corazón de la Zona Sul. Ya lo publicaré. Promesa es deuda y no me gustan las deudas. Me pesan. Pero es que acabo de ver una tortuga gigante y no puedo escribir sobre otra cosa. Un metro por lo menos tenía. Apenas me vio salió disparada, la imagen de un humano con máscara debajo del agua no debe ser nada agradable. En realidad ninguna de las dos esperaba ver a la otra así que fue encuentro, susto y huida. Hay vida en los mares todavía.

Hace más de dos años escribí unas líneas mezquinas desde este mismo lugar sobre el que no quería que nadie más supiera. Carta desde el paraíso. “El paraíso, ese lugar tan común, esa palabra tan amplia y utilizada cuando no se sabe como describir la grandeza, belleza, particularidad y perfección de un lugar, es la única que me sirve hoy, esto es lo más parecido a mi idea del paraíso.” Decía. Y lo repito ahora. Moreré es mi paraíso mental, como si lo hubiera diseñado con la imaginación: el camino de sombra de hibiscus rosas, amarillos, fucsias hasta la playa de Bainema; la suavidad del mar, la temperatura del agua bahiana, a veces con olas, a veces plana. La curva de kilómetros de arena y coqueirales. Nadie. El jugo de cupuaçú, natural, por supuesto. El peixe grillado, la mesa del restaurante debajo de la amendoeira; los barquitos inclinados con la marea seca.

Ahora puedo hablar de Moreré porque ya llegó la señal de celular y más temprano hubo un banana boat estacionado en la playa. Un francés abrió una panadería y un vecino un mercadito. Hay una tienda de ropa con vidriera de vidrio y una nueva posada. Y más basura en la arena y motos, ahora hay motos, varias. “Tem mais lancha do que barco” dice Hilton, que mide dos metros, es el rey de la capoeira, oscuro como el café quemado y con nombre de hotel. Hilton habla con Julio César da Conceição Passos, ex-pescador, actual guía. -Ahora sólo ando con las periquitas, dice Julio César, contento de haber cambiado los bagres por la nueva especie bípeda, joven, con euros, dólares o reales desvalorizados pero siempre apreciados. En realidad el que habla es Júlio César, que recita su currículum mientras espera que llegue el dueño de la posada, que tiene que entregarle un cheque. Julio César habla, yo escribo y  Hilton chequea su celular con la señal de wi fi.

Puedo hablar de este lugar porque en breve es más que probable que haya pista de aterrizaje y puentes que unan la isla al continente, y cancha de golf, y se convierta en otra ex villa de pescadores más, degradada, con caza turistas y tiendas de souvenirs.

Ojalá que no.

Ojalá que Boipeba también declare su independencia y se mantenga intacta, pura, genuina, llena de sirís y guaiamum, unos cangrejos azules enormes que viven debajo de los coqueirales, debajo de la tierra. Y por los que los restaurantes pagan treinta reales la docena a personas como Rodson, un pescador de São Sebastião, el lugar más aislado, auténtico y hospitalario de esta islita mágica. El único lugar donde los pescadores todavía viven de la pesca.

Hace horas que estoy tratando de subir las fotos para este post. Se corta Internet. Sólo conseguí subir la de Hilton. Ilustrará él la nota. Yo también corto, ya es de noche y van a encender una hoguera en la playa. Hay vida después de Internet. Y caipirinhas bahianas. ¡Salud! Viva la independencia.

  • Susana

    Intensa descripción de lo que para vos es la felicidad. Bellísima crónica.

  • Gwyneth

    Me encantan estas cronicas de Bahia. Estuve hace mucho en Salvador y en Itaparica, fue mi primer contacto con la exuberancia brasileña. Me gustaria ver mas fotos, pero con las de los bahianos que estas posteando basta y sobra jaja!

  • Re

    Tuve la suerte de conocer ese paraiso del que hablas. Ahora, vengo a lamentar mi ‘cobardia’ de no haberme quedado por alli y haber regresado a mis responsabilidades en esta prision al aire libre, la mas grande del planeta, en que se ha convertido la tierra de la ‘libertad y democracia’…..eua.

  • Agustina Krapp

    Hola Ana! Siempre es un placer leerte! Hermoso lugar

  • Humberto Parizi

    Hola Ana, siempre es un gran placer leer tu blog. Admiro su mirada en Brasil y principamente de Río de Janeiro. No hablo o escribo en español, talves lo que incluso a veces me equivoco en comprensión lo que leo. “El siete de septiembre de 1822 fue declarada la independencia de Brasil de las cortes portuguesas por Don Pedro en Río de Janeiro..” Entiendo lo que dices D. Pedro estaba en Río sobre el 07 de septiembre de 1822. De hecho D. Pedro viajaba a São Paulo y las orillas del río Ipiranga, donde hoy se encuentra el “Museo de la Independencia”, habría dicho “Independencia o muerte”. Lo siento si endendi mal lo que escribiste.

    • http://blogs.lanacion.com.ar/rio-de-janeiro/ Ana

      Hola Humberto, muchas gracias por tu aporte. Tenés toda la razón. La residencia de Don Pedro es Río, pero la declaración parece que fue en el Ipiranga. Lo voy a corregir. Gracias nuevamente.

  • Vicky Iglesias

    Hola Ana, leer tu blog es una constante provocación para patear el tablero, rajarse para allá y “reirse de janeiro” de todo y de todos.

    Llegaron las motos a Boipeba, qué tristeza! Estuve hace 5 años y siempre dije que quería volver. Más vale que me apure antes de que sea “destruida” como su vecina isla de Tinharé.

    Un placer leer tus posteos. Sos muy generosa en compartir ciertos secretos con tus lectores.

    • http://blogs.lanacion.com.ar/rio-de-janeiro/ Ana

      Gracias Vicky, y sí, yo diría que te apures porque va a cambiar.

  • Fabi Lima

    Exactamente, Dom Pedro I (porque hubo Dom Pedro II), declaro la independencia de las cortes portuguesas en São Paulo y no en Río de Janeiro…