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Cómo podría ser tu próximo celular

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Nokia AeonEstas semanas de desconexión me permitieron tomar un poco de distancia de las noticias que vemos cada día y me puse a pensar, sobre todo después de algunas noticias que habían circulado a fines del mes pasado, en cómo podría ser el móvil del futuro. Pensé más que nada en el celular, pero la mayoría de estas ideas -que no son mías, claro- se podrían aplicar también a una tableta, un reproductor multimedia, etcétera.

Pensando en cómo podrían estos dispositivos estuve investigando un poco; acá van algunas tecnologías que, creo, llegarán de una u otra forma a nuestros bolsillos. Algunas lo harán muy pronto; otras ya están disponibles y dependen de las empresas grandes las adopten; y unas cuantas son geniales en los papeles, y cuando ves las pruebas de laboratorio te vuelan la cabeza, pero tienen una aplicación práctica muy limitada.

Arranquemos por estas últimas, aprovechando que está dando vueltas la noticia de unas demostraciones que estuvo haciendo HP sobre pantallas flexibles en el encuentro MobileBeat. La tecnología no es super nueva, y en marzo la compañía ya había mostrado pantallas hechas de plástico que pueden enrollarse y que funcionan como tinta electrónica (es decir, no necesitan de una fuente constante de energía para mostrar una imagen), y que esperan tener listos para su producción masiva en un par de años.
Más impresionante, me parece, es la demo de Samsung de su pantalla de OLED flexible:

Las compañías fabricantes (en el medio están Sony, LG, etcétera) esperan verlos sobre todo en libros y diarios electrónicos. Miren, si no, este prototipo de LG, o a Readius, un libro electrónico con pantalla enrollable que se presentó en 2008. Pero también se habla de ellos para toda clase de dispositivos móviles.

Me parece, en general, que es algo que apela más a nuestra fantasía cultural (desenrollar un mapa digital cual adelantados del siglo XXI) que a la practicidad, como demostró la lenta pero persistente desaparición del móvil con tapa. Tener que desenrollar la pantalla para ver qué dice el SMS que llegó es un engorro. Sí lo veo como una alternativa para hacer más resistente el equipo (si se doble no se rompe, grosso modo), pero para eso hay que lograr que el resto de los componentes sea flexible también.

Un circuito flexible de Xerox

Un circuito flexible de Xerox

En esto ya hay algunos avances, como los circuitos flexibles que pueden crearse con una impresora, que anunció Xerox en 2009, o las pantallas de goma que se doblan y se estiran, que diseñó la Universidad de Tokio. Aunque una aplicación directa sería en la la ropa (al estilo de lo que ya hace la compañía argentina Indarra), falta lograr algo similar con el resto de los componentes, sobre todo las baterías.

En la medida en que los dispositivos nuevos están orientados cada vez más a una interacción con pantallas sensibles al tacto -es decir, prescindiendo del teclado físico- transformar cualquier superficie en una pantalla estaría buenísimo, sea para tu propio dispositivo o para, como me dijo alguna vez Axel Meyer, un argentino que diseña móviles para Nokia, aprovechar cualquier pantalla circundante para mostrar la info del teléfono. Ir más allá del LCD o el OLED permitirían, además, prescindir del vidrio. Así, la compañía Ntera presentó en marzo último una tecnología para imprimir una pantalla color, interactiva y muy delgada, en cualquier superficie, usando una impresora inkjet. Aunque es más probable que aparezca en juguetes y el packaging de objetos varios, su aplicación a futuro es muy amplia.

Más: las pantallas son cada vez más grandes, hay cada vez más modelos que prescinden del teclado físico… y todos tienden a parecerse. Se pueden cambiar las carcasas si el fabricante lo permite, y siempre se puede apelar a una piel de vinilo para personalizar un poco más el teléfono, pero ¿no sería genial que fuera posible cambiar toda la carcasa desde una aplicación propia del móvil? En 2009, Philips -una de las compañías pioneras en tinta electrónica- anunció las e-skins, o pieles electrónicas; funcionan como la tinta electrónica, pero son más delgadas y están pensadas para decorar las carcasas de los diversos dispositivos electrónicos que habitan nuestro hogar. No hay noticia de su llegada a los comercios, me temo, así que habrá que esperar a otras soluciones, como las de Kent Displays, que permite fabricar pantallas con forma de carcasas, capaces de mostrar 4000 colores, ideal para que el celular combine con nuestro atuendo, muestre los colores de nuestro equipo de fútbol, etcétera. Y sólo gasta energía cuando cambia de color, así que no reduce la carga de la batería. La versión del video muestra 8 colores nomás, pero es para que se den una idea de las posibilidades.

Aunque hemos pasado de interactuar con el teléfono exclusivamente por el teclado a combinar esto con las pantallas táctiles, hay gente que ve más allá de esto, como los de Synaptics, que crearon un móvil denominado Fuze -un prototipo, en rigor- que tienen sensores en los bordes y en la parte de atrás. Los entrevisté hace un tiempo, y tuve la posibilidad de probar el Fuze en Barcelona, en el último Congreso Mundial de Móviles. Quedé como un bobo, claro, porque su uso es, por ahora, menos intuitivo de lo que uno creería, y apenas pude hacerlo andar. Lo interesante, igual, es qué ofrece a futuro: la posibilidad de ir más allá de la pantalla operando el dispositivo al apretarlo (y detecta la fuerza con que lo hacemos), operarlo tocando la parte de atrás y cosas por el estilo. Otro desarrollo de Microsoft y Mitsubishi, de 2007, planteaba manejar un dispositivo de mano poniendo los dedos detrás de él, para no tapar lo que muestra la pantalla (al estilo del touchpad que ofrece el Motorola Backflip, pero mucho más elaborado).  Les dejo un video:

Hay más, obviamente. Por ejemplo, sensores de presión para ir más allá del multitoque, que se mostraron el mes pasado: piensen en un juego en el que hacer más fuerza sobre la pantalla hace que ejecutemos un tiro con más fuerza, o en una aplicación de dibujo que reaccione como las tabletas especializadas, agrandando el trazo de un pincel dependiendo de la presión. O una tecnología para operar el móvil sin tocarlo, moviendo las manos en el aire, al estilo Kinect (el agregado para la Xbox 360 de Microsoft) pero sin un periférico, sino integrando el sistema de detección a la pantalla. Nokia hasta tiene una aplicación de patente para lograr algo por el estilo.

La expresión máxima de todo esto sería lograr que la pantalla se comporte como un teclado físico deformando su superficie, algo para lo que tanto Apple como Nokia -entre otros- tienen aplicaciones de patentes hace ya  unos años. Básicamente permitirían que nuestros dedos tocaran los botones y la distancia entre uno y otro, y al presionarlos registraran el movimiento de los mismos (y serían geniales para poner braille en los teléfonos) pero que difícilmente se haga realidad en el corto plazo: la tendencia actual a las pantallas capacitivas, con un frente rígido de vidrio, anulan por ahora cualquier posibilidad.

Un esquema de cómo se integran los parlantes al monitor

Cómo se integran los parlantes transparentes al monitor

Los avances no son sólo en el área de las pantallas: el mes pasado la compañía japonesa Muratas mostró unos parlantes ultradelgados (menos de un milímetro de grosor) que permitirían tener sonido estéreo sin agregar volumen al dispositivo móvil. Pero la tecnología idela parecen tenerla los de Emo Labs, que tienen una tecnología que permite crear parlantes pegando una capa de material transparente sobre la pantalla de un móvil o una notebook: permite prescindir de los parlantes a los costados o detrás del equipo, y dirigirlos directamente al usuario desde el punto en el que focaliza su atención, es decir, la pantalla.

También se está trabajando en mejores cámaras de fotos, desde las opciones en tres dimensiones, tan en boga hoy, cortesía de Sanyo, a las lentes líquidas, atractivas porque eliminan los cristales o plásticos usados para los lentes, lo que reduce sus dimensiones y los hace menos frágiles.

Qué otra cosa podemos esperar: una carrera de los fabricantes de procesadores para móviles que será similar a la que vivieron Intel y AMD en los últimos años, pero aprovechando la experiencia adquirida. Hoy ya tenemos teléfonos con procesadores a 1 GHz y aceleración de video 3D, y es probable que veamos chips para móviles corriendo a 2 GHz para fin de año. Pero también están apareciendo los procesadores de doble núcleo (Qualcomm ya los ofrece), porque el gran problema al que se enfrentan los smartphones y tabletas es el mismo con el que se toparon las notebooks hace años: cómo ofrecer mayor poder de cálculo sin matar la batería.

OMAP4_platform

Un chip OMAP4 de TI

La solución fueron los chips de varios núcleos, que además son muy eficientes para tareas multimedia, precisamente el área en el que más están creciendo los dispositivos móviles de bolsillo, sea como consola de videojuegos portátil, sea como cámara de audio y video de alta resolución; los nuevos procesadores son capaces de codificar y decodificar video en calidad FullHD, procesar imágenes de hasta 20 megapixeles, etcétera. Falta, claro, que los sistemas operativos sean capaces de aprovechar este hardware, algo que no debería ser complejo en sistemas operativos basados en Linux, como Android; Symbian, dicen, ya está preparado.

Aun así, el problema de la autonomía de las baterías persiste, porque los móviles suman funciones y pantallas más grandes: piensen en todo lo que tiene dentro un teléfono: chips 2G y 3G (y próximamente LTE o WiMax), Wi-Fi, Bluetooth, GPS, el procesador central, la cámara de fotos, radio FM y antena de TV, entre otras cosas. Aunque esto último tuvo un lanzamiento local apresurado por el Mundial (todavía la única transmisión en el aire es la de Canal 7) creo que es una función que, como la de la radio FM, se va a estandarizar en el corto plazo, principalmente por su acción pasiva. Si no te interesa, no la usás, pero puede ser muy útil para matar un momento de tedio en, digamos, el consultorio del dentista. Falta resolver algunas cuestiones, como la disponibilidad de contenidos y la posibilidad de prescindir de la antena externa, pero seguro estará disponible. Y no se olviden del pico proyector, para hacer del móvil un verdadero cine portátil.

También sigue aumentando el número de sensores en el teléfono: al acelerómetro para rotar la pantalla y el de proximidad para apagarla cuando tenemos el teléfono contra la oreja se sumaron la brújula digital y el giróscopo del iPhone, y seguramente llegarán nuevos elementos para detectar más cosas (la calidad del aire, la temperatura, las huellas digitales, la altitud, objetos compatibles con NFC para usarlo de billetera digital, etcétera). Se espera que el mercado de sensores facture 1200 millones de dólares en 2015, con un crecimiento anual del sector que rondaría el 25%.

Energía sin cables, según Intel

Transmisión de energía sin cables, según Intel

Claro, falta pescarle la vuelta a la batería, que no ha tenido grandes avances en cuanto a su capacidad en el último tiempo. En Apple sostienen que el uso de la micro SIM les deja más lugar para una batería de mayor tamaño (esto tiene una relación directa con su autonomía), pero otros fabricantes piensan en alternativas un poco más osadas, como unas botas de lluvia que permiten recargar el celular al caminar, teléfonos con paneles solares en la parte de atrás, al estilo del Pumaphone, o que se recargan en el bolsillo por el movimiento de las piernas (una idea de Nokia).  Mientras, la gente de Intel sigue desarrollando su tecnología (ideada primero por Nikola Tesla) para transmitir energía sin cables con un método que denominan WREL, y que por ahora sirve para distancias muy cortas (70 cm). La idea, sin embargo, es buenísima. Hoy es posible recargar un móvil con sólo apoyarlo en un cargador de contacto. El móvil más famoso en aprovechar esta tecnología de inducción es el Palm Pre, pero existe para diversos dispositivos, cortesía de compañías como Pure Energy. Pero mucho mejor sería que el teléfono se cargara en cualquier lugar de la casa, ¿no? De eso se trata el estudio de Intel.

La Compaq AirLife, con Android

La Compaq AirLife, con Android

Todo esto hace que, como se dice una y otra vez, los smartphones se parezcan cada vez más a una PC y pronto podríamos usarlos como computadora central, conectándolos a una suerte de base con teclado y monitor cuando necesitamos algo más cómodo. Está claro que el hardware de los teléfonos tiene esa capacidad, y hay varios teléfonos capaces de enviar video a un monitor vía HDMI y recibir comandos de un teclado Bluetooth, así que no debería ser muy complejo. Las smartbooks son un ejemplo temprano (aunque fallido, creo) de cómo se ven estos sistemas operativos en pantallas grandes. Y tanto Microsoft (en 2009) como Sony Ericsson (en 2007) ya aplicaron para patentar estos periféricos, similares a los que ya existen para notebooks, y un poco más poderosos que el stand para la iPad.

Así que con un poco de suerte veremos próximamente si la afirmación de Steve Jobs (llegó el fin de las PC) es correcta y si algo que es moneda común en buena parte de Asia (donde para mucha gente la única aproximación a la tecnología personal es a través de un celular avanzado) se replica en este lado del planeta, con el agregado de alguna de estas nuevas tecnologías que están apareciendo en los últimos años.

Afuera de esta discusión dejé otras alternativas que bien pueden resultar las verdades contribuciones de futuro (el celular flexible para usar de pulsera, el que está escondido en tu ropa y usa la conducción sonora de tus huesos para que hables sin micrófono, y cosas así) porque todavía están demasiado lejanas.

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Publicado el 14.07.10 en Varias.
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