Bipolar

 

Estoy escribiendo una nota sobre Río para una revista dirigida a mujeres jóvenes, y empieza así: es inevitable, nombrar Río de Janeiro y que se te dibuje una sonrisa en la cara. Visitarla diez veces y querer volver mil más.

Y es la pura verdad, pero, pero, pero

Llegás y llueve, mucho, y hay manifestaciones así que el viaje del Aeropuerto Santos Dumont a casa, que en días normales demora diez minutos, tarda 45. Y eso que es el aeropuerto del centro, como si fuera Aeroparque; no quiero imaginar si hubiera aterrizado en Galeão. Ayer me llamó un amigo contándome que había perdido su vuelo a Europa. No es que salió tarde, salió tres horas antes al Galeão, desde Ipanema es una hora como máximo, pero tardó dos y cuarenta. Dos horas y cuarenta y el vuelo que perdió era a Europa, no a São Paulo, no a Buenos Aires. Por lo menos iba en Uber y le costó 73 reales, si hubiera sido un taxi, le salía 170. Y por lo menos él no tenía urgencia de viajar ese mismo día, comprar otro pasaje le salió 400 dólares, pero los que sí tenían que llegar y no podían esperar al otro día para volar, a esos los mataron: 1.500 dolarcitos para llegar a tiempo. Río de Janeiro se los tendría que reembolsar.

Entonces escribo sobre las cosas buenas de la ciudad, el nuevo Museo del Mañana, el Canastra, el Jardín Botánico y el Instituto Moreira Salles; un bistrô afrancesado bastante nuevo que se llama Formidable y las hamburguesas de Comuna; los atardeceres de Ipanema y los surfistas de Prainha. Pero para llegar a Prainha ya ni sé cómo se hace, porque el Surf Bus, un invento genial, no funciona porque se quedó sin patrocinador. Hay que alquilar un auto para ir. Es así. Y para comer en Formidable necesitás por lo menos 150 reales, pidiendo agua. Casi 40 euros. Por esa plata uno come como los dioses en París, con vino francés.

-Yo intento ponerle onda -dice el amigo que perdió el vuelo-, pero está difícil. Sí. Está difícil. A Santa Teresa, para mí y para muchos argentinos y franceses, uno de los barrios más lindos de Río, no se puede ir. Primero porque el bondinho sigue sin funcionar. Habían hecho unas pruebas con el nuevo ultrasobrefacturado tranvía, pero ya no circula, no se sabe qué pasa; y los taxistas no te quieren llevar; y segundo, porque si conseguís subir, hay un 50% de chances de que te afanen todo. Los asaltos pasan más seguido que los colectivos. Y volvieron los tiroteos. Ya no hay ninguna duda de si son fuegos artificiales o tiros, son brutos tiros en una guerra de la que nadie habla porque sucede en las favelas. No se habla, pero las balas caen cerca. Tan cerca como en la Línea Vermelha, donde el 1º de junio se paró el tránsito y la gente se bajó del auto para tirarse cuerpo a tierra y rezar.

El 28 de mayo inauguraron el Nuevo Elevado do Joá, un camino que une la Zona Sul con Barra da Tijuca. Y el 7 de junio un video muestra que ya hay tres pozos en el asfalto. Una escala menor de lo que pasó con la bicisenda más linda del mundo, que se derrumbó en un tramo y se llevó tres personas al abismo y al otro mundo. La última: el día que inauguró el VLT -vehículo leve sobre rieles- descarriló. Parece magia negra. Parece el karma que la bella Río está pagando por sus pecados de hace 200 años, cuando dos millones de esclavos desembarcaron en el Cais do Valongo. Pero de esto hablaré en otro post.

Cuando mi musa carioca Letícia Novaes se fue a vivir a São Paulo, mis alarmas internas, que ya vienen sonando hace un par de años, dispararon. Ahora usa guantes por el frío y escribió un texto maravilloso sobre ese cambio de ciudad (lo pueden leer acá). Hasta los cariocas, que parecían inmunes a los malos tratos, están insatisfechos, hartos o deprimidos, ya no los calma ni la cerveza ni el futebol.

-Pero vos tenés Ipanema ahí nomás, me dice otro amigo que me manda fotos desde el País Vasco.

-Pero está nublado y hace frío, le digo.

Debe ser eso. Mañana sale el sol y se nos pasa la mufa a todos. 

 

  • Gwyneth

    Las ciudades reflejan lo que pasa a nivel pais o region, son tiempos duros en todos lados! Tampoco hay ciudad ideal, y aunque alguna puede parecerlo el enamoramiento termina pasando. Es dificil. Y que paso con Boipeba?

    • http://blogs.lanacion.com.ar/rio-de-janeiro/ Ana

      Ni Boipeba se salva

  • Carlos Sanchez Vargas

    Ana…..tu post es muy real. Qué hacemos con Rio?

    • http://blogs.lanacion.com.ar/rio-de-janeiro/ Ana

      yo la pienso disfrutar igual. Ir por el lado bueno, que siempre hay. Y salir con cinco hora de anticipación al aeropuerto.

    • http://blogs.lanacion.com.ar/rio-de-janeiro/ Ana

      Y comer mucho açaí

  • reyjombe

    Una exposición del filósofo Gustavo Bueno (Ontología de la corrupción, Youtube) me anima a decir algo sobre estos tiros y aquellos plásticos de la nota “Río de plástico”.
    Ambas notas hablan de la corrupción de una entidad, un ser (el arroyo Antoñico,
    las personas). G. Bueno dice sustrato para referir las morfologías o categorías
    ontológicas (formas categorizadas: el arroyo, una ciudad, un gobierno, un grupo
    social, un individuo, etc) que la corrupción desordena o aniquila. No todo ser es corruptible pienso yo, las noches y los días, las mareas, la luna, lo inmortal del arte… y en lo moral, las buenas personas, las personas morales que de no existir no existiríamos. Bueno finaliza identificando a la ignorancia como una de las corrupciones más importantes de una sociedad porque tiene por sustrato a los propios sujetos. Me disculpo por ingenuo y simplificador pero es una enorme verdad que cuando los niños pueden ir a la escuela, y a cuanto mayor nivel mejor, se forman las sociedades menos corruptibles.

  • Tribilin

    Las ciudades son cementerios. Lo dijo Mirthes. Lo sabes. Escapa: la puerta es ancha!