Cómo pasamos de los teléfonos inteligentes a las computadoras de bolsillo

 

Me pidieron en el suplemento Sábado de LA NACION un racconto de los últimos años en el mundo móvil; pueden leer lo publicado en este link. Acá les dejo una versión más extensa.

Hagamos de cuenta que hay un pueblo llamado Los Móviles. Lo fundó hace 40 años Martin Cooper cuando hizo la primera llamada desde un teléfono celular. En el pueblo las casas son todas prefabricadas por empresas como Motorola, Nokia, Samsung, Sony Ericsson, LG, BlackBerry, Huawei, ZTE y otros; alguna vez participaron Palm, Siemens, BenQ, etcétera. Hasta mediados de la década pasada todas las casas se hicieron con techo a dos aguas. Algunas más altas, con más dormitorios o con el balcón más grande: todas siguieron un mismo concepto, el del teléfono tradicional, es decir, un dispositivo para hacer llamadas.

En junio de 2007 llegó un nuevo fabricante al pueblo. Era Apple, con el iPhone, una novedad: una casa que tenía una terraza enorme, la más grande y vistosa hasta entonces. Los demás observaron el anuncio con interés, pero con tranquilidad. Palm ya había probado la popularidad de la terraza, pero era más bien un balcón grande (con su Treo 600 de 2004, un smartphone que combinaba un teclado Qwerty con una pantalla táctil). Sony Ericsson había ido más allá con el P800 en 2002, que también privilegiaba al máximo la terraza. Y Nokia tenía una línea de casas quinta desde 2005 (las tabletas 770, 800 y 810, con pantallas de 5 pulgadas, un navegador Web estándar y Linux, aunque sin conectividad a la red celular) cuya idea base era la misma que la de Apple. Ni hablar de las palmtop previas, o de la Newton, claro.

Una Nokia 770

Nokia y BlackBerry dominaban el mercado de los smartphones, seguidos de cerca por Samsung (histórico segundo en volumen detrás de Nokia; es un error creer, como hacen algunos medios norteamericanos, que Samsung era un don nadie que descubrió la luz en el último lustro). Antes había sido Motorola el rey de Los Móviles. Claro, la compañía fue una de las primeras en establecerse en el pueblo, e incluso tenía una línea de equipos hiper exitosa, la RAZR; el v3, de 2004, era una maravilla de la tecnología. Y es, a la vez, un buen ejemplo de los cambios tectónicos que dejarían al pueblo patas para arriba: el hardware era muy bueno (aunque la compañía no quiso modificarlo en los años siguientes) pero el sistema operativo era pésimo.

Apple hacía sus casas distinto a los demás: usaba materiales más modernos para la terraza, y no ofrecía una casa, sino un loft, eliminando paredes. Se podía hacer lo mismo que las otras casas tradicionales con techo a dos aguas (esa es la flexibilidad de un sistema operativo bien hecho), y también mucho menos: como teléfono, el iPhone original era bastante limitado. La pantalla capacitiva era, para la época, impactante, lo mismo que su navegador Web. El resto no. No admitía aplicaciones de terceros, no tenía multitarea, ¡no permitía copiar y pegar! Las casas con diseños del estudio de arquitectura Symbian –Nokia, Sony Ericsson, Motorola, Samsung- o de Windows Mobile, como Samsung, HTC, LG o Sony Ericsson, tenían casas que podían hacer eso y mucho más. Pero seguían siendo casas: techo a dos aguas, habitaciones, paredes. Eran teléfonos inteligentes, pero teléfonos al fin.

Apple pensaba en computadoras: el iPhone no tiene teclas para iniciar o cortar una llamada. La compañía tenía mínima experiencia en teléfonos, pero es una de las fundadoras de la informática personal. En el primer iPhone la parte de telefonía ya era secundaria: no merecía tener teclas propias. Lo que valía era la Web, porque es la puerta al mundo digital: aunque después las aplicaciones se volvieron la clave, la visión de Apple era que el acceso a la Web (un acceso irrestricto, no vía WAP o parches similares) definiría el futuro de la computación en general. Esto ha generado apuestas como Firefox OS, el HTML5 y la discusión Webapps versus aplicaciones. El iPhone cristalizó todo eso.

Motorola Razr V3

No eran los únicos en pensarlo así en ese momento: Nokia hablaba para la época de computadoras multimedia antes que de teléfonos; Microsoft insistía con la PC de bolsillo, pero sin actualizar su propuesta en años. En Apple no fueron los primeros en llegar,  pero sí en implementar el concepto en una forma sencilla, efectiva y atractiva.

El impacto del iPhone no pasó desapercibido por sus competidores. Pero el pueblo que fundó Cooper estaba en plena explosión, la gente llegaba clamando por las casas más tradicionales y más baratas que construían Nokia, Blackberry y otros. Eran las marcas conocidas, además.

Así que tomaron lo de Apple como una alternativa más, y no como una ola que barrería con toda la industria. En noviembre de 2007 Google presentó Android, que tenía encima al menos dos años de desarrollo (es decir, en muchos aspectos es simultáneo al iPhone, no posterior). Aunque el diseño original de los primeros Android era clásico (pantalla y teclado, techo a dos aguas con balcón) Google finalmente optó por el estilo Apple: un loft con terraza, pero a diferencia de Symbian o Windows Mobile regaló los planos a todos los fabricantes del mundo (es decir, poner Android en tu línea de teléfonos es gratis; para tener Symbian/Windows Phone/Mobile tenés que pagar una licencia por equipo; esto es independiente del licenciamiento de patentes que la mayoría de los fabricantes de teléfonos le paga a Microsoft).

Windows Mobile siempre apostó por la terraza, pero toda la estructura (las paredes, las cañerías, el diseño de los pisos) era la misma desde fines del siglo pasado. Symbian era igual de viejo (nació en 1998, como una respuesta al avance de Microsoft), y creció como un amasijo de remiendos, paredes levantadas como fuera, escaleras truncas y balcones oscuros. Como era el más popular –por lejos- y bastante avanzado, nadie objetaba demasiado lo que se hacía con Symbian.

Después de la crisis de Nokia de 2011, ejecutivos de la compañía admitieron que conocían los (digamos) problemas de humedad de cimientos de Symbian. Como constructor, además, Nokia era –con todas sus proezas- muy poco eficiente: entre 2004 y 2007 invirtió en Investigación y Desarrollo nueve veces más que todo Apple.

El diseño y construcción de un nuevo modelo es un proceso lento. Apple tardó más de dos años en diseñar y perfeccionar su loft con terraza, y no tenía que pelear con divisiones internas que corrían el peligro de desaparecer con un nuevo producto como ése, ni respetar una tradición de diseño e interacción de sus productos (como sí lo hace ahora, 5 años después, como lo hacían sus competidores en 2007). Su historia móvil era casi inexistente: podía hacer cualquier cosa. No había lastre.

En 2008 HTC presentó el primer smartphone de Google; Nokia, ese mismo año, el 5800 Xpress con un Symbian tradicional parchado para que fuera táctil; Samsung tardó un poco más (abril de 2009) con su primer Android, y recién en 2010, con el Galaxy S, pudo ofrecer una alternativa seria al iPhone, entre otras cosas porque ahí Android en sí mismo había evolucionado lo suficiente (aunque arrastraba algunos problemas que lo hacían menos eficiente que su competidor, y que las últimas versiones han ido corrigiendo).

Un G1 de HTC (el primer teléfono con Android)

Nokia y BlackBerry comprendieron que ese estilo de construcción había llegado para quedarse. Pero no diseñaron nuevas casas desde cero: tomaron los planos originales, quitaron el techo, eliminaron algunas paredes que no eran portantes y le construyeron una terraza, mientras ganaban tiempo para que sus arquitectos modernizaran sus diseños desde cero. Su éxito fue relativo, pero la afluencia de gente al pueblo Cooper era tan grande (¡todo el mundo quería vivir ahí!) que las ventas siguieron creciendo, y las voces de alarma se diluyeron.

Nokia tenía un plan: aggiornar su diseño original para Symbian^3 (el del N8 y su sucesores), mientras empleaba la gente que había creado sus casas quinta para hacer MeeGo, el sistema operativo del N9, que sería su futuro. En los papeles sonaba bien; en la práctica la construcción de Symbian^3 y de MeeGo se demoró, en parte porque entre los obreros había mucha interna, en parte porque la burocracia complicaba todo. Dos relatos de lo sucedido, explicada por sus protagonistas: 1) la historia de Meego, 2) los problemas de Symbian^3.

Así que Nokia tenía un problema: no podía alcanzar lo que ofrecían sus competidores. En 2011 llegó lo que su directorio consideró la solución: Stephen Elop, el actual gerente general. Depende de a quién se le pregunte, es la peor decisión que una corporación tomó jamás, o una movida dura pero necesaria (cuando Elop tomó las riendas, Nokia seguía siendo número 1, aunque con problemas; hoy pelea por figurar en el top ten mundial de smartphones). Como fuere, Elop consideró que lo hecho hasta entonces no servía, que no había tiempo para corregir el rumbo con los arquitectos internos y optó por un modelo que conocía bien, siendo un ex empleado de Microsoft: casó a Nokia con los flamantes lofts Windows Phone (que Microsoft comenzó a desarrollar en 2008 y llevó al público en 2010, rompiendo -sabiamente- con la tradición de Windows Mobile). Desde entonces vienen creciendo (y la gente que los visita dice que son muy lindos, y muchos se quedan a vivir allí bien felices), pero no al ritmo que los accionistas quieren.

En BlackBerry tenían un problema similar al de Nokia: sus techos de teja y la disposición de las habitaciones eran amados por muchos, y creyeron que se podía modernizar sin complicaciones. Resultó que no, que la estructura de la casa no tenía la fortaleza suficiente. Los dos directores de la empresa, obstinados, insistieron hasta 2010 que tenían una plataforma superadora, retrasando su mudanza, aunque había muchísimos indicadores de los problemas a futuro.

Recién ese año la compañía compró QNX (cuyo sistema operativo está en el 60 por ciento de los autos, entre otras cosas) para crear, ahora sí, su loft con terraza. Les tomó dos años, pero en 2013 finalmente presentaron el Z10 y el Q10, los dos primeros con la nueva estructura de la compañía, con buena recepción en la industria. Pero llegan un lustro tarde, así que el camino es arduo.

Mientras, Samsung, HTC, LG, Sony y Motorola se subieron al mundo Android con éxito creciente. Motivos del éxito: muchos, desde el marketing automático que tiene algo que hace Google –en eso es el único que le compite a Apple y es, para mí, uno de los aspectos negativos del acuerdo entre Nokia y Microsoft – hasta equipos que, por ser lofts con terraza (y estar cada vez mejor ejecutados) representaban una novedad frente a las casas tradicionales que Nokia y BlackBerry tenían para ofrecer, con tamaños y precios variados.

El resultado: Apple se quedó, junto con Samsung, con más del 90% de las ganancias de la industria, aunque Android tiene dos tercios de las ventas, medido en unidades. Samsung (que tenía el 20% de las ventas antes del iPhone y de la caída de Nokia) se peleó por Apple por los diseños, pero aún con la multa multimillonaria hoy vende más smartphones que Nokia teléfonos en general, y no va a largar esa prenda: su presupuesto de marketing global para 2012 era mayor al de Apple, HP, Dell, Microsoft y Coca Cola. Sumados.

Esta reorganización de la industria permitió también el sólido surgimiento de los fabricantes chinos, que ya estaban en carrera pero para los que Android es un envión importante, porque quita al sistema operativo y las aplicaciones de la ecuación de competencia: sólo queda el hardware y el precio. Esa es, también, la apuesta de BlackBerry (tener una voz propia, controlar su propuesta de punta a punta) y el enorme peligro de Windows Phone (y en menor medida de Android): deja a las computadoras de bolsillo con una dinámica similar a la del mercado de las PC, donde la competencia es por precio y configuración de hardware, y no por algo más holístico.

  • Fede

    Excelente resumen Ricardo, y muy didáctivo para lo nos tan entendidos!

    Impresiona
    ver como Nokia, que mostraba equipos futurísticos (al menos cuando era
    más chico, ver los últimos modelos de Nokia me maravillaba, como olvidar
    el N95!!), ha pasado a ser un jugador del montón. Y no creo que sus
    equipos sean malos, para mi están igual o mejor que la compentencia
    según que punto se mire, pero se le hizo tarde. El problema es la
    percepción que la gente en general tiene ahora de Nokia, equipos
    duraderos, pero no la relocionan con lo “último”. Acá se agrava incluso
    porque sus novedades llegan completamente defasadas. Apple, y Samsung
    ahora, son sinónimos de novedad. Del segundo incluso la gente compra
    equipos medios, inferior a varios modelos de Lumia, con la creencia de
    que son más novedosos. El marketing juega, y Windows Phone, no es
    conocido, incluso los compradores del Lumia se desayunan tarde! Pero
    gusta mucho, y tiene buen camino. Y los equipos medios con Android,
    están defasando los Asha y Blackberry, ofreciendo lo mismo, sobre todo
    con aplicaciones y servicios que alguna vez fueron exclusivos de
    Blackberry.
    Me gusta como se vienen los fabricantes chinos, a la larga, considero que sus marcas van a tener el respeto de otras como japonesas, norteamericanas o coreanas. Si hablo con mi viejo, en su infancia lo japonés era sinónimo de mala calidad, todo lo contrario a lo actual. Así, a futuro, van a no muy largo plazo, van a competir de igual a igual.

  • Nesstor

    Se me caen las lagrimas! :)

    Poco a poco, fueron desapareciendo los teclados, en los telefonos.

    Ricardo, Ayer estube viendo, en un partido de boca. Que, PERSONAL, Implementara el LTE, Aqui???? Seria un gran avance.

    Saludos! Exelente como siempre.

    • http://www.lanacion.com.ar/ Ricardo Sametband

      Personal, Claro y Movistar tienen intenciones de poner LTE, pero hasta que no se liciten las frecuencias no sucederá nada.

  • Pingback: Por qué Microsoft se quedará con los celulares de Nokia | Zona de Promesas()

  • Pingback: Los 10 años del iPhone de Apple, los teléfonos presentados en el cumpleaños 50 de la CES - Blogs lanacion.com()