Santa Teresita: La tercera en Dioscordia

 

Todo comenzó porque me casé. Ella se metió en mi matrimonio. Y todo cambió… Para bien.

Habíamos puesto fecha. Estábamos frente al dilema de todos los novios para elegir la iglesia. Pues tiene que ser linda, cerca de donde vivís vos, el novio, y yo, la novia. Y cerca de la fiesta, y fácil de llegar y, y, y… Y elegimos la Parroquia de Santa Teresita del Niño Jesús. Ah, sí, y porque ya habíamos ido ahí al casamiento de Ricardo y Juliana y nos había encantado. Listo: teníamos todo “fríamente calculado”. Ya podíamos anunciar, imprimir y repartir participaciones. Tres acciones que derivaban en muchas felicitaciones y conversaciones sobre, por ejemplo, el vestido y la luna de miel. Clásicos enganchados de diálogos pre-nupciales.

Pero hubo una pregunta diferente y de una persona muy especial con quien yo trabajaba. Además, la queridísima Laura se la contestó ella misma:

“¿En Santa Teresita te casás? Entonces, Agus, ustedes tendrán una amiga de por vida en su matrimonio.”

Y yo que andaba pensando en quién sería el disc-jockey de la fiesta…

A la semana siguiente Laura me regaló “Historia de un alma”. Y yo que andaba pensando en cuál casa de regalos haríamos la lista…

Pues, cabecita de novia claro está: Laura ya me había hecho una lista de regalos en el cielo y yo preocupada con cosas de la tierra. Pero leí el libro enseguida y fue amistad a primera lectura con Santa Teresita del Niño Jesús. Conexión indiscutible con una mujer sensible, humana, con limitaciones y convicciones que me identificaban.

Durante los preparativos para el casamiento, le pedía a Santa Teresita que nos acompañara y protegiera. Todo salió muy bien. Por ejemplo, cuando no encontrábamos departamento para alquilar, y luego de una larga búsqueda, encontramos uno que nos encantó y ¡donde ella ya vivía! Terminando la visita, al salir de ese departamento, notamos que el dueño tenía sobre un mueble la imagen de Santa Teresita.

Y desde entonces no deja de hacerse presente con su “lluvia de rosas” en momentos claves de mi vida y hasta en lugares inhóspitos. Por ejemplo, cuando luego de rezarle preocupada, salí a caminar por la nieve congelada y blanca para encontrar un único punto rojo: su pétalo de rosa. Único y solito, fresco y pleno, al rojo vivo me dijo: “Todo va a estar bien”. Y lo estuvo.

Mi ramo de novia fue, por supuesto, de rosas. Pero blancas.  Y en realidad fueron dos ramos. El principal hizo el clásico vuelo sobre amigas solteras en la fiesta. Pero el adjunto llegó hasta el cielo. Cuando Laura se acercó a saludar a la novia, yo retiré ese otro ramito (con suma facilidad como se lo había pedido al florista) y la sorprendí: “Para vos, Laura. Muchas gracias”.  Ella volvió a entrar a la iglesia y lo dejó a los pies de la imagen de Santa Teresita.

Hace unos meses cumplimos 20 años de casados y, aunque en otro país y con 4 hijos, cité a mi marido en una iglesia de Santa Teresita. Lo sorprendí poniéndome el vestido de novia nuevamente. Sí, yo misma lo acepto y me hago cargo de mi locura, pero quiero pensar que también Santa Teresita supo ver en esa locura que siempre le agradeceré mucho que ella sea “nuestra tercera en DIOScordia”. Porque en el matrimonio no todo es color rosa.

Y vos, ¿si te casaste o te vas a casar por iglesia, pensaste frente al altar de quién? Mirá que nunca es tarde para invitar a alguien a una fiesta. Y hasta se te puede meter en el matrimonio y te puede salir bien sin darte cuenta…

¡Feliz día, Santa Teresita! Desde hace más de 20 años el 1 de octubre también es una fecha importante en esta familia. Y muchas gracias, Laura.

  • MARIA JULIA

    BUENAS NOCHES AGUSTINA ESTOY LEYENDO TUS ENTRADAS Y ME ENCUENTRO CON SANTA TERESITA DEL NIÑO JESUS YO PERTENEZCO AL IGLESIA SANTA TERESITA DEL NIÑO JESUS EN CASEROS-PARTIDO DE TRES DE FEBRERO-PCIA BS.AS, ES MUY LINDA MI IGLESIA, ME ALEGRA QUE TE HAYAS CASADO AHI