El “Black Friday”: una bendición de promoción

Si el círculo rojo lo leíste en inglés, pues vuelve a comenzar y léelo en español.
Si el círculo rojo lo leíste en español, pues vuelve a comenzar y léelo en inglés.

Sí, porque es un 2×1. Y no es cualquier ganga. Es LA oferta más conveniente que puedas haber imaginado jamás:

- es universal: aplica en todos los países, y rincones del universo.

- es unitalla: le queda a cada edad, género y raza y hasta credo te diría… Aplica el inglés aquí nuevamente: “One Christ fits all“. Seguir leyendo

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Sor Juana, quiero mi celda “feminista”

http://www.otroangulo.info

De casualidad, o más bien causalidad o “Diosalidad” digo yo, hoy 12 de noviembre fecha en que en México se celebra el Día Nacional del Libro, un grupo de amigas escritoras nos juntamos a debatir sobre el libro “Mamá, quiero ser feminista”, de Carmen G. de la Cueva (Ed. Lumen). Nos deberíamos haber reunido la semana pasada, pero por un ajuste de agendas hablamos mucho de feminismo y esCritURA justo hoy, el día del nacimiento de la poeta mexicana Sor Juana Inés de la Cruz (1651). Ella fue una mujer entregada a los libros y al fervor por el saber, pero sobre todas las cosas, fue una gran defensora de los derechos de la mujer.

Sin ánimo de ofender a de la Cueva- porque sí recomiendo su libro (lo leí en un día: es Seguir leyendo

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San Francisco de Asís: “animal espiritual”

Si Aristóteles afirmó que “el hombre es un animal político”, yo me atrevo a decir que San Francisco fue un animal espiritual. Y, antes de que me califiquen de hereje, les pido mantengan su atención y sigan mi razonamiento.

Aristóteles sostuvo que el hombre se diferencia de los animales por su relación con el Estado y por vivir en sociedades organizadas políticamente. En alusión a ese pensamiento filosófico me animé al título de la nota porque San Francisco fue un hombre santo que se diferenció de los otros santos por su relación con los animales y su protección incondicional hacia ellos.

Sorteado y aclarado el primer obstáculo de la nota, pasemos a mi vida personal, lo cual implica otro riesgo. Pero decido correrlo en favor de todos, seamos de 2 o 4 patas :-) Seguir leyendo

Carta de un “feto” a un Senador



Hola, ¿estás ahí? ¿Me leés?

No te voy a escribir un poema. Pero sí quiero escribirte una carta. Tal vez no sea una obra de arte pero es lo que estoy sintiendo acá adentro. ¿Porqué nos están ignorando? ¿Porqué les mienten a nuestras madres con cifras que no existen? ¿Porqué apagan el sonido de los ecógrafos para que no oigan nuestros corazones? ¿Qué hay detrás de todo esto? No lo entiendo!!

¿Te pagaron? ¿Cuánto vale mi vida? ¿Estás convencido? ¿Estás seguro que escuchaste todo bien? ¿Volviste a leer los datos que da la gente que sabe de medicina?

Entiendo que vos sepas de leyes. Bueno, teóricamente, porque tampoco quieren ver que es inconstitucional. Pero que ya quieran ir contra los hechos médicos; ¿no es un poco mucho?

Hola, ¿estás ahí? ¿Me seguís leyendo? ¿Vos sos padre? ¿Sos madre? ¿Hablaste en algún momento de esto con tus hijos? ¿Qué te dicen? ¿Y tu familia? ¿Los amigos de tus hijos? ¿Están todos de acuerdo con lo que estás haciendo?

¿Estás a favor de matarme? ¿Qué te hice yo? ¿Porqué me tenés que prohibir de vivir?

¿Estás indeciso/a? ¿Qué parte que sigo creciendo acá adentro no se entiende? ¿Qué te falta para decidirte? Nosotros te elegimos a vos, vos elegime hoy a mí.

Estás en contra del aborto, no sabés lo agradecido que estoy. Me pone muy FELIZ saber que pensás así. Y sabés una cosa, que los indecisos y los que están a favor no se dan cuenta. Que hoy vos elegís cuidarme y yo voy a nacer; y así, en 16 años, voy a ser yo quien te cuide y cuando me vengas a pedir tu ayuda voy a ser quien te vote y quien te fiscalice. ¿Está buena esa parte no? ¿La habías pensado? Comentáselo a tus compañeros de bancada. Ya que no se preocupan por mí, que se preocupen por ellos de acá a 16 años. Que no se olviden que vamos a ser los votantes del 2035 en adelante.

Pero me quedo con vos que estás en contra, para volver a decirte GRACIAS. En nombre mío y de todos los chicos por nacer. Y de todas las madres que no pueden hacerse oir. Gracias de todo corazón. #SenadorArgentinaEsProvida #CuidemosLasDosVidas #RechazoSinModificaciones

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Mi Decenario

Cada historia va cambiando. Cada crónica va apareciendo. Cada Milagro Personal sigue pasando. Y Parroqui@ Online está ahí para contártelo.

Hoy me toca ser YO. Un padre de 40 años que vive la vida como cualquiera.

Y hoy quiero contarles la historia de MI decenario.

Este decenario que ven en la foto iba en mi bolsillo derecho del pantalón desde el 13 de agosto de 2013. Sin importar que tipo de pantalón llevara o a qué evento fuera. Siempre estaba conmigo. Y así me acompañó en cada momento en el que metía la mano y me sostenía para no caer. Cada vez que metía la mano me llevaba hasta ese momento en el que me lo habían dado y recordaba lo que me decía la persona que me lo dio.

Por esas vueltas que tiene la vida, la historia no siguió tan color de rosa en los años siguientes, y por eso tenerlo en el bolsillo me retrotraía a esas épocas felices. Y conforme pasaba el tiempo, más fuerzas me daba. Y me ayudaba a pensar que por algún motivo, las cosas no se solucionaban.

Y por qué les cuento esta historia? Porque la semana pasada ese decenario se me perdió.

Estaba en un campamento con mi hijo mayor y al darme cuenta que no lo tenía empecé a buscarlo desesperadamente. El espacio para buscarlo era demasiado grande pero pensé que podría encontrarlo. Volví a armar la carpa. Volví a desenrollar la bolsa de dormir. Volví a vaciar el bolso. Y sin embargo no estaba. Volví a recorrer la mayoría de los lugares en los que había estado ese fin de semana y nada. Pensé que habría una posibilidad que se hubiera caído en casa o en el auto y me fui angustiado, creyendo que iba a aparecer. Pero no.

Dejé pasar la semana y cada vez que metía la mano en el bolsillo sentía que me faltaba algo. Algo muy importante. Llegué a pensar que, tal vez, María, me decía que era momento de soltar todos los recuerdos que este decenario traía y buscarme otro. Tengo otros, sí, pero por algún motivo no lo había reemplazado aún. Por el mismo motivo que este fin de semana, después de 7 días, decidí mandar un mensaje en el grupo de padres que habíamos estado en ese campamento.

El mensaje decía: “Les pido un favor. Se me perdió en el campamento. Es muy importante. Si alguien lo encuentra o lo “pisa” por ahí … sé que hoy o el año que viene va a aparecer … Gracias”.

Y lo mandé. La verdad que esperaba recibir todo tipo de comentarios y posibles chistes. Lo que nunca me imaginé fue, en cambio, a los 3 minutos, recibir una foto por privado que decía “volverá a tu bolsillo que es donde debe estar”.

Lo había encontrado, la madre de otro de los chicos, semienterrado y lo levantó porque le dio “cosa” que estuviera ahí tirado. Nunca lo asoció con el campamento ni mucho menos que podría ser de un conocido. Imagínense su sorpresa cuando leyó el comentario y la mía cuando me dijo que lo tenía.

Hoy está nuevamente conmigo.

Hoy me dice que no importa cuáles son las tormentas que tenemos que atravesar, que con fe, y rezando, algún día, pueden pasar.

Hoy sigo confiando que a pesar de todo se podrán solucionar las cosas y volver a escribir la historia.

San Agustín: Rebelde con causa (la mía)

Ayer fue el día de San Agustín y varios amigos y familiares me saludaron por ser mi santo. Como todos los años les agradezco y socarronamente acoto: “Por suerte el día ya tiene dueño. Otro Agus lo logró y entonces yo ya no me tengo que esforzar y me puedo portar mal”.

No termino de decir eso que recuerdo que justamente es el comportamiento rebelde de Agustín lo que más me atrae de su santidad y me identifica con su personalidad. Por eso hoy, aquí y en este escrito “yo confieso ante ustedes, hermanos”. Seguir leyendo

ORO en tiempos dolOROsos

No hay tiempo más doloroso en el calendario litúrgico que el Viernes Santo. La pasión de Jesús, vista estrictamente desde el sufrimiento humano, conmueve, duele y hasta enoja: ¿Cómo pueden los hombres infligir tanto dolor en otro hombre? La flagelación del látigo, la coronación burlesca y punzante, el peso exagerado de una cruz… En fin, una muerte lenta y dolorosa que Jesús vivió en carne propia y la Virgen María, sus discípulos y amigos acompañaron y sostuvieron como pudieron padeciendo la impotencia de no poder cambiar su suerte.

No hay tiempo más doloroso en una familia que cuando la muerte asoma con un diagnóstico irreversible o irrumpe y nos arrebata a un ser querido. Me tocó vivir la primera. Seguir leyendo

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Amigos invisibles que vemos sin mirar

Ayer, en vísperas del 14 de febrero, recibí muestras de amistad inesperadas de parte de dos personas que casi no conozco, pero veo más seguido que a amigos muy cercanos. Sus testimonios, sonrisas y dedicación valen la pena compartir.

 El Señor Chucho 

Hace siete años que en el colegio de mis hijos alguien me saluda y solicita Seguir leyendo

Santa Teresita: La tercera en Dioscordia

Todo comenzó porque me casé. Ella se metió en mi matrimonio. Y todo cambió… Para bien.

Habíamos puesto fecha. Estábamos frente al dilema de todos los novios para elegir la iglesia. Pues tiene que ser linda, cerca de donde vivís vos, el novio, y yo, la novia. Y cerca de la fiesta, y fácil de llegar y, y, y… Y elegimos la Parroquia de Santa Teresita del Niño Jesús. Ah, sí, y porque ya habíamos ido ahí al casamiento de Ricardo y Juliana y nos había encantado. Listo: teníamos todo “fríamente calculado”. Ya podíamos anunciar, imprimir y repartir participaciones. Tres acciones que derivaban en muchas felicitaciones y conversaciones sobre, por ejemplo, el vestido y la luna de miel. Clásicos enganchados de diálogos pre-nupciales.

Pero hubo una pregunta diferente y de una persona muy especial con quien yo trabajaba. Además, la queridísima Laura se la contestó ella misma: Seguir leyendo

Dejé de sentirme solo

(Fuente de la imagen)

Cada historia va cambiando. Cada crónica va apareciendo. Cada Milagro Personal sigue pasando. Y Parroqui@ Online está ahí para contártelo. Hoy me toca ser un padre de 50 años …

Soy el mayor de una familia de 6 hijos. Me siguen 3 mujeres y después 2 varones. Tuvimos una infancia con un entorno bastante ampliado que era con todos nuestros primos. Porque vivíamos todos pegados, una casa al lado de la otra. Encima éramos todas familias numerosas. Y era muy lindo vivir todo el año juntos. Jugar todas las tardes juntos. Hacer todo entre todos. Cada evento que había estábamos juntos. Participábamos de los Pesebres Vivientes todos los diciembres y siempre había alguno para hacer de Niño Jesús. Misas. Vía Crusis. Un cristianismo muy presente en todos. Era un clima de pueblo. En esa época uno volvía del colegio y se iba a jugar afuera con los primos. Recuerdo que como mi madre y tías iban a la par en los embarazos, yo tenía 2 primos hermanos de exactamente la misma edad. Nos pertenecíamos mucho. Pero las 3 familias tenían su gran cuota de diferencia. Entonces la crianza, en algún punto, difería. Y a nosotros nos tocó, si querés, estar en la cunita de oro. Y todo lo que yo quería se me iba dando. Me mimaban mucho. Me hacían sentir cómodo. Ojo, también me mandaba mis buenas macanas. Todo era diversión y juegos. Hasta el primer recuerdo trágico que tengo que es la muerte de un primo hermano mío, mayor, cuando yo tenía 10 años más o menos que tuvo un accidente acá en la calle. Y ese drama transformó a un tío mío en alcohólico y generó tristeza general en la familia.

Todo cambia cuando llega la adolescencia. Esas tensiones y miedos propios de los padres por sus hijos solos en la calle. Por suerte, a mí me divertían más los programas en las casas que salir a bailar. Pero también empecé a ser un poco más introvertido a lo que era de chico. Y, en lugar de salir a buscar cosas nuevas o tomar riesgos, prefería quedarme en mi núcleo familiar. Era más divertido quedarnos jugando a las cartas que ir al boliche. Pero por suerte se hacían muchas fiestas en las casas.

Y a medida que iba creciendo también crecían en mí las inseguridades. Y me transformé, de a poco, en un adolescente más introvertido; más bien inseguro. Y eso me jugó en contra. Y el tiempo pasaba y se acercaban los momentos de tomar elecciones. Y llegó el momento de elegir la carrera y tener que hacerlo entre 2 que me apasionaban y no saber con cuál quedarme. Pero sin embargo tener que decidirme por una. Esa carrera costó muchísimo terminarla. Había que viajar demasiado y eran épocas en las que había paros constantemente. Del grupo de amigos que habíamos empezado juntos la carrera, para fines del primer año, quedaba yo solo. Sin embargo, había una tenacidad propia en mí que me obligaba a terminar las cosas que empezaba. Con lo cual, seguí cursando como fuera posible.

Dejando atrás la adolescencia, entre carrera y trabajos casuales, llegó una primera novia. De la cual estaba muy enamorado. Al punto tal de sentir que perfectamente podía ser la madre de mis hijos. Pero también, en esas vueltas de la vida, esa relación no perduró. Y hoy, tengo que estar agradecido a eso, ya que era una familia que opinaba de manera opuesta a mí en lo que a cristianismo se refería. Y eso me había hecho mucho ruido en su momento pero no me había dado cuenta de la magnitud hasta tiempo después. Y así estuve dando vueltas algo más de un año hasta que, si bien me la habían presentado tiempo antes, me pongo de novio con mi actual mujer. Fueron 2 años y medio de novios. Fui conociéndola más profundamente cada día, pero de entrada tuve dos sensaciones: primero que era sin dudas mi media naranja, y lo segundo es que la recibía como un don que Dios me tenía preparado. Su familia era creyente, con lo cual volví a ir a misa nuevamente. Y después vino el casamiento. Todas las cosas hechas prolijamente. Y con el tiempo, Dios nos regaló 3 hijas. Pero me acuerdo que cuando queríamos tener a nuestra tercera hija, no podíamos quedarnos embarazados y las complicaciones crecían a medida que el tiempo pasaba. Recuerdo que alguien le dijo a mi mujer que cuando un Papa se moría había que pedirle por la intención que uno más quisiera porque al morir se va al cielo y lleva las intenciones para que se hagan realidad. Y eran los años en que el Papa Juan Pablo II estaba muy enfermo. El día que él murió mi mujer fue a la capillita que tenía cerca y le rezó para que pudiera quedar embarazada una vez más. Sin saber yo esto, rezaba al mismo tiempo por el Santo Padre a unos 100 mts de donde estaba ella rezando, porque sentí el repiqueteo del campanario y deduje su partida al cielo. Y después de tanto tiempo de estar buscando y no conseguirlo, casi cuando estábamos por bajar los brazos, gracias a esta petición quedamos embarazados. Y así vino nuestra tercera hija. Un regalo del cielo. Una imagen muy fuerte de la presencia de Dios.

A pesar de todo esto, las búsquedas internas no cesaban. Por temas laborales me la pasaba viajando de un lado a otro y la soledad era algo que me perseguía constantemente. Una soledad extraña, porque yo tenía mi familia bien constituida y sin embargo no dejaba de darme vueltas por la cabeza. Y en esa búsqueda, oigo de un retiro que decían que apuntaba a hombres en la mitad de la vida. Y eso me hacía mucho ruido porque parecía ser algo de lo que yo estaba buscando. Con lo cual me anoté. Pero la primera vez un avión me dejó varado sin poder regresar a Buenos Aires y me lo perdí. La segunda vez a mi mujer le agarró una infección muy fuerte con fiebre muy alta que me obligó a quedarme en casa cuidándola a ella y a las chicas. Y la tercera vez, esa sí fue la vencida, porque dejé todo lo que tenía por hacer para poder ir a este retiro que sentía que necesitaba. Y así fue. Encontré todo aquello que estaba buscando. Encontré a aquel que me sostenía. Lo que venía haciendo con desconfianza empecé a hacerlo con confianza. Volví a sentir que alguien me llevaba. Fue un encuentro muy fuerte. Y toda esa soledad que yo venía sintiendo desde la adolescencia se esfumó en el momento de la adoración. Sentí una compañía muy importante por parte de todos los que estaban ahí. Y hoy se mantiene así. Me regaló compañeros nuevos para transitar el camino que resta. Una tripulación nueva de amigos que jamás hubiera pensado tener. Dejé de estar solo. Pero lo más importante es que dejé de sentirme solo.

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