La Fe y la FIFA

La expectativa por la inauguración de la Copa del Mundo me recuerda la pasión sin igual que el futbol despierta en millones de personas alrededor del planeta. Gente de todos los géneros, nacionalidades, creencias y etnias conviven y disfrutan en armonía de un encuentro único y de la compañía de muchos.

El fútbol genera un interés común y tiene un gran poder de convocatoria y aceptación en la mayoría de nosotros, especialmente cada cuatro años. En el cierre de la Conferencia de la FIFA para la Igualdad y la Inclusión, Fatma Samoura, Secretaria General de la FIFA, concluyó: “sería irresponsable pasar por alto ese poder. Es humano que pensemos en maneras de poner el fútbol al servicio de un bienestar mayor“. El lema de esa conferencia fue: “Pásala: la esperanza a través del fútbol”. Por eso hoy recibo ese “pase” y “detengo la pelota” para Seguir leyendo

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Bendita sea tu pureza…

De chica mi abuela le rezaba mucho y la visitaba también. En varias ocasiones la acompañé al lugar donde se encontraba: un hermoso santuario con un parque y una pequeña capillita en la que uno podía entrar a rezar el tiempo que necesite.

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Creo, Señor, aumenta mi fe

Nos encontramos en tiempo de Cuaresma y me pregunto si realmente si nos estamos preparando para la pasión, muerte y resurrección de Jesús. ¿Lo estás haciendo?

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Dios, eres tú

Desde que tengo memoria supe su nombre y su entrega total a Dios. Conocía – o mejor dicho creía conocer – la ayuda que había dado a los más necesitados, a esos que muchas veces tenemos olvidados.  Al leer sobre su historia de vida y adentrarme más en mi fe, comencé a admirar y tratar de asemejarme a una mujer que actualmente es Santa y hasta varios no creyentes respetan su contribución a la sociedad. La llevo conmigo a todos lados, en una estampita en mi billetera para que me cuide y proteja y por supuesto también, para tenerla presente en todo momento. Seguir leyendo

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2018: Mi abrAZo de pAZ de A a Z

Cuando escribo un mensaje, carta, correo o chat así me despido:

Te mando un abrAZo de la A a la Z”.

Porque adoro las letras y porque quiero que sepan que mi abrAZo es largo y (con)sentido. Hoy quiero despedir el año deseándonos y deletreando un abrAZo de pAZ que encierra muchas de las lecciones aprendidas este año y en proceso de aprender. Por eso son, a su vez, mis metas para el nuevo año. Creo que la pAZ del mundo que todos deseamos para el 2018 empieza con la pAZ interior de cada uno. Y en mi caso, si uno la rAZón al corAZón, sé que los siguientes propósitos me ayudarán a lograrla, a mantenerla y a compartirla:

Aceptar y agradecer mi vida tal cual es hoy.

Bendecir la mesa que me alimenta y el techo que me protege.

Callar. Aun cuando (crea que) tengo razón. Seguir leyendo

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¿Dónde pretendemos encontrar a Dios?

Se acerca Navidad, se acerca fin de año y uno comienza a repasar todo lo sucedido en este 2017. Y dentro de esos pensamientos, a nosotros, los que profesamos nuestra fe en Cristo, no se nos puede olvidar pensar cómo estuvimos – y estamos- en relación a nuestra espiritualidad. Seguir leyendo

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La Guadalupana: Dimensiones y Bendiciones

Foto @aciprensa

Ya en la segunda semana de diciembre en todo el mundo comenzamos a pensar casi exclusivamente en la Navidad. En todo el mundo menos en México. Antes del 25, la fecha decembrina por excelencia de los mexicanos es el 12, día de la Virgen de Guadalupe. Las apariciones de la Guadalupana al indio Juan Diego en el cerro de Tepeyacac en 1531 no son dogma de fe. Pero en 1999 Juan Pablo II declaró la fecha del 12 de Diciembre con el rango litúrgico de Fiesta para todo el Continente de las Américas. Porque esta Virgen ha transformado la Fe y la identidad de todo un país desde casi los tiempos de la conquista española.

Luego de vivir 7 años en México, puedo dar testimonio de que en este país se puede no ser mexicano, ni cristiano ni católico, pero es casi imposible no ser “guadalupano”. Seguir leyendo

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Mi Decenario

Cada historia va cambiando. Cada crónica va apareciendo. Cada Milagro Personal sigue pasando. Y Parroqui@ Online está ahí para contártelo.

Hoy me toca ser YO. Un padre de 40 años que vive la vida como cualquiera.

Y hoy quiero contarles la historia de MI decenario.

Este decenario que ven en la foto iba en mi bolsillo derecho del pantalón desde el 13 de agosto de 2013. Sin importar que tipo de pantalón llevara o a qué evento fuera. Siempre estaba conmigo. Y así me acompañó en cada momento en el que metía la mano y me sostenía para no caer. Cada vez que metía la mano me llevaba hasta ese momento en el que me lo habían dado y recordaba lo que me decía la persona que me lo dio.

Por esas vueltas que tiene la vida, la historia no siguió tan color de rosa en los años siguientes, y por eso tenerlo en el bolsillo me retrotraía a esas épocas felices. Y conforme pasaba el tiempo, más fuerzas me daba. Y me ayudaba a pensar que por algún motivo, las cosas no se solucionaban.

Y por qué les cuento esta historia? Porque la semana pasada ese decenario se me perdió.

Estaba en un campamento con mi hijo mayor y al darme cuenta que no lo tenía empecé a buscarlo desesperadamente. El espacio para buscarlo era demasiado grande pero pensé que podría encontrarlo. Volví a armar la carpa. Volví a desenrollar la bolsa de dormir. Volví a vaciar el bolso. Y sin embargo no estaba. Volví a recorrer la mayoría de los lugares en los que había estado ese fin de semana y nada. Pensé que habría una posibilidad que se hubiera caído en casa o en el auto y me fui angustiado, creyendo que iba a aparecer. Pero no.

Dejé pasar la semana y cada vez que metía la mano en el bolsillo sentía que me faltaba algo. Algo muy importante. Llegué a pensar que, tal vez, María, me decía que era momento de soltar todos los recuerdos que este decenario traía y buscarme otro. Tengo otros, sí, pero por algún motivo no lo había reemplazado aún. Por el mismo motivo que este fin de semana, después de 7 días, decidí mandar un mensaje en el grupo de padres que habíamos estado en ese campamento.

El mensaje decía: “Les pido un favor. Se me perdió en el campamento. Es muy importante. Si alguien lo encuentra o lo “pisa” por ahí … sé que hoy o el año que viene va a aparecer … Gracias”.

Y lo mandé. La verdad que esperaba recibir todo tipo de comentarios y posibles chistes. Lo que nunca me imaginé fue, en cambio, a los 3 minutos, recibir una foto por privado que decía “volverá a tu bolsillo que es donde debe estar”.

Lo había encontrado, la madre de otro de los chicos, semienterrado y lo levantó porque le dio “cosa” que estuviera ahí tirado. Nunca lo asoció con el campamento ni mucho menos que podría ser de un conocido. Imagínense su sorpresa cuando leyó el comentario y la mía cuando me dijo que lo tenía.

Hoy está nuevamente conmigo.

Hoy me dice que no importa cuáles son las tormentas que tenemos que atravesar, que con fe, y rezando, algún día, pueden pasar.

Hoy sigo confiando que a pesar de todo se podrán solucionar las cosas y volver a escribir la historia.

San Agustín: Rebelde con causa (la mía)

Ayer fue el día de San Agustín y varios amigos y familiares me saludaron por ser mi santo. Como todos los años les agradezco y socarronamente acoto: “Por suerte el día ya tiene dueño. Otro Agus lo logró y entonces yo ya no me tengo que esforzar y me puedo portar mal”.

No termino de decir eso que recuerdo que justamente es el comportamiento rebelde de Agustín lo que más me atrae de su santidad y me identifica con su personalidad. Por eso hoy, aquí y en este escrito “yo confieso ante ustedes, hermanos”. Seguir leyendo

ORO en tiempos dolOROsos

No hay tiempo más doloroso en el calendario litúrgico que el Viernes Santo. La pasión de Jesús, vista estrictamente desde el sufrimiento humano, conmueve, duele y hasta enoja: ¿Cómo pueden los hombres infligir tanto dolor en otro hombre? La flagelación del látigo, la coronación burlesca y punzante, el peso exagerado de una cruz… En fin, una muerte lenta y dolorosa que Jesús vivió en carne propia y la Virgen María, sus discípulos y amigos acompañaron y sostuvieron como pudieron padeciendo la impotencia de no poder cambiar su suerte.

No hay tiempo más doloroso en una familia que cuando la muerte asoma con un diagnóstico irreversible o irrumpe y nos arrebata a un ser querido. Me tocó vivir la primera. Seguir leyendo

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