Mi Decenario

Cada historia va cambiando. Cada crónica va apareciendo. Cada Milagro Personal sigue pasando. Y Parroqui@ Online está ahí para contártelo.

Hoy me toca ser YO. Un padre de 40 años que vive la vida como cualquiera.

Y hoy quiero contarles la historia de MI decenario.

Este decenario que ven en la foto iba en mi bolsillo derecho del pantalón desde el 13 de agosto de 2013. Sin importar que tipo de pantalón llevara o a qué evento fuera. Siempre estaba conmigo. Y así me acompañó en cada momento en el que metía la mano y me sostenía para no caer. Cada vez que metía la mano me llevaba hasta ese momento en el que me lo habían dado y recordaba lo que me decía la persona que me lo dio.

Por esas vueltas que tiene la vida, la historia no siguió tan color de rosa en los años siguientes, y por eso tenerlo en el bolsillo me retrotraía a esas épocas felices. Y conforme pasaba el tiempo, más fuerzas me daba. Y me ayudaba a pensar que por algún motivo, las cosas no se solucionaban.

Y por qué les cuento esta historia? Porque la semana pasada ese decenario se me perdió.

Estaba en un campamento con mi hijo mayor y al darme cuenta que no lo tenía empecé a buscarlo desesperadamente. El espacio para buscarlo era demasiado grande pero pensé que podría encontrarlo. Volví a armar la carpa. Volví a desenrollar la bolsa de dormir. Volví a vaciar el bolso. Y sin embargo no estaba. Volví a recorrer la mayoría de los lugares en los que había estado ese fin de semana y nada. Pensé que habría una posibilidad que se hubiera caído en casa o en el auto y me fui angustiado, creyendo que iba a aparecer. Pero no.

Dejé pasar la semana y cada vez que metía la mano en el bolsillo sentía que me faltaba algo. Algo muy importante. Llegué a pensar que, tal vez, María, me decía que era momento de soltar todos los recuerdos que este decenario traía y buscarme otro. Tengo otros, sí, pero por algún motivo no lo había reemplazado aún. Por el mismo motivo que este fin de semana, después de 7 días, decidí mandar un mensaje en el grupo de padres que habíamos estado en ese campamento.

El mensaje decía: “Les pido un favor. Se me perdió en el campamento. Es muy importante. Si alguien lo encuentra o lo “pisa” por ahí … sé que hoy o el año que viene va a aparecer … Gracias”.

Y lo mandé. La verdad que esperaba recibir todo tipo de comentarios y posibles chistes. Lo que nunca me imaginé fue, en cambio, a los 3 minutos, recibir una foto por privado que decía “volverá a tu bolsillo que es donde debe estar”.

Lo había encontrado, la madre de otro de los chicos, semienterrado y lo levantó porque le dio “cosa” que estuviera ahí tirado. Nunca lo asoció con el campamento ni mucho menos que podría ser de un conocido. Imagínense su sorpresa cuando leyó el comentario y la mía cuando me dijo que lo tenía.

Hoy está nuevamente conmigo.

Hoy me dice que no importa cuáles son las tormentas que tenemos que atravesar, que con fe, y rezando, algún día, pueden pasar.

Hoy sigo confiando que a pesar de todo se podrán solucionar las cosas y volver a escribir la historia.

Mi Sueño. Nuestra Familia

Cada historia va cambiando. Cada crónica va apareciendo. Cada Milagro Personal sigue pasando. Y Parroqui@ Online está ahí para contártelo. Hoy me toca ser un padre de 37 años …

Fuente de la imagen

Yo tenía ganas de hacer un clic y mi novia fue el medio para lograrlo. Cuando yo conocí a quien hoy es mi mujer, ella estaba metida en lo que era la Iglesia. Estaba en grupos misioneros. Estaba en grupos de jóvenes que se juntaban todas las semanas. Todos los domingos. Y la verdad que eso fue increíble. Me enamoré primero de ella y después ví que yo también quería eso para mi vida. Y eso me ayudó a ir enfrentando todas las cosas que vendrían después.

Me ayudó a ir preparándome para la muerte de mi viejo. Yo trabajaba con él. Lo veía todos los días. Y veía su deterioro constante. Venía en picada. Yo me enteré que se estaba muriendo mucho antes que el resto y me sirvió para poder asimilarlo. No fue fácil pero la elaboración, estar acompañado, ir a la Iglesia, estar con curas y poder charlarlo con ellos y acercarme fue muy bueno.

Siempre nos acordamos y nos reímos que nuestro casamiento fue con un paredón blanco frente a nosotros, porque teníamos 5 curas dándonos el sacramento, para que no nos escapemos.

Después del casamiento empezaron los problemas. Lo que podría haber sido una hecatombe lo pudimos sobrellevar de la mejor manera. Puertas adentro nos podríamos haber matado y sin embargo fue muy armonioso por estar viviendo las cosas como las veníamos viviendo. Tuvimos nuestro primer hijo después de haber perdido un embarazo. Teníamos un problema que el bebe no dormía y los médicos no nos creían lo que les contábamos. Incluso llegaron a pedirnos que anotemos las veces que nos levantábamos en la noche. Una vuelta anotamos en 15 oportunidades y después ya dejamos de hacerlo. Y cuando los médicos vieron eso se dieron cuenta que no estábamos exagerando y empezaron a preocuparse un poquito más. Vieron que no era un chiste. Era un caso atípico pero a un extremo en el que no lo podían nivelar ni controlar. Supuestamente iba a ser algo que a los 6 meses se le iba a ir; después a los 9; después al año. Y el bebe tenía un año y medio y la cosa no mejoraba. El problema que tenía era un reflujo muy fuerte y derivado de eso tenía el esófago quemado por la acidez. Entonces el pobre gordo tenía una cara de sufrimiento que no se podía creer. Y eso hacía que no durmiera, ni por las noches ni durante el día. Con lo cual, nosotros tampoco. Y a pesar de todo eso, se despertaba y enseguida te miraba con una sonrisa. Y eso es lo que más fuerzas nos daba. Hoy miro para atrás y veo que estuvimos más de un año y medio, casi dos, sin dormir, pero de verdad. Y en todo ese tiempo lo rezamos mucho y lo hablamos mucho. Y pudimos llevarlo juntos. Y paralelamente tenías que escuchar las opiniones diversas de todo el mundo. Incluso los que decían “qué suerte que les tocó a ustedes que lo pueden llevar y no a otros”. Ojalá a mí tampoco me hubiera tocado, pensaba yo por adentro.

Y la verdad que con todo ese panorama y con todas esas contras; nos quedamos embarazados otra vez. Justo el día que nuestro hijo cumplía 1 año anunciamos que venía otro en camino. Y la gente nos miraba y se preguntaba si estábamos locos. Pero nuestro sueño era formar una familia y estábamos viviendo nuestro sueño. Y la verdad que si esperábamos a “terminar” con toda la etapa del enano, volver a empezar de cero iba a ser muy difícil. Y por suerte en ese momento llegó, entonces, la segunda. Y no solamente tuvo el mismo reflujo sino que también tuvo intolerancia a la lactosa. Pero como teníamos la experiencia anterior a la semana ya tenía el diagnóstico y medicamentos para controlarlo. Con los médicos correspondientes. Y se ganó un montón de tiempo. Y también era alérgica a la leche. Y uno de los remedios que había que darle tenía leche en polvo. Y ahí venían las complicaciones. Entonces teníamos que modificar todo el ritmo de vida. Y las cosas se volvían a complicar. Pero siempre teníamos a la virgencita en la cabecera de nuestra cama que nos acompañaba. Jesús muy presente. Los amigos. Y eso llevaba a que sólo nosotros sabíamos lo que sentían nuestros hijos. No los podíamos dejar con nadie porque con sus problemas, los llantos no eran los mismos a los de cualquier chico. Nos costó mucho poder dejarlos con alguien alguna vez. Per era real que nosotros también necesitábamos descansar alguna vez. Poder dormir una noche entera. Esto a mí me produjo un rechazo real y muy feo a los bebés. Tuve sobrinos que de bebes NO pude hacerles upa. Y eso que me encantan los chicos.

Pero Dios nos dio una paz y una tranquilidad que seguimos agradeciendo. Y mientras tanto, la gente que nos decía “no saben el ejemplo que dan” y la verdad es que no queríamos dar ningún ejemplo. Queríamos ser normales, como mis amigos que tenían hijos y dormían 9 horas seguidas. Nosotros dormíamos por turnos en el sillón con el bebe a upa o a lado nuestro haciendo guardias. Pero no para malcriarlo sino porque lo necesitaba de verdad. Ir a la farmacia y que a los chicos los conocieran por su nombre no era algo muy divertido. Era porque íbamos todos los días.

La segunda era una beba que estaba todo el día en el piso, o a upa. Se arrastraba poco. Y resultó ser una beba que empezó a caminar a los 2 años. Con el tiempo nos enteramos que lo que pensábamos que era por cansancio de no dormir resultó ser que tenía una hipotonía y eso hacía que no tuviera fuerza en los músculos, por eso no gateaba o no caminaba. Y ahora nos enteramos, también, que tiene un retraso madurativo. Y llevarla a todos los médicos y seguir haciéndoles estudios. Porque la verdad es que pasamos por todos los tipos de medicinas que se les puedan ocurrir para tratar de solucionar estos inconvenientes. Médicos que nos recomendaban, médico al que íbamos.

Hubo una época en la que nos habían mandado a un médico que era privado y la situación económica en casa era difícil. Laboralmente la estaba pasando mal. Y cuesta mucho aceptar la ayuda económica de afuera. Pero esas cosas se van llevando de otra manera y las cosas fueron apareciendo, junto a un trabajo que me permitió ir a los médicos. Y gracias a lo de la enana terminamos cayendo en una médica que nos dijo que para poder entender a los chicos hay que estudiar primero a los padres y entonces nos manda a hacer una batería de exámenes a nosotros. Eran 3 hojas del recetario lo que nos pedían y cuando fuimos a sacarnos sangre para hacérnoslo, en el laboratorio no entendían quién era el loco que nos había mandado. Pero bueno, gracias a esos estudios saltó que yo tenía una anemia muy grande que nunca pensamos que era eso, sino que mi cansancio lo atribuíamos a que realmente no dormíamos nada. Entonces eso derivó a que me hiciera otro estudio y me encontraron un pólipo maligno en el colón. La pucha, con todas las cosas que nos venían pasando ahora sumábamos que me diagnosticaban un cáncer de colon a mí.

Y el pobre enano que también padecía todo esto porque al tener que llevar a la hermana a todos los médicos él tenía un ritmo de vida atípico.

Y después apareció lo mío. Era un médico al que nunca había querido ir. Y resulta que ir ahí hizo que me encontraran temprano el cáncer. Era maligno. Mi padre había muerto de cáncer después de un viaje a Europa. Un amigo de él había muerto de cáncer después de un viaje a Europa. Y a mí me estaban diagnosticando cáncer una semana antes de tener que viajar a Europa por trabajo. Los 3 al mismo lugar. Imagínense los fantasmas que pueden aparecer ante semejante situación. Yo tenía 33 años. Y a pesar de todo eso yo estaba muy tranquilo. Y tuve que viajar y a la vuelta sabía que me esperaban los médicos para operarme. Y unos días antes vino a comer a casa un cura amigo y me dio la unción a los enfermos. Y en casa seguíamos viviéndolo con mucha PAZ. Con mucha FE. Con mucho amor entre los 4. Y nunca pensábamos que iba a pasar algo más. No la veíamos venir. Y la verdad que nos ayudó a unirnos más aún. Por suerte la operación salió todo bien. Fueron 2 meses de pseudo reposo y de mimos que no me dejaban hacer nada en casa. Me acuerdo que mi mujer la agarró a la beba, que tenía meses, y le dijo como si fuera un adulto “ahora lo van a operar a papá y yo tengo que descansar un poco más y tengo que cuidarlo también a él”. Y es creer o reventar pero es como si la gordita hubiera entendido porque no es que se curó, obvio, pero hubo un cambio muy importante de parte de ella. Y eso es algo que te hace pensar en mil cosas. Y eso fue increíble.

Y teníamos que cuidar bien al primero. Cuidar un poco más a la segunda que tenía 4 tratamientos diferentes por semana. Cuidarme yo que venía de una operación importante. Y así y todo, seguíamos agrandando nuestro sueño. Y volvimos a quedarnos embarazados. Y esto lo hablamos primero con curas también. Cómo con todo lo que habíamos pasado seguir apostando a la vida. Y mucha gente nos decía que estábamos locos. Que no podíamos hacerlo. Y otros nos hacían ver que realmente somos fértiles y una familia sólida. Y habiendo gente que le cuesta tanto, incluso hasta no poder tener hijos, porqué íbamos a cerrarnos a la familia. Y así fue como volvimos a quedarnos embarazados y vino la tercera el año pasado. Me acuerdo que durante el embarazo habíamos hecho un retiro matrimonial. Y se acerca el cura a mi mujer, le toca la panza para bendecirla y le dice “va a ser mujer y va a ser la alegría de la casa”. Y hoy podemos decir que eso se cumplió. A pesar de todas las piedras en el camino la alegría está dentro de nuestro hogar. Y hoy podemos, también, dar gracias que no vino con reflujos, no vino con alergias, duerme. Vino una normal. Y nos reímos de eso.

Y hoy justo hablábamos con mi mujer, una charla que surgió espontáneamente. De todo por lo que habíamos pasado. Mi padre. Los chicos. Mi enfermedad. Mi suegro, que acaba de estar internado muy grave y salió. La familia que tenemos. Es algo increíble. Es una bendición. No se puede dejar de agradecer. Es muchísimo más de lo que podríamos haber soñado. Y nos pasó el otro día de haber ido a la misa de Pascuas. Y estar en dos puntas diferentes porque estábamos detrás de los chicos. Y cuando nos reencontramos vimos que estábamos los dos emocionados, prácticamente por lo mismo. Era la misa de resurrección. Porque todo lo que vivimos lo pudimos aceptar y superar gracias a Dios. Es increíble la PAZ y TRANQUILIDAD que te da. La FUERZA que sacás de donde no hay. Y así llegamos a hoy. Sintiéndonos acompañados en las malas. Porque uno siempre se siente “solo” cuando la pasa mal pero nunca agradece cuando la pasa bien. Y sin embargo, uno no ve cómo es acompañado cuando está mal. Y nosotros no decimos “por qué” o “dónde estás” cuando nos pasa algo malo. Sino que le rezamos diciéndole “gracias por estar”

Recetas para una noche feliz

Cuando se acerca la fiesta de la Navidad, en mi espíritu suelen cruzarse los más diversos sentimientos que muchas veces poco tienen que ver con el sentido verdadero de la fiesta, se han ido colando como tantas cosas que me invaden, como los yuyos cuando un jardín se descuida. Permítanme enumerar la lista de preocupaciones navideñas para intentar después recuperar su sentido verdadero:

¿Dónde y con quién lo vamos a pasar?

Elegir un lugar no es fácil, la dueña de casa es la que más trabaja y cuando todos se van a saludar a otros amigos o parientes, le queda un tendal de platos sucios y unos cuantos improperios poco navideños contra los comensales. La compañía ocupa otro capítulo de las peleas familiares. El está solo, pero es un plomo y esa noche tenemos que pasarla bien. Con aquel estoy peleado y no lo quiero invitar.

            Después de todo, la cultura mediática dice que no hay que ser hipócrita, y esto más que comida de navidad se va a convertir en uno de esos programas de la tarde, donde todos se pelean con todos.

     ¿Qué nos vamos a regalar?

Este tema en tiempos de crisis se vuelve particularmente conflictivo. “A ver si Yo le compro y después no se acuerda de Mí”. “Seguro que me regala las cosas inservibles que guardó del cumpleaños y no le gustaron”.

            La soledad y el recuerdo de los que no están, suele ser un capítulo más grave y que suma tristeza y melancolía, en algunas ocasiones hacen de estas fechas algo más digno de olvidar. Se espera que pasen, y se terminen rápido.

            La pirotecnia suma ruido, y más de un accidente; plata verdaderamente quemada; sin mencionar el exceso de alcohol, porque, la noche de la navidad hay que festejar y olvidar tanta desgracia.

Intentemos redescubrir el sentido de la fiesta, para que nuestras navidades sean plenas y enriquecedoras.

Frente a todo eso, recuerdo cómo Dios fue preparando un Pueblo, en el amor lento de quien requiere tiempo para comprender, le fue anunciando que no los dejaría solos. Dios nos habló en otro tiempo por medio de profetas, de señales, de sueños y epopeyas, pero en su generosidad decidió hacerse uno de nosotros. Hablarnos con gestos y Palabras en nuestro propio idioma.

María y José  también buscaron casa en aquella primera Navidad, golpearon puertas de parientes, de amigos, (Belén era la ciudad de la familia de José). No los habrán considerado divertidos, Ella estaba a punto de dar a luz, todo un problema. Decidieron “comprar” la hospitalidad que los otros le negaron, fueron a una hostería, estaba llena: “No hay lugar”… solo una cueva, un pesebre fue el destino definitivo. Ellos también quisieron compañía pero los otros no los eligieron, compartieron la navidad, con un buey y un burro. Los pobres que esa noche también estaban en el campo fueron invitados al convite. Por eso esa noche nos acordamos sobre todo de los que están solos, ponemos un plato de más, estiramos la mesa y disponemos la casa, porque es noche de reconciliación y de perdón, la peor hipocresía es la del orgullo que nos impide acercarnos al otro, y cerrarle la puerta porque “no hay lugar”.

 Dios, es el regalo mas grande. 

El amorla mejor comida.

La luz del recién nacido, la mejor pirotecnia.

En Él están los que se fueron, los recordaremos en Misa o con una Oración, en El se borra toda soledad o melancolía.

DIOS ENTRÓ EN EL TIEMPO, EL OMNIPOTENTE LLORA EN BRAZOS DE UNA MUJER: DIOS SE HIZO HOMBRE.

Es bueno recordarme que ese es el sentido de la verdadera Navidad.

¡¡¡FELIZ NAVIDAD PARA TODOS!!!!