La revolución de los 20 centavos

 

La noticia salió en todos los medios del mundo y sin embargo nadie sabe bien qué está pasando en Brasil, y lo que más miedo da, nadie sabe lo que pueda llegar a pasar. Como si alguna vez supiéramos.

No soy una persona politizada, vivo acá pero no puedo votar. Entiendo poco de política y soy de las que piensan que el cambio empieza por uno. No espero a que otros hagan, hago, trabajo de hormiga, porque ya ví lo que un ejército de hormiguitas puede hacer.

Ayer decidí participar de la manifestación, salir a ver qué quiere la gente, como era el clima, a vivir la calle sin el filtro de la tele. Como intento evitar las idas al centro (de cualquier ciudad), aproveché para pasar por el Saara, que es como el Once porteño, para comprar cosas que necesitaba. Llegué a eso de las 4 y ya estaba casi todo cerrado. Los pocos locales abiertos vendían mercadería relacionada a las marchas, la rapidez de los comerciantes para aprovechar las oportunidades es un don.

Los empleados de comercio, que pasan 10 horas trabajando y 3 más viajando, por un sueldo básico (R$ 620) caminaban en dirección contraria a la manifestación, se iban a sus casas. Más tarde vería que la gente que formaba esa multitud que algunos dicen que llegó a los 300 mil y otros al millón, no estaba formada por comerciantes, ni por gente que vive en las favelas. En la calle estaban los que viven cerca, los estudiantes y los profesionales, muchos con sus hijos.

¿Pero qué pasa? ¿Brasil no estaba bien? ¿No salieron 30 millones de personas de la pobreza?. Sí, ahora mucha más gente puede comprar TV plasma en cómodas cuotas y viajar, pero tienen que esperar 4 ó 5 meses para ser atendidos por un médico en el hospital público. ¿Y no consiguieron que baje el pasaje del transporte? Sí, el boleto volvió a R$ 2,75, pero el Metro subió a R$ 3,50 y esto no tiene que ver sólo con 20 centavos.

Se habla de que la manifestación es vacía, que no hay un propósito claro. ¿Y? tal vez la gente no sabe lo que quiere pero al menos sabe lo que no quiere más. Como decía uno de los carteles “Paciência tem limíte, o futuro é agora“. Para entender un poco más, podemos leer este artículo escrito por Marina Amaral, de la Agencia Pública, publicado por el CIPER (Centro de Investigación Periodística – Chile), que explica sobre los gastos de la copa, no solo en estadios, también en municiones y armas no letales que ya empezaron a utilizarse en marchas como las de ayer o la del lunes 17 de junio.

“El contrato, con vigencia hasta el 31 de diciembre de 2014, prevé la provisión de 2.200 kits no letales de corta distancia (sprays de pimienta, granadas lacrimógenas con chip para ser rastreadas, granadas de efecto moral para uso externo y en interiores, y granadas explosivas de luz y sonido); 449 kits no-letales de corta distancia con cartuchos de balas de goma y cartuchos de expansión en el impacto (balas que se expanden en contacto con la piel, evitando la perforación); 1.800 armas eléctricas para lanzar dardos energizados (las pistolas “taser”) y otras 8.300 granadas de efecto moral, 8.300 granadas de luz y sonido, 8.300 granadas de gas lacrimógeno fumígenas triples y 50 mil sprays de pimienta. Dentro de los estadios y en la zona de exclusión, la seguridad privada es escogida y dirigida por la FIFA pero pagada por el gobierno federal”, explica Amaral.

Todos estos chiches le costarán al gobierno 49,5 millones de reales. Claro que la gente preferiría que esa plata fuera invertida en salud y educación.

Otros carteles se manifestaban en contra de las enmiendas PEC 33 y PEC 37, la primera tiene que ver con el Supremo Tribunal Federal, en caso de ser aprobada, se modificará la relación entre los tres poderes del país, permitirá al Congreso tener control sobre acciones de Supremo Tribunal Federal, o sea, la justicia en manos de los políticos.

“El PEC 37 es para temer más aún. Se trata de una propuesta de enmienda a la constitución, conocida como PEC de la impunidad, ya que pretende quitar el poder de investigación del Ministerio Público. Si es aprobada, inviabilizará algunas investigaciones como: desvío de dinero, crímen organizado, abusos cometidos por agentes del Estado y violaciones de derechos humanos.” Exolica el site Nación Jurídica, y para que quede más claro, coloca un video detallado sobre estas dos enmiendas que acaban con la justicia independiente y la democracia de un tirón. Cosas como estas tienen a la gente movilizada.

El único grupo homogéneo era el de los bomberos, que el año pasado inició una huelga para conseguir un aumento de sueldo, ya que reciben uno de los peores salarios de Brasil. El resultado: 14 bomberos terminaron presos en la cárcel de Bangú, además de ser expulsados del cuerpo de bomberos.

Muchos jóvenes se manifestaban en contra de la “Cura Gay”, un proyecto de ley aprobado por la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados con la cual los psicólogos pueden proponer tratamiento a los homosexuales. Cabe destacar que el presidente de esta cámara es Marco Feliciano, pastor de la iglesia Assambléia de Deus, conocido por sus declaraciones racistas, homofóbicas y por un video en el que le pide a uno de los fieles de la iglesia la contraseña de su tarjeta de crédito: “Es la última vez que lo digo. Samuel de Souza donó la tarjeta de crédito pero no dijo la contraseña. Así no vale. Después va a pedir un milagro para Dios, Dios no se lo va a dar y va a decir que Dios es malo”.

Por momentos la marcha se parecía a un bloco de carnaval, por el colorido, la alegría, la pluralidad y la música que es inherente a cualquier expresión brasileña. La masa avanzaba, en paz, por la gigantesca Avenida Presidente Vargas, llenando su ancho y su largo.

Me salí a la altura de la estación de Metrô Uruguaiana, la del Saara, que estaba abierta. Pocos entraban a la boca del subte, en cambio mucha gente seguía llegando. Ya en mi barrio empecé a ver lo que mostraba la televisión, confrontos con la policía, gente pegándose, disparos, fogatas, nada de lo que yo había vivido. Era como ver otro evento, completamente distinto, oscuro y violento, las imágenes por las cuales mi mamá me llamó enseguida para ver si estaba bien.

Los medios mostraron dos cosas: los planos generales, que filmaban desde helicópteros un mar de gente, y las imágenes de violencia, llenas de fuegos y estallidos. O sea, la masa y el peligro de ésta. Me cansa la repetición, esa misma repetición que mete miedo en la gente y no cuenta nada, no muestra el detalle, sólo alerta a las personas que lo mejor es quedarse en casa.

Me terminé enterando de lo que pasaba por Facebook y Twitter. La policía y las tropas de choque empezaron a acorralar a la gente donde estuviera, tirando bombas de gas y balas de goma. Lo sé porque hasta el productor del Circo Voador, Lencinho, que esa noche trabajaba, fue alancanzado por una bala. Porque el público del show de anoche mostró fotos de bombas de gas que habían sido lanzadas dentro del propio Circo. Lo sé porque amigos míos contaban cómo cortaron la luz en Lapa y aunque estuvieran con las manos en alto o sentados en el suelo, les tiraban bombas y tiros. “Lapa está sitiada” posteaban y videos como éste y este otro empezaron a aparecer en Facebook. Y porque escuché los helicópteros, los tiros y hasta sentí el olor del gas, cuando la policía llegó al Palacio  Guanabara, sede del gobierno, muy cerca de mi casa.

Lo sé porque el lunes a una compañera de mi curso de poesía, incapaz de contestar mal siquiera, le tiraron gas de pimienta a veinte centímetros de la cara, la metieron presa y tuvo que pagar una fianza de R$ 2.000 para poder salir. La foto de Liv salió hasta en el New York Times.

Se habla de todo por acá, hasta de una posible dictadura. Estamos en el exacto momento en que el caldo de cultivo puede transformarse en cualquier cosa. Como dice BNgão, “O mundo. Várias tensões, várias situações. O mundo, Panela -olla- de Pressão“.

  • Tribi

    El problema de Brasil, es el problema de todos los pueblos en el mundo. Todos somos Brasil. Mis felicitaciones a la autora por promover un espacio para la reflexión alternativo a las informaciones de los grandes medios de comunicación en el mundo que repiten el discurso sin mediar investigación.

  • Susana

    excelente, como siempre, completo y muy intenso, gracias!!

  • Andrea

    Vaya, todas estas historias ocurrieron también aquí en España no hace tanto. Manifestaciones pacíficas que en los telediarios parecían una guerra. Disparos con pelotas de goma, porrazos, desalojos a la fuerza, sangre, etc… y hasta policias infiltrados en las manifestaciones para promover la violencia. Como dice Tribi, el problema de Brasil, es el de todos los pueblos del mundo.
    Anoche también llegaron hasta aquí las imágenes de Brasil. Y como bien dices, no se parecía en nada a una manifestación pacífica…

    • http://blogs.lanacion.com.ar/rio-de-janeiro/ Ana

      El gran negocio de la venta de armas no letales. Lo que faltaba.

  • Gustavo Kalil

    excelente

  • juliana

    Brava!!

  • http://perfumedeayer.blogspot.com.ar/ Sophie

    Muy buena cobertura Ana. Que ellos sigan reprimiendo con la violencia, que todo vuelve, y es una lástima que muchos no usen la cabeza ni se animen a pensar más allá de sus acciones automatizadas

    • http://blogs.lanacion.com.ar/rio-de-janeiro/ Ana

      Así es Sophie, una lástima y un peligro. Y un buen negocio, infelizmente.