Perturbación recíproca

 

Ya en un post anterior había citado a una prestigiosa curadora que dijo “el lugar natural para ver fotografías es un libro” Ahora que lo pienso ( otra vez ), me imagino que el libro permite reproducir esa experiencia íntima y personal con las imágenes, que fue sólo posible en los primeros tiempos de la fotografía.

¿Pero qué pasa con las palabras en un libro de fotografías? Si las palabras convocan “naturalmente”  a un determinado tipo de imágenes, éstas se verán coartadas en sus posibles significaciones para el observador. Y al revés, y tal como muchos fotógrafos desean, si las imágenes son las que convocan unas ( y no otras) palabras, entonces amigxs míos… entonces toda posible creación estará condenada al estereotipo de antemano.

Daniel Caldirola y Guillermo Saavedra (fotógrafo uno y poeta el otro) pusieron en tensión esta relación entre imágenes y palabras de un modo particular. Para averiguar qué han hecho con su libro Treinta y tres tristes trípticos tendrán que ir a la Feria de Libros de Fotos de Autor para verlo, y eventualmente comprarlo, para que la experiencia sea propia y no de ojito :)

En sus páginas verán una disposición de palabras y dípticos fotográficos que en vez de relacionarse y completarnos un panorama, un solo mensaje, se perturban recíprocamente. Entonces serán más las preguntas y las evocaciones desconocidas (si acaso esto fuera posible) que las respuestas tranquilizadoras.

La Feria de Libros de Fotos de Autor estará abierta hasta el domingo próximo.

…………………………………………¿Vamos? 

  • Ruben Ricardo Arteaga

    ¡Vaya si este encuentro entre imagen y poesía (supuesta) perturba!. Para no quitarles la sinceridad apriori a este trabajo que sus autores le han otorgado, digo, quizás haya sido esa la intencionalidad buscada por ellos. Cuando uno logra con un quehacer determinado, ese aparente “decir”, sin decir nada, creo que estamos en presencia de un espejo que nos refleja y muestra acompañados con un resultado inútil, no solo para nuestro intelecto, sino también el de quienes nos contemplan. Nunca ha sido fácil congeniar imágenes y palabras en una misma obra; a tal punto que sin desearlo muchas veces, se pueden malograr mutuamente. Pregunto, ¿de qué se trata, en buscar respuestas donde no las hay o volver a preguntar hasta el hartazgo para ver si podemos encontrarlas?