Probando el Moto G4 Plus y el Vibe K5, el vuelo vertical de Google, la parábola explosiva del Galaxy Note 7

Esta semana estuve probando dos teléfonos, ambos de Lenovo: el Moto G4 Plus y el Vibe K5; el primero es muy recomendable como equipo no tan económico, el segundo un poco menos, principalmente porque lleva una mayor impronta de Lenovo; cuál será su impacto en el mercado local (y cómo esa impronta influirá en la oferta de móviles de la compañía) es todavía un misterio.

En LA NACION Tecnología también estuvimos probando el Sony Xperia X, que ya se vende en la Argentina, y que representa un cambio en el ritmo de presentación de equipos de la compañía japonesa (en los últimos tiempos tardaban un año entre su anuncio internacional y su llegada al país). Es cada vez más una marca de nicho, pero sigue siendo interesante.

La pesadilla del Galaxy Note 7 no parece tener fin para Samsung: ya son cinco los casos reportados de teléfonos “corregidos” (es decir, que en teoría son seguros y que no tienen el problema de la batería) que se prendieron fuego después de la campaña de recambio de los equipos originales. Las operadoras de Estados Unidos frenaron las ventas de este teléfono maldito mientras Samsung investiga los casos (The Verge).

Las oficinas de Samsung en estas semanas serán un infierno, pero eso no evitó que la compañía comprara Viv, la firma de los creadores de la versión original de Siri, y que hoy tienen Viv, un asistente digital muy moderno y, dicen algunos, más avanzado que Google Assistant, sobre todo en la capacidad para comprender órdenes complejas, entender contexto, etcétera. Va camino a reemplazar a S Voice y a ser el alma del centro de comando hogareño que prepara la compañía (y que en rigor ya intentó imponer en sus televisores, sin éxito).

El centro de comando hogareño es a lo que apunta Google con Home (un parlante al estilo Amazon Echo; le hablás y te responde en forma oral; ya que es la única interfaz para interactuar con el dispositivo; la idea es que a futuro sea muy flexible en la cantidad de servicios con los que puede vincularse). Es parte de la transición de Google a ser una empresa de hardware (en parte ya lo era), pero no con un diseño vertical puro como el de Apple (y otros fabricantes pre-Android como BlackBerry o Nokia), en el que software y hardware se hacen en un mismo lugar; Google va a un sistema mixto como el de Microsoft: tener su propia línea de dispositivos de muy alta gama, y competir con los mismos socios que llevaron a la compañía a dominar su segmento.

Como lo puso The Verge: el Pixel es un iPhone, los lentes de realidad virtual son el Samsung Gear VR de Google, el parlante Home es el Amazon Echo, el router Google WiFi (que funciona como una repetidora para extender la cobertura) es igual al Eero.

Los flamantes teléfonos Pixel son atractivos, aunque poco novedosos, más allá del énfasis que hicieron para mostrar cómo, por ejemplo, redujeron la latencia en la interfaz de usuario, algo que sólo lograron teniendo un control absoluto sobre el hardware: otro elemento más para comprender el posicionamiento de estos equipos, en disputa directa con el iPhone y a la vez muy de nicho.

Esta semana también hubo problemas en la red de Personal, que actualizó su infraestructura y dejó sin llamadas de voz (y sin conectividad, en algunos casos) a un millón de clientes.

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Esta semana hubo muchísimas noticias referidas al mundo de la tecnología móvil, y todas bastante interesantes.

Las de mayor impacto son, quizás, las que anunció Google durante su conferencia anual de desarrolladores (Google IO; acá tienen toda la cobertura que hicimos, y faltan un par de cosas). En el corto plazo (este año) y para todos los que tengan un teléfono que se actualice a Android N (y alguna versión anterior, aunque no está claro cuán para atrás irán), habrá varias novedades.

De Android N en sí ya sabíamos bastante; ahora se confirma que incluirá soporte para realidad virtual. E incorpora a Google Assistant, el sucesor de Google Now y que, como Viv, es capaz de comprender consultas complejas, entender el contexto en el que son realizadas (es decir, tomar el contexto como un dato más)  e interactuar con otros servicios digitales en función de ellas. Todo en forma del diálogo al que también están apostando Facebook y Microsoft. También Amazon, y Google competirá con su propio parlante/oyente para hacer consultas en voz alta. Como sea, en las demos era genial, aunque mucho está pensado para usuarios de vida ajetreada (cuándo sale mi avión, dónde puedo reservar un restaurante, en qué momento de mis 4 reuniones del jueves tengo lugar para otra)  y no para el común de los mortales. Pero es casi ciencia ficción. ¿Estará disponible para versiones anteriores? Seguramente.

Este año veremos también al sucesor de Hangouts, llamado Allo y a otra aplicación, Duo, para hacer videollamadas. Allo no tiene, a priori, nada que sea revolucionario (o que justifique dejar de lado al resto de los mensajeros) excepto servir como vehículo natural para mostrar las bondades de Google Assistant; una función de Duo, en el que quien llama envía el video antes de que la otra persona atienda, es interesante (veo realmente quién llama, como si fuera una puerta con mirilla). Y en ambos casos los mensajeros se basan en el número de teléfono (tipo Whatsapp) antes que en un nombre de usuario.

En EEUU y en países con buena conexión 4G, puede resultar útil una función que permitirá a desarrolladores de Android transformar parte de sus aplicaciones en la versión móvil de su sitio. La idea es que si te pasan un link (o un botón, un acceso) a un servicio determinado, al entrar desde Chrome en el móvil no te muestre el sitio Web (en teoría, más limitado) sino una versión online de la aplicación, que se carga en forma dinámica. No la instalás, sino que sólo va cargando lo que necesitás. Interesante, pero raro; presupone que tu sitio es más limitado (y no sirve para el iPhone, lo que deja afuera una parte bastante atractiva del mercado, en términos de comercio electrónico).

¿Hubo más? Sí: el proyecto ARA volvió a resurgir de sus cenizas con un diseño que, dicen, llegará a fin de año a los desarrolladores y estará disponible en forma comercial en 2017. ¿Qué cambia en este concepto de teléfono en el que todo el hardware se puede actualizar en forma independiente? Los módulos que permiten personalizar al máximo el teléfono ya son accesorios, porque lo básico del teléfono (pantalla, procesador, conectividad) ya es parte del esqueleto. Para cambiar eso, tendrás que comprar otro esqueleto. Más limitado, pero también más realista. Es el camino que tomó Puzzlephone (3 bloques básicos) y también, a su medida, LG con el G5 (no podés cambiar todo; tenés la base, y le agregás cosas). En todos los casos, claro, es muy, muy, muy de nicho por ahora.  Seguir leyendo

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