Las mayorías [cristianas de Europa] que aún existen parecen cansadas y faltas de atractivo

 

Hace poco, chusmeando acerca de los libros que escribió el papá emérito Benedicto XVI, encontré una obra suya coescrita con el filósofo y político italiano Marcello Pera, que se llama Sin Raíces: Europa, Relativismo, Cristianismo e Islam. Intrigado por el título, lo busqué y lo leí.

Parece ser que en la época en que se quiso aprobar la Constitución Europa, hubo un debate bastante fuerte respecto a si incluir o no en el preámbulo la importancia de la religión cristiana y las raíces culturales griegas y romanas de Europa. Marcello Pera dio una conferencia respecto a ese tema, y encontró muchas similitudes con el pensamiento del entonces papá Benedicto XVI. Este libro incluye la conferencia de Pera, otra conferencia de Benedicto respecto al mismo tema, una carta del primero al segundo y la carta de respuesta.

La parte de Pera expone, más que nada, sobre el relativismo que caracteriza a Europa en esta época, y cómo él ve en ello un síntoma de que Europa “ha dejado de amarse a sí misma“. El relativismo le parece una excusa para no defender aquellos aspectos de nuestra cultura en común que sí valoran.

En cambio, la parte de Benedicto habla de la profunda crisis que vive la fe hoy en Europa, y por consiguiente, en gran parte del mundo occidental. Dice, textualmente, ” Está claro que su modelo de vida no convence. Parece como si limitara al hombre en todo, le echara a perder el gozo de vivir,  le coartara su preciosa libertad y lo condujera no al ensanchamiento, como dicen los Salmos, sino a la angustia y a la estrechura.” Todos aquellos que intentamos vivir una vida cristiana en el presente nos resuena esta cita.¿Cuántas veces habremos oído burlas, incredulidad o simplemente incomprensión cuando uno explica que va a un retiro espiritual? O cuando decide no participar de todos los placeres que ofrece esta sociedad, por motivos morales y religiosos. ¿Nunca sintieron que los miraban con lástima, como si se perdieran lo mejor de la vida?

Estos reclamos y críticas ya se las hacían a los primeros cristianos en el imperio romano, acusándolos de tener una religión triste y de renuncia, frente a las fiestas y francachelas del paganismo. Dice Benedicto: “Hoy en día es sumamente urgente mostrar un modelo de vida cristiano que ofrezca una alternativa válida a las diversiones cada vez más vácuas de la sociedad del tiempo libre, que cada vez recurre más a la droga,pues está harta de los mezquinos placeres habituales. [...] El modelo de vida cristiano debe manifestarse como una  vida en toda su “amplitud” y libertad, que no experimente el  vínculo del amor como una dependencia y una limitación sino como una apertura a la grandeza de la vida También aquí vuelvo a la idea de las minorías creativas que arriesgan por este modelo de vida, lo presentan de manera convincente e infunden así el valor suficiente para vivirlo.”

Benedicto aboga por lo que él llama minorías creativas, una pequeña parte de los fieles que, convencidos de haber encontrado en Cristo aquello que da valor a toda su vida, y que los elevan hacia lo alto, viven de manera convincente su fe cristiana,y despiertan a la razón, mostrando la racionalidad de la fe.

Son minorías, porque aunque nominalmente los cristianos sigan siendo mayoría en el mundo occidental, estas mayorías “parecen cansadas y carecen de atractivo”. Las estadístisticas muestran que, cuanto más se adaptan las iglesias a los patrones de secularización, tanto más seguidores pierden, y por el otro, que se vuelven más atractivas cuando ofrecen un punto de vista sólido y una orientación igualmente clara.”

Estas minorías no son un equipo de expertos, ni ninguna comisión ni reunión, porque estas cosas no pueden crear una ética mundial. Las cosas vivas sólo pueden surgir de otra cosa viva. Estas minorías nacen en el seno del amplio árbol de la Iglesia, y protegidas por la vida de la fe.

El libro, como verán, es muy interesante y tiene más cosas para hablar. Los espero en la próxima.