¿Comemos como somos?

 

Es la pregunta que se hizo la periodista e investigadora Flavia Tomaello y que conclutó en un libro que acaba de editar Eudeba (Editorial Universitaria de Buenos Aires ). Un libro que se pregunta si Comemos como somos para luego analizar  las “Patologías Alimentarias en el Siglo XXI”.

La autora  propone un recorrido amplio sobre las patologías alimentarias y aquellas dolencias asociadas con la alimentación, más comunes en la actualidad.

No solo trata los trastornos más conocidos y asociados a la adolescencia, como la bulimia y la anorexia, sino también otros que pueden derivar en enfermedades crónicas, ligadas tanto a deficiencias nutricionales, a casos de sobrepeso, como también a la obsesión por la vida sana y el deporte excesivo. Fatorexia, vigorexia, ortorexia, permarexia, progorexia, diabulimia, manorexia (anorexia masculina), entre otras patologías y fobias.

Esta investigación apunta a eliminar viejas creencias erróneas sobre la alimentación y encontrar distintos niveles de responsabilidad en la familia, las instituciones y en el rol que cumplen los medios de comunicación.

Flavia Tomaello, propone herramientas, tanto a profesionales como a padres, de detección temprana de dolencias y métodos rápidos para encaminarse en la solución de una patología inminente.

“El acto de comer funciona en un esquema de comunicación en el cual la persona recibe o es invitada, por lo cual, el sujeto que tenga una buena relación con sus alimentos tendrá grandes posibilidades de relacionarse mejor con su entorno. Comer es un hecho social, es el momento de encuentro de una familia después de una jornada alejados de la casa, y también es la ocasión de conectarse con otras personas”,  explica.

Los trastornos alimentarios están ligados a la familia como “formadora de autoestima”, al colegio, a los medios tradicionales de comunicación y digitales, así como a hechos determinantes en la vida de la persona y las presiones socioculturales.