Un ser mitológico del Matogrosso

Fora Cunha, fora Cunha, fora Cunha,
fuera Cunha, fuera Cunha, fuera Cunha

Gritaba el público antes de que empezara el show. El Circo Voador estaba repleto, entradas agotadas para la segunda noche consecutiva de Ney Matogrosso en Río, que entró al escenario transformado en un condor.  Seguir leyendo

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El mundo sin Naná

Juvenal de Holanda Vasconcelos, Naná, como lo llamaba su madre desde chico, partió ayer, a los 71 años. Cinturón negro en música y humanidad, el percusionista pernambucano que alcanzó lo que ningún otro percusionista brasileño en el exterior, murió de cáncer, esa maldita enfermedad que nos está consumiendo y lo seguirá haciendo hasta que cambiemos.

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Un tono de voz

No importa que esté nublado desde hace días. Ni que ciento veintinueve diputados voten a favor de un estatuto donde cualquier persona a partir de los veintiuno puede portar un arma, y sólo ocho voten en contra. No importa que esa misma cámara no legalice el aborto y prohíba hasta la pastilla del día después. No importa. No importan los martillazos de la obra de al lado. Ni que todavía no me hayan pagado una nota que salió publicada en marzo. No importa que los pasajes de avión aumentaron junto con el dólar. No importa el tránsito, ni las aguas podridas de la Bahia de Guanabara, no importa nada cuando canta Mãeana.

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Manguebeat

El guaiamum es un cangrejo azul con un caparazón que puede alcanzar el tamaño de un plato de postre y vive en el nordeste brasileño, por ejemplo, en Bahia. El macho tiene las pinzas desiguales, una enorme, la otra no. Y puede ser diestro o zurdo. A la hembra le dicen tapajoca y los marisqueros tradicionales no la atrapan, o cuando la atrapan la sueltan (o deberían) para que se reproduzca. Hace varias semanas que nombro al guaiamum, escribo su nombre, lo miro en las fotos que saqué en el manglar de Ponta dos Castelhanos, y dentro de una rueda de tractor, cuando ya estaban atrapados. El guaiamum forma parte de las comunidades tradicionales pesqueras, como la de la isla de Boipeba, sobre la que hace varias semanas, escribo, borro, reescribo, avanzo, retrocedo, ando para los costados como los cangrejos, pierdo el rumbo, y después lo encuentro. Seguir leyendo

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Buscados

Una noche, de pura casualidad, estaba en el centro cultural Matienzo, en Buenos Aires, cuando la banda Mohandas subió al escenario. Mohandas, esos brasileños que tocan una música “Etno-pop” y cada tanto organizan los mejores recitales callejeros de Río, en la Pedra do Leme, pusieron a los argentinos a bailar como locos. Seguir leyendo

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El único

Todos, absolutamente todos, conocemos sus canciones, su voz, su ritmo, su guitarra. Tê Tê tê, têtêretê, tê tê, têtêretê, es probablemente el estribillo más cantado del momento “carnaval carioca” de todo casamiento, cumpleaños de 15, bar mitzvá. Esa canción se llama Taj Mahal. Después seguro viene “Moro, num país tropical, abençoado por Deus e bonito por natureza” y enlazado “Ooooooô lariá laiô obá obá obá”, todos con los dedos índices apuntando al cielo, las corbatas desanudadas y los vestidos desencajados, “e esse samba que é misto de maracatu, é samba de preto velho, samba de preto tu”. Esa se llama “Mais Que Nada” y es la música que hizo famoso a Jorge Ben Jor.

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Paisajes con bossa


Veinte grados en Río de Janeiro. Los vendedores callejeros ofrecen gorros de lana acrílica por diez reales y chalinas por veinte. Las mujeres aprovechan a sacar las camperas de cuero del armario antes de que la humedad las termine de desintegrar. La despiadada humedad carioca avanza sin freno, sin el sol abrasante que reina el resto del año, y deja sus marcas de hongos por todas partes, los zapatos, los trajes, las carteras, las chaquetas de cuero compradas en el último viaje al extranjero. Billetera mata galán. Río mata cuero y prendas caras. Ni vale la pena invertir. Seguir leyendo

Música del futuro

Si hay una sala que viaja como una máquina de tiempo, tiempo de calidad, es esa cajita de zapatos, con pocas butacas -de las que uno ni se puede levantar- pero con una iluminación de última generación y un sonido impecable. La sala que podría ser el living de una casa, por el tamaño y la intimidad que se genera entre artista y público. La sala de Oi Futuro Ipanema -pegado al Metrô General Osório-, un edificio blanco antiguo remodelado, con un portón naranja frente al que a veces duerme un nene sobre cartones, y al preguntarle por la familia dice que sólo tiene padre, y que está preso. Seguir leyendo

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Eclipse de Zaz

¿Por dónde se empieza a contar esta historia? ¿Por la cantidad de zapatos amontonados en ese palier de Botafogo? ¿El camino empedrado completamente oscuro que sube por el medio de la floresta y la ciudad hasta una iglesia? ¿O cuando con Letícia Novaes nos damos cuenta de que por cuestiones de altura no somos buenas compañeras de recital? Seguir leyendo

Río de Janeiro cumple 450 años

Hoy, 1º de marzo de 2015, Río está de aniversario. Festeja 450 años de vida. Todos números redondos. La ciudad está llena de homenajes, una torta de cumpleaños de 450 metros, 2,5 toneladas de harina y 3 mil huevos en la rua da Carioca -centro de Río-; recitales de Cateano, Gil, Jorge Ben Jor y Vanessa da Matta, entre muchos otros, en la Quinta da Boa Vista y la historia de la metrópolis en 360 grados.

Hice mi propio homenaje para la cidade que elegí y me adoptó sin chistar. Un video filmado en bicicleta en un lugar que amo aunque sea peligroso, el Aterro do Flamengo, diseñado con buen gusto y vegetación nacional por uno de mis cariocas predilectos -aunque haya nacido en São Paulo-, Roberto Burle Marx. Las imágenes no serían nada si no estuvieran acompañadas por la voz sanadora de mi gran musa carioca, Letícia Novaes, de Letuce, que canta en inglés y resuena en portugués.

Parabéns mi amada-odiada Río. Con 450 años seguís siendo una mujer hermosa, tan pero tan linda que te perdonamos cualquier cosa.

Aterro do Flamengo en bicicleta from Ana Schlimovich on Vimeo.