Bixby viene atrasado, Lenovo hará un Moto C, iOS se aleja de los 32 bits, ZTE tiene su reloj

Aquí va, como siempre, un listado de noticias sobre dispositivos móviles que publicamos en LN Tecnología, más otras que estuvieron circulando y que vale la pena destacar.

Samsung admite que su asistente digital Bixby no estará listo en forma completa para la salida del Galaxy S8. Un papelón, teniendo en cuenta lo central que es su estrategia a futuro y la manija que le dieron. Pero: mejor tarde que nunca (y no sería la primera compañía en prometer algo en una presentación y luego admitir que llegará como una actualización después de tiempo, como el efecto Bokeh en el iPhone 7). A la vez, te da la pauta de lo apurados que trabajaron con el S8. ¿Impacto en ventas? Nulo.

Se vienen los Moto C con los que Lenovo apunta al segmento más económico del mercado. Que era a donde iba -con éxito- el E, pero no llegaba al segmento más básico de todos, que es a donde apunta la compañía con este modelo, que será más barato que el E. La profusión de modelos (C, E, G, M, X, Z) es una mala señal (muchos equipos, difícil diferenciar, diluye la identidad) aún si algunos -como el Moto M- son para mercados específicos. Deberían ser equipos ideales para el mercado argentino, muy sensible al tema precio.

Y los próximos Google Pixel podrían tener pantallas con bordes curvos (como el Galaxy S7 Edge, entre otros); al menos, eso se especula por una inversión de Google a la planta de OLED de LG. Veremos. Sería una pena, porque los bordes laterales curvos -al menos, los que hemos visto hasta ahora- no aportan casi nada en funcionalidad.

Cae la producción de celulares en el país y acumula cinco años de retracción. Salió 1 millón de teléfonos de Tierra del Fuego en el primer trimestre del año, un 40 por ciento menos que durante el mismo período de 2016. El contrabando crece. (Cronista)

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Control parental en Android, Swatch cree que llegó su hora, el problema del contrabando

Esta semana escribí sobre Family Link, la herramienta de control parental de Google para Android. Se pone a tono del resto: podés definir a qué aplicaciones accede la cuenta “infantil”, cuánto tiempo usa la tableta y en qué horario, bloquearla cuando es hora de ir a comer y no quiere, etcétera. El servicio es gratis, pero sumar cada nuevo nene o nena, como en la vida real, tiene un costo (de 30 centavos de dólar por chiquitín).

Publicamos una nota también sobre la billetera móvil en la Argentina, con desarrollos como Vale y Todo Pago, a los que se suman otras plataformas como Vinti, EcoPago o Mercado Pago, que comienzan a tener el entorno regulatorio necesario para funcionar en el país. Falta el pago con tarjetas por contacto (tipo SUBE, y como tienen las tarjetas de crédito afuera) y estamos para usar el teléfono con el Posnet.

No es novedad, pero es un tema que persiste y que con los celulares, por ahora, no tiene solución a la vista: en el país los smartphones y el resto de la electrónica de consumo tienen un precio que es el doble del estadounidense. Hay varios motivos: el de EEUU es un mercado competitivo en extremo, con márgenes muy bajos y un volumen enorme; aquí se pagan muchos más impuestos y el costo de la logística de terminar el equipo en Tierra del Fuego tiene un impacto ineludible. Cambiará eso, en teoría, con las notebooks a fin de marzo; con los celulares (sobre los que hay montada una inversión muy grande en la isla) no hay noticias por ahora. 

Swatch dice que no quiere usar Android Wear y desarrolló su propio sistema operativo para relojes (creado, en rigor, en el Centro Suizo de Electrónica y Microtecnología). Un futuro difícil, como demuestran Pebble, Fitbit y otros: no hay discusión sobre la capacidad de Swatch para hacer un buen diseño, pero la clave de un smartwatch (como en cualquier computadora) está en lo que puede hacer más allá de la relojería; en las aplicaciones de terceros. A la vez, Swatch parece estar apuntando primero a un reloj conectado (tipo Withings) antes que inteligente, donde la extensión de funciones es menos importante. Veremos recién en 2018. 

No es el camino que tomaron Montblanc (que también tiene un reloj con Android Wear, el Summit) ni Tag Heuer, que renovó su oferta de relojes ingeligentes con un segundo modelo con Android Wear y un precio bastante alto (1500 euros). La compañía dice que es modular; en la práctica, podés elegir el material de la caja, los enganches, las correas, las hebillas, etcétera. Pero no podés elegir el hardware (salvo pasarte a un reloj analógico tradicional con el mismo diseño) ni sumarle nuevas funciones, que sería lo que define a un dispositivo como modular.

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