O maior do mundo

Suecia, Polonia, Estados Unidos, Italia, Rusia y Dubai son algunos de los países que tienen un muro pintado por Kobra. Eduardo Kobra, nativo de la periferia de São Paulo, le pone color, mensaje y belleza a las ciudades desde hace tres décadas. Para estos Juegos Olímpicos va a estrenar un mural de 2.500 metros cuadrados en el paseo portuario: el graffiti más grande del mundo hecho por un solo artista -y su equipo-. Seguir leyendo

Sin comentarios

Brasil de película – Parte II

Mientras la actualidad brasileña escribe el mejor guión de su historia, lleno de suspenso, villanos, mentiras y heroínas, seguimos con el cine del gigante. Había propuesto 22 títulos, así que muchas buenas películas seguro quedarán afuera de esta segunda tanda cronológica de 11. Pueden agregar recomendaciones en los comentarios así se forma una buena filmoteca.

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Brasil de película

Cuando la realidad supera a la ficción, mejor hablar un poco de la ficción. Sabemos muchísimo de música y de playas brasileñas, pero poco del cine nacional. Desde la década del 30 hasta hoy, 22 películas para conocer lo más notable del cine brasileño (primera parte).

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El mundo sin Naná

Juvenal de Holanda Vasconcelos, Naná, como lo llamaba su madre desde chico, partió ayer, a los 71 años. Cinturón negro en música y humanidad, el percusionista pernambucano que alcanzó lo que ningún otro percusionista brasileño en el exterior, murió de cáncer, esa maldita enfermedad que nos está consumiendo y lo seguirá haciendo hasta que cambiemos.

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Corazones involuntarios

Hay una cuenta en Instagram que se llama así: @coraçõesinvoluntarios. O sea, espontáneos, que aparecen en hojas, en manchas de aceite, en lagunas vistas desde el avión, en servilletas tiradas en la calle, en una cebolla, en un coco cortado con machete. Están por todos lados y son muchos los que los notan. Seguir leyendo

Identidad registrada

Tião, un moreno robusto del que decían que manejaba bien y despacio, me entregó el casco. Eran las ocho y media de la mañana del sábado y aunque el sol azotaba, la tierra olía a lluvia. Esas tempestades bahianas que lo mojan todo y duran nada. Por un camino de arena que sube y baja y pasa debajo de cajueiros cargados de frutos, por una selva fresca y espesa, por charcos de agua que empiezan a evaporarse, por surcos de un metro y medio que fueron formándose con las idas y venidas de los tractores, por palmares y campos de mangabas, una fruta deliciosa del tamaño de una pelota de golf, por lomadas que dejan ver el mar turquesa, avanzamos sin resbalar. Seguir leyendo

Fuerza natural

“Vai, Brasil” espera sobre la mesa de luz. Tiene tapas duras, como todos los libros de Ediciones Tinta da China, verde manzana. La mesa de luz está en un cuarto donde el sol del invierno carioca entra de doce a cinco. El sol del invierno carioca es tan asesino como el del verano. En tres días las tapas del libro se curvaron hacia arriba. Seguir leyendo

Camino de piedras

“En el medio del camino había una piedra. Había una piedra en el medio del camino”. Así empieza uno de los poemas más famosos de Carlos Drummond de Andrade, cuya estatua de bronce está en la también famosa vereda de Copacabana. A veces le roban los anteojos a Don Carlos. El bronce cotiza alto. Y la fama de la orla de piedra portuguesa de Copacabana más aun. Tanto que cuando vemos una foto como la de arriba, inmediatamente pensamos en la playa carioca. Só que não. Las curvas en blanco y negro de la imagen pertenecen a la auténtica calçada portuguesa de Rossio, en Lisboa. Seguir leyendo

Un refugio en la ciudad

La temperatura baja unos grados, el terreno se eleva unos cuantos metros y la arquitectura se cuela entre la naturaleza, con el máximo respeto. Se trata de la casa del embajador y banquero Walter Moreira Salles, padre del cineasta Walter Salles. Una construcción de la década del 50, proyectada por el arquitecto Olavo Redig de Campos. El sello de los jardines salta a la vista apenas se visita este lugar que está en lo alto del barrio de Gâvea. Sólo Roberto Burle Marx podría haber diseñado ese paisaje que lo deja a uno atontado, por el tamaño de las hojas, los colores de los frutos que son raros y a la vez autóctonos. El mosaico que rodea la piscina también es de su autoría. Seguir leyendo

De las épocas doradas

Entrar a Casa Daros es como entrar a Suiza, pero en Botafogo. Hasta el 2013 esa esquina  que está frente al shopping Casa & Gourmet, muy cerca del Club Botafogo, era un lugar oscuro y tenebroso. La hilera de palmeras imperiales era el único vestigio de las glorias pasadas. En Río, las palmeras imperiales son como esos pinches de Google que indican: acá hubo riqueza y por acá pasaron la realeza y las familias aristocráticas. Casa Daros pertenece a ese linaje y le devolvió un poco de esos aires a esta ciudad de contrastes.

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