Dejé de sentirme solo

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Cada historia va cambiando. Cada crónica va apareciendo. Cada Milagro Personal sigue pasando. Y Parroqui@ Online está ahí para contártelo. Hoy me toca ser un padre de 50 años …

Soy el mayor de una familia de 6 hijos. Me siguen 3 mujeres y después 2 varones. Tuvimos una infancia con un entorno bastante ampliado que era con todos nuestros primos. Porque vivíamos todos pegados, una casa al lado de la otra. Encima éramos todas familias numerosas. Y era muy lindo vivir todo el año juntos. Jugar todas las tardes juntos. Hacer todo entre todos. Cada evento que había estábamos juntos. Participábamos de los Pesebres Vivientes todos los diciembres y siempre había alguno para hacer de Niño Jesús. Misas. Vía Crusis. Un cristianismo muy presente en todos. Era un clima de pueblo. En esa época uno volvía del colegio y se iba a jugar afuera con los primos. Recuerdo que como mi madre y tías iban a la par en los embarazos, yo tenía 2 primos hermanos de exactamente la misma edad. Nos pertenecíamos mucho. Pero las 3 familias tenían su gran cuota de diferencia. Entonces la crianza, en algún punto, difería. Y a nosotros nos tocó, si querés, estar en la cunita de oro. Y todo lo que yo quería se me iba dando. Me mimaban mucho. Me hacían sentir cómodo. Ojo, también me mandaba mis buenas macanas. Todo era diversión y juegos. Hasta el primer recuerdo trágico que tengo que es la muerte de un primo hermano mío, mayor, cuando yo tenía 10 años más o menos que tuvo un accidente acá en la calle. Y ese drama transformó a un tío mío en alcohólico y generó tristeza general en la familia.

Todo cambia cuando llega la adolescencia. Esas tensiones y miedos propios de los padres por sus hijos solos en la calle. Por suerte, a mí me divertían más los programas en las casas que salir a bailar. Pero también empecé a ser un poco más introvertido a lo que era de chico. Y, en lugar de salir a buscar cosas nuevas o tomar riesgos, prefería quedarme en mi núcleo familiar. Era más divertido quedarnos jugando a las cartas que ir al boliche. Pero por suerte se hacían muchas fiestas en las casas.

Y a medida que iba creciendo también crecían en mí las inseguridades. Y me transformé, de a poco, en un adolescente más introvertido; más bien inseguro. Y eso me jugó en contra. Y el tiempo pasaba y se acercaban los momentos de tomar elecciones. Y llegó el momento de elegir la carrera y tener que hacerlo entre 2 que me apasionaban y no saber con cuál quedarme. Pero sin embargo tener que decidirme por una. Esa carrera costó muchísimo terminarla. Había que viajar demasiado y eran épocas en las que había paros constantemente. Del grupo de amigos que habíamos empezado juntos la carrera, para fines del primer año, quedaba yo solo. Sin embargo, había una tenacidad propia en mí que me obligaba a terminar las cosas que empezaba. Con lo cual, seguí cursando como fuera posible.

Dejando atrás la adolescencia, entre carrera y trabajos casuales, llegó una primera novia. De la cual estaba muy enamorado. Al punto tal de sentir que perfectamente podía ser la madre de mis hijos. Pero también, en esas vueltas de la vida, esa relación no perduró. Y hoy, tengo que estar agradecido a eso, ya que era una familia que opinaba de manera opuesta a mí en lo que a cristianismo se refería. Y eso me había hecho mucho ruido en su momento pero no me había dado cuenta de la magnitud hasta tiempo después. Y así estuve dando vueltas algo más de un año hasta que, si bien me la habían presentado tiempo antes, me pongo de novio con mi actual mujer. Fueron 2 años y medio de novios. Fui conociéndola más profundamente cada día, pero de entrada tuve dos sensaciones: primero que era sin dudas mi media naranja, y lo segundo es que la recibía como un don que Dios me tenía preparado. Su familia era creyente, con lo cual volví a ir a misa nuevamente. Y después vino el casamiento. Todas las cosas hechas prolijamente. Y con el tiempo, Dios nos regaló 3 hijas. Pero me acuerdo que cuando queríamos tener a nuestra tercera hija, no podíamos quedarnos embarazados y las complicaciones crecían a medida que el tiempo pasaba. Recuerdo que alguien le dijo a mi mujer que cuando un Papa se moría había que pedirle por la intención que uno más quisiera porque al morir se va al cielo y lleva las intenciones para que se hagan realidad. Y eran los años en que el Papa Juan Pablo II estaba muy enfermo. El día que él murió mi mujer fue a la capillita que tenía cerca y le rezó para que pudiera quedar embarazada una vez más. Sin saber yo esto, rezaba al mismo tiempo por el Santo Padre a unos 100 mts de donde estaba ella rezando, porque sentí el repiqueteo del campanario y deduje su partida al cielo. Y después de tanto tiempo de estar buscando y no conseguirlo, casi cuando estábamos por bajar los brazos, gracias a esta petición quedamos embarazados. Y así vino nuestra tercera hija. Un regalo del cielo. Una imagen muy fuerte de la presencia de Dios.

A pesar de todo esto, las búsquedas internas no cesaban. Por temas laborales me la pasaba viajando de un lado a otro y la soledad era algo que me perseguía constantemente. Una soledad extraña, porque yo tenía mi familia bien constituida y sin embargo no dejaba de darme vueltas por la cabeza. Y en esa búsqueda, oigo de un retiro que decían que apuntaba a hombres en la mitad de la vida. Y eso me hacía mucho ruido porque parecía ser algo de lo que yo estaba buscando. Con lo cual me anoté. Pero la primera vez un avión me dejó varado sin poder regresar a Buenos Aires y me lo perdí. La segunda vez a mi mujer le agarró una infección muy fuerte con fiebre muy alta que me obligó a quedarme en casa cuidándola a ella y a las chicas. Y la tercera vez, esa sí fue la vencida, porque dejé todo lo que tenía por hacer para poder ir a este retiro que sentía que necesitaba. Y así fue. Encontré todo aquello que estaba buscando. Encontré a aquel que me sostenía. Lo que venía haciendo con desconfianza empecé a hacerlo con confianza. Volví a sentir que alguien me llevaba. Fue un encuentro muy fuerte. Y toda esa soledad que yo venía sintiendo desde la adolescencia se esfumó en el momento de la adoración. Sentí una compañía muy importante por parte de todos los que estaban ahí. Y hoy se mantiene así. Me regaló compañeros nuevos para transitar el camino que resta. Una tripulación nueva de amigos que jamás hubiera pensado tener. Dejé de estar solo. Pero lo más importante es que dejé de sentirme solo.

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Michel Houellebecq: “La razón no se opone a la fe de una manera tan clara”

En primer lugar, les quería pedir perdón a todos los lectores de esta sección. Este mes estuve trabajando en la Feria del Libro de Buenos Aires, durante todos los días que duró, y terminaba tan agotado que dos veces se me pasó la fecha de publicación de esta sección del blog. Les pido disculpas.

No solamente por la falta de material, sino además porque la entrevista que voy a comentar ya tiene un mes encima. Por suerte, la literatura no tiene las urgencias y exigencias del noticiero, así que verán que es muy aprovechable de todas maneras.

Fuente: http://www.theguardian.com/books/2015/jan/09/soumission-michel-houellebecq-review-charlie-hebdo

Les dejo acá el link a la entrevista al escritor francés Michel Houellebecq, publicada en el suplemento ADN Cultura de este mismo diario, en el cual habla de su nueva novela, Sumisión. Dicha novela está narrada en primera persona y cuenta la historia de François, un profesor de literatura especializado en la obra de Joris-Karl Huysmans, en el contexto de una Francia en la que el Frente Nacional y un partido islamista liderado por Mohammed Ben Abbes. Al borde de la guerra civil, Francia termina convirtiéndose en una sociedad islámica y el protagonista vive un reacercamiento a la fe.

Ahí va el link: http://www.lanacion.com.ar/1786998-es-absurdo-pensar-que-el-patriotismo-pueda-reemplazar-la-religion.

Rescato la entrevista porque me parece que trae temas muy interesantes a colación, que tienen que ver con el espíritu de este blog. Desde la necesidad humana de una trascendecia en la fe, hasta la importancia del arte y la belleza en la religión. Por ejemplo, cuando dice “No es falso decir que Huysmans terminó por creer en Dios porque esa creencia era bella. La belleza de la liturgia, de la pintura, de la música católica no dejan de ser pruebas de la existencia de Dios.[...] Pero la misa en sí misma es muy convincente; en realidad, es una de las cosas más perfectas que conozco. ”

Sobre la Venida y Resurección de Cristo:

“De todos modos, tu cristianismo es selectivo. Te interesa la vida eterna, pero no tanto, digamos, el perdón o la caridad.

-Eso es interesante. Pero, sabés, no creo que sea un rasgo heterodoxo. San Pablo dice con toda claridad en un pasaje de las Epístolas: si Cristo no resucitó, nuestra fe es vana. Así que Cristo, mal que mal, vino por eso. Para prometernos que la muerte había sido vencida.”

Sobre el inifinito perdón de Dios:

“A condición de seguir formando parte de la Iglesia, la cosa andaba. Para volver por un momento a Huysmans, una de sus escenas más impactantes es cuando los habitantes del pueblo donde vivió Gilles de Rais, los mismos a quienes él había torturado, se reúnen para orar por la salvación de su alma. O sea que incluso en el caso de Gilles de Rais, si hay arrepentimiento sincero, no hay dudas en cuanto a la absolución. Y hablamos de un hombre que fue probablemente lo peor que la humanidad produjo.”

Sobre la Virgen y los santos:

“Cristo, la Virgen, los santos son vías de acceso a Dios que permiten a cada uno elegir su camino preferido.”

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La Muerte. La Vida

Cada historia va cambiando. Cada crónica va apareciendo. Cada Milagro Personal sigue pasando. Y Parroqui@ Online está ahí para contártelo. Hoy me toca ser YO. Un padre de 37 años que vive la vida como cualquiera. Y recibe estas noticias igual que todos. Debido al lugar en donde estoy, esta semana me llegó muy de cerca y en repetidas oportunidades la información de varias muertes en la Comunidad. Gente mayor. Gente enferma. Gente que se lo veía venir. Gente joven. Repentinas. Súbitas. Pero muertes al fin. Sabemos que son las reglas de juego, pero a veces no nos gustan. Y por más que esté en el reglamento, no podemos quejarnos al juez. Pero sí podemos conversar con Dios y rezarle para que nos de tranquilidad.

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En esta oportunidad quiero compartir con ustedes el poema EL VELERO de William Blake. Nos muestra con unas simples palabras cómo se podría llegar a ver la muerte según desde donde se la mire. Este poema llegó a mí hace unos días, con motivo de la muerte del abuelo de un muy buen amigo.

 

El Velero (William Blake)

Estoy parado en la playa

Un velero pasa, en la brisa de la mañana

Y parte hacia el océano

Es la belleza, es la vida

Lo miro hasta que desaparece en el horizonte

Alguien a mi lado dice ” Se fue”

Se fue. ¿A dónde?

Partió de mi mirada, es todo

Su mástil está todavía bien alto,

Su proa tiene todavía toda su fuerza.

Su desaparición total de mi vista, está en mí,

No en él,

Y justo en el momento que alguien,

Al lado mío dice “Se fue”

Hay otros que lo ven llegar desde el horizonte,

Hacia ellos y con alegría dicen.

“Ahí llega ”

Eso es la muerte, hay vivos en las dos costas.

 

No sería acaso un vivo reflejo de cómo vemos la partida de los seres queridos. Todos tenemos algún familiar, amigo, persona querida que ha fallecido. Pero también, seguramente, tenemos algún familiar, amigo o persona querida que sigue a nuestro lado. Y efectivamente, el día que muera para nosotros se va a ir; pero para quien la esté esperando del otro lado va a “venir”.

Me pareció una forma lindísima de poder representar la muerte. Cómo la ven ustedes?

Retorno a Brideshead I

Esta semana estuve leyendo Brideshead Revisited (Retorno a Brideshead), del escritor inglés Evelyn Waugh. Antes que nada quisiera aclarar que voy a contar partes muy importantes del argumento de su novela, así que si alguien está interesado en leerla y no quiere que saber nada de antemano, salga del artículo.

Fuente: http://www.clivejames.com/books/shadows/waugh

Retorno a Brideshead es una novela narrada por un agnóstico, Charles Ryder, que se hace amigo de Sebastian Flyte, un alcohólico en ciernes, en la universidad de Oxford, y conoce a su familia. Los Flyte, nobles católicos, son una familia disfuncional: dos hermanos muy practicantes (Cordelia y Brideshead, el heredero) y dos aparentemente libertinos (Sebastian y Julia), una madre muy devota y un padre ausente, que se separó de su mujer y se fue a vivir con su amante a Italia.

Durante la época universitaria, Charles empieza a frecuentar la mansión de la familia, Brideshead, mientras Sebastian va aislándose cada vez más de la familia, escapando y gastando toda su plata en la bebida. Su hermana Julia empieza a salir con Rex Mottram, un hombre de grandes ambiciones políticas y sociales, que busca una esposa como otro paso más en su ascenso social. Mottram quiere primero casarse por la Iglesia católica, y se hace catecúmeno para bautizarse. Al descubrirse que ya estuvo casado anteriormente, y que por lo tanto no puede casarse por la Iglesia, termina volviendo a la Iglesia Anglicana y se terminan casando así.

La madre, ya muy enferma, se muere, Sebastian se escapa a África después de varios intentos de rehabilitación, haciéndose amigo de soldados de la Legión Extranjera, y la familia pierde el contacto con él.

Ante la pérdida de contacto con su amigo, Charles deja de ver a los Flyte. Se casa con una amiga de Julia,  una mujer hermosa pero frívola, que promueve su obra como manera de promoverse a si misma y le es infiel. Cansado de su matrimonio, vuelve a retomar el contacto con Julia en un crucero, e inician una relación.

Ambos planean divorciarse de sus parejas y casarse otra vez. Con el clima internacional enrarecido, Lord Marchmain, el padre de los Flyte, regresa a Inglaterra y cambia su testamento para dejarle la mansión a Julia. Cordelia regresa de España (había sido enfermera durante la Guerra Civil Española) y trae noticias de Sebastian: después de mucho vagabundear apareció en la puerta de un convento en Túnez pidiendo ser ordenado sacerdote. Flaco y envejecido, es rechazado por los religiosos, pero en los lapsos de razón que tiene entre borrachera y borrachera vuelve al convento pidiendo una y otra vez que lo dejen irse a misionar con ellos a algún lugar remoto de África. Finalmente lo dejan ser el portero del convento.

Marchmain enferma gravemente, y busca estar siempre acompañado y con luz en su habitación. El miedo a la muerte lo aterroriza, y echa al sacerdote que le llevan sus hijos más devotos para darle la extremaunción. Charles se opone con fuerza a esa acción, viéndola como un chantaje o una manera de calmar las consciencias de sus hijos. Ambos le explican que el sacramento necesita de la voluntad del que lo recibe, de un acto de arrepentimiento del mal que causó la persona y de un acto de contrición (proponerse no volver a hacerlo), pero Charles sigue sin convencerse.

Cuando Marchmain ya está moribundo, y Charles ve como Julia quiere también que su padre acepte el sacramento, empieza a rezar aunque sea para que los hijos queden consolados. El sacerdote le aplica el crisma al anciano, recita las palabras y todos ven como, aunque al principio parezca que se lleva la mano a la frente para lavarse el crisma, en realidad comenzó a hacerse la señal de la cruz.

Conmovidos por la escena, Julia y Charles deciden no casarse y cometer el mismo error que el padre de ella, y deciden separarse a pesar de amarse profundamente.

Un par de años después, con la Segunda Guerra Mundial ya comenzada, Charles es asignado como oficial a un puesto militar en la campiña inglesa. El lugar resulta ser la mansión de los Brideshead, requisada por el ejército, y la capilla, que había sido clausurada después de la muerte de Lady Marchmain, fue abierta de nuevo para uso de los soldados del regimiento. Charles piensa que el esfuerzo de las personas que construyeron la mansión, si bien por muchos años parecía que había sido en vano, valió la pena.

Para esta entrada dejo al final esta frase para reflexionar. La frase pertenece originalmente a un cuento de Chesterton del Padre Brown, pero Waugh lo aplica a la gracia, el regalo de Dios de la fe:

“”I caught him, with an unseen hook and an invisible line which is long enough to let him wander to the ends of the world, and still to bring him back with a twitch upon the thread”.

“Lo tengo agarrado con un gancho y un hilo invisibles, tan largos que puede irse hasta el fin del mundo, y de todas maneras traerlo de vuelta con un pequeño tirón.”

 

Ángel fieramente humano

“Luchando, cuerpo a cuerpo, con la muerte,
al borde del abismo, estoy clamando
a Dios. Y su silencio, retumbando,
ahoga mi voz en el vacío inerte.

Oh Dios. Si he de morir, quiero tenerte
despierto. Y, noche a noche, no sé cuándo
oirás mi voz. Oh Dios. Estoy hablando
solo. Arañando sombras para verte.

Alzo la mano, y tú me la cercenas.
Abro los ojos: me los sajas vivos.
Sed tengo, y sal se vuelven tus arenas.

Esto es ser hombre: horror a manos llenas.
Ser —y no ser— eternos, fugitivos.
¡Ángel con grandes alas de cadenas!”

Blas de Otero, “Hombre”, Ángel fieramente humano.

¿Cuántas historias de fe comienzan con un ¡Basta!? Un mundo sin Dios, sin causas últimas, sin eso que da sentido a nuestra vida o que se la dio a nuestra cultura por muchos siglos parece, al principio, liberador. Ponemos nuestro sentido a la vida, queremos cambiar las partes de la realidad que no nos satisfacen, queremos cambiar incluso la naturaleza humana.

Pero este impulso no dura mucho: nuestro sentido está unido a nuestra visión de la vida (si esta se tambalea, cae todo), las cosas que cambiamos nos salen torcidas y la naturaleza humana se resiste al cambio, por violento que sea y nos deja cansados de ese trabajo vano.

El poema “Hombre” refleja de una manera muy bella (y no por bella, menos terrible) esa experiencia de soledad absoluta, de sentirse abandonado por Dios “¿Por qué me has abandonado?

¿Cuántos a los que la vida golpeó perdieron la fe?

Es el grito de Job, uno de los lamentos más antiguos de la Humanidad: Si soy justo, ¿Por qué sufro el mal? ¿Y por qué los que no son justos a veces no lo sufren?

Y ustedes, ¿Se sintieron alguna vez así? ¿Lo superaron, fortalecieron su fe? ¿O se sienten alejados, sin saber cómo volver? ¿O quizá nunca sintieron nostalgia de Dios?

Sentí que me moría

Hoy soy un padre de 43 años.

Estaba en mi casa solo. Venía de 3 o 4 días de gira. Tomando cocaína. Hasta que me empecé a sentir muy mal y sentí que me moría. Nunca había experimentado esa sensación. Sentís que el alma se te está saliendo del cuerpo. Sentís que no tenés aire. Que no podés respirar.

Fui a un colegio católico y tuve formación cristiana importante. Pero también fue el haber ido a ese colegio lo que me generó los anticuerpos de odio. Porque ahí sufrí la violencia de los 70 en la educación. Hoy a los chicos problemáticos los medican o van al psicopedagogo. Antes se arreglaba con violencia. Y es esa violencia la que a la larga te lleva a la rebelión. Y terminé el secundario y me rebelé. Mi primer contacto con la sociedad fue ir a buscar cuáles eran los límites de la vida. Encontrarlos. Y traspasarlos. A partir de la falta de límites de mis padres. A partir de la independencia que había ganado. A partir de ahí, lo primero que busqué fue la joda.

Después estaba cansado y empecé a buscar anestésico. Pasé por casi todas las drogas. E hice base en la cocaína. Que era la que me estimulaba de tal manera como para seguir el ritmo que me imponían el trabajo y la vida cotidiana.

Al día de hoy, mi ex mujer, dice que nunca se dio cuenta. Y eso es porque a pesar de todo yo era muy prolijo. Me autodestruía en soledad. Pero las personas no me veían haciendo papelones. Y si me veían cansado, lo atribuían a lo laboral.

Mi mejor amigo se estaba muriendo. Tardó 1 año en morirse. Le detectaron un cáncer de páncreas. Y eso, en su momento, tampoco me había hecho reaccionar.

Cuando uno está sumergido en el mundo de las drogas, no está “pasado” las 24 horas. Hay momentos de conciencia, y sobre todo, de mucho dolor.

En un momento en el cual estaba mal. Muy mal. No atiné ni a llamar un médico ni a nadie. Tuve una profunda necesidad de decir basta.

Tenía una imagen de San Benito con una cruz y en el medio de la sensación de muerte la miré y dije “basta, esto así no va más, me entrego a VOS y hacé lo que quieras”. Ahí sentí cierto click. Llamé a un médico para que viniera. Tardó. De repente me encontré rodeado de médicos que me movían. Y en un momento de lucidez vi toda mi vida, todos mis demonios juntos, y mis hijos me miraban. En ese momento empecé a replantearme mi vida. ¿Era tarde?. Una vida llena de fracasos. Ausencias. Sin sabores. Traiciones. Autodestrucción.

A partir de todo esto me di cuenta que tenía q hacer un cambio radical en mi vida. Volver a lo espiritual, haciendo base en Cristo.

Mi vida fue un torbellino de golpes que solamente los pudo salvar el click de Dios. Solamente me despertó Dios hace escasos años. Y recién ahí entendí que Dios siempre estuvo a mi lado. Que nunca me abandonó. Él me estaba esperando nada más. Esperando a que yo lo viera y me sometiera a su voluntad. Dios me pidió fidelidad.

Ese momento del que hablaba antes me hizo abrir los ojos y sentir realmente la presencia de Dios en mi corazón y a partir de ahí empecé a interiorizarme, a buscar un sacerdote. A poder charlar con él y con Él. Sentí paz, por primera vez en mi vida. Una paz y alegría gigante, e inexplicable.

Esto no significa que uno encuentre la paz eterna.

Hoy viéndolo en perspectiva me siento un enamorado de Dios que sigue viviendo las tentaciones del mundo diariamente. La soledad, como todos los que estamos separados. El no ver a mis hijos tanto como quisiera. A partir de decisiones de mi vida.

Pero también encuentro paz. Una paz que no se puede explicar muy bien. Siempre me preguntan cómo alguien que vivió de la forma que viví yo puede encontrar paz un viernes a la noche, solo. Y la respuesta es muy fácil. La respuesta es DIOS.

Yo le pedí que me ayudara porque no encontraba la vuelta, y Él me ayudó. Están los que dicen, también, que no hay una lógica por medio de la cual yo pude haber abandonado el duro infierno de las drogas de un día para el otro

Generalmente se necesita una fuerte ayuda externa. Y en mi caso la ayuda externa fue vital para rescatarme de una muerte segura. Cristo curó mi enfermedad.

Hoy, 4 años después, tengo plena conciencia del daño que causé. Todos los días recuerdo el error, y la constricción de mis errores pasados.

Hoy lo elijo a Dios todos los días.

 

Soy adicto, y también estoy llamado a la Santidad

Me contactó un conocido de hace varios años y me pidió contar algo muy personal de su vida. Es por eso que el relato se publica sin nombre pero con mucha sinceridad. Muchas gracias por el testimonio.

ANÓNIMO:

Deseo compartir brevemente sobre mi pasado con las drogas, sobre mi recuperación y también sobre cómo mi práctica religiosa encaja en medio de esa historia.

Soy un joven de una ciudad del interior del país. Comencé a beber alcohol y a consumir otras drogas en mi adolescencia. Al principio estas me dieron algo que siempre me había “faltado”: confianza y “valor” para relacionarme con los demás, especialmente con las chicas. Poco a poco, sin embargo, y a medida que iba consumiendo más cantidad y variedad de drogas, me volví una persona aislada y solitaria. Todo se iba por un barranco: mis estudios, mis trabajos, mis vínculos familiares y de amistad y también el noviazgo. Al final solamente me interesaban las drogas.

Por momentos me acordaba de Dios. No había tenido una formación religiosa de niño, salvo el ejemplo de algunas tías y mis abuelas. Pero estaba estudiando en una Universidad católica y las clases de teología me llevaban a hacerme preguntas. En mi desesperación pedí a Dios que me mostrara el camino para mejorar.

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Me acerqué entonces a una parroquia. Comencé un catecumenado que me llevó a recibir la primera Comunión y la Confirmación. Sin embargo, aunque pensaba que la práctica religiosa iba a bastarme para salir de las drogas, no lograba detenerme del todo y tenía frecuentes recaídas. Entonces una persona de la Iglesia me recomendó los Grupos de 12 Pasos. Así llegué a Narcóticos Anónimos (NA), en marzo de 2006, mientras vivía en la ciudad de Buenos Aires.

La primera reunión a la que fui funcionaba en una parroquia. De todas formas, vi que la práctica religiosa no era requisito para participar en las mismas, por lo que había miembros de otras religiones o que no practicaban ningún culto. Entendí que otros, que habían pasado por lo mismo que yo había pasado, podían ayudarme con su experiencia como nadie más podía. Se trataba del lenguaje de la identificación.

Comprendí también que la adicción es una enfermedad que necesito tratar de una manera especial. No he tocado ninguna droga en muchos años, y esto incluye el alcohol. Asisto a reuniones de NA en parroquias, sinagogas, templos evangélicos, sociedades de fomento y hospitales. Se trata de un programa espiritual, no religioso.

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Hoy vivo de vuelta en mi ciudad de origen. Sigo viviendo mi fe de manera activa, yendo a misa, confesándome y participando de actividades en mi parroquia. Y también sigo yendo a las reuniones de Narcóticos Anónimos, entendiendo que son éstas las que me permiten mantener día a día mi abstinencia, mi recuperación y la nueva forma de vida que he encontrado, que es mucho mejor que la que tenía antes. Llevo una vida digna y soy un miembro productivo y alegre de la sociedad.

Hoy entiendo que, aun con mi pasado de muchos excesos, también estoy llamado a ser santo. Ojalá que mi experiencia puede servir a otros que aun están sufriendo.

 

May Feelings es la red social que reza para cambiar el mundo

Seguir tratando de explicar lo importante que se volvió Internet en los tiempos que corren para el mundo de las comunicaciones, sería absolutamente redundante.

Me gustó mucho una pregunta:

¿Cómo es posible que en un mundo lleno de redes sociales todavía haya gente que se siente sola?

Hoy les vengo a presentar un proyecto creado por jóvenes del otro lado del Océano Atlántico.

Esto es lo que describen ellos en el área “sobre nosotros” del sitio:

“May Feelings es un servicio que conecta gente de todo el mundo a través del intercambio de peticiones, comentarios y mensajes. La gente escribe breves peticiones en sus perfiles llamados “Prays” de 259 caracteres o menos. Estos “Prays” se comparten en los perfiles de la gente, se envían a los seguidores y se pueden buscar en la herramienta de búsqueda de May Feelings.”

Puedo escribir muchos párrafos más sobre esto pero sería más interesante que entres vos, lo conozcas y saques tus propias conclusiones:

Click aquí para entrar a mayfeelings.com y crearse una cuenta.

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¿Dónde estás Señor?

Cuantas veces nos ha pasado de sentirnos solos, sin nadie con quien hablar que realmente quiera escucharnos o que pensemos que realmente pueda comprendernos. Vivimos momentos de soledad tan profunda o de dolor tan hondo que hasta experimentamos el abandono de Dios. Y pensamos … ¿Dónde está Dios… ? ¿Me escucha…. ? ¿Por qué no me habla…. ?

Esa experiencia por la que también pasó el mismo Jesús , cuando exclamaba en la cruz ” Dios mío, Dios mío,  porque me has abandonado ? ” Mt. 27,56

Y en esos momentos de tanto desconcierto no atinamos a ver que Jesús está presente en nuestra vida de muchas maneras : y una de ellas es en el Sagrario, esa casita que es nuestro Belén perenne, porque ” Belen ” significa : “casa de pan “.

Allí dentro Jesús está presente con su Cuerpo y Sangre ; en la Eucaristía.

Y se ha quedado allí para permanecer a nuestro lado, cunado nos sentimos solos…..

Para sostenernos cuando nos fallan las fuerzas para seguir andando…

Para guiarnos cuando todo es oscuro y no vemos por donde continúa nuestro camino…

Para que nos acerquemos con nuestros pesares y poder consolarnos….

Para que  pongamos frente a Él  nuestro agobio, y cansancio,  y poder fortalecernos y aliviar el peso que llevamos ..

Para confiarle nuestros pecados y errores y  sentir que a pesar de todo  Él nos sigue amando y se alegra de que vayamos a refugiarnos en Sus Brazos, porque sabe que nadie nos amará tanto como Él !

Para compartir con nosotros nuestros logros y alegrías, y escuchar nuestro ” Gracias ” emocionado !

Su Amor nos alimenta, nos fortalece, nos da esperanza, nos ayuda a levantarnos y seguir caminando. Por eso busquemos compartir todo con Él : corazón, pensamientos, afanes, trabajo, penas, alegrías , esperanzas, logros,  ilusiones, amores.. Depositemos a sus pies todas nuestras preocupaciones y afanes y marchémonos tranquilos sabiendo que quedan en Sus Manos….

Que el Sagrario sea ese espacio de encuentro, ese lugar de sosiego donde se ama de veras a Jesús con confianza, con admiración, con respeto, con amor y donde Jesús, en elocuente silencio, escucha. Y donde también podemos escucharlo…

Como esa viejita a la cual se la veía todos los días en profunda oración , sentada varias hora en el banco del templo parroquial. Algunas veces leía un libro muy desgastado, casi siempre miraba al Cristo. Un nieto en broma le decía : ” Abuelita : el Señor ya se sabe de memoria todas tus largas oraciones “. Ella sólo contestaba con una sonrisa. Y un día con curiosidad le preguntó : ” Abuelita : ¿Dónde sacas tantas cosas que le dices al Señor ?” Ella lo miró y le respondió : ” Yo tengo muy pocas cosas para decirle al Señor . Es Él quien siempre me dice un montón de cosas hermosas ” Y siguió orando.

Recordemos cada vez que nos sentimos solos , que Él no nos ha dejado, nunca nos deja. Somos nosotros los que a veces vivimos alejados de su Presencia….

“Estás ahí cada madrugada dándome fuerzas 
para comenzar un nuevo día.
Estás ahi cada mañana para guiarme en cada paso 
que tendré que dar.
Estás ahi cada mediodia para sostenerme 
cuando me estoy por caer.
Estás ahi cada tarde para perdonar el no estar ahí.
 Estás ahi cada noche para que Te lo entregue todo, 
porque todo lo has custodiado Vos. 
¡¡Estás siempre porque me amas!!”

Recetas para una noche feliz

Cuando se acerca la fiesta de la Navidad, en mi espíritu suelen cruzarse los más diversos sentimientos que muchas veces poco tienen que ver con el sentido verdadero de la fiesta, se han ido colando como tantas cosas que me invaden, como los yuyos cuando un jardín se descuida. Permítanme enumerar la lista de preocupaciones navideñas para intentar después recuperar su sentido verdadero:

¿Dónde y con quién lo vamos a pasar?

Elegir un lugar no es fácil, la dueña de casa es la que más trabaja y cuando todos se van a saludar a otros amigos o parientes, le queda un tendal de platos sucios y unos cuantos improperios poco navideños contra los comensales. La compañía ocupa otro capítulo de las peleas familiares. El está solo, pero es un plomo y esa noche tenemos que pasarla bien. Con aquel estoy peleado y no lo quiero invitar.

            Después de todo, la cultura mediática dice que no hay que ser hipócrita, y esto más que comida de navidad se va a convertir en uno de esos programas de la tarde, donde todos se pelean con todos.

     ¿Qué nos vamos a regalar?

Este tema en tiempos de crisis se vuelve particularmente conflictivo. “A ver si Yo le compro y después no se acuerda de Mí”. “Seguro que me regala las cosas inservibles que guardó del cumpleaños y no le gustaron”.

            La soledad y el recuerdo de los que no están, suele ser un capítulo más grave y que suma tristeza y melancolía, en algunas ocasiones hacen de estas fechas algo más digno de olvidar. Se espera que pasen, y se terminen rápido.

            La pirotecnia suma ruido, y más de un accidente; plata verdaderamente quemada; sin mencionar el exceso de alcohol, porque, la noche de la navidad hay que festejar y olvidar tanta desgracia.

Intentemos redescubrir el sentido de la fiesta, para que nuestras navidades sean plenas y enriquecedoras.

Frente a todo eso, recuerdo cómo Dios fue preparando un Pueblo, en el amor lento de quien requiere tiempo para comprender, le fue anunciando que no los dejaría solos. Dios nos habló en otro tiempo por medio de profetas, de señales, de sueños y epopeyas, pero en su generosidad decidió hacerse uno de nosotros. Hablarnos con gestos y Palabras en nuestro propio idioma.

María y José  también buscaron casa en aquella primera Navidad, golpearon puertas de parientes, de amigos, (Belén era la ciudad de la familia de José). No los habrán considerado divertidos, Ella estaba a punto de dar a luz, todo un problema. Decidieron “comprar” la hospitalidad que los otros le negaron, fueron a una hostería, estaba llena: “No hay lugar”… solo una cueva, un pesebre fue el destino definitivo. Ellos también quisieron compañía pero los otros no los eligieron, compartieron la navidad, con un buey y un burro. Los pobres que esa noche también estaban en el campo fueron invitados al convite. Por eso esa noche nos acordamos sobre todo de los que están solos, ponemos un plato de más, estiramos la mesa y disponemos la casa, porque es noche de reconciliación y de perdón, la peor hipocresía es la del orgullo que nos impide acercarnos al otro, y cerrarle la puerta porque “no hay lugar”.

 Dios, es el regalo mas grande. 

El amorla mejor comida.

La luz del recién nacido, la mejor pirotecnia.

En Él están los que se fueron, los recordaremos en Misa o con una Oración, en El se borra toda soledad o melancolía.

DIOS ENTRÓ EN EL TIEMPO, EL OMNIPOTENTE LLORA EN BRAZOS DE UNA MUJER: DIOS SE HIZO HOMBRE.

Es bueno recordarme que ese es el sentido de la verdadera Navidad.

¡¡¡FELIZ NAVIDAD PARA TODOS!!!!