Hoy publiqué en el suplemento Tecnología una breve reseña del Nokia N9. Acá les dejo una versión más extensa del análisis de este singular teléfono.
Si no estuvieron siguiendo la telenovela del N9, se las resumo: es un equipo que usa MeeGo, una distribución de Linux que Nokia desarrolló junto a Intel cuando ambas compañías decidieron unir sus plataformas (Maemo en el caso de Nokia, en uso desde 2005, y Moblin en el caso de Intel, nacido en 2007).
MeeGo debía ser la plataforma a la que Nokia migraría su propuesta de alta gama, mientras relegaba a Symbian al rango medio. Entre medio pasaron algunas cosas, entre ellas la crisis en la que entró la compañía (y en la que todavía está sumergida) y que hizo que en febrero último su actual CEO, Stephen Elop, eligiera a Windows Phone 7 como la plataforma futura de la empresa.
Nokia abandonó MeeGo (que mutó y hoy vive bajo el nombre Tizen) y confirmó que no piensa hacer nuevos equipos con MeeGo, aunque mantendrá el N9 con actualizaciones hasta 2016.
El N9 ya estaba diseñado, el sistema operativo desarrollado. ¿Qué hizo Nokia? Puso a la venta el teléfono y tomó el diseño de hardware (responsabilidad de nuestro compatriota Axel Meyer), lo remozó y lo usó en el nuevo Lumia 800. En la compañía dicen que algunas ideas de la interfaz gráfica y de usuario, llamada Harmattan, se aplicarán en equipos futuros.
Así que el equipo llegó al mercado, y hace un mes se presentó en la Argentina, ofrecido por las tres operadoras locales. Pero, si es un teléfono que no tendrá continuidad: ¿por qué alguien habría de comprarse algo así?
Porque es un objeto de colección, y está cómodo entre los mejores teléfonos del momento, tanto en su diseño como en su usabilidad. No es perfecto (ningún móvil lo es) pero la unión de hardware y software es magnífica, innovadora y muy sencilla de usar.
Por qué pagar por él
Todo eso está muy bien, y escrito queda lindo, pero ¿por qué habría de pagar 1799 pesos un cliente de Personal o de Claro, o 1999 pesos uno de Claro y Movistar por ese equipo, si encima debe hacerlo con un abono de 199 pesos? (y Claro lo tiene en preventa a $ 1499) ¿Qué sentido tiene invertir ese monto en un teléfono sin futuro? [La corrección es porque bajó de precio, lo ví después de postear esto.]
Porque hoy (que es cuando uno usa el teléfono, en general) hace las cosas tan bien como el resto de sus competidores, y en algunas cosas es incluso mejor; porque el hardware en general es muy bueno, más allá de que no sea de ultimísima generación; porque el uso es intuitivo, sofisticado, fluido.
El teléfono tiene un gestor de correo electrónico (POP/IMAP/Exchange); de calendario y contactos; un navegador Web compatible con HTML5 y Flash Lite (no es el Flash de Android, pero la mayoría de los servicios de videos Web deberían andar); un reproductor de audio y video suficientemente completo; un visor de archivos de Office; un cliente nativo de Twitter, Facebook (perfil y chat) y Skype (para chat y llamadas); acceso a Picasa, Flickr y Youtube; una aplicación para compartir la conexión 3G, etcétera. En todos los casos cumple las tareas igual o mejor que cualquier móvil de alta gama actual, salvo por algunas cuestiones puntuales. [Actualización: en el caso de Claro y Personal, el uso de Skype está bloqueado.]
Si con eso y una tienda de aplicaciones con algunos juegos y aplicaciones alcanza, es una excelente alternativa, sobre todo porque es diferente al resto y lo que hace lo cumple de una manera muy atractiva. Y es un Linux bastante abierto (basado en Debian), así que hay repositorios de aplicaciones no oficiales para complementar la tienda de Nokia. Y si hay un proyecto para llevar Android al N900 (el antecesor del N9), sería raro que no suceda algo así con el N9, que además cumple con una de las máximas de Android 4, al carecer de botones físicos al frente. A propósito, la gente de Myriad asegura que tiene un motor Dalvik para el N9 que le permitirá correr aplicaciones de Android, al estilo del emulador para la PlayBook que veremos en febrero próximo. No hay fechas, todavía.
El N9 es como un auto de colección: quizá no tiene todo el confort que otros, o no es 4×4, o no es 5 puertas; pero el andar del auto y las líneas de su carrocería valen la pena, aunque más no sea, para probarlo en una tienda que tenga uno andando para ver de qué se trata. A la vez, y precisamente por eso, es el tipo de equipos que tienden a no tener punto medio en las preferencias: o te gusta o te parece una tontería.
Hardware
El hardware del N9 no está mal, pero tampoco explota en poder; lo que sí está clarísimo es que MeeGo está optimizado para aprovecharlo al máximo. El móvil tiene:
- Pantalla AMOLED de 3,9” con multitoque, 854×480 pixeles de resolución, protección Gorilla Glass y filtro polarizador ClearBlack
- Chip TI OMAP 3630 a 1 GHz (el mismo que usan el Motorola Milestone 2 y el LG Optimus Black)
- 1 GB de RAM, 16 o 64 GB de almacenamiento interno (acá se vende la versión de 16 GB)
- Conectividad 2G cuatribanda, 3G pentabanda
- Wi-Fi, GPS, Bluetooth
- Cámara de 8 megapixeles con flash, graba video en 720p, cámara secundaria al frente
- Salida de TV analógica
- Usa microSIM (como el iPhone 4)
- Batería de 1450 mAh
- Dimensiones: 116,5 x 61,2 x 12,1 mm, 135 gramos de peso
El móvil está hecho en una sola pieza de policarbonato. Aunque es de plástico no se siente barato; el tamaño lo hace comodísimo para tener en la mano, con una leve curvatura en la parte de atrás y otra en la pantalla: el vidrio mismo es curvo y no termina en un borde con relieve, como suele suceder en los demás equipos. La idea es evitar que el dedo choque con ese borde cuando el dedo se desliza por la pantalla (lo explica Axel Meyer acá).
El policarbonato viene en negro, magenta y cian. La versión en negro está disponible para las tres operadoras locales; el magenta es exclusivo de Claro, y el cian de Personal. El color está en todo el plástico, así que si el cuerpo se raya (horror) no se salta la pintura ni nada parecido.
Lo malo de que sea una pieza única sin marcas de unión es que no hay como cambiarle la batería a voluntad; lo bueno es que el equipo es super compacto, sólido y minimalista. Las únicas líneas rectas del N9 son las del borde superior e inferior (se puede parar en una mesa, por ejemplo; después, es como una almohada). En el borde de abajo está el parlante (bastante poderoso); arriba está la bandeja de la microSIM, la tapa del puerto USB y el enchufe miniplug (audio y salida de TV analógica). Al costado, los botones de volumen y la tecla de encendido y bloqueo.
Salvo algunas pocas ocasiones en las que el teléfono se queda pensando un segundo (y que por lo general tiene que ver con que hay un gran número de aplicaciones abiertas) el procesador y la memoria del teléfono son más que suficientes para que todo funciones en forma muy fluida: la apertura de las aplicaciones, las transiciones, la ejecución de comandos, etc. Andaría mejor con un chip de doble núcleo, seguro, pero no es algo que se extrañe. Digo, en general no sentí que las cosas fueran más lento que en otros equipos, o que al N9 no le diera el cuero.
En donde todo va notoriamente rápido es en la cámara digital. Según Nokia es la más rápida del mercado. No sé si lo es, pero seguro está muy, muy arriba en el escalafón. Hacer foco, tomar una imagen y tener la cámara lista para la siguiente toma se resuelve en un instante. La cámara, con lente Carl Zeiss, es muy buena; de lo mejor que ha presentado Nokia, con la excepción del N8, y capaz de jugarle de igual a igual -o superar- la de sus competidores más modernos. La interfaz de manejo es igualmente simple y minimalista. Los videos (con foco continuo, a veces un poco quisquilloso) son de buena calidad también, aunque limitados a 720p.
La pantalla AMOLED es espectacular. La del Samsung Galaxy SII (Super AMOLED Plus) es quizá mejor, pero Nokia y su proveedor de pantallas aplicaron una tecnología ya presente en otros móviles Symbian^3 de la compañía, el ClearBlack (una polarización adicional al display) para hacer que el negro sea más oscuro y resalte el resto de los colores; a la vez, redujeron al máximo el espacio entre la pantalla y la capa de vidrio endurecido (Gorilla Glass), que encima es levemente convexo y actúa como lupa; el resultado es que los iconos parecen estar en la superficie de la pantalla, no detrás de un vidrio.
Como otros equipos que usan pantallas AMOLED (distintas del LCD) la visibilidad al sol es muy buena. Otra cualidad del AMOLED es que gasta poca batería cuando muestra el color negro; Nokia sigue así ofreciendo un salvapantallas que tiene un impacto mínimo en la batería del teléfono, mostrando en forma permanente la hora y alertando por la llegada de mensajes, e-mail, llamadas perdidas, etcétera, y que suple la falta de luz de notificación.
La pantalla, lógicamente, domina el frente del equipo, que carece de botones en ese lado. Para desbloquear el equipo se puede usar el botón de encendido del costado o (genial) darle dos golpecitos a la pantalla.
No tiene radio FM (aunque se puede activar con una aplicación no oficial, tal como nos alerta HEROEdelREVES en los comentarios) y no se puede expandir el almacenamiento interno (no admite tarjetas de memoria): son las dos mayores limitaciones en cuanto a hardware.
El GPS y el Bluetooth funcionan como uno esperaría. No pude testear la batería como hubiera querido (el prototipo que me prestaron no reconocía la microSIM) pero las reseñas disponibles en Internet sugieren que la batería soporta una jornada de uso sin mayores inconvenientes.
Software
Swipe, la interfaz de usuario que Nokia desarrolló sobre MeeGo, es sencillamente excelente. Es, sobre todo, distinta: al final del día terminás haciendo lo mismo que en otros equipos (el SMS llega igual, la música se escucha igual, la foto de la galería la ves igual); lo que cambia es cómo lo hacés. Como Windows Phone 7, como el iOS -sobre todo hace 5 años, cuando apareció- y particularmente como la interfaz de usuario de la PlayBook, lo que ofrece el N9 es algo diferente al resto, que encima está muy bien pensado.
Al carecer de botones, todo se resuelve con un gesto del dedo, arrastrando la vista actual hacia fuera de la pantalla. En esto se parece muchísimo a la PlayBook, pero con su propia dinámica.
El N9 tiene tres vistas básicas (de izquierda a derecha en las imágenes de abajo): la de inicio, que es donde se listan los nuevos mensajes, llamadas perdidas y actualizaciones de redes sociales (además de mostrar la temperatura); la de aplicaciones disponibles e instaladas; y la de aplicaciones en funcionamiento, con una miniatura de cada una, y la última en usarse siempre arriba a la izquierda (podés hacer el gesto de pinzas para ver más o menos miniaturas). Estas tres vistas son una calesita; deslizando el dedo para un lado se pasa a cualquiera de las otras dos.
Salir de una aplicación es tan sencillo como deslizar el dedo desde el borde para cualquiera de los cuatro costados, y las aplicaciones no se cierran (esto es Linux, después de todo, y la multitarea funciona muy bien) sino que quedan en segundo plano. Es posible, claro, cerrar una o todas las aplicaciones desde la vista que funciona como administrador de software activo; también es posible configurar el móvil para que un gesto hacia abajo cierre la aplicación -para esos casos en que abrimos una app para una tarea determinada y ocasional, y no queremos que siga molestando-. Si se levanta un poco la aplicación en uso aparecen 4 accesos directos (al teléfono, los contactos, la cámara y el navegador). Al tocar la barra de notificaciones (arriba de la pantalla) se despliega un menú que permite controlar el perfil sonoro del teléfono, la conexión a Internet, etcétera.
Las transiciones de todas estas operaciones son sencillísimas, pero muy efectivas: cuando movés una aplicación o una vista aparece la otra atrás, con excelente sensibilidad (podés jugar a “adivinar” que hay atrás, ir y venir, etcétera).
Todo el N9 usa la nueva tipografía de Nokia y tanto los iconos como los mandos en pantalla son una lección de cómo el diseño minimalista puede ser muy útil y atractivo al mismo tiempo. Creo igual que me gusta un poco más Windows Phone 7 en este punto, aunque MeeGo es más colorido.
El teclado del N9 es muy bueno, con una levísima vibración con cada toque, muy efectiva; sugiere palabras al estilo del iPhone (con un cartelito al lado de la palabra nueva). La actualización PR1.1 (que está disponible para todos los N9, incluyendo los que se venden en el país, aunque en el caso de la Argentina estará en un par de semanas) agrega Swype, para mí la mejor opción para ingresar texto en un teléfono con pantalla táctil.
El móvil viene con unas pocas herramientas básicas que mencioné arriba, y que en general funcionan bien. El cliente de Twitter y de Facebook es bueno, lo mismo que el de chat; el de correo electrónico, fiel al estilo Nokia, combina buenas ideas con algunas omisiones.
Claro, ¿a quién se le ocurre que, si Android, iOS, Windows Phone 7 y BlackBerry OS son capaces de acceder al mail, calendario y contactos de Gmail -entre otros clientes de correo- sin pestañear, el N9 debería hacer lo mismo? ¿Por qué, si puede levantar los contactos del Gtalk, y puede acceder al calendario de Google y muchos otros compatibles con el estándar CalDAV, habría de hacerlo con una única configuración, que de paso permita sincronizar los contactos?
Bueno, como imaginarán, no se puede. Sí se puede sincronizar todo eso con una cuenta Exchange, así que una opción es tratar al Gmail como una cuenta de este tipo (y poner, en servidor, m.google.com, y dejar vacío donde dice dominio). No es difícil, pero ciertamente un engorro.
El navegador Web es muy bueno, aunque el hecho de que cada sitio activo aparezca como una aplicación independiente y no una pestaña pueden resultar confuso. Igual, si no es de nuestra preferencia se puede usar el Firefox para N9. No tiene Flash como el de Android, y aunque eso a futuro no será un problema, sí incluye Flash Lite 4, lo que debería permitir el accedo a la mayoría de los videos embebidos con que nos crucemos. Como fuere, es muy sencillo de usar y cumple su rol tan bien como sus competidores, aunque es muy minimalista en funciones.
Otra aplicación excelente es la galería de fotos; creo que es la primera después de la del iPhone en la que el zoom en las imágenes con el gesto de pinzas de los dedos sucede en forma fluida (en Android depende mucho del teléfono). Con la actualización PR1.1 el simpático reproductor multimedia, por su parte, agrega controles en la pantalla de bloqueo. El cliente de chat (SMS, Google Talk, Skype y demás) es muy bueno también, y muy fácil de manejar. Y por supuesto el N9 incluye el software de mapas de Nokia, con la posibilidad de descargar los mapas desde el mismo móvil para tenerlos offline, y usarlos para tener navegación guiada en el auto.
Las aplicaciones están, en general, muy bien pensadas y diseñadas; cada tanto, sin embargo, no dejan opción para retroceder a un punto anterior, lo que obliga a volver a la lista de aplicaciones y entrar de nuevo. Es en contadísimas ocasiones, pero pasa. Se extraña, también, un editor de archivos de oficina; el que viene con el equipo es bueno, pero sólo permite verlos. Para el N900 había una versión del Abiword, pero por ahora no está disponible (supongo que la ausencia de teclado y botones de control complica las cosas).
Como dije antes, lo más notorio para un usuario que venga de otros sistemas operativos será la oferta limitada de aplicaciones. Muchas cosas que están disponibles para Symbian^3 funcionan en el N9, ya que ambos comparten el framework Qt para escribir aplicaciones (que también se usará en el S40). Así que hay aplicaciones; simplemente, no le llegan ni a los talones a la cantidad de opciones que pueden ofrecer iOS y Android, que se miden en cientos de miles.
Por eso me parece importante tomar el teléfono por lo que ofrece hoy, y eventualmente lo que está disponible en la tienda. Si nos alcanza con eso (pensando en que muchas herramientas online pueden usarse desde el navegador) es una alternativa super recomendable. Si necesitamos más juegos, o una aplicación como Whatsapp (para la que hay un petitorio) o una función muy específica; o salida HDMI, radio FM (más allá de la app no oficial) o más memoria, deberemos buscar por otro lado.





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