La salsa que nunca fue salsa

 Por Silvia Beatriz

Quería agasajar a mi esposo festejando el primer mes de casados. Nunca había hecho una salsa de tomates y quise emular a mi madre, pero no quería preguntarle nada. Lo haría a mi modo, recordando sus pasos culinarios.

Rehogué cebolla y como no tenía una lata de tomates y sí una pequeña latita con extracto de tomate, pensé que era lo mismo.
“Mejor uso ésta que es chica y alcanza para dos”, me dije súper entusiasmada por mi sentido del ahorro.
Cuando la agregué y me di cuenta que no adquiría el aspecto de una salsa, entré a verterle agua. Se transformó en una sopa. Pensé que lo mejor era espesarla. Tampoco quedó bien. Sumé condimentos y cada vez peor…

Las lágrimas rodaban por mis mejillas y ya no me importaba que cayeran en la salsa.
Tiré todo. Por la noche, preparé una linda mesa para dos con velas y todo lo demás…
A la mesa, acerqué una humeante fuente de fideos con manteca y queso que me salieron como nunca…Los dos felices, sin ningún reproche.

Hoy mis hijos dicen que la mejor salsa de tomates me sale a mí.

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Esta es mi receta
SALSA "SILVIA”
1.- Picar 1 cebolla grande, 2 dientes de ajo y 3 troncos de apio.
2.- Saltearlos en un poco de aceite.
3.- Agregar 2 latas de tomates en cubitos, 1 hoja de laurel, 
1 cucharada de alcaparras, 1 cucharada de albahaca fresca bien 
picada, sal, pimienta y 1 cucharada de azúcar.
4.- Dejar cocinar a fuego suave incorporando un poco de agua o caldo
y corrigiendo los sabores a gusto.
5.- Al final, agregar 1 taza de nueces bien picadas que además de 
sabor, le darán densidad.
6.- Servir sobre la pasta elegida.

SIGAN ESCRIBIENDO. LOS ESPERO TODOS LOS MIÉRCOLES CON NUEVAS HISTORIAS. ESCRIBAN a miriambecker@fibertel.com.ar

La historia que premiamos en esta oportunidad es 

EL CAMINO QUE ANA ME ABRIÓ, de Alejandra Basile, con sus BROWNIES A MI MANERA

LINK: http://blogs.lanacion.com.ar/miriam-becker/historias-de-amor-y-de-cocina/ el-camino-que-ana-me-abrio/

FELICITACIONES!!!!!

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Entre compases y aromas

Por Alejandra Bausano

En la casa del profe Jorge Polanuer, saxofonista, la tarta de calabaza es el plato que más sale, gusta y aromatiza cada espacio. Juan Carlos, el verdulero, ya me las tiene preparadas. Son 2 calabacitas por semana, para deleitarnos con algo rico y fácil.

Los alumnos que llegan cerca del mediodía o a la hora de cenar comentan “mmm, qué bien huele todo…¿qué es?”. Y agregan: “la próxima quiero un pedacito, jaja”, mientras suben a tomar su clase de “saxo”.

Es increíble que una tarta de calabaza predisponga a tanto. Los alumnos sienten ese rico aroma a comida casera y todo adquiere otra energía, dicen.

Si venís cansado o malhumorado de la calle y te sorprende un rico olor a algo rico,…te cambia la expresión, como una inyección de buena onda.

Y eso es lo que sucede. Saludan a su maestro de saxofón con una sonrisa diferente mientras la cocinera y el alumno saben por qué.

Nunca me voy a olvidar lo que me dijo una alumna. “Entro a tu casa pensando en el aroma que me espera y es como si entrara en la mía. Me siento cómoda, acogida y después, cuando se suma el saxo completo es como si le hubiera agregado la frutillita al postre. Todo está perfecto. El saxo y mis emociones suenan diferentes”.

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Tarta de calabaza al Saxo
Ingredientes
Masa para tarta casera o comprada
1 calabaza mediana
½ cebolla
½ caldo de verduras
2 huevos
Sal y pimienta, a gusto
Preparación
Hervir la calabaza con agua y un puñado de sal gruesa hasta que esté a punto de puré.
Picar la cebolla y rehogar con el cubito de caldo. Mezclar con la calabaza hecha puré y los huevos un poco batidos. Salpimentar a gusto.

JORGE POLANUER y LOS CUATRO VIENTOS

¡Que suenen las dulces melodías de los saxofonistas!

El profe Jorge es integrante del grupo. Estrenaron la obra Un Concierto Inolvidable el 1 de Junio en el teatro Picadero.

Teatro Picadero
Pasaje Discépolo 1857, CABA, Argentina.
Télefono: (+5411) 5199 5793
E-Mail: info@teatropicadero.com.ar
El próximo miércoles, revelaremos el segundo cuento ganador de “historias de amor y de cocina”, premiado con productos gourmet y como siempre, con algo hecho por mi.  :-) Los espero en miriambecker@fibertel.com.ar.
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Ensalada tabule para elegir a la novia

Por Graciela Keskiskian

Saber cocinar es parte de la cultura de las mujeres en todos los países de Medio Oriente y geografías cercanas a esa región, especialmente en los tiempos en que sucedió ésta historia.

Contaba mi abuela Luisa que en su casa materna, en la ciudad de Adaná (hoy Turquía asiática), convivían 3 generaciones de mujeres donde se cocinaba de todo. Un señor que buscaba elegir a alguna de las 2 hermanas de la familia, aceptó definir el interés acorde a quien hiciera el mejor tabule, como a él le gustaba. Para no tomar partido por adelantado y sin revelar su gusto, lo invitaron a comer mientras mi bisabuela le decía a sus hijas que cada una prepare un tabule a su gusto, para completar la gran mesa con la cual agasajar al invitado.

Mi abuela Luisa y su hermana lo hicieron cada una en su estilo. Mi abuela con mucho  limón y su hermana con mucho perejil.

El señor en cuestión probó ambos y como le gustaba con mucho limón eligió la ensalada de mi abuela.

El final previsible terminó en una gran boda al estilo armenio, tuvieron 3 hijos, fueron muy felices, yo soy una de sus nietas y hago el tabule como lo hacía mi abuela, con mucho limón… ¿Quién puede negar que el amor también se puede definir a través de un rico  plato de comida?

 Tabule de la abuela Luisa
 1) Lavar muy bien 175 g de trigo burgol doble fino. Exprimir muy bien. 
 2) Picar y mezclar con 2 cebollas de verdeo muy finamente picadas,
 ½ cebolla blanca picada, 3 tomates en cubitos, abundante perejil
 fresco picado y 4 cucharadas de hojas de menta picadas. 
 3) Condimentar con abundante aceite de oliva de la mejor calidad, el 
 jugo de 3 limones, sal y pimienta de Jamaica. 
 4) Poner en una fuente, cubrir con otra cantidad generosa de perejil 
 fresco picado mezclado con 3 cucharadas de hojas de menta, 
 completar con hojas de lechuga y servir fría.
No dejen de probarla!!!
Y recuerden que todos los MIERCOLES publicamos una nueva historia de amor y de cocina con una receta y si es posible su foto.
Escriban a miriambecker@fibertel.com.ar. Las esperamos :-)
A fin de mes, premiamos una con un combo de productos gourmet.

Y fue amor….

Por KIKE KRAUS

Corría el año noventa y con seis años seguí mis instintos y entré a la cocina, y como respuesta recibí los abrazos de mi abuelo que me llevo a la mesada, donde estaba cocinando, y ahí nació mi gran amor…Durante muchos años a lo largo de mi infancia sin darme cuenta me fui amigando poco a poco con la cocina donde inicie mis primeras incursiones y experimentos logrados y fallidos. Grababa programas de la Tv con recetas para mirarlos y libros de familiares que juntaba en mi habitación fascinándome con las ilustraciones y fotografías de grandes platos….
Y nunca supe que fue amor…

Con el correr de los años y una avanzada carrera universitaria, un día de agosto me encontré trabajando de cuidador de una casa de reuniones donde ayudando al cocinero del lugar, con piel de tomate armé una flor, la misma flor que fascinó a una noble mujer que al otro día a causa de la misma pidió conocerme y me dio un trabajo…
Años después ya trabajando en una empresa por ayudar a un colega en una reunión hice un par de empanadas salteñas y me consiguió un nombramiento laboral importante otra vez….
Y nunca supe que fue amor…

A cinco materias de finalizar una carrera universitaria una decepción me llevo a levantar la vista y ver lo que me rodeaba…Tenía más libros de cocina que de derecho, más revistas que manuales, más vocación que estudio y más amor por la cocina del que había sentido antes.
Y fue amor. Sin pensar, sin razonar junte mis libros salí a la calle y entré en una escuela de cocina y ahí fue mucho más que amor…

El primer día de estudio en la escuela de cocina a la que llegué después de dejar una carrera universitaria a cinco materias de terminar, de disputas familiares, reproches y discusiones miré esa cocina donde había entrado, las ollas a mi alrededor y me sentí en la gloria…A los seis meses estaba compitiendo en un concurso internacional de gastronomía con todo mi amor y mi locura y finalicé mi carrera gastronómica con trabajo y honores y mucha gratitud.

Años después un fallido amor que me fundió en lagrimas durante meses me llevo a retomar el amor en la cocina y las ganas de escapar y así terminé en un barco cocinando noche y día para olvidar a ese amor que tanto mal me había hecho…Un año después cuando las lágrimas y los malos recuerdos se habían ido, bajé del barco para retomar la vida…Hoy, un año después y con un nuevo amor a mi lado comparto mi profesión al frente de un restaurante en la ciudad en Posadas, Misiones, donde la cocina y yo tenemos nuestra aventura diaria que nos llena de emoción….
Y donde al final supe lo que fue amor…

TORTA BROWNIE

Ingredientes
4 huevos
375 gr de azúcar
140 gr de harina
65 gr de manteca
65 gr de chocolate
120 gr de nueces picadas

Extras: dulce de leche, crema chantilly y frutillas

Procedimiento
Batir los huevos con el azúcar hasta punto letra (que se pueda escribir con el batidor). Aparte, fundir el chocolate con la manteca a baño maría y agregar al batido. Seguir batiendo, agregar la harina tamizada y las nueces picadas. Colocar en un molde para torta enmantecado y enharinado y llevar al horno a 180cº por cuarenta minutos. Dejar enfriar bien, desmoldar y cubrir con una capa de dulce de leche, copos de crema batida y frutillas frescas. !A compartir!!

 

Y recuerden que todos los miércoles publicamos una nueva historia de amor y de cocina con una receta y si es posible su foto.
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El camino que Ana me abrió

Por Alejandra Basile

Desde muy chica me gusta la cocina, siempre mirando a mi mamá y a mi abuela cómo lo hacían y cuanto AMOR ponían en ello, con muy poquitos ingredientes porque siempre había que cuidar la economía. Yo me hacía la película en mi cabeza para cuando yo formara mi familia, quería agasajarlos del mismo modo y cuando mi esposo llegara a nuestra casa lo envuelva ese olorcito a comida rica, fresca y casera.

Llevo 23 años de casada, tengo 2 hermosos hijos pero al principio, la necesidad de trabajar todos los días hasta tarde, luego atender los chicos, la casa, no me permitía dedicarme mucho tiempo a la cocina.

Los chicos fueron creciendo y fue quedándome tiempo para la cocina.

Hace poco más de 3 años, descubrí el blog “MI COCINA AMATEUR”, de la señora Ana D´Onofrio y comencé a seguirla todos los días. Me animé a comunicarme con ella, a sentir junto con ella esa sensación casi inexplicable que se siente al cocinar. Publico recetas mías en su blog, hasta en su libro. Le debo un profundo agradecimiento por todo lo que me hizo compartir, por su inmensa generosidad y por que fue quien me incentivó a experimentar cada vez más en la cocina..

Hoy y gracias a la ayuda de mi esposo me queda tiempo para dedicarme a la pastelería artesanal.

Tengo abierta una página MIS TORTAS Y ALGO MAS …y allí publico una vez por semana todo lo que hago.

Más allá de la parte económica, para mí no tiene precio lo que siento cada vez que termino un producto y lo entrego porque estoy entregando Amor, que es el ingrediente que nunca falta en lo que hago.

Y como sé que a Ana le gusta mucho el chocolate, te mando estos BROWNIES A MI MANERA.

Fue un placer comunicarme con vos y te agradezco muchísimo este espacio.

Un abrazo.

Ingredientes
180 grs de manteca 
300 grs de chocolate para taza 
450 grs de azucar 
6 huevos a temperatura ambiente 
250 grs de harina leudante 
20 grs de cacao 
1/2 cdita de polvo para hornear 
150 grs de nueces picadas groseramente 
1/2 cdita de bicarbonato 
pizca de sal 
Procedimiento
Preparar un molde rectangular de 30x20 cm cubierto con papel aluminio
y rocio vegetal. Reservar. Derretir, a baño maría o en microndas, el
chocolate con la manteca y reservar.
Batir los huevos con el azucar hasta blanquear, agregar el chocolate
derretido.
Cernir la harina con el cacao y el polvo para hornear. Agregar al 
batido de huevos y chocolate.
Por ultimo, incorporar las nueces espolvoreadas con el bicarbonato y 
la sal. Vocar la preparacion en el molde, llevar a horno 200º por
18 minutos.
Dejar enfriar, luego llevar a heladera por 24 hs. Desmoldar y cortar.
Y recuerden que todos los miércoles publicamos una nueva historia de amor y de cocina con una receta y si es posible su foto.
Escriban a miriambecker@fibertel.com.ar
Las esperamos :-)
A fin de mes, premiamos una con un combo de productos gourmet.

Creme brulée, entre padre e hijo: la receta elegida de Historias de amor y de cocina

Ha sido una gran alegría cerrar este primer mes de “Historias de amor y de cocina”.
Todos los escritos fueron bellísimos, con ese toque emotivo tan especial.
No fue fácil decidirse porque todas merecían ser premiadas.

¡¡¡La foto de la historia ganadora!!!

Nos quedamos con la Creme Brulée entre padre e hijo, escrita por Claudio.
Pero también le enviamos una especial felicitación a la historia de Ilse Kristel, La comida de cada noche.

Dos historias escritas con espíritu joven (aunque Ilse tenga 92 años) y deseos de permanecer, como todos, a través de la vida…

A continuación los productos que integran este humilde reconocimiento para esta historia maravillosa!
•    1 botella de aceite OLIOVITA, de edición limitada
•    1 CONDIMENTO AHUMADO SAN GIORGIO
•    1 bolsita con bizcochos caseros de mi cocina
•    1 frasco de confitura orgánica CUYEN

Espero sus historias, llenas de amor, sabores y aromas para continuar deleitándonos en este espacio. Les deseo un lindo miércoles, y los espero aquí mañana con una receta sorpresa!

Caricias

La historia de esta semana

Por Roly Saenz Valiente

La exigencia de los nietos relativa a la comida, me supera. Nosotras las abuelas, sin chistar, comíamos lo que nuestras madres nos ponían por delante.

Si había polenta; polenta. Si había pescado; pescado. Si había sopa de tapioca, al florero más cercano. Con esto último ni yo, ni mis hermanos transábamos.

Gracias a Dios los floreros, eran nuestra salvación. Al menor descuido de algún grande, abríamos el ropero metíamos la comida, para nosotros incomible, en esos jarrones de antes y el plato, mágicamente quedaba limpio.
Más tarde, nuestra picardía era descubierta, al impregnarse el comedor de olores nauseabundos.

Pero hoy en día hasta los más pequeños deciden qué comer. Más de una vez me ha pasado de verlos entrar en casa, olfateando como perros. Ni saludan. Van derecho a la olla humeante, la destapan y casi sin mirarme me dicen: “¿hiciste lo que te pedí?”. O en tono de ruego escucho: “abu, me das el dulce que vos hacés?

Y ahí entramos a tallar las abuelas. Queremos mimar a nuestros nietos. En mi caso lo hago, a través del paladar.

En el verano me urge mutar las ciruelas de estación, en dulce. Lleno cantidad de frascos. Así que, cuando me visitan, el dulce de ciruela los está esperando. Untan galletitas o tostadas. Los dejo hacer. Con placer los observo saborear los carozos que encuentran, como si fueran caramelos. Me produce emoción ver sus caras y manos con rastros de dulce.

Mis nietos preguntan cómo hago el dulce y ellos mismos se responden riéndose: “con azúcar y mucho amor”.

Por si alguna abuela quiere la receta, se la cuento.

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DULCE DE ABU ROLY

Un kilo de ciruelas sin pelar y con el carozo. Ochocientos gramos de azúcar, un chorrito de limón. Cocinar a  fuego mínimo. De vez en cuando retirar la espuma marrón que se va formando. Calculo el tiempo de cocción una hora y media.

Aún caliente, coloco el dulce en un frasco de vidrio, previamente esterilizado con alcohol fino. Destapado, lo dejo enfriar. Una vez frío cubro la superficie con papel manteca embebido en alcohol y lo cierro.

Dulce sin aditivos de ninguna especie, para nietos golosos.

Los espero todos los miércoles.

CARICIAS, es la cuarta historia de esta nueva sección.

La próxima semana, les contaré cuál fue la elegida de éste primer mes, el
premio que se ganaron y como yapa… ¡algo hecho por mi! :-)  

¡Sigan escribiendo que todos las esperamos! 

Enviarlas a miriambecker@fibertel.com.ar, preferentemente con fotos.
Hasta el póximo encuentro y cariños para todos los lectores.

La comida de cada noche

Por Ilse Kristel

Así comienza la historia de Ilse, tal como me la contó.

Parecía otra argentina. Cartoneros recogiendo lo que hubiera en la calle, familias revolviendo las bolsas para encontrar qué comer. ¿Dónde estaba?, se preguntó Ilse.

Su memoria voló a  sus escasos 11 años,  cuando como judía-alemana y tratando de sobrevivir a esa guerra que no cabía en la comprensión de una niña, cruzando la frontera, encontró la salvación. “Mi madre me empleó como sirvienta en una familia holandesa en la que limpiaba, cocinaba y podía comer.

La guerra enseña a valorar todo, a compartir, porque las necesidades se van alternando”.

Por ello pensé que lo que estaba viendo en la televisión argentina, en el 2001-y que lamentablemente aún sigo viendo todos los días-, era mi pasado que regresaba en otro escenario, agregó desde sus sabios 85 años. Se aprende cuando podemos sentir lo mismo que los otros,  porque el hambre, el frío, las angustias, los miedos son iguales en todas partes.

En su relato colabora su hijo. “Mi madre siempre fue autosuficiente y muy solidaria. No pudo soportar el dolor de ver gente, niños, familias revolviendo en las bolsas y tomó una decisión: cocinaría para quien lo necesitara, pero en silencio”.

Del otro lado de las vías había cada vez más villas.

Durante muchos meses, Ilse preparaba lo que fuere, para bajarlos por la noche. Sólo el portero lo sabía.

En un principio, eran 4 familias y un señor de gorra oscura, delgado y de buen porte que evitaba mostrar su rostro.

Ilse distribuía feliz las raciones. Más de una vez el encargado escuchó decir  “todo es riquísimo, pero como la ensalada de papas, nada igual”.

Así pasó más de un año. Las familias fueron cambiando y el señor del gorro continuaba viniendo, aunque no tan seguido.

De pronto, dejó de ir. Uno de los cartoneros trajo la noticia: lo encontraron muerto en la escalinata de la iglesia apretando un bolso con las bolsitas de colores de la señora Ilse.

Cuando ya no pudo buscar comida y sentir que nadie lo necesitaba, se entregó.

“Lo siento tanto. Hay que comprender el gran amor que se siente al cocinar para otros y cuánto de ese amor reciben  quienes lo necesitan. Sólo hay que llegar a tiempo”, agregó Ilse.

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ENSALADA DE PAPAS ILSE 

Ingredientes
1 kg de papas hervidas con su piel, firmes y cortadas en cubitos
1 ½ taza aproximadamente de una mezcla hecha con mayonesa, crema de leche, queso crema, pepino agridulce picado, algo de vinagre, 1 cucharada de azúcar, alcaparras

Procedimiento
Pelar las papas cuidando que queden firmes, cortar en cubitos, dejar enfriar. Mezclar en un bol mayonesa, crema de leche, un poco de queso crema, pepinos agridulces picados, un toque de vinagre, 1 cucharada de azúcar y alcaparras.
Rociar sobre las papas, mezclar y servir.

Receta original del cuaderno familiar de Ilse

Los espero todos los miércoles con nuevas historias y ricas recetas para publicar. Enviar a miriambecker@fibertel.com.ar, preferentemente con fotos.
Buena semana para todos :)

Historias de amor y de cocina

Creme Brulée entre padre e hijo

Por Claudio

Mientras se disputan este riquísimo postre entre franceses, catalanes e incluso ingleses, el domingo pasado, lejos de esta discusión, me di el postergado gusto de prepararlo yo mismo, acá en casa, y quedó de maravillas.

En Buenos Aires lo conocemos como Creme Brûlée. Es que las denominaciones en francés tal vez realcen el glamour de cualquier preparación, pero yo no me dejo llevar por el idioma en que se pronuncie; sino por cómo sabe, huele, se ve y por los sensores de placer y recuerdos que se activan en mí.

Por un lado, es un postre simple, si se lo ve desde el punto de vista técnico; digo: pocos ingredientes y técnica de preparación básica. Pero al momento de servirlo, mi hijo, bien avenido de a poco en pichón de gourmet, me hizo notar con su primer bocado el asombro y, con el segundo, una descripción detallada digna de un crítico gastronómico.

“Mmmm, ¡qué rico papi! Mirá, mirá, se formó una superficie crocante  (por la capa de azúcar quemada) y continuó: y a la vez cremosa por dentro, y caliente y frío… ¡qué bueno! Y amargo y dulce también, mmm, y ese olorcito al azúcar quemada… ¡esto está mortal!”
Más allá de la excitación propia de usar el soplete y quemar su propia crema, me hizo notar que no se trataba de un postre tan simple cuando uno sabe apreciarlo.

Me pregunto si ese momento con mi hijo no habrá sido uno de esos momentos que él recordará con sus hijos, como yo recuerdo a mi abuelo, mientras juntos disfrutábamos del arroz con leche comido directamente de la olla. Veremos… Mientras tanto, ahí va la receta. A mí me funcionó de maravillas y puede ser mejor en el futuro, gracias a los recuerdos que puedo estar generando en cada preparación que sale bien.

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Creme Brulée (Crema catalana)

Para ocho porciones

Poner en una cacerola medio litro de leche, medio litro de crema, una cucharada sopera de esencia de vainilla. Calentar hasta que entre en ebullición, apagar el fuego y dejar reposar treinta minutos.

Mezclar nueve yemas con 180 gr de azúcar impalpable. Cuando la leche bajó de temperatura, verterla de apoco sobre las yemas y el azúcar.

Distribuir en ocho cazuelas individuales que puedan ir al horno. Cocinarla a baño María, de treinta a cuarenta minutos. Retirarlas, dejar que pierdan calor y llevar a la heladera durante tres horas.

Espolvorear una fina capa de azúcar por encima de cada recipiente y quemar el azúcar en el momento de llevar a la mesa.

Creme Brûlée

El hijo de Claudio quemando el azúcar del postre

Los espero con nuevas historias y ricas recetas para publicar todos los miércoles. Enviar a miriambecker@fibertel.com.ar, preferentemente con fotos.
Buena semana para todos :)