Río en bicicleta pública

 

El paisaje invita. Se puede ver el Teatro Municipal, las palmeras del amor, la Praia de Botafogo, el Pão de Açúcar, Copacabana entera, Arpoador; los morros más famosos de Ipanema, los Dois Irmãos, y ahora también ir hasta la playa de São Conrado, donde aterrizan los aladeltas, en dos ruedas, yendo siempre por una ciclovía y por cinco reales. Lo único que hay que tener para usar las bicicletas públicas de Río de Janeiro, esas anaranjadas que se ven por todas partes, es un celular con un número local y una tarjeta de crédito. El chip -de Vivo, Claro, Tim, Oi- se puede comprar en los kioscos de revistas, cuesta entre diez y quince reales y ya viene con crédito para llamadas e Internet 3G o 4G.

Primero hay que registrarse en el site de BikeRio, el formulario es corto y hay que poner el número de teléfono local que se va a usar para activar el servicio -el del chip-. Una vez que se crea la cuenta hay que ir a “Comprar passe”, se puede elegir entre el pase diario (R$ 5 x 24 horas) o mensual (R$10 x 30 días), así que si la idea es usar la bici más de un día conviene el mensual. Se paga con la tarjeta de crédito.

Después hay que bajar la aplicación gratuita de BikeRio. Si no se tiene un smartphone, igual se puede llamar por teléfono al 4003 6054 para liberar las bicis en las estaciones. La llamada es paga y demorada, así que si se puede contar con la aplicación, mejor. Sobre todo porque muestra el mapa con todas las estaciones para retirar o devolver bicicletas, y la cantidad de bicis o lugares disponibles.

Sea llamando por teléfono o con la aplicación, hay que ingresar el número de estación, el número de posición de la bici elegida -siempre conviene controlar que esté entera y con todo en su lugar antes de retirarla-, confirmar y sacar la bicicleta cuando se prenda la luz verde.

Hay estaciones por todos lados, desde la Zona Norte hasta Prainha y es la mejor forma de conocer la ciudad evitando el tránsito. El sistema funciona entre las 6 y las 00 horas. Los viajes hasta 60 minutos no son cobrados, y si te pasás te cobran R$ 5 por cada hora excedente. Lo que hay que hacer es usar la bici durante casi una hora, devolverla en alguna estación y esperar quince minutos para retirar otra. O pagar un poco más y andar sin tener que preocuparse con los horarios. Total la cuenta llega a la vuelta.