Gosto de agosto

 

Trabalho, trabalho, trabajo. En un minuto, tres veces la palabra trabajo. Hablan fuerte los cariocas que están en la playa sin trabajar. El sol raja la piel como si fuera enero, o noviembre, o cualquier mes del año. Voy a parar para ponerme protector solar. La mayor inversión desde que vivo en Río de Janeiro, donde no hay invierno.

Vine a la playa porque a esta hora el sol que entra por la ventana del escritorio quema y no me deja trabajar. Y porque tengo que escribir sobre Letícia Novaes. Estoy nerviosa. No lo estuve al entrevistarla porque me hacía la Marília Gabriela, me salvaba el personaje. Y eso que mi amigo Cadu al final no vino para ayudar con el pelo y el maquillaje.

Lo de hacer la entrevista surgió corriendo por la playa. El comentario de un lector, que siempre tiene una visión negativa, dijo algo clave sobre el último video, que si no se hubieran cortado las preguntas, se entenderían mejor las respuestas. Verdad absoluta. Es que no defino dónde voy a posicionarme en las entrevistas, ni cómo. Entonces vino esa idea, meterme en el plano, entrar al juego y confiar en el trípode. Pero el trípode no es mi amigo, nunca nos llevamos bien, me lo olvidé, lo quebré, lo cargué, lo odié, siempre lo odio, por eso capaz que no se lleva bien conmigo.

Así que después de proponerle una entrevista a esta señorita que nombré innumerables veces en el blog, y escuchar SÍ, así con mayúsculas, me alegré tanto que olvidé que soy una sola persona y que estaría a cargo de los tragos, la cámara, el sonido, la entrevista, las preguntas, los gatos, la iluminación, el trípode y el foco. O la falta de.

Las conté. Participó en 14 posts de este blog. O la etiqueté 14 veces y la nombré varias más. Letícia Noaves está presente en mi vida desde 2011 y ahora que llegó la hora de escribir sobre ella “da um susto de sutiâ se abrindo sozinho“, da un miedo de corpiño abriéndose solo, como dice la canción 12 del segundo disco de su banda Letuce, Manja Perene, lanzado en 2012 a través de un sistema colaborativo de Embolacha Discos.

Las letras de sus canciones son salvadoras. Letuce es la banda de la que más letras sé. Unas veinte canciones de cabeça, como dicen acá. Ahora estoy con el tercer disco, Estilhaça, que van a lanzar el 20 de agosto en el Circo Voador y ya está en soundcloud -como los dos primeros- para quien quiera apreciar.

Fue en el Circo donde vi a Letícia por primera vez, de azul, un metro ochenta y cuatro y un escote en la espalda inolvidable. Letuce había sido la banda telonera de los franceses Air. La segunda fue en el Cine Odeon. Era carnaval y ella cantó pintada de jirafa, como la que tiene tatuada en su costilla. Desde ese momento para mí siempre fue un Avatar.

La tercera vez fui a hacerle una entrevista para la revista El Patio a la casa donde vivía con su ex pareja y compañero de banda, el músico Lucas Vasconcellos. Era domingo, 11 de la mañana, y Lucas abrió la puerta en bata. Susto mayor que el del sutiâ abriéndose sozinho. Letícia vino hasta la sala también vestida con una bata y dijo que la idea era hacer las fotos en la cama. A partir de ahí los quise. Había un pollo cociéndose en el fuego. Y la cama estaba llena de instrumentos. Qué era esta pareja, por Dios. Me acuerdo que grabé la entrevista mientras sacaba fotos, dejé la cámara de filmar sobre el trípode y cuando llegué a casa vi que el micrófono de estudio que pusimos como decoración, había tapado la cara de Lucas durante toda la charla. Y qué charla. Ahora que lo pienso al menos puedo salvar el audio. Pero qué pena. Tengo el trípode en venta, por si alguien lo quiere comprar.

El mes pasado estuve a punto de tomar unas clases de video, pero el profesor estaba lleno de trabajo y hasta ahora no pudo. Voy a preparar un bloody mary como el que tomamos el sábado durante la entrevista. No mamá, no tomo para escribir. Me hago la Hemingway nomás (a ver si me va mejor que como Marília Gabriela), hace calor y tengo mucho jugo de tomate en la heladera.

La multiplicidad, hablamos bastante sobre ser multidisciplinario antes de ayer, ella toda de verde lechuga, como las plantas de la rua Nascimento Silva por donde caminamos, a una cuadra de la casa de Tom Jobim. Letícia es multiartista, escribe, actúa, canta, estudia astrología. Es intensa, personal, graciosa, capricorniana. En el escenario es magnética, es la vida en estado puro. Sus crónicas son únicas como las de Clarice Lispector, cada una en su estilo, las dos altísimas. Y la última parte de la canción “Todos os lugares do mundo” que escucho como un mantra, tiene un toque de Juana Molina, otro talento multidisciplinario.

Cuando nos dimos cuenta del problema del foco, repetimos. Letícia propuso cambiar de lugares. Sirvió. Volvimos a filmar y conversamos de nuevo sobre lo mismo. Pero la naturalidad ya no estaba intacta y la luz se había ido. No usé esa parte, preferí naturalidad a foco. Y desde ahora siempre cámara en mano y en exteriores.

Ella tenía un cumpleaños en Barra de Tijuca, pero cuando le dije de repetir dijo SÍ. Esa también es Letícia Novaes, la misma que avisó a los que estaban en la cola interminable del Circo Voador para ver a ZAZ, que furava la fila -se colaba- sólo porque la estaban esperando ahí en la ventanilla de prensa. Yo la esperaba en la ventanilla y veía cómo se disculpaba. Le pesaba tanto pasar delante de los demás. Tiene el corazón del tamaño de su altura. El sábado, mientras se hacía una colita frente al espejo, decía que la cola de caballo le ayuda a estirar las cejas, porque las tiene para abajo, cejas de personas buenas. Y qué otras cejas podría tener esta mujer.

Casi no dormí el sábado, estaba angustiada por la falla del foco. Me puse a ver un documental sobre Woody Allen y empecé a prestar atención a la edición. A veces hablaba él y otras había imágenes de archivo. Woody salvó el video. Por suerte tenía fotos de las épocas de las batas, los recitales, los encuentros casuales como el que tuvimos aquella Navidad de 2012, en la Lagoa. Haré con los videos lo mismo que Letícia cuenta que hizo con agosto. Ya verán.

Mañana, 4 de agosto, es el lanzamiento de Zaralha, su primer libro, (en la galería Olho da Rua, a las 19hs) que también materializó a través de un financiamiento colectivo, de Catarse. Todo en agosto, un mes Novaesiano del que ahora, eu também gosto. Con ustedes, la inigualable, inclasificable y querida Letícia Novaes.

  • Don Tribi Canelo

    Me encantó

  • Gwyneth

    No alcance todavia a ver todo el video, pero me encanto el relato. Es verdad, no necesitas el Bloody Mary para escribir muy bien, Ana!

  • Susana

    Muy bueno Ana!!! tu sinceridad y espontaneidad para escribir es sumamente refrescante. Lindísimas las fotos y el video.

  • http://blogs.lanacion.com.ar/rio-de-janeiro/ Ana

    gracias!! mirá el video hasta el final Gwyneth, hay sorpresas jaja

    • Gwyneth

      Ahi lo vi, muy bueno el final, muy buena y original forma de cerrar la entrevista!