Déjà vu

 

¿Se acuerdan del 2001? cómo olvidarlo. Fue casi una violación. Casi no, fue una verdadera violación. Justo había renunciado a mi trabajo en una agencia de publicidad, había vuelto de un viaje por Sudamérica y me preparaba para vivir un año sabático, hasta que supiera qué era lo que quería hacer, total tenía mis ahorros en el banco…

El corralito trajo desesperación ¿y ahora qué? ¿y ahora cómo? bronca, cacerolazos, movilización, una profunda impotencia y dos caminos, perecer o cambiar.

Después de que mi propio gobierno y mi banco se quedaron con todo lo que tenía, supe que nunca más trabajaría para el mañana, empecé a hacer lo que me gustaba, escribir notas de viajes e intentar publicarlas y coser las telas guardadas que había fabricado mi abuelo. Así surgieron mi profesión de cronista de viajes y Corazón Contento, una marca de ropa inspirada en los viajes. En ese mismo momento nacían miles de otras marcas de diseñadores independientes; gente que se quedó sin trabajo y decidió dedicarse a su hobbie; las primeras ferias de diseño en San Telmo y Palermo, y un montón de emprendimientos que hoy son empresas consolidadas, tienen tiendas propias y venden en el exterior. La crisis fue un caldo de cultivo de talentos, un empujón, un motor para transformar visiones y estilos de vida. La crisis permanece y nosotros nos fortalecemos como el virus de una enfermedad, porque no nos queda otra, porque nos desafía, porque a la larga y a duras penas nos habrá convertido en los sobrevivientes más aptos de este mundo. “Las especies que sobreviven no son las más fuertes ni las más inteligentes, sino aquellas que se adaptan mejor al cambio”. Según Darwin estaríamos entre los primeros del ranking.

Quién diría que 13 años después algo parecido sucedería en la capital española. “Trabajaba como técnico de sonido, me quedé sin trabajo y para pagar la hipoteca de la casa me tuve que ir de Madrid”, cuenta Victor García, quien ahora fabrica lámparas con pedazos de madera encontradas en la región natural de El Bierzo, en Castilla y León, donde se mudó. Su relación con la madera empezó cuando quiso fabricar su propio didjeridoo, un instrumento australiano hecho de este material. Después estudió ebanistería y materializó las lámparas que venía dibujando desde hacía tiempo, reciclando maderas en desuso. “No quiero comprar madera, la madera me vende su propia forma, en vez de construir, desconstruyo” dice Víctor, que participa con su marca  BRZWOODESIGN por tercera vez en la Central de Diseño, una especie de feria que se hace desde el 2013 todos los meses en el Matadero de Madrid. El mayor matadero de la ciudad se convirtió en su más grande espacio cultural y la creatividad que se ve por ahí viene acompañada por otra palabra: reciclaje.

Reciclados son los lentes, también de madera, que diseña Jimmy Bracaglia, venezolano asentado en el País Vasco desde hace 14 años. Fanático del skate, estuvo tres años investigando qué hacer con las tablas viejas, hasta que llegó a la idea de las gafas. Se demora unas siete horas en fabricar un par y borrar estratégicamente la pintura del skate, lo que hace que cada modelo sea único. Los vende a €200 y su marca se llama Brak.

Ana y Natalia se conocieron en la escuela de cerámica, fabricaban juntas piezas por encargo y desde el 2013 tienen la marca tánata. Hacen tazas, juegos de té, tarros y unas originales manijas con distintas inscripciones. Como los otros dos diseñadores, venden sus productos on-line, un poco para huir de la tiranía de las tiendas, que llegan a triplicar el precio de las cosas. Las chicas dicen que en la feria hay muchos mirones y pocos compradores, pero que hasta el día siguiente, que es el último, no sabrán cómo les fue. Además es el “puente de Mayo”, el 1º de mayo es el día del trabajador y el 2 el de la Comunidad de Madrid, y muchos se fueron de viaje. Me acuerdo de los comentarios de los expositores en las ferias de diseño de Argentina: “es que mucha gente viajó por el feriado”, “es que con este frío la gente no sale”, “es que es fin de mes”…

Ropa, bolsos, joyas, accesorios para el hogar, posters, cortes de pelo, comida y otros bienes forman parte de Central de Diseño. En el viejo continente donde ya está todo inventado, la crisis los aqueja pero también los despabila. Bienvenidos al tren queridos terráqueos.

  • Susana

    Tal vez porque debemos ser los primeros en el ranking de las crisis, aprendemos a ir capeando los temporales, no sin algunas lastimaduras. Excelente la nota!!!!

  • Gwyneth

    La adaptacion al entorno es la clave, y tambien “no abandonar la lucha sin dar pelea”, frase que se repite en todos los idiomas y todas las culturas.

  • Diego

    Bueno, a mi también me mató esa crisis del 2001-02 (que es un decir, la crisis venía desde hacía años), perdí plata, el trabajo y encima había sufrido mi decepción amorosa mas dura hasta ese momento. Pero la malaria, curiosamente, me sirvió para comenzar mi carrera como artista, cosa que hasta entonces no había conseguido. Entré a trabajar por un amigo a un taller que pintaban banderas para la cancha, ganando 0 al principio. Y a ese rubro me dediqué por años, amaba el trabajo, y me catapultó para lograr cosas mas ambiciosas. Es mas, estoy con ganas de volver al rubro. Es mas divertido y saludable colgarse de escaleras y andamios, manchado de pintura que tener el culo todo el día pegado al asiento frente a la compu, empuñando el limpito lápiz óptico de la Wacom…