¿Dónde pretendemos encontrar a Dios?

 

Se acerca Navidad, se acerca fin de año y uno comienza a repasar todo lo sucedido en este 2017. Y dentro de esos pensamientos, a nosotros, los que profesamos nuestra fe en Cristo, no se nos puede olvidar pensar cómo estuvimos – y estamos- en relación a nuestra espiritualidad.

En este tiempo de Adviento, nos preparamos para el nacimiento de Jesús, una de las fiestas más lindas de nuestra religión. ¡ Va a nacer nuestro Salvador!.… ¿Pero, cómo lo estamos haciendo? ¿Realmente abrimos nuestros corazones para recibirlo? ¿Cómo pretendemos encontrarlo? ¿Dónde? ¿Cuándo?

Ojalá de a poco hayas iniciado tu camino hacia Cristo nuevamente, para recibirlo con más alegría, más amor y por sobretodo mucha más fe y paz en tu vida. A veces se hace difícil encontrar a Jesús en lo cotidiano, por ciertas situaciones, vivencias, y por qué no entre tanta mundanidad del hombre, que nos aleja un poco del mundo divino. Me han dicho en varias oportunidades que a Jesús no lo voy a encontrar en cosas extrañas, que no busque en lo raro, sino en lo cotidiano. Que lo busque y vea en mis hermanos, no solamente en los que creen, sino en todos los seres humanos. Que lo encuentre incluso en las situaciones cotidianas, en eso que tanto me cuesta, en eso que me hace falta, en eso que no entiendo,  en eso que no quiero, en lo que tengo, en lo que vivo, en lo que me dá. Y por supuesto, en mi familia, en mis amigos, y más importante en mi oración. “En donde menos lo imaginás y en lo más normal de la vida, ahí puede estar”, escuché decir a un sacerdote. Por eso, el pequeño consejo que les dejo hoy es que pensemos: ¿dónde pretendo encontrar a Dios?

Deseo de todo  corazón que en esta Navidad encuentres – te reencuentres- con Dios, nuestro Dios, tan grande y bondadoso. Propongamosnos, recibirlo con amor, con fe, con el corazón abierto, así como lo hizo la Virgen María diciendo “Hágase en mí según tu palabra”.

 Fuente imagen: serpadres.taconeras.net