Piuke restaurante, un lugar para volver

PIUKE quiere decir corazón en mapuche. Y eso se percibe. Todo es agradable en ese lugar al que no le falta nada para que el cliente se sienta bien. Buena atención, espacios generosos, buena acústica, cocina prolija a la vista, dos salones que los fines de semana se llenan y conviene reservar, una silla especial para quienes no pueden subir las escaleras. También un sector para chicos.

Si a todo ello se le suma una rica cocina a cargo del chef Rigoberto Torres Soto quien hace 10 años comanda un equipo de cocineros actualizados, estamos en el perfil de un restaurante cuidado, con una carta sujeta a innovaciones y porciones generosas. En el salón, la atención es al estilo de otros tiempos, con mozos profesionales que miran a los ojos del comensal.

 

 Chef Rigoberto Torres Soto Con-Miriam

Esto comimos

 Vieiras a la parmesana

 Provenzal y parmesano gratinado en cazuela de barro

 

 

  Langostinos rebozados

Con sésamo negro sobre colchón de verdes y salsa tártara

 

  Mediterránea de mar

 

Fetuccinis salteados en frutos de mar con vegetales frescos y pomodoro

 Pernil de cordero patagónico

Ciruela piñones y tomates secos con salsa demiglace y papas rústicas

 

 Marquise de chocolate

Con crema helada y espumante de naranja

 

Datos

 Zelarrayán 5510/40
Buenos Aires, Argentina
Tel: 4602-5747 / 7231

 

 

 

 

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El club del Progreso renueva su restaurante

 

Hace unos días, estuve almorzando en el histórico Club del Progreso, cuyos salones encierran y conservan el esplendor de otros tiempos.

Con una troupe de cocina renovada, con el edificio recuperado en su distinguida boiserie, sus pisos originarios y un plantel de jóvenes profesionales que cuida con celo el servicio de excelencia del comensal.

Fue un mediodía inolvidable donde no me alcanzaron los ojos para admirar los salones, el jardín, las salas, las arañas. Por aquí desfiló lo más selecto de la sociedad porteña, señala Benjamín Zadunaisky, gerente general del Club.

El chef, isandro Botti, fogueado en prestigiosas cocinas como el Alvear Palace, Sottovoce y otros, desarrolla una cocina porteña clásica con toques de su estilo personal.

Me encantó el Revuelto Gramajo y el Cochinillo hecho en horno de barro.

Habrá que probar el gran Puchero con las técnicas de las bisabuelas, las Costillitas de cordero en corte francés, la Trucha patagónica en salsa de almendras y mucho más. Será cuestión de repetir las salidas…

El cochinillo Dificil reproducirlo en casa, pero no imposible. Se condimenta con especias y sal y se cocina en horno de barro durante 3 horas, a temperatura media, siempre panza hacia abajo. Para comprobar el punto de cocción, realizar incisiones al costado del cuello cuyos líquidos deben ser transparentes. Conviene dejarlo reposar media hora después de la cocción.

Entre los postres elegí una Marquise de Chocolate. Rico, cremoso y a punto.

¡Felicitaciones!

El Club del Progreso está en
Sarmiento 1334   4372-3380/3350
www.clubdelprogresorestaurante.com
 

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