Probando el LG G3, Apple y Google bajo el ojo gubernamental, Archos en la Argentina, las peleas de patentes que no llegan a nada

 

LG G3

Esta semana le tocó a Samsung sufrir quejas por un supuesto defecto de fabricación en el Galaxy Note 4 (un espacio entre la pantalla y la carcasa) que según la compañía es correcta, aunque no se sabe si con esa separación u otra menor.

Y Apple y Google tuvieron algunos encontronazos con diversos organismos: el FBI no está feliz con la decisión de ambas compañías de encriptar todos los contenidos de los teléfonos (iOS/Android) de manera predeterminada y hacer un “quite de colaboración” frente al pedido de las fuerzas de la ley; y en Europa investigan los acuerdos secretos que Google tiene con los fabricantes de equipos con Android, y que obliga a dar mayor visibilidad a sus productos.

En la Argentina debutó Archos, la compañía francesa, apostando por el incipiente mercado de smartphones que se venden con doble SIM y sin línea (como los Philips que probé hace un tiempo), aunque por las especificaciones que ofrece el precio que tiene parece un poco elevado

A propósito del LG G3:

Esta semana Franco Rivero publicó su acertado análisis del LG G3 en Vida Digital, en el suplemento Sábado. Agrego algunas cosas más (el espacio es tirano en el mundo del papel) intentando no repetir lo que puso él:

Me pareció muy bueno. Hay poco para reclamarle; tiene algunos agregados interesantes (en el software, inesperadamente) y un hardware de primer nivel que no siempre se aprecia. Pero es una muy buena opción para quienes estén buscando un equipo de primera línea.

Aunque suelo ir por el hardware primero, qué trae y qué implica, es relativamente fácil de imaginar; mi mayor sorpresa estuvo, en rigor, con el sistema operativo y los agregados que hizo la compañía. Corre Android 4.4; LG, como Samsung y Sony, sigue apostando a modificar toda la interfaz, con algunas elecciones estéticas discutibles: los iconos no me gustaron, bah, ni la paleta de colores; como HTC y Samsung, desperdicia el panel a la izquierda con una suerte de pantalla de inicio social.
Pero tiene aciertos en lo que tiene que ver con la usabilidad. No son cosas únicas de este equipo, pero están bien implementadas. El desbloqueo por golpes usando una secuencia en varias partes de la pantalla, que ya es un estándar de la compañía (y que es más sofisticado que el doble toque de los Lumia, porque en el G3 también es una contraseña), es muy eficiente; Se pueden configurar los interruptores en el menú de notificaciones (Wi-Fi, GPS, etcétera) y la línea de accesos directos disponibles allí también; se puede elegir el orden de los tres botones básicos de Android (atrás, inicio, lista de aplicaciones activas), útil para los que saltan entre equipos de distinta marca, y hasta agregar un cuarto botón; se puede modificar la altura del teclado para acomodarlo a nuestras manos; la lista de aplicaciones en uso es una cuadrícula de miniaturas (como tenía el Nokia N9, como tiene el HTC One). Como los últimos equipos de Samsung, es posible tener dos aplicaciones en pantalla al mismo tiempo, usar una herramienta rápida para anotaciones manuscritas, etcétera. 
La tapa con la ventana circular está muy bien resuelta, con accesos directos en la “ventanita”, la posibilidad de usar la cámara o controlar la reproducción del audio sin abrir la tapa, etcétera.

Con 146,3 x 74,6 x 8,9 mm no es pequeño, pero para su tipo está bien. A modo de comparación, el Samsung Galaxy S5, con una pantalla de 5,1 pulgadas, no es tanto más chico (142 x 72,5 x 8,1 mm); el Moto X (2014), con una pantalla de 5,2″, tiene un tamaño de 140,8 x 72,4 x 10 mm; el iPhone 6 Plus, con el mismo tamaño de pantalla, es más grande -aunque más delgado- por el botón Touch ID: 158,1 x 77,8 x 7,1 mm.

¿Se nota la mayor resolución en la pantalla? Sí, y no. Si fuera Full HD no cambiaría demasiado (arriba de los 300/350 pixeles por pulgada el ojo es incapaz de resolver  los pixeles más pequeños; éste tiene 534 pixeles por pulgada). Pero tiene una nitidez espectacular, se nota sobre todo al ver páginas Web completas (porque la resolución alcanza hasta el texto más pequeño), pero no debería ser un argumento esencial en la venta. Ayuda, pero no es definitorio. Buenos ángulos de visión, medio flojo el contraste, queda algo lavada a la luz del sol. Y hay mejores: según Display Mate, el Galaxy S5 y el Galaxy Note 4 tienen las mejores pantallas del mercado.

La pantalla impacta también en la batería (3000 mAh, removible, admite carga inalámbrica) que debería ser “eterna”, pero no lo es. Igual la autonomía será correcta para cualquiera que esté acostumbrado a cargar el teléfono por la noche, y debería soportar un día de uso intenso sin problemas. El Galaxy S5, por ejemplo, tiene una mejor relación entre la batería y el tamaño de pantalla, y esto le deja un poco más de autonomía. En GSMArena tienen un sistema de testeo estandarizado que puede resultar útil.

El rendimiento general es el esperado para un equipo con ese procesador y memoria, y no tiene nada que envidiarle al resto (más allá de que haya otros más ágiles, vean un video más abajo). La mayor resolución de pantalla tiene un impacto, sin duda (el procesador debe administrar más pixeles), pero no se nota en uso normal; lo que puede ser una diferencia notoria en la tabla de un benchmark puede ser imperceptible al cargar una aplicación mientras se habla con otra persona en el colectivo. Digo: es tan rápido como el resto de los equipos de alta gama de este año. No viene por ahora la versión con 3 GB de RAM y 32 GB internos; si van a grabar video 4K, deberán invertir en una tarjeta de memoria.

A propósito: la cámara me pareció excelente, captura fotos de muy buena definición y colores, ayudados por el estabilizador óptico de imágenes; lo del láser es invisible en todo sentido, pero sirve: enfoca muy rápido, aunque a veces es algo quisquilloso. Graba video 4K, que se ve, como puede esperarse, con una resolución descomunal. Hay que tener en cuenta que son 5 minutos como máximo por toma, supongo que por la exigencia al procesador y por el tamaño del archivo. Por supuesto, si no tienen un televisor 4K no podrán apreciarlo hoy; a la vez, es una inversión a futuro (sería raro que en unos años no sean más populares las pantallas con esta resolución).

 Así que es una opción muy recomendable, sobre todo por el precio, 7600 pesos en promedio con un abono alto (250 pesos para arriba). Al momento de escribir esto, el Samsung Galaxy S5, por ejemplo, está $ 8500 en promedio en Personal y Movistar; en Claro está casi al mismo precio que el LG G3.

Otras noticias del mundo móvil

Tres sobre el iPhone: 1) sí, a veces se dobla, y no siempre Apple lo cambia (como le pasó a una editora de Xataka en España); 2) de España viene un muy buen análisis del iPhone 6; podés no estar de acuerdo con toda la puntuación (dónde está publicado debería dar una pista del resultado final), pero su argumentación, la información que pone en el texto y cómo está planteado todo el análisis (más el video, muy bien hecho) es excelente (AppleWeblog). 3) Así se comporta el iPhone 6 frente al HTC One M8 y el Samsung Galaxy S5, en una comparación de velocidad general de respuesta (que no lo es todo, pero sin dudas es un parámetro importante), que demuestra, como ya dije en otra ocasión, que la cantidad de núcleos en un procesador no siempre son determinantes:
Hablando de procesadores: como les conté en otra ocasión, LG es uno de los fabricantes de smartphonesque tiene licencia de ARM para hacer sus propios procesadores (como Apple, Samsung y Huawei; habría que poner a Microsoft también); LG estaba también con eso, pero originalmente se pensaba que sus chips irían a otros dispositivos (televisores, por ejemplo); parece que también los incluirá en sus smartphones, y que el primero sería el LG G Pro 3 con el chip Odin (IntoMobile).
Samsung presentó el Galaxy Ace Style LTE en Alemania. ¿A quién le importa? A casi nadie, salvo porque es una rareza al ser un smartphone de gama baja y tener una pantalla AMOLED, algo que hasta ahora la compañía reservaba para sus equipos más sofistados (GSMArena)
Otro video: en SamMobiles accedieron a lo que parece ser una versión en beta de Android L para el Samsung Galaxy S5. No esperen demasiado, porque el Diseño Material (Material Design) que trae la nueva versión queda sepultado bajo la estética surcoreana, pero es una aproximación (y de ser cierto, demuestra que Samsung tiene todavía cierta libertad estética).
Hablando de sistemas operativos, Ubuntu Touch ya llegó a RTM, es decir, está listo y entrado a los fabricantes para que lo adapten en sus equipos (bq y Meizu deberían estar trabajando en eso). ¿Cuándo los veremos en la calle? Canonical siempre habló de fin de 2014, aunque principios de 2015 empieza a sonar más razonable (Tecnogeek)
¿Y Firefox OS? Es la opción ideal para los jóvenes, según Telefónica; como afirmación es discutible, y aunque la operadora sigue dándole un empuje sostenido, su ventana de posibilidad de inserción parece estar cerrándose, antes que abriéndose (Celularis).
Google, por su parte, intentó comprar a Cyanogen, según The Information, pero no hubo acuerdo porque la compañía que desarrolla ese firmware alternativo de Android dice que su valor es de mil millones de dólares (Android Police)
De 222 pleitos internacionales por patentes relacionadas con smartphones (destinadas a probar la validez de cierta patente) el 90% queda en la nada, según el análisis del especialista Florian Müller; las dilaciones en las trifulcas legales, en un entorno de rápida evolución tecnológica, hacen que muchas veces pierdan sentido. (FOSS Patents)
La mitad de los smartphones con Windows Phone ya están en la versión 8.1, aunque todavía queda un bloque importante que está en WP8, sea porque espera la aprobación de la operadora, o porque no quiere actualizar (o no sabe que puede). La tienda de Windows Phone ya tiene 330.000 aplicaciones. La Argentina está 11° en descargas, junto con Uruguay, Brasil es el cuarto mercado. (Microsoft)
¿Microsoft? ¿Patentes? Bueno, al parecer Samsung le pagó a Microsoft mil millones de dólares para usar sus patentes en el último trimestre. La enorme mayoría de los fabricantes de Android lo hace, y siempre se dijo que la compañía ganaba más con las patentes que con Windows Phone (que ahora encima es gratis), pero el último informe financiero lo pone en contexto: esos mil millones representan más que lo que ganó con la Xbox y Skype sumados. Microsoft tiene 200 patentes de familias necesarias para crear un smartphone con Android (Quartz)
HTC tuvo un tercer trimestre en el que salió del rojo, pero más por recortes internos que por crecimiento de ventas de sus equipos; como fuere, es una buena señal para la firma taiwanesa, que sigue teniendo productos de muy buena factura (Reuters)
Nunca falta gente ingeniosa que aprovecha la cada vez mayor sensibilidad de los componentes de un smartphone; en este caso, investigadores de la universidad de Washington usan la interferencia que genera una mano en la recepción de la señal de telefonía celular en un smartphone para aprovecharla como “gesto” para interactuar con el equipo. Lo notable del caso es que no requiere hardware extra; para lograr algo así hoy se usan sensores en el frente del equipo. (Technology Review)