20 años no es nada para el SMS

 

Esta semana el SMS cumplió 20 años (en rigor, se conmemora el primer SMS enviado; el concepto nació en 1984 en Copenhague) y aprovechando el aniversario entrevisté a Neil Papworth, el hombre que pasó a la historia por ser, justamente, el primero en realizar esa proeza, enviando un mensaje desde una computadora a un teléfono. El honor de haber enviado el primer mensaje de un celular a otro a través de una red comercial le corresponde a Riku Pihkonen, de Nokia (lo hizo en 1993).

El SMS ha tenido un impacto impresionante en la vida de mucha gente, ha cambiado nuestra cultura y ha sido, creo, menospreciado como motor de la popularización del teléfono celular.

En 2011 se enviaron unos 8 billones de mensajes, y este año, dicen, serán más de 9 millones de millones de mensajes los que se envíen en todo el mundo. Muchísimos son de máquina a máquina, un negocio que es una parte muy menor del volumen de tráfico, pero que representa un mercado en el que más de uno quisiera estar: 5700 millones de dólares este año, 9300 millones para 2014, según estimaciones de la consultora Informa.

Su vigésimo aniversario, sin embargo, está marcado por un descenso en su uso (la primera vez en la historia) en algunos mercados “avanzados”, sobre todo por el crecimiento de la mensajería instantánea (con Whatsapp a la cabeza). ¿Morirá el SMS breve? Parece difícil, sobre todo porque lo que tiene -a diferencia de una aplicación- es que funciona en cualquier teléfono, no requiere configuración, etc.; es, como se dice en la jerga informática, interoperable, algo que también le sirvió al e-mail para transformarse en una pieza central de nuestros días.

El SMS, además, tiene otra virtud, aunque para la enorme mayoría de los usuarios esto carece de interés: no depende de una compañía, como sí lo hacen todos los servicios de chat, con la notable excepción de Joyn, el mensajero instantáneo para móviles que varias operadoras presentaron en febrero último y que recién ahora está disponible para Android.

La idea de Joyn, el concepto, me parece excelente: un mensajero que no dependa de nadie, que sea un estándar y no el negocio de una empresa. Así han funcionado el e-mail, el SMS, la Web, etcétera. A la vez, la ligereza con la que cambiamos de mensajero (SMS, ICQ, Messenger, Google Talk, BBM, Whatsapp, Line) da cuenta del bajísimo valor que le asignamos a lo que normalmente escribimos allí, cosas que suelen ser al mismo tiempo íntimas e intrascendentes.

¿Veremos algún día un super SMS, o un mensajero instantáneo universal? ¿O vamos cada vez más hacia un mundo con herramientas de “use y tire” en función de las modas, el costo de uso -tendiente a cero- y la suma de herramientas y funciones? ¿Qué más puede hacer un mensajero que no esté haciendo hoy (chat, videollamada, compartir archivos, montar un perfil social, invitar a juegos y contenido multimedia)?

 

  • Matías

    Hola Ricardo, te hago una consulta: como funciona joyn? es válido descargarlo y probarlo como alternativa a los SMS tradicionales?

    • http://www.lanacion.com.ar/ Ricardo Sametband

      Sí, pero es un mensajero instantáneo, así que necesitás que la otra persona también lo tenga instalado, etcétera.

  • jacqueline hernandez

    Yo no creo que desaparezcan los sms ya que al menos para mi y para muchas personas que conozco es mi alternativa a la hora de que mi conexión de internet se me caiga