ORO en tiempos dolOROsos

No hay tiempo más doloroso en el calendario litúrgico que el Viernes Santo. La pasión de Jesús, vista estrictamente desde el sufrimiento humano, conmueve, duele y hasta enoja: ¿Cómo pueden los hombres infligir tanto dolor en otro hombre? La flagelación del látigo, la coronación burlesca y punzante, el peso exagerado de una cruz… En fin, una muerte lenta y dolorosa que Jesús vivió en carne propia y la Virgen María, sus discípulos y amigos acompañaron y sostuvieron como pudieron padeciendo la impotencia de no poder cambiar su suerte.

No hay tiempo más doloroso en una familia que cuando la muerte asoma con un diagnóstico irreversible o irrumpe y nos arrebata a un ser querido. Me tocó vivir la primera. Seguir leyendo

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Amigos invisibles que vemos sin mirar

Ayer, en vísperas del 14 de febrero, recibí muestras de amistad inesperadas de parte de dos personas que casi no conozco, pero veo más seguido que a amigos muy cercanos. Sus testimonios, sonrisas y dedicación valen la pena compartir.

 El Señor Chucho 

Hace siete años que en el colegio de mis hijos alguien me saluda y solicita Seguir leyendo

#NoEstresciembre

Oficialmente ya llegó el mes de “Estresciembre”. Un mes de 31 días, pero con 11 cenas de fin de año, 17 brindis, 9 desayunos a título de “veámonos antes de las fiestas”, 4 platos que te tocan cocinar, miles de Santa Claus clonados por toda la ciudad, 3 amigos secretos para sorprender, todos los parientes para saludar y 5 colectas de juguetes para donar y tantas sorpresas como podamos comprar. Ya para cuando llega el día 25 se nos agotaron las horas, los saldos, el presupuesto, las ideas y la energía. Seguir leyendo

Tú puedes ser el enlace

¿Qué pasó con el enlace de la Adoración en la página?

Esta pregunta y variadas versiones sobre qué ha pasado con la transmisión y adoración en vivo del Santísimo en nuestra página es la más frecuente que recibimos quienes hacemos Parroquia Online. La respuesta está inundada de explicaciones técnicas y logísticas que hasta nos superan a nosotros mismos. Retomar este servicio online también es nuestra intención. Pero como aún no se puede reparar hemos decidido que no nos ganará la desilusión. Mas bien pensamos que junto a ustedes podemos encontrar una solución y así una dificultad fortalecerá nuestra comunidad. Seguir leyendo

Santa Teresita: La tercera en Dioscordia

Todo comenzó porque me casé. Ella se metió en mi matrimonio. Y todo cambió… Para bien.

Habíamos puesto fecha. Estábamos frente al dilema de todos los novios para elegir la iglesia. Pues tiene que ser linda, cerca de donde vivís vos, el novio, y yo, la novia. Y cerca de la fiesta, y fácil de llegar y, y, y… Y elegimos la Parroquia de Santa Teresita del Niño Jesús. Ah, sí, y porque ya habíamos ido ahí al casamiento de Ricardo y Juliana y nos había encantado. Listo: teníamos todo “fríamente calculado”. Ya podíamos anunciar, imprimir y repartir participaciones. Tres acciones que derivaban en muchas felicitaciones y conversaciones sobre, por ejemplo, el vestido y la luna de miel. Clásicos enganchados de diálogos pre-nupciales.

Pero hubo una pregunta diferente y de una persona muy especial con quien yo trabajaba. Además, la queridísima Laura se la contestó ella misma: Seguir leyendo

Un mensaje de Jesús para vos †

Algunas veces necesitamos un momento íntimo con Cristo. Unos minutos en donde lo escuchemos y lo sintamos cerca. Hoy, te propongo que leas estas palabras que Jesús tiene para vos. Ojalá puedas experimentar su inmenso amor.  Y para sentirlas aún más, les sugiero primero pongan la canción que les dejo acá:

¿Por qué te confundes y te agitas ante los problemas de la vida? Déjame el cuidado de todas tus cosas y todo te irá mejor. Cuando te abandones a mí, todo se resolverá con tranquilidad según mis designios. No te desesperes, no me digas una oración agitada, como si quisieras exigirme el cumplimiento de tus deseos. Cierras los ojos del alma y dime con calma:

 JESÚS, YO CONFÍO EN TI.

Evita las preocupaciones angustiosas y los pensamientos sobre lo que pueda suceder después. No estropees mis planes queriéndome imponer tus ideas. Déjame ser DIOS y actuar con libertad. Abandónate confiadamente en mí. Reposa en mí y deja en mis manos tu futuro. Dime frecuentemente: Jesús yo confío en ti. Lo que más daño te hace es tu razonamiento y tus propias ideas y querer resolver las cosas a tu manera.

Cuando me dices Jesús, yo confío en ti, no seas como el paciente que le pide al médico que lo cure, pero le sugiere el modo de hacerlo. Déjate llevar en mis brazos divinos, no tengas miedo. “Yo te amo”

 Si crees que las cosas empeoran o se complican a pesar de tu oración, sigue confiando. Cierra los ojos del alma y confía. Continúa diciéndome a toda hora: “Jesús, yo confío en ti”. Sabes, yo necesito las manos libres para poder obrar. No me ates con preocupaciones inútiles. El maligno quiere eso; agitarte, angustiarte, quitarte la paz. Confía sólo en mí, abandónate en mí. Yo hago los milagros en la proporción del abandono y la confianza que tienes en mí. Así que no te preocupes, echa en mí todas tus angustias y duerme tranquilo. Dime siempre: Jesús yo confío en Ti y verás grandes milagros. Te lo prometo por mi grande amor.

Jesús

 

 

Fuente canción: Coro Pascua Joven – Usuario: subomusica123

Mi paz les dejo, mi paz les doy

¿Cuántas veces buscamos paz interior? ¿Cuántas veces nos sentimos perturbados por conflictos o inquietudes? ¿Cuántas veces son las que no entendemos lo que nos pasa, pero sabemos que necesitamos un poquitito de calma en nuestra alma y corazón?

En evangelio según San Juan (14, 27-31) nos dice: “les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo. No se inquieten ni teman”. Y entonces la gran pregunta es, ¿cómo conseguimos obtener esa paz que tanto anhelamos; ese sentimiento de armonía interior que nos permite estar felices? “El hombre que está feliz también está en paz y el que encuentra la paz, encuentra la felicidad”, escuché decir a un sacerdote en su reflexión sobre el evangelio de Juan. Y es cierto, dado que en ese estado existe una consonancia con nosotros mismos y con los demás.

Y cuando hablamos sobre esto, pienso en la Virgen de Medjugore. Según los seis  videntes, María se presentó el 24 de junio de 1981, en Medjugore, un pueblito de la ciudad de  Bosnia-Herzegovina  diciendo que era la REINA de la PAZ y que venía a recordar y a pedir lo que ya había pedido en apariciones de otros lugares: la fe viva, la conversión y la oración para conseguir la paz del mundo y la salvación de todos los hombres y les aseguró que por medio de “cinco piedrecitas” podíamos vencer el mal del mundo. Las cinco piedras son: confesión mensual, lectura de la Biblia, vivir la Eucaristía en profundidad, oración del Rosario con el corazón y ayunar a pan y agua los miércoles y viernes, como signo de penitencia. Si bien el Vaticano no ha reconocido oficialmente aún las apariciones,  en 2010 creó una comisión internacional de investigación sujeta a la Congregación para la Doctrina de la Fe, compuesta por cardenales, obispos, peritos y expertos, que trabaja de manera reservada en el caso. Igualmente, podríamos tomar algunas de esas “cinco piedrecitas” como herramientas en las cuáles trabajar diariamente para así no solo estar mejor interiormente, sino también crecer en nuestra fe.

Por último, ¿qué otras acciones pueden ayudarnos a hallar esa paz? Bueno, acercarse un ratito a una Iglesia. Tan solo para saludar a Dios un ratito, para rezar alguna de tus oraciones, o lo que vos consideres. Hacer actividades que nos llenen el alma: si participás en alguna organización, movimiento, ayudás en tu parroquia o capilla, grupo; buscá en eso que realizás tu paz. Si hace mucho no estás, acercate. También la paz la podemos encontrar en el prójimo. Decile te quiero y abrazá a aquellos que más querés: tu familia, tus amigos, tu novio/a, tu esposa/o, tus hijos, abuelos, sobrinos, tíos. No hay nada más lindo que encontrar paz y calma en el amor. Y ya que estamos en el mes de mayo, pedirle a María para que nos ayude a encontrar esa paz que tanto buscamos y al Espíritu Santo para que que con sus dones  nos guíe para alcanzarla.

Fuente: www.corazones.org

 

 

 

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Seamos Evangelio vivo

Estoy convencida que la mayoría de nosotros – por no decir todos –  sentimos la necesidad de mostrar y dar a conocer a Jesús en todos los ambientes de nuestra vida. Pero, la pregunta que nos hacemos es: ¿cómo hacerlo? Bueno, hoy vengo a tratar de ayudar con esa respuesta, pero  aclarando que mis palabras no son reglas a seguir; sino una propia reflexión.

Cuando pienso en presentar a Cristo a los demás no pretendo convencerlos ni leerles el evangelio para que así puedan conocerlo, sino hacerlo desde mis actitudes y actos. ¿A qué me refiero? Simplemente a que ellos vean en mi a Jesús y ver en ellos a Él. Lo tenemos de modelo principalmente a Él y a María, pero también a todos los santos, santas, beatos, beatas y personas que dieron todo de sí para anunciar al Señor. Uno de ellos fue San Francisco de Asís, quien se despejó de todas sus pertenencias para llevar adelante una vida en pobreza, pero rica en espíritu. También Beata Madre Teresa de Calcuta, que se entregó de lleno a los más necesitados con un único propósito: “quiero llevar el amor de Dios a los pobres más pobres; quiero demostrarles que Dios ama el mundo y que les ama a ellos”.

Entonces, en cierto modo uno se convierte en su propio evangelio, como escuché decir una vez a un seminarista: “la experiencia de Jesús en nuestra vida, es nuestro evangelio”. En otras palabras, podemos dar a conocer a Cristo y el inmenso amor que nos tiene, a través de la vivencia de nuestra fe. Predicar el evangelio, como decía antes, no es recitarlo sino ponerlo en práctica. Decía San Francisco: “La verdadera enseñanza que trasmitimos es lo que vivimos; y somos buenos predicadores cuando ponemos en práctica lo que decimos”. Esto se refleja en nuestras acciones hacia los demás: escuchándolos, apoyándolos en situaciones alegres y tristes, haciéndoles saber que vamos a estar ahí cuando lo necesiten, rezando por ellos, siendo alegres, ayudando, dando sin esperar nada a cambio, en abrazos, dando palabras de aliento. En definitiva, a través de los pequeños gestos. Que los otros vean que no solo creemos, sino que también lo vivimos y sentimos, que estamos comprometidos realmente con la fe.

“Lleven en sus manos la Cruz de Cristo.

Lleven en sus labios el mensaje de Vida.

Y en sus corazones, la Palabra Salvadora del Señor”

Papa Juan Pablo II

Les dejo esta linda canción, Evangelio Viviente, que hace referencia a San Francisco de Asís.

Fuente: Youtube- MisericordiaEMusical

 

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Semana Santa: ¡Qué burro!

© Arctic-Images/Corbis

Este fin de semana celebramos el Domingo de Ramos y el inicio de la Semana Santa, esos cuatro días que suelen traducirse en una “mini vacación”. Y no hay nada de malo en eso. O acaso ¿quién no aprovecha el feriado para dormir hasta tarde? Y, si es posible, ¿quién no busca escapar de la rutina y hasta del propio código postal? Repito, no hay nada de malo en eso. El mismo Papa Francisco quiere cristianos que se muevan, se levanten, no se queden quietos y hagan ruido. En sus propias palabras: quiere cristianos que “hagan lío”. Pero que el lío no se nos vaya de las manos y terminemos metiendo la pata, como el burro de una leyenda simpática y didáctica sobre la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. Seguir leyendo

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“El triunfo no está en no caer, sino en no permanecer caído”

Intensificar el camino a nuestra propia conversión es la propuesta del tiempo de cuaresma que estamos viviendo y que termina el Domingo de Pascua, con la resurrección de Jesús. Necesitamos hacer una pausa y realmente entender este momento que es tan importante para todos los cristianos. ¿Por qué? Porque es nuestra oportunidad para cambiar. Sí, cambiar: dejar atrás el “hombre viejo” que somos para ser “hombres nuevos” .Acercarse lo más posible a Dios como lo hizo Jesús aun sabiendo que su padre lo enviaba a salvarnos con un coste tan alto: su propia muerte. En cualquier situación actual en la que uno esté, esta es la ocasión para encontrarse con Dios. Es un tiempo de búsqueda y otorgamiento del perdón, de limpiar nuestros pecados, de ser misericordiosos, de pedirle al Señor que nos enseñe y ayude a llevar nuestra cruz, de ser humildes y por sobre todo de reconciliarnos con Él. Es la oportunidad para transformar nuestros corazones. De TRANSFORMARNOS.

En otras palabras lo que intento decir es que nos abandonemos a Jesús, aunque nos sintamos indignos de su amor, de su perdón o de todo de  lo que creamos que no merecemos. Él nos ama igual y quiere que permanezcamos a su lado. Por eso hoy, quiero compartir un fragmento del discurso del Papa Francisco durante su visita a México en donde les dirigió  unas palabras verdaderamente alentadoras a los jóvenes, pero que es válido para todos a cualquier edad.

“Cuando todo parezca pesado, cuando parezca que se nos viene el mundo encima, abracen su cruz. Abrácenlo a Él. Por favor, nunca se suelten de su mano aunque los esté llevando adelante arrastrando. Y si se caen una vez, déjense levantar por Él. Los alpinistas tienen  una canción muy linda  que a mí me gusta repetírsela a los jóvenes. Mientras suben van cantando: en el arte de ascender el triunfo no está en no caer, sino en no permanecer caído. Ese es el arte. ¿Y quién es el único que te puede agarrar de la mano para que no permanezcas caído? Jesucristo. El único. Jesucristo, que a veces te manda un hermano  para que te hable y te ayude. No escondas tu mano cuando estás caído. No le digas “no me mires que estoy embarrado o embarrada. No me mires que ya no tengo remedio”. Solamente dejate agarrar la mano y agarrate a esa mano. Y la riqueza que tenés adentro: sucia, embarrada, dada por perdida, va a empezar, a través  de la esperanza a dar su fruto, pero siempre agarrado de la mano de Jesucristo. Ése es el camino. No se olviden, en el arte de ascender el triunfo no está en no caer, sino en no permanecer caído. No se permitan permanecer caídos. Nunca. Y si ven un amigo o una amiga que se pegó un resbalón en la vida y se cayó: andá y ofrecele la mano. Pero ofrecesela con dignidad. Ponete al lado de él, al lado de ella, escúchalo. No le digas “te traigo la receta”. Como amigo, despacito, dale fuerzas con tu palabra, dale fuerzas con la escucha. Esa medicina  que se va olvidando: la escucho terapia. Dejalo hablar, déjalo que te cuente. Y entonces poquito a poco te va a ir  extendiendo la mano y vos lo vas a ayudar en nombre de Jesucristo”

Este podría ser el auténtico mensaje y propósito del tiempo cuaresmal.  En el que buscamos dejar aquello que nos hace mal  para que con ayuda de Jesús podamos sobrellevarlo y Dios nos otorgue ese perdón tan buscado. Ese perdón que nos libera, nos acerca y nos une. Lo que necesites modificar para renovarte, hacelo de la mano de Jesús.

Si querés volver a Él después de mucho tiempo de alejamiento, ACERCATE.

Si te sentís perdido, PEDILE QUE TE GUIE.

Si necesitás que te alivie con su perdón, PEDISELO.

Si buscás su apoyo y refugio, REZALE.

Si querés que te libere de tus angustias y tristezas, IMPLORALE.

Si sentís que debés agradecerlo, HACELO.

Si estás feliz y lo llevás dentro tuyo, AYUDÁ A OTROS A QUE SIENTAN LO MISMO.

Lo que busques y necesites te lo va a dar. No te olvides que Él nos amo primero. Pedile que en esta Cuaresma te renueve y modifique tu corazón. Pero también pedile que te ayude a ser como él: a  perdonar, de corazón.  A ayudar. A ser servicial. A contagiar alegría. A que tu fé crezca día a día. A rezar con mayor frecuencia. A asistir a misa. A llevarlo a donde vayas.  A reconciliarte. “Porque si damos, no es porque tenemos; más bien tenemos porque damos”.  

Entregate a Él, completamente.

 

Fuente: evangelioprimitivo.blogspot.com

Link discurso del Papa en México completo: https://www.youtube.com/watch?v=A1wO_C3cG34&t=1098s – Fuente: Vatican Site