O maior do mundo

 

Suecia, Polonia, Estados Unidos, Italia, Rusia y Dubai son algunos de los países que tienen un muro pintado por Kobra. Eduardo Kobra, nativo de la periferia de São Paulo, le pone color, mensaje y belleza a las ciudades desde hace tres décadas. Para estos Juegos Olímpicos va a estrenar un mural de 2.500 metros cuadrados en el paseo portuario: el graffiti más grande del mundo hecho por un solo artista -y su equipo-.

La pintura de Oscar Niemeyer en la Avenida Paulista es obra suya. La de Ayrton Senna en la Avenida Consolação y la de Einstein en la Ocar Freire, en São Paulo, también. Ya pintó a Bob Dylan en Minneapolis, ciudad natal del músico, y a Abraham Lincoln en Kentucky. Homenajeó con sus dibujos caleoidoscópicos al Dalai Lama, Martin Luther King, Malala Yousafzai, Salvador Dalí y John Lennon, entre muchos otros. Todas sus obras son fácilmente reconocibles por el realismo del trazo, un juego increíble de luz y sombra y el cruce de colores geométricos que son su sello.

Kobra y su equipo de artistas, con quienes trabaja desde hace veinte años, fueron pioneros en pinturas 3D, con efectos ópticos impresionantes. Otra línea de sus proyectos son los murales de la memoria, hechos siempre en blanco y negro, y a veces con intervenciones de color, funcionan como un túnel en el tiempo.

El mural gigantesco del puerto está a la altura del Almacén 3, en el Boulevard Olímpico, donde sucederán los principales eventos sociales y culturales de la ciudad durante los Juegos. La obra se llama Etnias y está inspirada en los cinco aros olímpicos, que representan, en rostros coloridos, los cinco continentes. Su inauguración oficial será el día de la llegada de la Antorcha Olímpica, 4 de agosto.

Hay que reconocer que esta zona que era tierra de nadie, porque quedaba debajo de la Perimetral, una autopista que ya no está, ahora tiene vida y, con el mural de Kobra, todo el color.