Todos somos fotógrafos

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Les pido perdón amigos, amigas comentaristas. No he seguido la conversación de mi último post desde el jueves pasado. Sucede que ya estoy disfrutando mis vacaciones anuales!  Y recién hoy, al despertar, me acordé de la “foto de domingo”.

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Quien mal anda, bien termina

garcia alix

La historia de Alberto Garcia Alix está en sus fotos. Motoquero mujeriego, vicioso, tatuado y fotógrafo. No se aparta del blanco y negro y del formato medio. Expone su vida y no tiene problemas para contratar modelos, alquilar putas, utilizar a sus amigos, y a sus propias heridas para mostrar lo que nadie dice. Y ahora todos estamos trinando en contra de la “excesiva autoexposición de algunos autores”… Cada vez me gusta menos usar comillas. Cada vez me gusta menos usar signos de admiración. Cada vez me gusta menos usar emoticones… y puntos supensivos, y discursos emotivos, y citas de otros… es miércoles!

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A dónde hemos llegado

retrato

La foto de la derecha es de Alejandro Witcomb, y la pueden ver (hasta el domingo nomás), en la muestra Bicentenario: Imágenes Paralelas – Siglo XIX a 1940, y la de la izquierda es de la muestra Guilty!, de Marcelo Grosman, que sigue hasta el 1 de julio en Catena Fotografía Contemporánea. Hace un  momento las quise ver una junto a la otra, y decidí publicarlas asi. ¿Será un díptico? Para mi es una comparación….

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Siempre fotógrafo

Lunes 17 de abril. 9:30 hs

Sábado 17 de abril. 9:30 hs

La intimidad se publica en las redes sociales. Al menos una parte de ella. Igual,  yo no me fijo mucho mucho ( ;) ). Pero si nos pusiéramos a indagar y a atar cabos, llegaríamos a tener una buena cantidad de información como para…  utilizarla!. Hace un tiempito le pregunté a Julián Gallo acerca de este fenómeno (hacé click aquí). Pero mi comentario de hoy no está enfocado precisamente en este punto. Le pasa raspando, le toca un costado y sigue.

Domingo 18 de abril. 21:30 hs

Domingo 18 de abril. 21:30 hs

¿Por qué la gente tiene la necesidad de mostrar su intimidad en internet?.  Este último fin de semana me mudé. Si señores. Nada que ver con la agenda de este glog. La mudanza es un asunto bien traumático!. Yo me cambié de casa cantidad de veces en mi vida. Y siempre hice fotos del lugar que estaba dejando, y luego de aquel al  que llegaba. Pero en esta oportunidad me sucedió algo exraño. Apenas si me atreví a disparar un par de veces. Y lo que me sorprende es el punto de vista que adopté en las dos tomas.

- Ustedes hacen esta paparuchada cada vez que se mudan?.

- Y si lo hacen, ¿por qué y para qué les sirve?

- Y si tienen esas fotos, ¿dónde las tienen?.

Si querés publicar tu foto en esta sección, enviala a dmerle@lanacion.com.ar. El documento debe estar a 600 pixeles de lado mayor, 72 dpi de resolución y comprimido en jpg. También podés agregar los datos técnicos de la toma y la cámara que fue utilizada.

Esencia capturada

El gran  diseñador Alexei Brodovitch (en la foto de arriba, fotografiado por Richard Avedon) odiaba los lugares comunes en fotografía. Para él, lo principal era lograr una nueva forma de comunicar y que además esta forma contuviera la esencia del “problema” planteado. Nada ambicioso, no? Este ruso blanco, alcoholico y fumador, “bon vivant”, amoroso con sus preferidos, despreciativo con los que no se destacaban, etc. etc. Dictador del diseño y de las fotos, reinó durante diez años al frente de la dirección de arte de Harper´s Bazaar. Y aqui estamos todavía, buscando la esencia perdida…

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Una chica en su cuarto

Perdón, estoy hiperactivo, no puedo parar. Tengo que salir a los repiques para el diario. MIentras juntaba las cosas en mi mochila, tomaba el último café, buscaba medias limpias, me terminaba de bañar, repasaba los tiulares del diario, y paseaba por PhotoEye, me encontré con este proyecto de Rania Matar sobre chicas en su cuarto. Si leen su introducción, se darán cuenta que su punto de vista es tan correctísimo, que ya me cansa. Pero buehhh.. es una madre.

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Poner el cuerpo al blog

Y si, para hacer las cosas que a uno le gustan hay que “poner el cuerpo”. Y el trabajo del fotógrafo es casi como el de un rugbier a veces. No se puede evitar el contacto con el otro. Y te ligás la puteada, o sos dueño de la situación y manipulás a tu sujeto como se te da la gana. O te pegan un piña, o te corren diez cuadras. Es así. Hay que poner el cuerpo para lograr “algo interesante”. ¿Pero qué es lo que interesa?

Jacob Riis se hizo esta pregunta en 1890 y publicó “Como vive la otra mitad” (arriba). Y en 2007 se la hizo Nicola Frioli (abajo de todo) y publicó “El otro lado del sueño americano”.

A mi me interesan varias cosas para fotografiar. Una de ellas es el fenómeno de la inmigración actual como lo enfoca Nicola. Y aquí no se trata de ir al Hotel de Los Inmigrantes, o fotografiar bolivianas vendiendo corpiños (puff, estoy harto de los lugares comunes mal visitados!) . El otro temita que me atrae es el de “los cuerpos”. El cuerpo humano es una máquina casi perfecta que va dejando desperdicios por todos lados. Es un engranaje bello por donde se lo mire. ¿Cuánto maltrato puede soportar?

Lauren Greenfield (foto de las fisicoculturistas, arriba) lo indaga, no por el lado de la pobreza, si no todo lo contrario. Y Daniela Rossell (izquierda) investiga a los millonarios y sus raras estrategias para ir dañándolos paulatinamente. El cuerpo de los inmigrantes puede ser un tema. Pero además de conseguir un inmigrante que se deje fotografiar, le vamos a pedir que nos muestre su cuerpo?. Es que de eso se trata la fotografía: hay que poner el cuerpo. Nosotros, y los otros también.

Si a esta altura siguen leyendo este comentario, se darán cuenta que este blog no cumple con la primera regla del buen bloguero: un tema a la vez. Amigos mios, esto no es un blog!

Entre el cielo y la tierra


Si, se respiraba en el aire. Casi ni hablamos de fotografía pero estaba bien presente. Con Julie Weisz y Adriana Lestido dimos unas vueltas por el Uruguay este último fin de semana. Adriana Lestido inaugura el viernes 31 su retrospectiva “Lo que se ve” en el Museo de Bellas Artes de Rosario. Julie Weisz, por su parte, cuelga “Escenarios de Buenos Aires. La década del 80″, el 4 de septiembre en el Teatro Solís de Montevideo.

Y yo no inauguro nada. Bueno, pero igual me doy un gusto: pincho mi foto junto a estas tremendas mujeres!

Aca se acabó el avisito de las chicas y retomo el título de este comentario. Yo, que soy casi un ser no-pensante, “pienso” que entre el cielo y la tierra estamos “nosotros” y todo aquello que “nosotros hacemos”… Si, si, me volví loco y escribo tonterías, me olvido de los animales! perdón! Estas dos fotógrafas se han pasado la vida fotografiando la experiencia de vivir. Y lo digo del único modo que encuentro, aunque suene a telenovela che. De solo recordar la foto con la que Adriana ganó el Salón Nacional de Fotografía este año (arriba), se me caen las medias de la ternura (¿ternura? Entrega!) que esa pareja irradia. Y las fotos de Julie en Terapia Intensiva (abajo) son el retrato del dolor del cuerpo bajo la acción de las máquinas que hemos inventado para sanarlo. Ambas, con sus estilos diferentes, y trayectorias disímiles, se han dedicado a observar cómo transitamos esta vida, entre la tierra y el cielo.

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Jean Baudrillard, en su libro Frangments, se opone a tanta pasión, y pregunta: “¿Por qué hay que fotografiar a los seres humanos? Es demasiado sentimental. Incluso los animales y las plantas son demasiado sentimentales. La cultura es sentimental. Aún la violencia histórica es sentimental. Sólo los objetos, los colores, la luz y las substancias no tienen una aura sexual o sentimental. No es necesario “violarlos a sangre fria”  para tomar su fotografía. Al no atravesar la prueba del espejo, los objetos son  maravillosamente idénticos a  si mismos, sin los riesgos que trae la evocación. Con la técnica fotográfica,   dejamos constancia del hecho mágico de la indiferencia humana, la inocencia del escenario. Y en esa acción mostramos lo que la corporiza: la ilusión objetiva y la desilusión subjetiva del mundo”

Me fundí. Me ofendí! Me quemé la cabeza tratando de entender lo que dice este gran descifrafor del significado de los objetos. Estoy seguro que los maestros de la escuela de Düsseldorf han tomado algo de estos pensamientos y alguna pista aparecerá inesperadamente, leve y casi imperceptible, en mis sentidos tan vapuleados, dentro de un rato nomás!. Mientras tanto prefiero quedarme en el mundo de las evocaciones, entre el cielo y la tierra. Mirando (como Julie y Adriana)  lo que hemos hecho de este mundo.

La carne y la máquina 02

Esta mañana salí a trotar muy temprano. Hacía un frio del demonio! Cuando volvía para mi casa, se me pegó un perro callejero. Me sostenía el ritmo con cierto esfuerzo. Eso me indicó que estaba medio muerto de hambre, porque las patas no le daban para alcanzarme y pegarme un mordizco. Me hizo recordar la foto de Daido Moriyama “Stray Dog” (arriba). Luz y sombra y una cierta fiereza en el porte y en la expresión del animal. Una bolsa de carne con patas, estropeada y callejera, que mira con desconfianza.

Le cerré la puerta en las narices, por las dudas! No sea que el bicharraco tome el “segundo aliento” y yo me quedo sin pantorrilla. En un comentario anterior hacía referencia a esta comparación de la carne (la bestia en este caso) y la máquina. Y ahora encontré a mis dos caprichosas excusas juntas en la excelente revista virtual americansuburbx, que me recomendó Valeria Tamargo (gracias Val!). Ahi lo encontré a Moriyama acompañado de un texto increible de Leo Rubinfein y también un reportaje al matrimonio Becher (izquierda), que hace cuarenta años fotografían máquinas que parecen edificios y que evocan  las fotos de David Trautimas, que tanto Photoshop tuvo que aprender, pero no tiene que pelarse los dedos de frío trajinando el paisaje industrial del valle del Rhur, como estos dos maniáticos de Bern e Illa.

¿Y ustedes que ven? Porque yo veo máquinas gigantescas iluminadas magistralmente y por contraste, la carne bruta de este perro fulero al sol que por suerte no es el que me perseguía esta mañana. Y no veo nada más!

Mensaje sin título

Candida Höfer estuvo en Buenos Aires y fotografió el Congreso Nacional, la Casa de Gobierno, y el Teatro San Martin. Qué punteria tiene esta chica! El sábado pasado, que estaba soleadito y fresco me fui a la Fundación Proa y pude ver en vivo y en directo estas tres obras de la autora alemana de la Escuela de Dusseldorf.

Qué diferencia! De tanto ver imágenes en internet uno se olvida de cómo es una fotografía!. Los trabajos de Höffer son impresionantes, pero no solo por el tamaño de las copias y la calidad de la impresión, la buena iluminación de la sala, etc. etc. Höfer pega por que fotografía lo infotografiable. La ausencia no se ve. Si no, no sería ausencia. Y alguien ha bautizado acertadamente a sus fotos como “Arquitectura de la ausencia”. Ahh… ojalá a mi se me ocurrieran estos títulos tan buenos! (tengo problemas con los títulos últimamente…. necesito títulos impactantes….)

Como bonus track, les cuento que la buena de Candida no está sola. Andreas Gursky, Axel Hüte, Thomas Ruff y Thomas Struth son los otros pichones que nos dan una lección de cómo es la buena fotografía actual y cuánto talento hace falta para practicarla. Pero estos autores serán tema de otro comentario. Ahora estoy enamorado de la foto que les muestro arriba.  Como dice Höfer: “la gente se vuelve más visible al estar ausente de un espacio”. Asi somos los argentinos entonces!