Bendita sea tu pureza…

De chica mi abuela le rezaba mucho y la visitaba también. En varias ocasiones la acompañé al lugar donde se encontraba: un hermoso santuario con un parque y una pequeña capillita en la que uno podía entrar a rezar el tiempo que necesite.

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Creo, Señor, aumenta mi fe

Nos encontramos en tiempo de Cuaresma y me pregunto si realmente si nos estamos preparando para la pasión, muerte y resurrección de Jesús. ¿Lo estás haciendo?

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Dios, eres tú

Desde que tengo memoria supe su nombre y su entrega total a Dios. Conocía – o mejor dicho creía conocer – la ayuda que había dado a los más necesitados, a esos que muchas veces tenemos olvidados.  Al leer sobre su historia de vida y adentrarme más en mi fe, comencé a admirar y tratar de asemejarme a una mujer que actualmente es Santa y hasta varios no creyentes respetan su contribución a la sociedad. La llevo conmigo a todos lados, en una estampita en mi billetera para que me cuide y proteja y por supuesto también, para tenerla presente en todo momento. Seguir leyendo

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¿Dónde pretendemos encontrar a Dios?

Se acerca Navidad, se acerca fin de año y uno comienza a repasar todo lo sucedido en este 2017. Y dentro de esos pensamientos, a nosotros, los que profesamos nuestra fe en Cristo, no se nos puede olvidar pensar cómo estuvimos – y estamos- en relación a nuestra espiritualidad. Seguir leyendo

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Un mensaje de Jesús para vos †

Algunas veces necesitamos un momento íntimo con Cristo. Unos minutos en donde lo escuchemos y lo sintamos cerca. Hoy, te propongo que leas estas palabras que Jesús tiene para vos. Ojalá puedas experimentar su inmenso amor.  Y para sentirlas aún más, les sugiero primero pongan la canción que les dejo acá: Seguir leyendo

Mi paz les dejo, mi paz les doy

¿Cuántas veces buscamos paz interior? ¿Cuántas veces nos sentimos perturbados por conflictos o inquietudes? ¿Cuántas veces son las que no entendemos lo que nos pasa, pero sabemos que necesitamos un poquitito de calma en nuestra alma y corazón?

En evangelio según San Juan (14, 27-31) nos dice: “les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo. No se inquieten ni teman”. Y entonces la gran pregunta es, ¿cómo conseguimos obtener esa paz que tanto anhelamos; ese sentimiento de armonía interior que nos permite estar felices? “El hombre que está feliz también está en paz y el que encuentra la paz, encuentra la felicidad”, escuché decir a un sacerdote en su reflexión sobre el evangelio de Juan. Y es cierto, dado que en ese estado existe una consonancia con nosotros mismos y con los demás.

Y cuando hablamos sobre esto, pienso en la Virgen de Medjugore. Según los seis  videntes, María se presentó el 24 de junio de 1981, en Medjugore, un pueblito de la ciudad de  Bosnia-Herzegovina  diciendo que era la REINA de la PAZ y que venía a recordar y a pedir lo que ya había pedido en apariciones de otros lugares: la fe viva, la conversión y la oración para conseguir la paz del mundo y la salvación de todos los hombres y les aseguró que por medio de “cinco piedrecitas” podíamos vencer el mal del mundo. Las cinco piedras son: confesión mensual, lectura de la Biblia, vivir la Eucaristía en profundidad, oración del Rosario con el corazón y ayunar a pan y agua los miércoles y viernes, como signo de penitencia. Si bien el Vaticano no ha reconocido oficialmente aún las apariciones,  en 2010 creó una comisión internacional de investigación sujeta a la Congregación para la Doctrina de la Fe, compuesta por cardenales, obispos, peritos y expertos, que trabaja de manera reservada en el caso. Igualmente, podríamos tomar algunas de esas “cinco piedrecitas” como herramientas en las cuáles trabajar diariamente para así no solo estar mejor interiormente, sino también crecer en nuestra fe.

Por último, ¿qué otras acciones pueden ayudarnos a hallar esa paz? Bueno, acercarse un ratito a una Iglesia. Tan solo para saludar a Dios un ratito, para rezar alguna de tus oraciones, o lo que vos consideres. Hacer actividades que nos llenen el alma: si participás en alguna organización, movimiento, ayudás en tu parroquia o capilla, grupo; buscá en eso que realizás tu paz. Si hace mucho no estás, acercate. También la paz la podemos encontrar en el prójimo. Decile te quiero y abrazá a aquellos que más querés: tu familia, tus amigos, tu novio/a, tu esposa/o, tus hijos, abuelos, sobrinos, tíos. No hay nada más lindo que encontrar paz y calma en el amor. Y ya que estamos en el mes de mayo, pedirle a María para que nos ayude a encontrar esa paz que tanto buscamos y al Espíritu Santo para que que con sus dones  nos guíe para alcanzarla.

Fuente: www.corazones.org

 

 

 

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Seamos Evangelio vivo

Estoy convencida que la mayoría de nosotros – por no decir todos –  sentimos la necesidad de mostrar y dar a conocer a Jesús en todos los ambientes de nuestra vida. Pero, la pregunta que nos hacemos es: ¿cómo hacerlo? Bueno, hoy vengo a tratar de ayudar con esa respuesta, pero  aclarando que mis palabras no son reglas a seguir; sino una propia reflexión.

Cuando pienso en presentar a Cristo a los demás no pretendo convencerlos ni leerles el evangelio para que así puedan conocerlo, sino hacerlo desde mis actitudes y actos. ¿A qué me refiero? Simplemente a que ellos vean en mi a Jesús y ver en ellos a Él. Lo tenemos de modelo principalmente a Él y a María, pero también a todos los santos, santas, beatos, beatas y personas que dieron todo de sí para anunciar al Señor. Uno de ellos fue San Francisco de Asís, quien se despejó de todas sus pertenencias para llevar adelante una vida en pobreza, pero rica en espíritu. También Beata Madre Teresa de Calcuta, que se entregó de lleno a los más necesitados con un único propósito: “quiero llevar el amor de Dios a los pobres más pobres; quiero demostrarles que Dios ama el mundo y que les ama a ellos”.

Entonces, en cierto modo uno se convierte en su propio evangelio, como escuché decir una vez a un seminarista: “la experiencia de Jesús en nuestra vida, es nuestro evangelio”. En otras palabras, podemos dar a conocer a Cristo y el inmenso amor que nos tiene, a través de la vivencia de nuestra fe. Predicar el evangelio, como decía antes, no es recitarlo sino ponerlo en práctica. Decía San Francisco: “La verdadera enseñanza que trasmitimos es lo que vivimos; y somos buenos predicadores cuando ponemos en práctica lo que decimos”. Esto se refleja en nuestras acciones hacia los demás: escuchándolos, apoyándolos en situaciones alegres y tristes, haciéndoles saber que vamos a estar ahí cuando lo necesiten, rezando por ellos, siendo alegres, ayudando, dando sin esperar nada a cambio, en abrazos, dando palabras de aliento. En definitiva, a través de los pequeños gestos. Que los otros vean que no solo creemos, sino que también lo vivimos y sentimos, que estamos comprometidos realmente con la fe.

“Lleven en sus manos la Cruz de Cristo.

Lleven en sus labios el mensaje de Vida.

Y en sus corazones, la Palabra Salvadora del Señor”

Papa Juan Pablo II

Les dejo esta linda canción, Evangelio Viviente, que hace referencia a San Francisco de Asís.

Fuente: Youtube- MisericordiaEMusical

 

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“El triunfo no está en no caer, sino en no permanecer caído”

Intensificar el camino a nuestra propia conversión es la propuesta del tiempo de cuaresma que estamos viviendo y que termina el Domingo de Pascua, con la resurrección de Jesús. Necesitamos hacer una pausa y realmente entender este momento que es tan importante para todos los cristianos. ¿Por qué? Porque es nuestra oportunidad para cambiar. Sí, cambiar: dejar atrás el “hombre viejo” que somos para ser “hombres nuevos” .Acercarse lo más posible a Dios como lo hizo Jesús aun sabiendo que su padre lo enviaba a salvarnos con un coste tan alto: su propia muerte. En cualquier situación actual en la que uno esté, esta es la ocasión para encontrarse con Dios. Es un tiempo de búsqueda y otorgamiento del perdón, de limpiar nuestros pecados, de ser misericordiosos, de pedirle al Señor que nos enseñe y ayude a llevar nuestra cruz, de ser humildes y por sobre todo de reconciliarnos con Él. Es la oportunidad para transformar nuestros corazones. De TRANSFORMARNOS.

En otras palabras lo que intento decir es que nos abandonemos a Jesús, aunque nos sintamos indignos de su amor, de su perdón o de todo de  lo que creamos que no merecemos. Él nos ama igual y quiere que permanezcamos a su lado. Por eso hoy, quiero compartir un fragmento del discurso del Papa Francisco durante su visita a México en donde les dirigió  unas palabras verdaderamente alentadoras a los jóvenes, pero que es válido para todos a cualquier edad.

“Cuando todo parezca pesado, cuando parezca que se nos viene el mundo encima, abracen su cruz. Abrácenlo a Él. Por favor, nunca se suelten de su mano aunque los esté llevando adelante arrastrando. Y si se caen una vez, déjense levantar por Él. Los alpinistas tienen  una canción muy linda  que a mí me gusta repetírsela a los jóvenes. Mientras suben van cantando: en el arte de ascender el triunfo no está en no caer, sino en no permanecer caído. Ese es el arte. ¿Y quién es el único que te puede agarrar de la mano para que no permanezcas caído? Jesucristo. El único. Jesucristo, que a veces te manda un hermano  para que te hable y te ayude. No escondas tu mano cuando estás caído. No le digas “no me mires que estoy embarrado o embarrada. No me mires que ya no tengo remedio”. Solamente dejate agarrar la mano y agarrate a esa mano. Y la riqueza que tenés adentro: sucia, embarrada, dada por perdida, va a empezar, a través  de la esperanza a dar su fruto, pero siempre agarrado de la mano de Jesucristo. Ése es el camino. No se olviden, en el arte de ascender el triunfo no está en no caer, sino en no permanecer caído. No se permitan permanecer caídos. Nunca. Y si ven un amigo o una amiga que se pegó un resbalón en la vida y se cayó: andá y ofrecele la mano. Pero ofrecesela con dignidad. Ponete al lado de él, al lado de ella, escúchalo. No le digas “te traigo la receta”. Como amigo, despacito, dale fuerzas con tu palabra, dale fuerzas con la escucha. Esa medicina  que se va olvidando: la escucho terapia. Dejalo hablar, déjalo que te cuente. Y entonces poquito a poco te va a ir  extendiendo la mano y vos lo vas a ayudar en nombre de Jesucristo”

Este podría ser el auténtico mensaje y propósito del tiempo cuaresmal.  En el que buscamos dejar aquello que nos hace mal  para que con ayuda de Jesús podamos sobrellevarlo y Dios nos otorgue ese perdón tan buscado. Ese perdón que nos libera, nos acerca y nos une. Lo que necesites modificar para renovarte, hacelo de la mano de Jesús.

Si querés volver a Él después de mucho tiempo de alejamiento, ACERCATE.

Si te sentís perdido, PEDILE QUE TE GUIE.

Si necesitás que te alivie con su perdón, PEDISELO.

Si buscás su apoyo y refugio, REZALE.

Si querés que te libere de tus angustias y tristezas, IMPLORALE.

Si sentís que debés agradecerlo, HACELO.

Si estás feliz y lo llevás dentro tuyo, AYUDÁ A OTROS A QUE SIENTAN LO MISMO.

Lo que busques y necesites te lo va a dar. No te olvides que Él nos amo primero. Pedile que en esta Cuaresma te renueve y modifique tu corazón. Pero también pedile que te ayude a ser como él: a  perdonar, de corazón.  A ayudar. A ser servicial. A contagiar alegría. A que tu fé crezca día a día. A rezar con mayor frecuencia. A asistir a misa. A llevarlo a donde vayas.  A reconciliarte. “Porque si damos, no es porque tenemos; más bien tenemos porque damos”.  

Entregate a Él, completamente.

 

Fuente: evangelioprimitivo.blogspot.com

Link discurso del Papa en México completo: https://www.youtube.com/watch?v=A1wO_C3cG34&t=1098s – Fuente: Vatican Site

 

Señor, me quiero acercar a vos

La rutina de todos los días nos hace vivir un poco – o bastante- acelerados y muchas veces perdemos esa paz interior, o simplemente nos olvidamos de nuestra fe. Levantarse para ir a trabajar, ir a la facultad, llevar a los nenes al colegio y todo lo que debemos hacer no nos permite quizás dedicar un tiempo, aunque sea corto, a Dios. Sí, lo pensamos y nos decimos “voy a tratar de ir a misa en la semana”, ” voy a confesarme”, ” tengo que rezar más”, pero siguen pasando los días y no cambiamos. Sin embargo, hoy te propongo que como me dijo un día un sacerdote “no pienses en lo que no debés, sino en lo que podés”.

Si mirás alrededor de todos los lugares por los que pasás diariamente, si mirás bien, vas a ver que siempre hay una iglesia que te está esperando. No hace falta que sea a la que vas a misa los domingos, creo que lo importante es entrar a saludar a Jesús y quedarte un ratito con él en cualquier templo que puedas. ¿O no te pasa que cuando te quedás un momento, pensás: quiero permanecer  eternamene acá?. Es como un mundo dentro de otro. La cuestión es hallarlo para disfrutarlo y alimentar nuestro corazón y fe. En cuanto a mi, yo lo encontré: la Parroquia Nuestra Señora del Carmen que se encuentra en Rodirguez Peña y Córdoba, en CABA.

Hace cuatro años que caminaba cerca de ella y recién este año la descubrí. Desde ese momento, voy todos los días que puedo a misa y me quedo un rato a adorar al Santísimo. Puedo decirles que es hermoso y gratificante tener la posibilidad de sentir más cerca a nuestro Señor, quien pide que nos acerquemos siempre a Él. Empezar el día así te cambia y cuando se hace un hábito, te das cuenta que realmente Solo Dios Basta, como Santa Teresa de Avila nos dice. Y si a la mañana no podés, podés hacerlo a la tarde. Pensá que es solo quedarte unos minutos a solas con Él, ¿no es lo que buscamos?

Sabemos que quizás por nuestros horarios y actividades se nos hace imposible, pero igualmente yo te aconsejo que te lo propongas y vivas de más cerca este tiempo de Adviento. Recordá que nuestros corazones se tienen que preparar para la venida de Jesús, falta muy poco y qué más lindo que empezar desde hoy uniéndonos a Cristo diariamente.

Alma de Cristo, santifícame.

Cuerpo de Cristo, sálvame.

Sangre de Cristo, embriágame.

Agua del costado de Cristo, lávame.

Pasión de Cristo, confórtame.

¡Oh, buen Jesús!, óyeme.

Dentro de tus llagas, escóndeme.

No permitas que me aparte de Ti.

Del maligno enemigo, defiéndeme.

En la hora de mi muerte, llámame.

Y mándame ir a Ti.

Para que con tus santos te alabe.

Por los siglos de los siglos. Amén.

 

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Virgencita de Lourdes, ruega por nosotros

Basílica desde afuera

En Santos Lugares, una localidad en el sudeste del partido de Tres de Febrero, en la zona oeste del Gran Buenos Aires se encuentra la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes fundada el 31 de julio de 1920 por Mons. Juan N. Terrero. Allí, fue construida en 1911 por la Comunidad Asuncionista (creada por los Párrocos Román Heitman, Godofredo Pierson y Hno. María Eustaquio Bach), una gruta a la cual en 1921 se le coloca una imagen de la Virgen de Lourdes fabricada en Nylon, Francia.

Cuando uno entra al Santuario de la Virgen de Lourdes queda impactado. No solo por lo lindo que es, sino porque primeramente lo que se ve es  la Basílica: imponente desde su construcción tanto interior como exterior. Antes de entrar, al costado izquierdo hay una galería en donde además de estar la Santería perteneciente al lugar, las paredes están llenas de  placas con mensajes en agradecimiento a la Virgen. Realmente la sensación que provoca ver y leer esos escritos es muy linda

Al salir de la Parroquia, detrás de ella se encuentra la gruta con la imagen de la Virgencita. Para aquellos que quieren realizar sus oraciones ante ella, se dispone de bancos al aire libre y por su puesto una zona en la cual los visitantes tienen la posibilidad de colocar una vela.

Gruta de la Virgen
Fuente de la imagen: www.nistido.com

Además, los peregrinos pueden acceder a la parte alta de la Iglesia. Allí, también hay un templo. Para ingresar al mismo se deben subir unas escaleras, como las que se ven en la foto.

El 11 de febrero es la fiesta patronal de la Virgen de Lourdes, dado que fue ese mismo día, pero en 1858 que a Bernadette, una niña de catorce años,  se le apareció la Virgencita en una gruta, mientras recogía leña en Massbielle, en las afueras de Lourdes, Francia. La joven vio a una Señora vestida de blanco, con sus pies descalzos cubiertos por dos rosas doradas, que parecían apoyarse sobre las ramas de un rosal, en su cintura tenía una ancha cinta azul, sus manos juntas estaban en posición de oración y llevaba un rosario. Al principio, Bernadette se asustó, pero luego comenzó a rezar el rosario que siempre llevaba, al mismo tiempo, la Señora pasaba las cuentas del suyo entre sus dedos. Al finalizar, la Virgen María retrocedió hacia la Gruta y desapareció. El 25 de marzo, a pedido del párroco del lugar, la niña pregunta a la Señora ¿Quién eres?, y ella le responde: “Yo soy la Inmaculada Concepción”. Bernadette le contó al sacerdote y él quedó asombrado, ya que la niña era  analfabeta y era casi imposible que pudiese saber sobre el dogma de la Inmaculada Concepción, declarado por el Papa Pío IX en 1854. Estas apariciones se repitieron 18 veces. En el lugar se comenzó a construirse un Santuario, que el Papa Pío IX le dio el título de Basílica en 1874. Las apariciones fueron declaradas auténticas el 18 de Enero 1862.

En nuestro país, allí en Santos Lugares, el día de la Fiesta Patronal son miles los  fieles que se acercan a pedir y agradecer a la Virgen. Es realmente aconsajable conocer el Santuario si se tiene la posibilidad, porque no solo es una experiencia gratificante, sino que es una forma más de acercarse a María.

 

 

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Página Oficial del Santuario de la Virgen de Lourdes en Santos Lugares: www.santuariodelourdes.org.ar