En el futuro los celulares estarán hechos de metal oxidado y carbón

 

Un panel IGZO de Sharp de 7 pulgadas, que mostró en la reciente feria Ceatec

Sharp (firma japonesa conocida por sus pantallas) tiene su propia línea de celulares en Japón, los Aquos. Es una compañía que, aunque no está pasando en su mejor momento, tiene notables desarrollos en lo que refiere a displays.

Uno de ellos es el uso de óxido de zinc, indio y galio (o IGZO, por sus siglas en inglés, o InGaZnO, si entienden algo de química -yo no-) para pantallas LCD y OLED. Este material semiconductor permite hacer transistores más pequeños para incluir en las pantallas (que controlan la activación/iluminación de los subpixeles), lo que implica poder hacer pantallas más delgadas y de menor consumo de energía, y con una densidad de pixeles mayor. La pantalla es, junto con el procesador, el componente que más batería consume en un celular o tableta. Según Sharp son un 40% más eficientes que las tradicionales.

Para muestra, el propio panel que Sharp estuvo mostrando en los últimos meses: un display prototipo de 6,1 pulgadas y resolución de 2560 x 1600 pixeles. Eso equivale a unos exagerados 496 pixeles por pulgada (que el ojo humano no llega a distinguir; tienen una explicación clarísima -en inglés, me temo- en el sitio de Bad Astronomy, que comenté cuando surgió la polémica por la resolución de la pantalla Retina original) y es de una densidad incluso mayor a la del panel Full HD de 5 pulgadas que estuvo mostrando LG (y que en teoría usará HTC para un equipo próximo).

La gracia del óxido de zinc, indio y galio es que según leí es ópticamente transparente, lo que permitiría -a futuro- crear circuitos “invisibles” para diversas aplicaciones (la más impactante, para mí, es su aplicación para hacer celdas solares transparentes).

Sharp tiene una línea de teléfonos con paneles IGZO, y hoy NTT DoCoMo (una operadora nipona de telefonía móvil) presentó, según reporta Engadget, el Aquos Zeta SH-02E, un móvil con Android y pantalla IGZO de 4,9″ (1280 x 720 pixeles), chip de cuatro núcleos, cámara de 16 megapixeles y todos los chiches de un smartphone de este porte.

El problema -desde mi modesto entender- es que las pantallas IGZO usan indio y galio que, como el hafnio, el selenio y otros, son extremadamente raros (hay quien dice que están próximos a acabarse) y, por lo tanto, obtenerlos tiene un impacto ecológico importante, más allá de los esfuerzos por recuperarlos de electrónica en desuso.

Es carbón, pero no es negro

El otro material clave -dicen- para el futuro es el grafeno, uno de los más delgados y resistentes conocidos; es una retícula de átomos de carbono bien ordenaditos en hexágonos. El grosor es de un átomo; si tiene más capas se considera grafito. Es transparente, flexible y liviano (y se repara solo). Y su base es el carbono que, como el silicio, es abundante en la Tierra.Y es uno de los materiales mágicos del momento.

Se está usando para crear materiales hidrófugos, para usar como capa sensible en las pantallas (en reemplazo del óxido de indio y estaño usado hoy) y podría ser un reemplazo natural del silicio como base de los semiconductores.

Por estos días se publicó una suerte de hoja de ruta de lo que podemos ver como aplicación del grafeno en los próximos años, escrita por un grupo de expertos internacionales, incluyendo a Kostya Novoselov (el primero en aislarlo en laboratorio); la difundió la universidad de Manchester y también se publicó en la revista Nature.

Además de verlo en pantallas táctiles en el corto plazo, podría servir para la fabricación de pantallas de tinta electrónica enrollables; de ahí en más, sensores de cámaras digitales, dispositivos de telecomunicaciones, drogas anticáncer y reemplazo generalizado del silicio para 2030 (permite crear materiales mucho más delgados y flexibles, sin necesidad de un substrato, un punto clave para mantener la miniaturización de la electrónica a la que nos hemos acostumbrado).