Transferencias de llamadas activadas por Wi-Fi, el Apple Watch, Windows Phone muestra su futuro, HTC tiene otro One

Wristomo, el celular para la muñeca que NTT DoCoMo vendía en Japón en 2003 / REUTERS

Esta semana escribí sobre una aplicación para Android que permite aprovechar la transferencia de llamadas, activándola automáticamente por Wi-Fi, una alternativa para no perder llamadas en zonas con mala señal (o para quienes trabajan/viven) dentro de un cubo de cemento, jaula de Faraday, etc.

En LA NACION Tecnología hablamos también de los cambios en los abonos locales de conectividad, que en general amplían su capacidad -y su precio-, pero que en el caso de Movistar motivaron la queja de los usuarios.

Y de cómo se doblan el Galaxy S6 y el HTC One M9 (como el iPhone 6 Plus). Es más una muestra de tortura que la reproducción en laboratorio de una situación cotidiana, por supuesto, pero invariablemente generó revanchismo desde ambos -e incomprensibles- lados.

La buena noticia de la semana viene de algo que es 100% de laboratorio por ahora, pero que quizás veremos algún día: una batería de aluminio que se carga en un minuto, aunque sin tener todavía la potencia que necesita un teléfono. Además es flexible.

El final de la semana estuvo dominado por el Apple Watch, que salió a la venta en Estados Unidos. Las reseñas coinciden en que es muy bonito y cómodo (y el smartwatch más sofisticado del mercado), pero que algunas cosas funcionan bien y otras no tanto (y sugieren esperar al v2 antes de comprarlo). Pero en general son bastante más cautas de lo que yo esperaba, más que nada porque sigue sin estar claro para qué necesitamos en un reloj inteligente. Igual vendió muy bien, y ya hay demora para la entrega de los relojes (aunque no sabemos cuál fue la tirada inicial).

La reseña que más me gustó: la de Joanna Stern en el WSJ; en AppleInsider tienen un resumen de varias muy buenas (en inglés).

Tres reflexiones sin intenciones de originalidad de un domingo por la tarde:

  • varias reseñas son de gente que encuentra novedosa cosas que ya están en otros smartwatches (salvo Force Touch y el Taptic Engine, que parecen ser realmente innovadores), pero que notan, acertadamente, que aunque relojear el teléfono hoy es aceptable en una reunión, mirar el reloj envía, en este caso, un mensaje equívoco (“me quiero ir”);
  • aunque Motorola, LG y Huawei están diseñando relojes redondos (y muy lindos), el futuro más promisorio del reloj es cuadrado, como el digital, por una cuestión, digamos, textual: el dial circular, sin duda bonito y clásico, es un diseño que siguió a una necesidad mecánica antes que funcional. Y ahora la función clave del smartwatch es mostrar notificaciones; el 99% de ellas es texto.
  • Apple acertó con los dos tamaños (38 y 42 mm); sus competidores fueron a un tamaño un poco mayor, pero quizá lo hicieron no sólo por una cuestión técnica sino pensando en la moda: los recientes relojes pulsera tradicionales tienden a ser tanto o más grandes que un Moto 360 (de 44 mm para arriba). En A blog to Watch dicen que los relojes pulsera grandes se impusieron con el nuevo milenio, en parte por su nueva condición decorativa antes que funcional; quizá, pienso, Apple está apuntando en quienes dejaron de usar reloj hace unos años y lo reemplazaron por el smartphone, y que probablemente tienen una idea “anticuada” de lo que es un tamaño adecuado, y por eso los hizo así, y ofrecerá una versión de 44 mm o más el año próximo.

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Del Huawei Y600 al Apple Watch, pasando por el kill-switch de Android y la versión multiplataforma de Cortana

Huawei Y600 y una Talkband B1

Esta semana estuvimos probando en LA NACION Tecnología el Huawei Y600 (en rigor: Guillermo Tomoyose lo hizo), que viene con una pulsera deportiva TalkBand B1.

Comentamos, también, la llegada del kill-switch a Android 5.1 (bloqueás el teléfono para que no pueda usarse ni formatearse; es más que lo que había hasta ahora) y de los mapas Here de Nokia al iPhone. Altamente recomendables, sobre todo para el interior argentino de “segunda línea” (es decir, más allá de los puntos turísticos tradicionales) donde suele tener mejor cartografía.

Otra aplicación que hará el salto multiplataforma es Cortana, que estará disponible para Android y para iOS en el futuro próximo, según Reuters. Interesante apuesta (parte del mantra horizontal de Satya Nadella) pero que debilita aún más a la plataforma Windows Phone, porque le quita la mayor parte de su diferencial (aunque dudo que alguien fuera a comprarse un Lumia por Cortana).

Esta semana fue la elegida por Apple para dar más detalles sobre el Apple Watch, incluyendo el dato que faltaba: el precio. El modelo básico está en consonancia con el resto (todos los relojes inteligentes de alta gama estaban entre 250 y 350 dólares). El modelo más caro, con todos los chiches, tiene un precio de 17.000 dólares. Decir que es caro es una tontería: no es funcionalidad lo que se está pagando con la versión de oro de 18 kilates. Lo explica magistralmente Benedict Evans.

Los suizos están comenzando a reaccionar. Si yo fuera alguno de ellos, me pondría de acuerdo con todos y haría una plataforma estándar tomando el Kairos como base: un reloj analógico -el único distintivo que tienen para aportar- con una pantalla transparente que lo hace “inteligente”. Nunca podrán ganarle a Apple en integración con iOS, pero todavía pueden mejorar -como relojes- lo que están haciendo LG, Huawei, Samsung y demás en Android Wear.

El otro anuncio interesante, pero al que le falta tiempo para probar su utilidad (más allá de un buen inicio) es el de ResearchKit, una plataforma que busca la ubicuidad de los smartphones (en rigor: del iPhone, aunque la plataforma es de código abierto) para aportar datos para la investigación médica apelando a sus múltiples sensores y al hecho de que trascienden fronteras físicas, etarias y sociales (sobre todo en EEUU). Hay polémica por quién tendrá el control de esos datos, pero el concepto es fantástico.  Seguir leyendo