Mundo Novo

Hay un mundo allá arriba, de casas, de curvas, de plazas, un mundo con clima de Portugal. Podría ser Lisboa o Sintra, pero es Río de Janeiro. Seguir leyendo

Piedra libre para Leme

Más que escondido está arrinconado, justo después de la curva por la que se dobla de Copacabana a Botafogo. Nadie pasa por Leme. Por eso los que viven en esas pocas cuadras entre el morro y el mar no lo cambian por nada.  Seguir leyendo

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El proceso del açaí, de la palma al plato

El açaí, ese súper alimento que ya es un hábito de consumo entre cariocas y gringos, de color bordó, que algunos mezclan con banana, cereales, jarabe de guaraná, y en Bahia, hasta con leche en polvo o leche condensada, es un misterio en términos de procedencia y elaboración.

Como fanática declarada que soy, açainómana compulsiva irreversible, ya en estado avanzado de abstinencia, salí a buscar esta pulpa preciosa y llena de propiedades benéficas y llegué a la fuente, al tesoro mismo, al principio de todo. Encontré a Vivaldo, un marinero bahiano que vivió en Belém do Pará, Amazonas, tierra del açaí, donde se come con pescado y farofa, y se trajo la técnica de preparación y algunos plantines de palmeras de açaí, que en su tierra natal se adaptaron tanto como las palmeras que trajeron los portugueses de Asia.

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Desayuno en Arpoador

No hay mejor ubicación en todo Río de Janeiro. Así de simple. Cuando el abuelo de Daniel Gorin inauguró el hotel Arpoador Inn en 1974 sabía lo que hacía, se instalaba en el único lugar de Arpoador a Leblon donde no hay que cruzar la calle para entrar al mar. Seguir leyendo

Un argentino en Boipeba

Daniel Fernandez cumplió el sueño de millones de hombres: subir a un avión y que en el asiento de al lado viaje una rubia hermosa. Daniela Lozano Scoles, marplatense, licenciada en turismo, piel de porcelana. Seguir leyendo

Enamorados del vino

Era una calle nada. O peor, era una calle que daba miedo. Queda atrás de la salida del Metrô y al lado de la favela. Casi no circulan autos por ahí. Un edificio de miles de departamentos ocupa toda la cuadra. En Ipanema, eso sí. Abajo del edificio hay un pé sujo, esos botecos tradicionales que infelizmente están en vías de extinción, y una casa de materiales de construcción. Enfrente una escuela y nada más. A la noche la Rua Jangadeiros era un desierto oscuro. Hasta que llegaron ellos.

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Lapa a la moda

Las lámparas de cobre traídas de Bali y el piso; las sillas que eran del showroom de Gianfranco Ferré y las mesas hechas con pedacitos de madera de demolición por los diseñadores de Controprogetto; los cacharritos de loza con la marca de la casa impresa que usan para servir el tiramisú y la gigantesca lámpara medusa de acrílico que construyó el artista Jacopo Foggini. Todo es hermoso en Casa Momus. E italiano. Incluso los propietarios. Seguir leyendo

Empanadas en Leblon

La primera vez que mi gran amiga carioca visitó Buenos Aires mi mamá preparó unas empanadas de carne que le salen increíbles. Carne picada, cebolla, morrón, huevo duro, aceitunas y pasas de uva. Empanadas de carne dulce. Mi amiga pidió ketchup y mostaza y a cada bocado iba bañando esa delicia argentina con los aderezos que nosotros usamos para el pancho. Seguir leyendo

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El bar donde Ipanema no duerme

Después de las nueve de la noche, la Visconde de Pirajá, avenida principal de Ipanema, equivalente, digamos, a la avenida Santa Fe en Buenos Aires en esa manía argentina de compararlo todo, está más desierta que domingo en el microcentro. Si Roberto Arlt viviera y visitara Río de nuevo, volvería a quejarse de lo mismo que en 1930. A las once de la noche todo el mundo está durmiendo. O casi, el que no, va por la mitad de su caipirona, una caipirinha de litro y medio, en el Barthodomeu. Y después, como a eso de las tres, cruzará al Empório, un bar rockero que también está a una cuadra del mar y salva las noches del barrio.  Seguir leyendo