Se me ocurrió con mi compañero César, amigo de andanzas diarias culinarias y ajenas , crear un espacio en el cual amigos, seres queridos, lectores y gente que tenga unas buenas lindas ganas nos envíen a través de este medio relatos redactados (en lo posible breves ) de emociones que sientan compartir, momentos inolvidables de la infancia, anécdotas, olores y sabores esos que uno nunca olvida: el tuco de la abuela, los ravioles de aquel bodegón ya cerrado, en fin, cosas de la vida misma o simplemente buenos momentos : aquí en este blog.
Si les gusta la idea para mi será un placer leerlas y editarlas. Hoy, amigos, les traigo un texto escrito de puño y letra por el papa de mi querido amigo Fernando Gallucci, hijo de una hermosa familia compuestas por seres realmente “de lujo”. Jorge, capitán del barco, gran médico y mucho mejor persona es el referente de una maravillosas tribu quilmeña compuesta por 5 integrantes: mi ya mencionado hermano del corazón Fernando, Gerardo, eminencia en la medicina y capísimo humano, Cecilia, lumínica rubia de esas que quedan pocas, bella mujer, espléndida, siempre de rostro feliz, heredada de un fruto supremos llamado “Susana” o simplemente “Su”: diosa, mamá y patrona de estos lindos locos lindos amigos que el barrio y la vida me acerco. El otro día en una grata velada de sobremesa de día jueves, asado en mesa larga, compartiendo los primeras brisas tibias de este llegado septiembre, buñuelitos de acelga de la huerta (como los de antes ), algún que otro vasito de vino en liso, frenteando la costa uruguaya , recibí en mi casa, acá en Quilmes a orillas del Rio de La Plata a un puñado de 20 amigos. Entre ellos estaba sentado frente a mi ” Cristian”, colega espiritual de hermandad, al cual hice confesión de una sensación que anda rondando en mi sentir desde hace ya bastante tiempo: me estoy enamorando de la vida .
Si, en todo sentido. ¿Cómo lo explico? Vivir a pleno a los 40 me hace sentir que uno le va agarrando la mano “al disfrute” de las grandes y pequeñas cosas que “El de arriba” nos acerca para oxigenar el alma. No me quiero perder de nada, estoy bien y no quiero ver ni oír y muchos menos hablar de la “innombrable” (La Parca). Confesé a mi ladero amigo. ¿ Sabés qué me pasa ? voy entendiendo “el yeite” de personajes como Jorge Galucci entienden el juego , ven y sienten que la canción va por otro lado ,están un paso adelantado , no hay dudas. Alguna vez él me ha dicho que es muy importante tratar de ir por la “doble amarilla”, no se equivoco en lo más mínimo, “el ser prolijito” en la vida cosechara buenos augurios, es un gran mérito y que a medida que pasan los años me enorgullece de cómo fui apuntalado por mis seres queridos. No es poca cosa este ejercicio, sin dudas es más que loable. Disfrutar, reír y llorar a flor de piel sin olvidar la vida diaria, es un trabajo digno de imitar. Creo que por ahí pasa la cosa, insisto: y si no lean el relato de esta pintoresca historia contada allà por los pagos pampeanos.
El asunto va por otro lado. Jorge sabe que arriando a los de uno y ajenos hasta la Llanura abrirá cabezas, seguirá educando y enseñando con sabias actitudes a los ya no tan jóvenes como nosotros para que entendamos definitivamente cuál es “la verdad” y de esta manera podamos acoplarnos de una buena vez a los últimos metros “al tren” del buen y saber vivir. Es por eso que le encargue que me envié un relato de que es lo que siente el cuándo disfruta de buenos momentos con su hermosa y noble familia. Sin lugar a dudas el también esta enamorado de la vida misma y entiende el juego como pocos .
Gracias Galu papá, por cuidar de tus hijos, tu familia y los amigos de los tuyos.
Relato
Tarde de marzo, en el monte pampeano. Tarde cálida y apacible. Una brisa suave susurra desde el naciente. Ya la luz se va. El disco rojo se pone tras los caldenes, hacia el oeste. Los ruidos se acallan como respetando el suceso. Tan solo el chirriar monótono de la rueda del molino se deja escuchar. Un buen fuego de palos de algarrobo ilumina el campamento en la remota aguada. Dos grandes carpas; una dormitorio y otra comedor son nuestras comodidades; en esta última, un sol de noche mejora la iluminación. Apoyada sobre un caldén, se puede apreciar una buena cornamenta de ciervo colorado de 14 puntas abatido en la mañana. Por lo tanto reina la alegría general en el campamento. Los brindis se suceden en espera del “plato especial”: Los solomillos, los lomos de adentro del abatido, la carne más tierna y sabrosa del ciervo. El disco de arado, compañero de tantos encuentros culinarios, se ha calentado bien. El fuego de llama, lo sobrepasa por los bordes. Un buen chorro de aceite de oliva, la panceta ahumada en dados chicos, el ajo, y allí van!!, los dos solomillos salpimentados, algo de curry, pimentón, algunos vegetales picados finitos, un buen vaso del malbec… y la mesa. Todo debe estar previamente preparado, ya que la cocción es rapidita, tan solo de 6 a 8 minutos. Mi hijo agrega varios huevos en el disco, los que siempre son bien recibidos. Nuevo brindis, felicitando al cazador, ahora con un buen champagne. El fuego ya es poca brasa. Las anécdotas y las viejas vivencias se repiten todos los años. Una luna perfecta y cien mil estrellas iluminan ahora que se apago el farol. No hay apuro. Todo es paz y quietud, que invitan a descansar. Mañana la brama nos espera.
Jorge
19.10.2010
1:01 pm
Enamorarse de la vida
20.10.2010
3:22 pm
Martiniano, tu apreciación de la vida es maravillosa!!!
30.09.2011
4:13 pm
El dr,Galucci!, medico de uan clinica en la que trabaje hace millones de años. Hasta recuerdo los nombres de los familiares que nombras. Una alegria leerlo. Me trajo recuerdos de quilmes: el Nacional, el perjerrey club, con aroma a brasas- Muy lindo espacio. Saludos a Galu.
24.10.2011
3:45 am
Odd…!. I just located your site by hunting for financial spreadbetting’ on Google. But I have not located any articles or blog posts about that on right here?
25.11.2011
10:39 pm
I attempted to bookmark your article but I can’t get the RSS feed to work?