Dios, eres tú

Desde que tengo memoria supe su nombre y su entrega total a Dios. Conocía – o mejor dicho creía conocer – la ayuda que había dado a los más necesitados, a esos que muchas veces tenemos olvidados.  Al leer sobre su historia de vida y adentrarme más en mi fe, comencé a admirar y tratar de asemejarme a una mujer que actualmente es Santa y hasta varios no creyentes respetan su contribución a la sociedad. La llevo conmigo a todos lados, en una estampita en mi billetera para que me cuide y proteja y por supuesto también, para tenerla presente en todo momento. Seguir leyendo

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